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POLITICA EXTERIOR:
PARA UN NUEVO LIDERAZGO COSTARRICENSE
COSTA RICA Y LA TRANSICIÓN MUNDIAL
El mundo vive hoy una era de cambios inéditos. El colapso del orden soviético y el proceso de liquidación de la Guerra Fría, han generado un nuevo contexto global muy fluido y dinámico, pero también, inmensamente complejo.
Entre los cambios fundamentales de la política mundial que más nos afectan, hay dos que revisten particular importancia. En primer lugar, las grandes potencias democráticas, empezando por Estados Unidos, han redefinido su papel en la escena mundial; en consecuencia, sus prioridades externas han variado significativamente. En especial, la meta de respaldar materialmente el progreso democrático de naciones en vías de desarrollo, como las centroamericanas, ha cedido terreno a las demandas de apoyo económico de Europa Oriental. Este cambio en el orden de prioridades, sumado al desempleo y a los problemas fiscales que afligen a las potencias industriales, han causado una considerable reducción en la cooperación económica con nuestros países.
Dichosamente, este fenómeno ha sido acompañado por una creciente convicción mundial de que la democracia y la paz necesitan del desarrollo económico, así como que la vía idónea para alcanzar este desarrollo está en el sistema de mercado y la apertura comercial, que permitan disfrutar los beneficios del intercambio global. Las viejas teorías estatizantes han sido duramente desmentidas por los hechos; atrás han ido quedando el Estado regulador de la economía y los modelos que propugnaban proteccionismo y desarrollo hacia adentro. Rusia y China intentan hoy implantar la economía de mercado, mientras en en nuestro continente, naciones tradicionalmente ceñidas al estatismo, han logrado avances importantes en el camino de la modernización económica.
Un segundo cambio de la política mundial, muy importante para nosotros, es el replanteamiento del concepto de seguridad externa, tanto de las grandes potencias como de los demás países. Hasta hace pocos años, en la región centroamericana, la subversión y el extremismo alentados por Cuba y la desaparecida Unión Soviética, constituían la principal preocupación de los programas de defensa y seguridad. En cambio, actualmente, el narcotráfico y su consecuencia, el narcoterrorismo, en consorcio con otras formas de crimen organizado, constituye quizás la principal amenaza a la seguridad de nuestras instituciones democráticas.
Los cambios señalados exigen adaptación y respuestas eficaces. Ante los retos que surgen de la actual dinámica internacional, Costa Rica debe adecuar los objetivos y perfeccionar los mecanismos de su política exterior.
Consideramos que la política exterior costarricense necesita ocupar una posición central en el quehacer del Gobierno. La administración socialcristiana que iniciaremos en mayo de 1998, dará a la proyección mundial del país, la prioridad requerida por las actuales circunstancias internacionales. Abogamos por una diplomacia seria, eficaz y moderna que responda al nuevo liderazgo internacional que nos comprometemos llevar a cabo. Estamos convencidos que a Costa Rica le corresponderá un rol de liderazgo en la definición de la nueva sociedad del siglo XXI.
UNA POLÍTICA EXTERIOR PARA UN NUEVO LIDERAZGO COSTARRICENSE
Estamos convencidos de que Costa Rica debe definir su política exterior como una tarea genuinamente nacional. Una política exterior que sea un instrumento efectivo para nuestro desarrollo y para la defensa y promoción de nuestros intereses. Concebimos la política exterior como una herramienta clave en el logro de nuestras grandes metas de progreso económico, armonía social, protección ecológica y fortalecimiento de nuestra vivencia democrática. Por ello, nos proponemos llevar a cabo una política exterior para un nuevo liderazgo costarricense, orientada hacia cuatro grandes metas:
⋅ Defender la vigencia de los derechos humanos en el orbe
⋅ Promover los intereses nacionales en la economía mundial.
⋅ Impulsar la desmilitarización regional.
⋅ Proteger la ecología.
