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COOPERATIVISMO:
UNIDOS PARA PROGRESAR
El Sector Cooperativo Costarricense ha cumplido un papel de primer orden en los últimos cincuenta años de nuestra vida democrática. Muchos son los logros del movimiento cooperativo en el campo de la justa distribución del ingreso y del mejoramiento en las condiciones de vida de estratos bajos y medios de nuestra sociedad.
El Cooperativismo ha incursionado de manera exitosa en el estímulo del ahorro nacional, a través del desarrollo de una consolidada red de Cooperativas de Ahorro y Crédito y dos Bancos. Así mismo, son evidentes los logros alcanzados en la producción y comercialización de café, caña de azúcar, carne, productos lácteos, sal para uso doméstico e industrial, palma aceitera, entre otros. En el área de servicios el cooperativismo muestra éxito en la cogeneración y distribución de energía eléctrica a través del Consorcio CONELECTRICAS que agrupa a las Cooperativas de distribución.
En el campo de refacción aérea, la existencia y ubicación de COOPESA R.L. dentro de las diez empresas más exitosas del país es un ejemplo de lo que a través del Cooperativismo se puede alcanzar. Todo lo anterior enorgullece a nuestro Partido. Sin duda alguna, el Cooperativismo como instrumento social se inspira en los postulados de la doctrina social cristiana y privilegia al ser humano y su bienestar como fin último.
Sabido es que el Sistema Cooperativo, desde sus inicios en el año 1942, declaró que su principal objetivo era promover una economía intermedia, alejada del Estado omnipotente, en la cual, la producción y la distribución de los bienes, sea movida por el espíritu de servicio.
En armonía con ese objetivo central, los principios que le caracterizan y que han sido ratificados en diferentes épocas y distintos Congresos Internacionales del Cooperativismo señalan como de especial importancia la libertad de acción; la neutralidad política y religiosa y la Educación Cooperativa.
Esos tres principios básicos deben ser fortalecidos dentro del movimiento cooperativo costarricense, si queremos contribuir al desarrollo integral de este importante sector de la economía nacional.
Nos enorgullece que fuera en un gobierno de nuestro signo que se emitiera la primera legislación cooperativa, según consta en el Código de Trabajo (1942); y que se sancionara la primera Ley Autónoma de Cooperativas (1968).
NUESTRO COMPROMISO CON EL SECTOR COOPERATIVO
El Partido Unidad Social Cristiana, concecuente con el compromiso de apoyar el sano desarrollo del Cooperativismo, hace suyas las resoluciones del VIII Congreso Cooperativo. Nos identificamos con las líneas generales que propone la orientación para la reforma integral de la legislación que regula al cooperativismo nacional. Sabemos que las exigencias del desarrollo cooperativo demandan una normativa ágil, flexible, sin entrabamientos, para garantizar una acción dinámica y respetuosa de los principios y valores universales que inspiran al Movimiento.
Como consecuencia de la apertura de mercado y de las tendencias crecientes de la globalización económica, apoyaremos al Sector Cooperativo en las siguientes estrategias:
⋅ El desarrollo permanente de la transformación productiva y la reconversión de sus organismos e instituciones.
⋅ Las acciones para lograr la reconversión del Sector Cooperativo, se orientarán de acuerdo con metas de competitividad auténtica. Queremos asegurar la penetración sostenible en mercados internos e internacionales, con base en niveles de productividad y adecuadas estrategias de comercialización. Evitaremos la competitividad basada en bajos salarios, los subsidios y otras medidas que sean insostenibles más allá del corto plazo.
⋅ La reconversión del Sector Cooperativo se definirá también de acuerdo con criterios de sostenibilidad del ambiente y de distribución equitativa de los frutos del desarrollo. Promoveremos esquemas tecnológicos y prácticas productivas que usen los recursos naturales, de forma tal, que satisfaga las necesidades presentes sin disminuir la posibilidad de satisfacer las necesidades de las generaciones futuras.
Los socialcristianos estamos convencidos de que la meta del cooperativismo es contribuir al desarrollo económico y social del país. Por tanto, apoyamos la necesidad de definir estrategias y acciones para aumentar el impacto del cooperativismo en la actividad económica y en la generación de ingresos y empleos. Buscamos dirigir las metas de reconversión productiva no sólo a transformaciones de las cooperativas existentes, sino también a la identificación y desarrollo de nuevos proyectos y actividades de gran impacto que pueden ser asumidas a través de la participación cooperativa.
En este ineludible proceso, el Instituto Nacional de Fomento Cooperativo, los organismos cooperativos de segundo grado y el Consejo Nacional de Cooperativas, están llamados a jugar un rol estratégico. Este rol debe traducirse en iniciativas concertadas para facilitar y contribuir a elevar los niveles de competitividad y eficiencia de las cooperativas y el bienestar de sus asociados; con claro reconocimiento que no es el bienestar de los órganos de cúpula ni de sus directivos, el objetivo del movimiento cooperativo.
LA MODERNIZACIÓN DE INFOCOOP
Consideramos de especial relevancia la modernización de INFOCOOP, para que asuma con propiedad las exigencias presentes y futuras del sector cooperativo. Este proceso de modernización debe llevarse a cabo en estrecha consulta y concertación con los organismos y bases cooperativas de todo el país. La reconversión del INFOCOOP debe fortalecer su carácter de entidad de desarrollo, conforme lo establece el marco jurídico.
