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El sentimiento de inseguridad ciudadana se refleja en estudios de opinión realizados en 1997, los cuales revelan que más de la mitad de la población ha sufrido asaltos a la propiedad o robos en la calle. El problema de la inseguridad adquiere toda su dimensión frente al incremento anual de secuestros, violaciones, robos y crímenes. Gran parte de esta situación se explica en función de que los cuerpos policiales desempeñan sus funciones bajo circunstancias obsoletas, las cuales ya no corresponden a la realidad actual.
La criminalidad en Costa Rica no ha sido objeto de estudios e investigaciones sistemáticas que permitan una adecuada planificación, investigación y evaluación, lo cual ha impedido el diseño de una política criminal, fundamentada en una análisis científico y no en opiniones y mitos o la intuición de algunos.
La carencia de trabajos de investigación llevó al Partido Unidad Social Cristiana, durante los últimos dieciocho meses, a estudiar detenidamente la realidad del costarricense en relación con los cuerpos policiales, tanto en sus lineamientos como en su funcionamiento y entorno laboral. El análisis determinó la urgente necesidad de promover modificaciones en el Ministerio de Seguridad Pública, con el propósito de propiciar un mejor desempeño de los cuerpos policiales.
Convencidos de la necesidad de propiciar un clima de tranquilidad ciudadana, nos comprometemos a impulsar los seis programas que a continuación detallamos: descentralización operativa de la policía; organización comunal y control civil; profesionalización de la policía; lucha contra el narcotráfico; áreas estratégicas y racionalización de recursos.
DESCENTRALIZACIÓN OPERATIVA Y LA POLICÍA COMUNAL
El incremento en el número de delitos y el aumento del grado de desconfianza y recelo de los ciudadanos en torno a la efiencia y eficacia de la policía, ponen en evidencia que el modelo de seguridad vigente, altamente centralizado, no ha podido cumplir adecuadamente con sus funciones.
Los cuerpos policiales no están respondiendo a las expectativas de la población, lo cual se refleja en el aumento desmedido en la formación de empresas privadas de seguridad, la contratación de vigilantes privados y en los permisos de portación de armas solicitados por particulares. De igual modo, se han fortalecido los delincuentes y las organizaciones criminales; han aumentado los asesinatos, el robo de vehículos, el trasiego de drogas, la violencia y todo tipo de otros graves delitos.
La situación delictiva del país demanda hoy un mayor desplazamiento de la policía hacia las comunidades. También obliga a fortalecer los mecanismos para la prevención del delito y aumentar el nivel de efectividad en la respuesta para su represión.
Estamos convencidos de que la policía necesita mayor conocimiento de la población para la cual trabaja, en aras de proporcionar una protección más adecuada y eficiente. También creemos que debemos rescatar su imagen, con el propósito de lograr que los ciudadanos le brinden más respeto y mayor colaboración.
Frente a estos desafíos, consideramos que la descentralización operativa de la policía es de urgente necesidad. Queremos impulsar un modelo de policía que tome en cuenta la naturaleza de la población a la que se debe proteger. Para ello impulsaremos las siguientes medidas:
⋅ Transformaremos el modelo vigente de Cuartel Policial, distribuyendo los efectivos en unidades más pequeñas, para facilitar una mayor presencia e interacción de la policía con las comunidades.
⋅ Desarrollaremos los estudios necesarios para establecer los índices y la densidad de las respectivas comunidades; el grado de comunicación; la ubicación geográfica; la extensión territorial; las características de la zona; la infraestructura; el grado de integración comunal; el tipo de riesgos contra la seguridad personal y los bienes de los habitantes; los índices de criminalidad y el grado de violencia.
⋅ Determinaremos el número de policías que conformará la Policía Comunal en cada comunidad, de acuerdo con las variables señaladas con anterioridad.
⋅ Valoraremos el grado de inquietud de la población frente a la criminalidad, así como los fundamentos y consecuencias del miedo al crimen. ORGANIZACION COMUNAL
Si bien es clara la preocupación de la ciudadanía frente al volumen y las consecuencias de las acciones criminales, la población costarricense juega aún un papel activo en la prevención del delito. Por tanto, es indispensable promover la colaboración eficaz entre las Municipalidades, la comunidad y la policía, para hacer frente, de manera óptima a la criminalidad.
El Ministerio de Seguridad Pública no ha ejercido el liderazgo necesario para estimular la participación de la ciudadanía ni ha promovido la descentralización efectiva de la estructura policial. Tampoco ha impulsado la creación de mecanismos de control ciudadano para dar seguimiento a la labor policial, lo que ha impedido aumentar el nivel de respuesta de los ciudadanos frente a la criminalidad, así como evitar el aumento del grado de desconfianza de la población hacia la policía.