FORTALECIMIENTO Y PROMOCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
Los pueblos necesitan instituciones que les permitan progresar en el marco de un ordenamiento jurídico definido y que brinde seguridad a los ciudadanos; instituciones cuyos fundamentos sean la vivencia democrática y civilista y la realización y defensa de los derechos humanos. Costa Rica se encuentra en una posición envidiable como ejemplo en materia de derechos humanos. Desde la creación de la ONU y de la OEA, nuestro país ha estado al frente del movimiento en favor de la libertad y del respeto de la persona humana. No obstante, en épocas recientes Costa Rica ha perdido protagonismo en los foros internacionales de protección y promoción de los derechos humanos. Incluso, tres de los puestos más importantes que habían logrado ser ocupados por costarricenses en los sistemas de la ONU y de la OEA, se perdieron durante la actual administración: la Presidencia del Comité de Derechos Humanos de la ONU; la Vicepresidencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y un puesto de juez en el Tribunal sobre los crímenes de guerra en la antigua Yugoslavia.
Serán pilares de nuestra política:
⋅ Una posición activa y vigorosa en la promoción y protección de los derechos humanos en los principales organismos internacionales.
⋅ La promoción y consolidación de normas internacionales que garanticen el respeto de los derechos humanos en un marco idóneo para la seguridad de la población, con total respeto por la dignidad fundamental de las personas.
⋅ La promoción del Protocolo facultativo a la Convención, en el ámbito de las Naciones Unidas, para eliminar todas las formas de discriminación contra la mujer, el cual daría la oportunidad a las mujeres de acceder a una instancia internacional para hacer valer sus derechos fundamentales.
⋅ La promoción de adopción de un segundo protocolo a esa misma Convención, relativo a la violencia doméstica y la protección de la familia, acorde con los avances de nuestro país en este ámbito.
LA PROMOCIÓN DE LOS INTERESES NACIONALES EN LA ECONOMÍA MUNDIAL
Desde la anterior década, nuestro país optó por un acertado modelo de desarrollo basado en las exportaciones y la atracción de la inversión internacional. Gradualmente, hemos logrado abrir nuestro mercado e incorporamos a la economía mundial. En el PUSC creemos firmemente en la apertura comercial como vía de desarrollo. Pero la apertura comercial no consiste simplemente en la decisión de abrir nuestras fronteras a los productos extranjeros, sino que también conlleva la defensa de nuestros intereses ante cualquier tendencia proteccionista que se presente en el entorno económico internacional. Realizaremos una política enérgica para impedir la obstaculización de nuestras exportaciones. Nuestra política exterior se propondrá:
Participación activa en la OMC y otros foros económicos internacionales
La participación en la OMC es indispensable para abrir nuevos mercados y defendernos de las barreras proteccionistas de naciones y bloques comerciales, que se oponen a las grandes corrientes mundiales de liberalización de los intercambios. Durante la Administración Rodríguez Echeverría nos proponemos impulsar el trabajo del Comité de Comercio y del Ambiente en el seno de la OMC, a fin de que en las consideraciones de dicho organismo, así como en los nuevos convenios comerciales que se negocien bajo sus auspicios, se tome en cuenta el esfuerzo que hacen países como el nuestro en la preservación de su medio ambiente, logrando así una maximización de las políticas medioambientales.
Adicionalmente, proponemos mantener en todas las organizaciones y foros económicos internacionales, una actitud de defensa de los términos de intercambio justos y el trato equitativo en el comercio exterior para todas las naciones.
En un mundo donde el libre comercio se ha convertido en uno de los pilares de las relaciones internacionales y el progreso económico global, los países industrializados, miembros de la OCDE, son hoy más proteccionistas que hace veinte años. Por ello, nos abocaremos a luchar porque estas naciones eliminen las normas proteccionistas en los campos agrícola y textil, hoy una de las mayores barreras del intercambio que perjudican directamente a países como Costa Rica. Impulsaremos un comercio mundial transparente, en el que prevalezcan la cooperación y un trato equitativo. Buscaremos que se beneficie también la protección del medio ambiente, parte esencial del bienestar de la humanidad y factor vital para el desarrollo de Costa Rica. Promoveremos activamente instancias internacionales expeditas y eficientes para dirimir los diferendos comerciales y emprenderemos acciones vigorosas dirigidas a eliminar las restricciones a nuestras exportaciones.
