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Una Guía para Tiempos Nuevos


Presentamos con orgullo nuestro Programa de Gobierno "Soluciones para el Futuro. Nuestros Compromisos con el Desarrollo Humano 1998-2002". Son nuestros compromisos, es decir, concebidos como la responsabilidad política y moral de cumplir en el ejercicio del Gobierno con las propuestas hechas en campaña. Pero también son soluciones: medidas concretas, simples, cuantificables y evaluables, para resolver problemas específicos.

Nuestro objetivo político es promover el desarrollo humano de cada costarricense y de cada habitante de la República. Queremos conquistar mayores niveles de calidad de vida para cada uno de nosotros, tanto individual como colectivamente, como comunidad humana, histórica y geográficamente delimitada, que está integrada en la comunidad mundial. Asumimos el desarrollo humano como una tarea con especiales desafíos en una época caracterizada por el cambio. Esos desafíos nos obligan a una reflexión sin descanso y a un análisis sin concesiones a la superficialidad.

El cambio cultural en curso ha hecho desaparecer ya muchas certezas del pasado. Pero también ha puesto de manifiesto realidades inaceptables, como la pobreza, cuya superación es la condición misma de nuestra supervivencia como comunidad de hombres y mujeres libres en el próximo milenio.

Sin embargo, no partimos de cero. Tanto nuestra historia nacional como el aporte de muchos hombres y mujeres de otros pueblos, y el mismo itinerario recorrido por toda la humanidad nos han proveído de instrumentos, de herramientas preciosas para enfrentar el futuro con optimismo.

Los costarricenses nos hemos alimentado y seguiremos alimentándonos del humanismo cristiano como fuente de principios y de valores morales. Esa es la primera fuente de inspiración de este Programa de Gobierno.

En él nos hemos inspirado para hacer de la participación democrática el principal componente de las soluciones propuestas en el presente texto. Esa participación es, ante todo, un acto de fe en la capacidad creadora y en la libertad responsable de cada persona. Nada ni nadie -y menos el Estado- podrá sustituir la autonomía y la capacidad de progreso de las personas. Con ello contamos para enfrentar los cambios del mundo, para adaptar nuestras instituciones a las nuevas condiciones, para superar las amenazas y aprovechar las oportunidades y ventajas.

La necesidad de que los gobernantes en particular y los funcionarios públicos en general rindan cuentas por su gestión es otra consideración fundamental para el enriquecimiento de nuestra democracia y que impregna el documento que ponemos en sus manos. Como servidores de los ciudadanos, de la comunidad, los gobernantes deben estar sometidos a la evaluación de éstos, tanto por lo que respecta a las metas propuestas como a los métodos seguidos y los resultados obtenidos en su gestión. Es por ello que nuestras soluciones radican en medidas concretas, cuyo cumplimiento es susceptible de ser cuantificado y evaluado objetivamente por parte de la ciudadanía.

El trabajo que hoy presentamos lo hemos preparado con cuidado y con base en una amplia participación. Primero fuímos a un Congreso Nacional, en el que participaron activamente los diversos sectores y comunidades de todo el país, para refrescar nuestros principios y nuestra doctrina y para definir los criterios de nuestras bases programáticas. Durante año y medio gestamos nuestra Carta Socialcristiana a Costa Rica. Desde que salió a la luz ha sido el punto de referencia obligatorio a toda propuesta, todo plan y toda acción del Partido.

Por eso modernizamos las estructuras legales partidarias, a fin de construir un partido más participativo, en especial con la apertura y la promoción a la participación política de las mujeres. Introdujimos la cuota mínima del 40% de representación femenina en todos los órganos partidarios de elección popular y la alternancia de géneros en las papeletas de candidatos a regidores municipales. Estatuimos, igualmente, la votación directa para seleccionar a los candidatos a diputados y la representación de minorías cantonales en las listas de candidatos a las Municipalidades.

Nos propusimos y alcanzamos la unidad del Partido, como preámbulo a la unidad de todo el pueblo costarricense alrededor de nuestro proyecto político.

Una visión compartida de futuro es fundamental para impulsar las soluciones y políticas necesarias para alcanzar el progreso y el bienestar social a los que aspiramos todos los costarricenses. La importancia que ha tenido la participación ciudadana, sectorial y comunal, en la elaboración de nuestro Programa de Gobierno y el papel esencial que tendrá en nuestra gestión gubernamental, son fiel ejemplo de nuestro propósito de construir, con todos los ciudadanos, con todas las comunidades y con todos actores de la vida nacional, una visión compartida de futuro que potencie nuestra capacidad de responder a los desafíos y aprovechar las oportunidades del presente y del futuro. Tal es la solución costarricense, el camino costarricense. Es nuestra capacidad para construir una visión compartida de futuro cuando las circunstancias así lo han demandado, la que nos ha permitido alcanzar los extraordinarios logros que jalonan la historia patria. Herederos de nuestra historia y de lo mejor de la tradición costarricense, aspiramos a gobernar con base en una visión compartida de futuro para que todos los costarricenses, sin exclusión alguna, alcancemos el progreso y el bienestar social.