Durante la administración del Dr. Miguel Angel Rodríguez promoveremos un nuevo modelo de vigilancia del delito, basado en la incorporación de los ciudadanos en forma dinámica y comprometida en las labores de prevención. Cabe señalar que la organización comunal la llevaremos a cabo por medio de las Asociaciones de Desarrollo Comunal que actualmente existen en el país (aproximadamente mil quinientas). Para lograr esta importante meta, impulsaremos las acciones que detallaremos a continuación:
⋅ Organización de las Patrullas de Vecinos y Comités de Barrio, con el propósito de determinar los puntos más sensibles de seguridad de la comunidad.
⋅ Apoyo técnico y legal por parte del Ministerio de Seguridad Pública a las Patrullas de Vecinos y los Comités de Barrio, de manera que se alcance el equilibrio entre la acción preventiva y el marco jurídico.
⋅ Creación de una instancia de capacitación para los responsables de coordinar la organización de la comunidad y las patrullas o comités.
⋅ Establecimiento de los mecanismos de carácter administrativo para que las comunidades puedan ejercer un adecuado control sobre la labor policial. PROFESIONALIZACION DE LA POLICIA
La imagen de la policía se encuentra muy deteriorada debido a que este cuerpo no responde satisfactoriamente a las expectativas de la población. Su incapacidad de respuesta está en gran medida vinculada al escaso grado de formación y capacitación profesional. Si bien contamos ya con una carrera policial básica, su escasa duración (dieciséis semanas) impide alcanzar siquiera un nivel técnico; mucho menos, uno profesional. Las deficiencias en cuanto a la preparación, limitan definitivamente la calidad del desempeño de la fuerza policial.
Durante la administración Rodríguez Echeverría promoveremos la profesionalización de los cuerpos policiales para hacer frente, de manera óptima a los retos que presenta la seguridad ciudadana, La profesionalización también permitirá:
⋅ Dignificar la labor de los policías, por medio de una política salarial justa y reconocimiento social.
⋅ Garantizar la estabilidad laboral a los cuerpos policiales, asegurando su permanencia institucional al término de un período gubernamental.
⋅ Establecer requisitos técnicos y académicos de acuerdo con la profesionalización policial, para quienes tienen líneas de mando.
⋅ Especializar a sectores de cada unidad policial para la atención de distintos tipos de acción criminal.
⋅ Impulsar la integración de mujeres y minorías representativas a los distintos cuerpos policiales, de modo que ofrezcan mayor grado de confianza a los diferentes sectores de la población.
Con el propósito de impulsar la profesionalización de la policía, llevaremos a la práctica las siguientes estrategias:
⋅ Readecuaremos el Curso Básico de la Escuela Nacional de Policía, que actualmente se ofrece en dieciséis semanas, para convertirlo en una carrera de un año de duración. Para la formación humanística y técnica, estableceremos convenios con las universidades. La Escuela Nacional de Policía será responsable de la práctica.
⋅ Desarrollaremos un vigoroso Plan de Bachillerato por madurez o a distancia para que todos puedan tener la opción de ingresar a la universidad. Téngase en cuenta que un porcentaje importante de los policías cuentan tan solo con el Tercer Ciclo de Educación Básica.
⋅ Impulsarermos la nivelación de los policías antiguos, cuyos estudios lleguen hasta el Segundo o Tercer Ciclo.
⋅ Diseñaremos programas de especialización en distintas áreas, por ejemplo, la protección de fronteras; la lucha contra el narcotráfico, las bandas juveniles o la policía montada.
⋅ Diseñaremos programas orientados a atraer a mujeres y minorías a los distintos cuerpos.
EL COMBATE A LAS DROGAS
De acuerdo con los Informes Antidrogas del Departamento de Estado de los Estados Unidos de 1995 y 1996, el constante decomiso de grandes volúmenes de droga ha convertido a Costa Rica en una bodega de tránsito, cuyo destino final son los Estados Unidos y Europa. Por otra parte, es claro que la debilidad de los mecanismos de control y supervisión a nivel bancario y financiero, facilitan el lavado de dinero en el país.
El consumo de drogas ilegales ha ido en aumento en Costa Rica, en gran parte, debido a la ausencia de un Plan Nacional contra las Drogas que incluya información, capacitación, asesoría técnica y estrategias de detección temprana de consumidores. El Estado no ofrece asesoría técnica ni profesional a las instituciones privadas encargadas de rehabilitar a niños y adolescentes. Tampoco existen facilidades para lograr una adecuada reinserción de la persona rehabilitada dentro la sociedad.
