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Fases de investigaciónLa investigación consistió en tres fases: 1. Exploración bibliográfica y en Internet 2. Fase cualitativa 3. Fase cuantitativa Los resultados de la primera fase fueron ampliamente comentados en la introducción. Estos sirvieron de base para alimentar la segunda fase del estudio, la cual consistió en dos actividades: Una consulta amplia con hombres y mujeres de diversos niveles socioeconómicos, nacionalidades y lugares de residencia (para ello se utilizó como medio el correo electrónico y la entrevista personal) para obtener un listado de aspectos que son importantes para la calidad de vida personal de cada uno de ellos. Como resultado se obtuvo una lista de 155 aspectos diferentes y ocho definiciones de calidad de vida. Conjuntando estos aportes con las dimensiones y aspectos del marco teórico, se procedió a elaborar una guía que se utilizó en tres sesiones de grupo. En las sesiones participaron hombres y mujeres de diversas edades de nivel socioeconómico medio típico. En la primera sesión participaron adolescentes de 16 y 17 años de edad. En la segunda participaron jóvenes de 18 a 24 años de edad y en la tercera, hombres y mujeres de 30 a 40 años de edad, con y sin hijos. Todas las sesiones se realizaron en las instalaciones de Unimer. Cada sesión contó con la presencia de entre 8 y 10 participantes. Como resultado de esta actividad, se obtuvo una discriminación de elementos relevantes y menos relevantes para los costarricenses de diferentes edades, así como una jerarquización de temas, lo que resultó fundamental para elaborar el cuestionario de la fase cuantitativa. Algunos resultados interesantes observados en las sesiones fueron los siguientes: § Los más jóvenes interpretan la calidad de vida como algo muy personal, que se gana con mucho esfuerzo o que se obtiene gracias a una posición social. Son más materialistas que los adultos, aunque reconocen que el tener dinero no es garantía de una buena calidad de vida. Sin embargo, lo material es un aspecto importante para ellos. § Este grupo (hasta los 24 años) se muestra desconfiado de las autoridades nacionales y opinan que los únicos que pueden hacer algo por mejorar su calidad de vida son ellos mismos. No muestran una vocación participativa (ni a nivel de comunidad, ni en ámbitos más amplios). § Entre más jóvenes los participantes, menos importancia le dieron a aspectos como tener acceso a zonas verdes o a zonas recreativas. Por el contrario, los adultos todavía recuerdan haber jugado en lotes baldíos, en parques con árboles o en algún potrero, y añoran el contacto con la naturaleza. Sienten una pérdida en este aspecto. § El grupo de adultos son más participativos a nivel comunitario, pero en muy pocos casos trascienden de este plano (por ejemplo, casi ninguno participa activamente en partidos políticos, en sindicatos o en organizaciones que operan más allá de sus barrios). § A su vez, los adultos consideran las instituciones públicas y los servicios que estas brindan como elementos adicionales que influyen sobre su calidad de vida, algo que los jóvenes no plantearon. En este sentido, los adultos tienen un concepto de calidad de vida más inclusivo, tanto en cuanto al número de aspectos que consideran como elementos influyentes, como en su insistencia en manifestar que su calidad de vida está relacionada con la calidad de vida de su círculo más cercano. § Los adultos manifestaron un alto grado de ansiedad y frustración porque sienten que las presiones económicas básicas son enormes y que no tienen tiempo para realizar todas las actividades que quisieran efectuar o para llevarlas a cabo con la atención y el detalle que quisieran prestarles. En su mayoría, aunque con alguna excepción, el grupo se definió como estresado, con poco tiempo para el ocio y el descanso. § En general, los participantes de todas las edades se sienten angustiados por la inseguridad ciudadana. Todos han sentido el problema del crimen y la droga muy cerca de sus casas (en la escuela, en el trabajo, en el barrio, en la ciudad, en los lugares donde transitan diariamente). Todos conocen a alguien que ha sido víctima de robos, o ellos mismos lo han sido. Todos combaten la situación como mejor pueden: organizándose en los barrios, o viviendo tras rejas, candados o con alarmas. Llama la atención, sin embargo, que lo que salta a la vista para la mayoría de los extranjeros que nos visitan como un detalle feo o negativo de nuestras ciudades -el vivir “enrejados” y