Este Programa de Gobierno es un esfuerzo más para alcanzar congruencia en nuestras propuestas. No sólo queremos que sean posibles -no promesas para incumplir- sino que queremos también que ellas se refuercen unas a otras, formando un dinámico círculo virtuoso de desarrollo humano. Proponemos primero las medidas que promuevan la acción creativa de hombres y mujeres individualmente y de las organizaciones de la sociedad civil. Buscamos, luego, que como resultado de esas acciones se fortalezca la familia, las empresas y asociaciones intermedias. Ese fortalecimiento ha de permitir que las acciones de personas, empresas y asociaciones produzcan más ingresos para Gobierno y Municipalidades. Con más ingresos, el Gobierno puede mantener la estabilidad y a la vez ejecutar programas que fortalezcan aún más el poder creador de las personas y de nuevo estimulen la creación y la producción, volviendo a generar el ciclo de desarrollo humano.

En el campo específico de la economía de la familia, el círculo virtuoso del desarrollo humano parte de la estabilidad en el costo de la vida y la confianza, para generar inversión y aumentar los ingresos mediante más y mejores empleos y oportunidades para la empresa. Con mayores ingresos, los ciudadanos adquirirán más bienes y servicios. Este gasto mayor aumentará los ingresos del Gobierno, el cual, a su vez, podrá destinar más recursos para mejorar la educación, la seguridad ciudadana, la salud, la infraestructura y los programas sociales, sin romper los equilibrios macroeconómicos. Esto refuerza las expectativas de rentabilidad para el futuro y vuelve a estimular la inversión. De ese modo se cumple el compromiso con una economía familiar segura.

Este mismo círculo virtuoso, de refuerzo en cascada, también se da entre las políticas de diversos sectores de acción del Gobierno. Así, por ejemplo, una mejor seguridad ciudadana y una más exitosa lucha contra el narcotráfico favorecen el turismo y la inversión. Ambos generan crecimiento, que a su vez aporta más recursos para continuar los programas de lucha contra la delincuencia y las drogas.

El Programa de Gobierno es una guía para la acción de gobernar, porque el Estado, el Gobierno y la política tienen un importante papel que cumplir en la consecusión del desarrollo humano. Por eso, además de señalar las soluciones novedosas que proponemos a los ciudadanos, "Soluciones para el futuro. Nuestros Compromisos con el Desarrollo Humano 1998-2002", también abarca las principales medidas que deberemos aplicar para el funcionamiento de las instituciones públicas. No pretendemos referirnos a todas, ni han sido organizadas según las divisiones administrativas del Gobierno. Quisimos presentarlas lo más cercanas posible a las demandas de los ciudadanos.

Asumimos este Programa a sabiendas de que cada día requerimos de mayor conciencia de nuestras limitaciones y de las capacidades de todos los demás. Una cultura de solidaridad social y responsabilidad individual es indispensable. La justicia social parte de las oportunidades y los incentivos, de las capacidades de todos, en primer lugar los pobres, pero también de la fraternidad y del apoyo solidario a los que más necesitan. Propugnamos una ética del trabajo comprometida con la excelencia y con la productividad y basada en la libertad. Será la adecuada articulación de la responsabilidad individual con la solidaridad social la que nos permitirá construir el progreso y bienestar social que son fundamentales en nuestra visión compartida de futuro. Estos son los valores y los criterios programáticos que se desarrollan en la Carta Socialcristiana a Costa Rica. Tal es el fundamento de nuestros compromisos en "Soluciones para el Futuro. Nuestro Compromiso con el Desarrollo Humano 1998-2002".

Presentamos aquí a los electores de 1998, con orgullo y con humildad, nuestros compromisos para construir un Estado al servicio de la gente, que le rinda cuentas con transparencia; un Estado comprometido con la moral y con medidas efectivas para asegurar la honestidad y la justicia.

"Soluciones para el Futuro. Nuestro Compromiso con el Desarrollo Humano 1998-2002" es el fruto del trabajo de cientos de compañeras y compañeros que dieron lo mejor de sus conocimientos y todo su esfuerzo para hacerlo realidad. Mi reconocimiento y gratitud para todos ellos.

Miguel Angel Rodríguez E.



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