Preocupados por hacer frente de manera óptima a este flagelo social, libraremos la batalla contra el narcotráfico en los siguientes frentes:
⋅ La prevención del consumo de drogas, por medio de programas educativos y campañas de información.
⋅ La rehabilitación del adicto para incorporarlo a la sociedad.
⋅ El combate agresivo del tráfico de drogas, impidiendo las operaciones de trasiego o almacenaje.
⋅ La lucha contra el lavado de dinero, impulsando la aprobación de la reforma a la Ley de Psicotrópicos y la creación de la Unidad de Análisis Financiero.
El consumo de drogas ilícitas El consumo de drogas ilícitas viene en aumento año a año. Según encuestas del año 1995, 120.000 costarricenses aceptaron haber utilizado estas drogas alguna vez en la vida. Estudios realizados en centros hospitalarios, han puesto de relieve que entre la población masculina el consumo de drogas ilícitas oscila entre el 5 y el 15%. Asimismo, que la edad promedio de inicio se sitúa alrededor de los 18 años.
El Estudio Nacional de Consumo de Drogas, realizado por el IAFA en el año 1995, identifica el problema del consumo de drogas ílicitas como el segundo en importancia, con un 30%. Otro estudio, realizado el año 1996, por el Instituto de Investigaciones Sicológicas de la UCR, señala que los jóvenes del área metropolitana identifican el consumo de drogas como el principal problema que les afecta. El consumo de drogas ilícitas no sólo es un problema individual, sino también familiar, laboral y social. El mismo está asociado con : ⋅ Una gran variedad de enfermedades físicas y mentales. ⋅ Dependencia química o adicción. ⋅ Accidentes de tránsito. ⋅ Problemas laborales. ⋅ Altos costos en salud. ⋅ Violencia doméstica. ⋅ Homicidios y suicidios. ⋅ Conductas delictivas. ⋅ Fracaso escolar. ⋅ Problemas y desintegración familiar. Durante muchos años se ha considerado que las personas afectadas por el consumo de drogas, carecen de fuerza de voluntad o de vergüenza. Esta actitud moralista ha conllevado el prejuicio y el rechazo, el cual se expresa en la minimización o negación, de la persona adicta. El individuo afectado, la familia, el medio laboral, el sistema de salud y la sociedad en general, tienden a reaccionar tardíamente frente a ésta problemática, generalmente cuando las consecuencias son severas y las posibilidades de recuperación escasas. Por tal razón los sistemas de atención a este problema han sido poco efectivos en variar la morbi-mortalidad asociada al consumo de drogas. Por otra parte, también existen condiciones propicias en el entorno, en la familia y en la sociedad, para el aumento en la demanda de la droga.
La atención a esta problemática debe centrarse en dos aspectos fundamentales: crear las condiciones favorables para desestimular el consumo (prevención) y atender a las personas afectadas por el consumo de drogas (intervención). Prevención
La prevención del consumo de drogas radica en disminuir los factores de riesgo, lo cual hace necesaria una estrategia integral. El objetivo de la prevención es reducir la demanda de la droga, por medio del fortalecimiento de las personas y del medio en que se éstas se desarrollan, Lo que se busca es que la droga no tenga cabida en la vida de los costarricenses. Partimos de la premisa de que el consumo de drogas es un fenómeno social y cultural que amerita la participación intersectorial, interinstitucional, de la comunidad, la familia y la persona.
El consumo de drogas es simultáneamente un problema educativo, económico, de salud, de bienestar social, moral, ético y político. Desde esta perspectiva, el consumo de drogas es un síntoma de desajustes sociales, con manifestaciones colectivas e individuales. Por tanto su solución debe estar centrada en una opción de desarrollo humano y social, que debe involucrar decisiones y transformaciones en todos los ámbitos.
Los programas de prevención del consumo de drogas formarán parte del Plan Nacional de Promoción de la Salud, planteado en el apartado correspondiente. Las principales estrategias serán : ⋅ Promover campañas masivas de información y prevención en los medios de comunicación, para dar a conocer los riesgos que presenta el consumo de drogas ilícitas. ⋅ Realizar campañas preventivas dirigidas a padres y madres de familia y menores, con contenidos sobre el rescate de valores familiares, mensajes de alerta y estímulos para utilizar creativamente el tiempo libre y desarrollas estilos de vida saludables.
