Resultado inesperado

Andrés Formoso

Redactor de La Nación

Los comicios del pasado 7 de noviembre en Estados Unidos serán recordados como unos de los más polémicos en ese país. Solo en tres oportunidades anteriores (1824, 1876 y 1888) ha ocurrido que un candidato obtiene el favor del voto popular y otro, el del voto electoral.

Dos siglos atrás, cuando leer y escribir eran un lujo y no una necesidad, no había télegrafo, ferrocariles, ni electricidad, el sistema político de elección indirecta desarrollado por los estadounidenses pudo satisfacer las necesidades de esa sociedad.

Debido a las grandes limitaciones materiales y tecnológicas de la época, la población delegaba en un grupo de personas su representación (el colegio electoral) y en sus manos estaba el nombramiento del Presidente.

Hoy, en la época de Internet, la televisión mundial por satélite y la globalización, dos candidatos luchan por la presidencia del país más poderoso del mundo con las mismas reglas de antaño. Un mismo sistema, dos mundos diametralmente opuestos.

Aún con toda la tecnología que actualmente tenemos, ningún experto pudo haber previsto el giro que tomaron estos comicios. ¿Cómo es que unos pocos cientos de votos en un condado de Florida darán a uno la victoria y al otro la derrota?

Lo que sí estaba claro era que ese estado no sería tan fácil de conquistar por la variada naturaleza de sus habitantes. Emigrantes latinos, pensionados liberales (muchos de ellos de Nueva York) y agricultores en el centro y el norte del estado, para citar algunos.

Las encuestas, deporte político favorito de los gringos, daban resultados que dentro del margen de error ponían a los candidatos neck and neck (iguales).

El 7 de noviembre será también una fecha inolvidable para los grandes medios de comunicación, en especial las televisoras, que sufrieron un fuerte traspié en su credibilidad. Tras la elección, Bruce E. Cain, director del Instituto de Estudios Gubernamentales de la Universidad de Berkeley; Gerald Lubenow, director de publicaciones de ese instituto, y el profesor Eric Schichler compartieron en la ciudad de San Francisco sus impresiones sobre el inesperado giro que tomaron estos comicios.

Coincidieron en que una elección nada emocionante, con candidatos poco carismáticos y en momentos de gran estabilidad para el país, se ha convertido desde ya en punto obligado de referencia para todos aquellos que, en las décadas siguientes, le sigan el curso a la política.

Ante la inusual ruta que siguió el proceso, el sistema electoral parece estar a punto de sufrir transformaciones. De primero en la lista de asuntos posibles de modificarse está el sistema de "el ganador se lo lleva todo", que rige en 48 de los 50 estados.

También podrían cambiar los limitados poderes de la Comisión Federal de Elecciones. En este momento cada estado tiene su propio estatuto electoral y realiza la elección como desea. Son 50 comicios en uno...

Hoy el mundo entero –literalmente– observa con detenimiento el avance de los acontecimientos electorales en esta nación. No todos los días la prensa europea se refiere a Estados Unidos como la Banana Republic del norte al informar sobre los inusuales problemas que se presentaron con los conteos mecánicos y manuales, por ejemplo, en el condado de Palm Beach, Florida.

El malestar que se vive en las tiendas republicanas y demócratas por estos problemas podría abrir las puertas a una enmienda constitucional. Si bien eso parece casi imposible dado que se requerirían 66 por ciento de los votos del Senado, en algo están de acuerdo los dos partidos: en la necesidad de corregir los absurdos de un sistema electoral que no parece funcionar tan bien.


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