Acelerar el proceso de negociación de tratados bilaterales y multilaterales de libre comercio
En el mundo de hoy, las naciones tienden a agruparse en bloques comerciales y Costa Rica no debe quedarse atrás. Mantendremos una política activa y enérgica para lograr la incorporación de Costa Rica al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, el cual ofrece un mercado de inmensas oportunidades para la expansión comercial de nuestro país. Propugnamos vincularnos con el Mercosur e intensificar nuestras relaciones con la Unión Europea. También es esencial que Costa Rica ingrese al Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), clave para nuestro futuro progreso.
Continuaremos respaldando los tratados bilaterales de integración comercial con México, Colombia, Chile y Venezuela, así como con los países del Caribe. Nuestra política exterior también tomará en cuenta los beneficios que ofrezca a Costa Rica la integración económica con las demás naciones centroamericanas, restaurando nuestro liderazgo regional, sin sacrificar nuestras metas nacionales.
DESMILITARIZACION REGIONAL
La política exterior de cualquier país, grande o pequeño, cuyo sistema de vida se fundamente sobre la democracia, debe reflejar y promover los valores nacionales que lo definen. En la región centroamericana, Costa Rica siempre se ha distinguido como sociedad ejemplar de democracia, pluralismo, tolerancia y consenso. Más de cien años de experiencia democrática nos imponen el deber y nos dan la autoridad para ser voceros de la vida en democracia, civilismo y justicia, sin el costo ni la injerencia de los ejércitos. Por estas razones, nuestra política exterior se comprometerá a:
Impulsar la creación de la Conferencia Centroamericana por la Sociedad Civil y la Democracia (CSCD)
Esta conferencia será un organismo diplomático regional permanente, que servirá de foro político para promover los medios más efectivos para desmilitarizar la región. La CSCD no será una instancia burocrática más que venga a representar una nueva carga presupuestaria. Por el contrario, la mayor parte de los funcionarios que servirán en este organismo, serán funcionarios de los Estados miembros; debemos señalar que el financiamiento de este foro provendrá primordialmente de donativos externos. Insistiremos, además en la idea de que la desmilitarización responde no sólo a la meta de consolidar la democracia y el civilismo en nuestra región, sino también a un imperativo económico y social: la reducción de los gastos militares conducirá a una mayor disponibilidad de recursos para ampliar y mejorar la prestación de servicios sociales e incrementar los niveles de inversión pública en áreas económicamente productivas, como la infraestructura, la capacitación laboral y la reconversión industrial.
Crear un Fondo para la Desmilitarización de Centroamérica (FDC)
Este fondo se constituirá con aportes de las naciones industrializadas y las organizaciones internacionales de la siguiente manera: por cada dólar ahorrado en los presupuestos militares, los donantes aportarán, al menos, una suma igual para la inversión en programas sociales regionales que refuercen la vigencia del sistema democrático. Asimismo, el Fondo ayudará a sufragar la desmovilización de antiguos grupos insurgentes y también, la reubicación de exmilitares en el mercado de trabajo.
Gestionar el establecimiento de una Oficina Regional de Desarme con sede en Costa Rica
En apoyo de estas iniciativas, y atendiendo a las tareas de pacificación que la Organización de Naciones Unidas (ONU) realiza en el istmo, así como su labor en aras del desarme mundial, gestionaremos ante este organismo el establecimiento de una Oficina R
Regional de Desarme con sede en Costa Rica.