⋅ Promover programas y acciones pedagógicas concretas, desde el nivel preescolar hasta el universitario. Buscamos introducir en los contenidos de estudio el tema de la prevención de drogas y el desarrollo de la autoestima.
⋅ Crear el Instituto Costarricense Antidrogas, el cual tendrá a su cargo el diseño y ejecución de programas de capacitación e información para la prevención y detección temprana de adictos.
⋅ Ejecutar el Plan de Atención Especial a Grupos Vulnerables, orientado a quienes son susceptibles de iniciar o incrementar el consumo de drogas. Este plan se enmarcará dentro del Triángulo de Solidaridad, y contemplará acciones a nivel local en el ámbito laboral, educativo, recreativo y cultural.
⋅ Identificar y modificar los factores de riesgo para el consumo, por ejemplo, un bajo rendimiento académico y la compañía de amigos que consumen drogas.
⋅ Desarrollar y fortalecer los factores protectores para evitar el consumo, por ejemplo, el deporte, la espiritualidad, el buen rendimiento académico.
⋅ Dar atención prioritaria a grupos de alto riesgo, por ejemplo, niños y adolescentes que se encuentran fuera del sistema educativo; niños y adolescentes con problemas de conducta o rendimiento académico, niños en la calle; adolescentes embarazadas.
⋅ Capacitar al personal de salud y a la comunidad en la prevención y atención al problema del consumo de drogas.
⋅ Apoyar las acciones que desarrollen grupos de la sociedad civil en el campo de la prevención de la drogadicción, por ejemplo DARE. IntervenciónLa atención de los problemas de consumo de drogas, durante muchos años, fue privativo del IAFA; durante la última década, lo ha sido fundamentalmente de organismos no gubernamentales. La intervención se ha ofrecido a las personas que buscan ayuda, lo cual sucede generalmente, en etapas tardías de la enfermedad.
Preocupados por este serio problema que afecta a una proporción muy importante de nuestra sociedad, los socialcristianos llevaremos a la práctica las siguientes estrategias:
⋅ Fortalecer al IAFA como institución coordinadora y de adiestramiento de personal.
⋅ Apoyar con recursos técnicos y financieros a las organizaciones de la sociedad civil que atienden a las personas adictas, por ejemplo los Hogares Crea.
⋅ Fortalecer los programas de autogestión en el tratamiento de drogas e integrarlos a un programa intersectorial y comunitario con el apoyo y dirección de los EBAIS y el IAFA.
⋅ Establecer servicios de atención y tratamiento a las personas adictas en todas las dependencias de la Caja Costarricense del Seguro Social.
⋅ Enseñar a los padres y docentes los síntomas tempranos de la drogadicción a través del Programa Escuela para Padres.
⋅ Desarrollar el Programa de Rescate de las Comunidades más afectadas.
⋅ Promover la difusión de información a través de los medios de comunicación para reconocer al que consume y trasiega drogas; y conocer posibles estrategias de tratamiento y los centros de rehabilitación existentes. ⋅ Facilitar la reinserción de personas rehabilitadas a través de programas de capacitación laboral y de apoyo psicológico.
⋅ Desarrollar sistemas de intervención temprana de problemas de consumo de drogas, principalmente en niños, adolescentes, adultos jóvenes y mujeres embarazadas.
⋅ Desarrollar equipos de tratamiento con médicos, trabajadores sociales, psicólogos y grupos organizados de la sociedad civil, ofreciendo apoyo hospitalario y consulta externa específica para tal fin.
⋅ Erradicar el estigma social que para muchos adictos significa el solicitar ayuda. El combate agresivo al tráfico de drogas
⋅ Especializar la Policía de Control de Drogas del Ministerio de Seguridad Pública en labores de investigación y el control de operaciones de trasiego y almacenaje a partir de un volumen previamente establecido.
⋅ Restablecer los vínculos de confianza y colaboración con autoridades antidrogas de otros países, para hacer más eficiente la lucha y aumentar la capacidad de información en los cuerpos locales.
⋅ Propiciar la participación de la Superintendencia General de Entidades Financieras (SUGEF) y de los intermediarios bancarios y financieros, con la finalidad de establecer mecanismos de control acordes con el estándar internacional, para detectar y evitar las operaciones de este tipo. ⋅ Invertir el dinero y los bienes decomisados a narcotraficantes o a quienes lavan dinero, en la lucha contra el narcotráfico. AREAS ESTRATEGICAS
Las unidades policiales encargadas de la vigilancia y control en las áreas estratégicas, no están cumpliendo adecuadamente su función. Tenemos evidencias claras del tráfico de drogas; el robo de riquezas naturales y arqueológicas así como de operación de bandas criminales.