En materia de financiamiento, coincidimos en que los ajustes deben conducir a una mejor racionalización de los recursos financieros, para ampliar la cobertura de la demanda actual y futura. Esta cobertura debe basarse en mecanismos ágiles, oportunos que contemplen, entre otros la creación de fondos de cartera de alto riesgo y la coinversión en proyectos estratégicos. La función de financiamiento debe ser acompañada con asistencia técnica y capacitación eficiente, potenciando los recursos institucionales a través de convenios con entes especializados.
Consideramos también de vital importancia la investigación de nichos estratégicos de desarrollo cooperativos, así como la asesoría para la formulación de proyectos de alto impacto social y económico. Estas relevantes actividades deben ser prioridad del INFOCCOP de cara a la reconversión productiva.
En materia de supervisión, los esfuerzos de transformación deben tender a fortalecer los mecanismos complementarios con participación de entes especializados manteniendo el INFOCOOP la responsabilidad de supervisión superior.
La transformación del INFOCOOP debe darse en el marco de modernización de las instituciones públicas, así como formar parte del proceso de reconversión de los organismos sectoriales y regionales de segundo grado, el Consejo Nacional de Cooperativas.
OTRAS PROPUESTAS Y PROGRAMAS
Más allá de los compromisos definidos con anterioridad, los socialcristianos estamos interesados en fortalecer otros programas y estrategias, por ejemplo, la formación dual cooperativistas-empresarios y el desarrollo del cooperativismo en áreas marginadas y entre mujeres jefes de hogar. Las siguientes son algunas de las acciones que impulsaremos:
⋅ Fortalecer programas de educación cooperativa con énfasis en la difusión de sus principios y en la generación de nuevos líderes.
⋅ Crear programas de capacitación empresarial en las áreas de contabilidad y mercadeo.
⋅ Apoyar la investigación de las necesidades tecnológicas y económicas del sector cooperativista para diseñar políticas y transformación tecnológica y financiera.
⋅ Coordinar con el Banco de Fomento, líneas de crédito para las cooperativas en los distintos ámbitos de la actividad económica.
⋅ Crear una bolsa de proyectos industriales que puedan ser constituidos bajo la figura del cooperativismo en las áreas meta.
⋅ Fomentar la creación de empresas cooperativas en las áreas económicamente marginadas, así como en grupos predominantemente integrados por mujeres jefes de hogar.
⋅ Crear equipos de asesoría de los grandes a los pequeños cooperativistas en las áreas de producción, mercadeo y financiamiento.
⋅ Evaluar la independencia de los líderes cooperativistas de los otros grupos sociales, para propiciar los cambios necesarios que garanticen la independencia de los partidos políticos.
⋅ Descubrir, capacitar y estimular líderes y grupos de empresarios cooperativos.
Oacute;N DE SERVICIOS DE SALUD
Los socialcristianos nos comprometemos apoyar el modelo Cooperativo que tanto éxito ha tenido en el área de Salud. Nos referimos al caso de las Cooperativas de Pavas, Santa Ana y Tibás. En nuestro interés promover este modelo de administración descentralizado, con el propósito de descongestionar el Sistema Nacional de Salud.
EMPRESAS COOPERATIVAS DE SERVICIO PÚBLICO
Utilizando como ejemplo el excelente desempeño de las cuatro cooperativas de electrificación rural que existen en el país COOPEALFARO RUIZ, COOPELESCA, COOPERGUANACASTE Y COOPESANTOS, consideramos que este tipo de organización social y económica puede perfectamente aplicarse, como será también el caso de las Empresas Municipales de Servicio Público, para satisfacer en una forma eficaz y eficiente, las necesidades de las diferentes comunidades, asignando a sus propios habitantes la responsabilidad de su dirección y administración.
Conscientes de que son las comunidades las que mejor conocen sus necesidades y pueden dar las mejores soluciones a sus problemas, promoveremos las Empresas Cooperativas de Servicio Público. A su cargo podría estar la propiedad y operación de los servicios públicos de generación y distribución eléctrica, telecomunicaciones, acueductos y alcantarillados, recolección y tratamiento de desechos sólidos, concesión y vigilancia del transporte remunerado de personas (buses y taxis). Así como otras que tradicionalmente ha desempeñado, como son mercados, cementerios, balnearios u otras instalaciones turísticas.
Las Empresas Cooperativas de Servicio Público existirían en cabeceras de provincia o en ciudades importantes como son los casos de San Isidro de Pérez Zeledón y Ciudad Quesada. En el caso de cantones y ciudades con población reducida o de poca capacidad económica, ellos se podrán agrupar por vecindad geográfica y mediante convenio establecerán la empresa que los servirá.
Cada comunidad determinará cuales son las necesidades y servicios prioritarios, y que al no estar siendo satisfechos convenientemente por entes nacionales o la empresa privada, se les asignarán a este tipo de empresas.
Los socialcristianos vemos con mucha satisfacción los esfuerzos exitosos que día con día realizan los cooperativistas por democratizar las estructuras del Movimiento Cooperativo y por crear mejores condiciones para un desarrollo sano y apegado a los principios y valores que inspiran este modelo. Esos esfuerzos deben continuar manteniendo la autonomía e independencia del Movimiento para con ello cumplir a cabalidad su misión social y económica.
Seremos respetuosos del movimiento cooperativo e impediremos los intentos de manipularlo.
PAGINA DEL PUSC
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