PROTECCIÓN DE LA ECOLOGÍA
La protección de los ecosistemas y el desarrollo están íntimamente ligados. Por tal razón, estamos comprometidos con la defensa del medio ambiente. Así, en el área de la protección ecológica, la política exterior se dirigirá a:
Participar activamente en los foros internacionales sobre ecología y ambiente
Nos proponemos estimular las actividades del Consejo de la Tierra, cuya sede está en Costa Rica. Mantendremos una actitud vigilante en los foros internacionales, dando la voz de alerta contra las prácticas que atenten contra la vida del planeta. Mediante nuestra participación en esos foros, nos proponemos promover el diseño y la realización de políticas internacionales de desarrollo sostenible propiciar el equilibrio ecológico.
Impulsar nuevos acuerdos internacionales de protección a la heredad natural
Por medio de estos acuerdos, lograremos consolidar y engrandecer los logros por los que ya Costa Rica, en este campo, igual que en el de la defensa de la democracia y el civilismo, es ejemplo para el mundo.
MAS EFICIENTES MEDIOS DE EJECUCIÓN DE LA POLÍTICA EXTERIOR
La realización de las metas que planteamos en este programa requiere de una capacidad diplomática que responda adecuadamente a las transformaciones, retos y oportunidades de la escena internacional. Necesitamos, por tanto, medios más eficientes para ejecutar nuestra política exterior. Por esta razón, proponemos las siguientes medidas:
Fortalecer las relaciones bilaterales
Es necesario un enfoque realista de nuestras capacidades financieras en relación con las metas que nos proponemos cumplir. El uso de los recursos presupuestarios debe ser diseñado para mejorar el aparato de la política exterior, sobre todo, teniendo en mira el fortalecimiento de las relaciones bilaterales con aquellas naciones política y económicamente más importantes para Costa Rica. No podemos ignorar que en la posguerra fría las relaciones bilaterales de Costa Rica con sus principales aliados y socios comerciales, particularmente Estados Unidos, se rigen más por criterios pragmáticos que ideológicos o filosóficos. Hoy, estas naciones se sienten menos inclinadas a otorgarnos un trato especial por nuestra condición democrática, pacífica y civilista. Ello nos obliga a competir con otros países y a realizar una labor profesional de esclarecimiento, promoción y defensa de nuestros intereses ante Gobiernos y entidades oficiales del extranjero. En Washington y otras capitales clave, necesitamos desplegar nuestras capacidades de información y promoción de las posibilidades que ofrece Costa Rica.
Un acuerdo nacional para profesionalizar el aparato de política exterior costarricense
Los funcionarios de nuestra política exterior deben ser personas capaces, con credenciales éticas óptimas y bien preparadas en los campos que deseamos promover en nuestras relaciones internacionales. Impulsaremos un acuerdo político nacional para establecer un eje central altamente profesional y de indiscutible excelencia, para elevar la calidad de nuestra diplomacia. Asimismo, consideramos vital incrementar el nivel de preparación de todos los integrantes del Servicio Exterior para lo cual expandiremos las actividades del Instituto Manuel María de Peralta, apoyado por diversas entidades académicas del país.
El Consejo de Política Exterior
Para lograr una coordinación interinstitucional efectiva, evitar la dispersión de esfuerzos y ahorrar recursos, haremos realidad el Consejo Nacional de Política Exterior, propuesto por nuestro candidato en 1993, órgano no burocrático, que coordinará la labor de los ministerios y dependencias oficiales que participan en la proyección internacional de Costa Rica. El ámbito de la educación, y particularmente la expansión de oportunidades para el adiestramiento de costarricenses en centros académicos y profesionales de primer orden en el exterior, merecerá una atención primordial.
Oficina de Oferta de Cooperación Técnica Internacional para Centroamérica y el Caribe
Costa Rica está en capacidad de ofrecer asesoría técnica en diferentes ramos a los países vecinos y otras naciones en vías de desarrollo. Dicha colaboración contribuirá a la consolidación de la paz y la democracia en la región circundante y en otras áreas con problemas y características similares, ayudando al progreso económico y social de esos países y ampliando espacios legítimos para nuestra diplomacia y la actividad comercial y empresarial costarricense.
Costa Rica: Centro de Cooperación Internacional
Nuestro país goza de un merecido prestigio que debe ser aprovechado para convertir a Costa Rica en un centro internac |