La ausencia de una adecuada unidad de información policial, disminuye la posibilidad de alcanzar niveles óptimos de eficacia en la investigación de anomalías, mientras la debilidad de los mecanismos de control interno, facilita la corrupción.
Por otra parte, son notorios los escasos controles estatales sobre los cuerpos de seguridad privados, los cuales han crecido en los últimos años de una manera vertiginosa.
Frente a este panorama, creemos de urgente necesidad reforzar y ampliar el control y la vigilancia de las áreas estratégicas, de modo que podamos garantizar la inviolabilidad de la soberanía nacional; prevenir la destrucción o el robo de las riquezas naturales; enfrentar eficazmente el tráfico de drogas así como el ingreso de delincuentes. La vigilancia y control del territorio nacional se realizará en los ámbitos aéreos, terrestres y marítimos. A nivel aéreo promoveremos el restablecimiento del convenio con los Estados Unidos que permite tener acceso a la Red de Radares de la Cuenca del Caribe, con el propósito de tener control absoluto sobre los aeropuertos y los vuelos sospechosos. En relación con el espacio terrestre, dotaremos a los puestos fronterizos de los medios tecnológicos, físicos y humanos necesarios para detectar e impedir el ingreso de delincuentes, bandas de asaltantes y secuestradores, por medio de un plan especial diseñado por la policía de fronteras. En la zona Norte del país y con ayuda de gobiernos amigos, desarrollaremos un Sistema de Inteligencia que nos permita impedir la operación de grupos previamente involucrados en las guerras de Nicaragua, y evitar el uso de buzones de armas en territorio nacional. En ese sentido, fortaleceremos el Programa de Desminado en la misma zona.
En el ámbito marítimo, ampliaremos el control de los puertos, la plataforma continental y el zócalo insular, para prevenir e impedir la destrucción o el robo de las riquezas marítimas, así como las operaciones de narcotráfico.
Con el propósito de fortalecer la acción policial, también promoveremos las siguientes estrategias:
⋅ Aprobar la Ley de Servicios Privados de Seguridad, para fortalecer el control del Estado sobre la seguridad privada.
⋅ Integrar un grupo interdisciplinario al interior del Ministerio para analizar, evaluar y señalar directrices, de manera permanente, sobre la realidad criminal y la respuesta de los cuerpos policiales.
⋅ Crear mecanismos y controles adecuados para detectar y erradicar la corrupción dentro de los cuerpos policiales. Promoveremos unidades más pequeñas y salarios competitivos. También, estableceremos un Código de Etica y dotaremos a la Inspección Policial de los recursos necesarios para cumplir su labor de una manera eficaz. RACIONALIZACION DE LOS RECURSOS ECONOMICOS
El grado de centralización de la policía fomenta el desperdicio y la duplicación de labores. Téngase en cuenta que quienes administran las unidades policiales, en términos generales, carecen de conocimientos de administración. Tampoco ha existido una rigurosa y permanente evaluación sobre el funcionamiento de los diferentes programas policiales, con el fin de detectar las áreas en las cuales podrían generarse ahorros. En la compra de equipo no prevalecen criterios técnicos, lo que aumenta muchas veces la inversión. Por otra parte, los constantes despidos y nombramientos que caracterizan a este sector, implican una fuga en cuanto a capacitación y prestaciones. Con el propósito de racionalizar la inversión en seguridad ciudadana, nos proponemos las siguientes acciones: ⋅ Redistribuir el prespuesto asignado al Ministerio de Seguridad Pública y de Gobernación y Policía (17 mil millones de colones en 1996), de acuerdo con las necesidades de las unidades policiales descentralizadas.
⋅ Promover la utilización de criterios técnicos para la compra de equipos. ⋅ Fomentar mayores donaciones de equipo por parte de países amigos. ⋅ Capacitar a los administradores policiales para evitar el desperdicio actual. ⋅ Definir el presupuesto de los cuerpos policiales, de acuerdo con el número de policías por comunidad; los costos de operación; las necesidades de infraestructura, de apoyo logístico y equipo. ⋅ Revisar la conformación del presupuesto asignado, para analizar las actividades que puedan estar generando desperdicio y efectuar los ajustes pertinentes. ⋅ Promover la profesionalización de la policía para disminuir el riesgo de desperdicio en capacitación; prestaciones y para promover un mayor vida útil del equipo. PAGINA DEL PUSCEncuestas Políticas | Partido Liberación Nacional |