como prisioneros en las casas-, no fue un tema mencionado espontáneamente por ningún grupo, y cuando se puso el aspecto sobre la mesa, nadie lo relacionó ni positiva ni negativamente con la calidad de vida. Tal parece que para algunos costarricenses, vivir tras las rejas de la casa es algo natural. § Resalta en todos los grupos una limitada gama de actividades de ocio. La falta de tiempo y de recursos económicos limita severamente las oportunidades de goce y disfrute de esta población. La dura realidad que enfrentan, deja poco espacio para la apreciación y el desarrollo de otros aspectos que no están relacionados directamente con el “ganarse el pan de cada día”. Hay poco espacio para el desarrollo personal (la realización de pasatiempos, deportes, ejercicios, etc.), para apreciar el arte, para la lectura por disfrute, la meditación, e incluso la espiritualidad, aún y cuando muchos se confiesan fieles a una religión. Para poder contar con una idea más clara de lo que opinan los costarricenses sobre el tema de la calidad de vida, es necesario validar los múltiples hallazgos de la fase cualitativa de la investigación, pues no se puede hablar de diferencias importantes, ni de hallazgos generales con base en las opiniones de un grupo tan reducido de personas, como las que participaron en las sesiones de grupo. CuestionarioCon los insumos de estas fases anteriores, se procedió a elaborar el cuestionario para la encuesta nacional. El instrumento resultante, que se incluye como anexo, es estructurado y altamente precodificado con una mayoría de preguntas cerradas. En total, fueron entrevistadas 1401 personas en todo el territorio nacional. Como marco muestral se utilizó la cartografía resultante del Censo de Población y Vivienda de junio de 1984 (actualizado en 1986), la cual fue suministrada por la Dirección General de Estadística y Censos (hoy Instituto Nacional de Estadística y Censos). Esta entidad también proporcionó la información básica del marco muestral, la cual fue trabajada en microcomputador. Este archivo está ordenado por provincias, cantones y distritos, siguiendo el orden de la división territorial administrativa del país. Los distritos se subdividen a su vez en áreas de aproximadamente 60 viviendas conocidas como segmentos censales. Para cada uno de estos segmentos censales aparece el número de viviendas que contienen, el número de personas residentes y el grado de urbanización -urbano, periferia urbana, rural concentrado y rural disperso- que les asignó la Dirección General de Estadística y Censos luego del censo de 1984. Además, cada segmento censal del área urbana se encuentra clasificado por nivel socioeconómico en tres grupos: alto, medio y bajo.
Distribución de la muestra por Zona Geográfica
Para la realización de la distribución de la muestra entre las cinco zonas geográficas establecidas para el estudio, fue necesario estimar el número de viviendas que existían en cada una de las regiones a inicios de 1996. Para ello se calculó la tasa de crecimiento del número de hogares para el período 1990-1996, de acuerdo con la Encuesta de Hogares que realiza la Dirección General de Estadística y Censos (hoy Instituto Nacional de Estadística y Censos) todos los años. Esto suministra una estimación más actualizada del cambio en el número de viviendas que la estimación por medio de tasas de crecimiento calculadas con el período intercensal. Con base en el número de hogares que reportaba la Encuesta de Hogares, se estimó la tasa de crecimiento aritmética, geométrica y exponencial. Posteriormente se seleccionó la mayor de ellas -la aritmética- y se aplicó al número de viviendas que según el Censo de Población de 1984 existía en cada una de las zonas. Se partió de la premisa bastante aceptada de que la población crece en forma exponencial y se aplicó la tasa seleccionada a cada una de las regiones con este modelo exponencial. El número de hogares estimado en cada región, la proporción que representa del total del país y el número de entrevistas a realizar en cada una de las zonas fue la siguiente:
La muestra resultante fue, por ende, autoponderada. Esquema de muestreoUtilizando la cartografía de la Dirección General de Estadística y Censos, así como la información básica del marco muestral, la selección de los sujetos a entrevistar se realizó con un diseño muestral probabilístico, estratificado por zona geográfica y polietápico. Para la estratificación se dividieron las viviendas del territorio nacional en cinco grupos, a saber: 1) Área Metropolitana 2) Resto del Valle Central Urbano 3) Resto del Valle Central Rural 4) Resto del País Urbano 5) Resto del País Rural En los cinco estratos, la unidad primaria de muestreo fueron los segmentos censales, los cuales fueron seleccionados con probabilidad proporcional al tamaño (PPT). En cada uno de los segmentos censales seleccionados se establecieron segmentos compactos de quince (zonas rurales) o diez (zonas urbanas) viviendas, las cuales fueron escogidas al azar. Para cada conglomerado compacto, el entrevistador contó con la cartografía detallada del sector, en la cual se señalaron las casas que debió visitar, así como el orden en que debía hacerlo. La muestra tuvo un tamaño de 1401 sujetos, lo que permite trabajar con un nivel de confianza del 95% y un error máximo de 2.6 puntos porcentuales. Aún cuando Unimer RI cuenta con personal experimentado, antes de iniciarse el trabajo de campo, se realizó un curso de adiestramiento para supervisores y encuestadores. Durante el mismo se discutió el funcionamiento del instrumento y se revisaron las funciones de los supervisores, encuestadores y del Director de proyectos. Posteriormente, se procedió a realizar una prueba piloto. Los objetivos de la misma fueron evaluar el cuestionario y la habilidad de los encuestadores para administrarlo. Como resultado de la prueba, se hicieron las correcciones necesarias al instrumento. El trabajo de campo se llevó a cabo con 20 encuestadores organizados en equipos de 5 personas cada uno. Cada grupo contó con su respectivo supervisor de campo, quien fungió como jefe de grupo y responsable de garantizar la calidad de la información recogida. La dirección y coordinación de todo este personal estuvo a cargo de un Director de Proyectos y un Director de Trabajo de Campo. Durante la realización del trabajo de campo, una importante proporción de los cuestionarios fueron sometidos a verificación personal por parte de los supervisores. Una vez que llegaban a la oficina, parte de ellos fueron sometidos a una supervisión telefónica, principalmente para verificar los datos de identificación y en general la realización de la entrevista. Procesamiento de datos y tabulaciónTodos los cuestionarios fueron sometidos a una etapa de crítica manual de la información tendiente a revisar la lógica de las respuestas y a corregir las anotaciones defectuosas. Luego, se procedió a la codificación de las preguntas abiertas, revisando nuevamente la totalidad de los cuestionarios. Entonces se procedió a la digitación. Tanto la crítica como la codificación y la digitación se llevaron a cabo en forma simultánea, de tal manera que conforme entraban los cuestionarios de los distintos segmentos, se revisaban y digitaban. Para la entrada de datos al microcomputador se utilizó el Data Entry del paquete estadístico SPSS/Windows, versión 9. Con el uso de este mismo paquete se evaluó la digitación mediante la verificación de todos los cuestionarios y se obtuvieron las tabulaciones. La muestra está compuesta por un 49.3% de hombres y un 50.7% de mujeres. Por edad, el grupo con mayor representación es el de 30 a 39 años (28%), seguido por el de 50 a 65 años (24.6%) y el de 40 a 49 años (17.2%). El grupo de 18 a 24 años tiene una representación del 17% y los entrevistados de 25 a 29 años del 13.1%.
Por nivel socioeconómico, un 46% es clasificado como clase media-baja/ baja, 38.6% como media-media y 15.5% como media-alta/ alta.
Ver gráfico 3 para distribución por zona geográfica.
En relación con el nivel educativo, un 45.5% cuenta con estudios primarios (primaria completa o incompleta), un 38.6% con estudios secundarios (secundaria completa o incompleta), 15.5% con estudios universitarios (universidad incompleta, completa o estudios de postgrado) y un 3.7% no cuenta con educación formal. Ver Gráfico 4.
La mayoría de los entrevistados son casados y poco más de una cuarta parte son solteros. Véase Gráfico 5.
El 63.2% se definen a sí mismos como personas tranquilas. El 23.2% dicen ser personas estresadas y un 13% considera que se encuentra en un nivel intermedio entre tranquilidad y estrés. Véase Gráfico 6.
El 77% de los entrevistados considera que tienen una buena calidad de vida. Sólo un 5.7% opina lo contrario, mientras que un 17.3% indica que en algunos aspectos su calidad de vida es buena y en otros no. Véase Gráfico 7.
El 82.4% se consideran personas optimistas, en tanto que 6.4% dicen ser pesimistas. Un 10.4% dicen que no son ni uno ni otro. Véase Gráfico 8.
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