Cuando faltan solo 47 días para las elecciones presidenciales, el socialcristiano Miguel Angel Rodríguez mantiene una ventaja de 11,1 puntos porcentuales sobre el liberacionista José Miguel Corrales.
Rodríguez, candidato del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), acumula en la última encuesta de la firma Unimer -contratada por La Nación- el 35 por ciento de las intenciones de voto de las 1.228 personas entrevistadas.
Corrales, aspirante del Partido Liberación Nacional (PLN), marcha a su escolta con un 23,9 por ciento.
Dichos resultados revelan, sin embargo, una situación de estancamiento en los dos mayores contendores de la campaña dado que la diferencia que los separa es similar a la registrada en un sondeo de noviembre.
En aquella ocasión Rodríguez obtuvo el respaldo del 35,3 por ciento contra un 24,5 por ciento de Corrales.
Esto quiere decir que el primero cedió -en el plazo de un mes- 0,3 puntos porcentuales y que el segundo perdió 0,6 puntos porcentuales. Esta baja se encuentra dentro del margen de error de la encuesta que es 2,8 puntos hacia arriba o hacia abajo de cada dato.
Mientras tanto, la apatía electoral sigue manteniendo porcentajes inusuales.
De hecho el 21,6 por ciento de los encuestados ahora en diciembre sostuvo que no votará el domingo 1º de febrero. Este registro se asemeja bastante al 22 por ciento contabilizado en noviembre.
Además, el grupo de indecisos creció levemente del 8,7 por ciento al 8,9 por ciento.
Pero este sombrío panorama adquiere dimensiones alarmantes para los partidos políticos si se le echa un vistazo a los resultados de la pregunta: ¿Qué tan seguro está de votar en las próximas elecciones?
Solo el 57,9 por ciento de los entrevistados respondió que sí se presentará a las urnas.
En cambio, las personas que afirmaron que no van a votar suman el 19,7 por ciento y las que no saben el 21,5 por ciento. Estos dos grupos, en conjunto, representan el 41,2 por ciento de la muestra.
Carlos Paniagua, director de Unimer, señaló que estos resultados distan en mucho a los recopilados en diciembre de 1993 -cuando faltaba poco para las elecciones del 8 de febrero de 1994-donde el 84 por ciento de los encuestados dijo estar seguro de ir a votar.
Percepción ganadora
De acuerdo con el sondeo de Unimer, realizado entre el 11 y 14 de diciembre pasados, hay una percepción mayoritaria entre los ticos de que el PUSC se va a imponer en los comicios.
Ante la pregunta: ¿Quién ganará las próximas elecciones? el 65,4 por ciento de los entrevistados respondió que Miguel Angel Rodríguez, mientras que 17,2 por ciento señaló a José Miguel Corrales.
Si se descompone este resultado por partido de militancia, se nota que los socialcristianos están más convencidos en el triunfo de su candidato que los liberacionistas en la victoria del suyo.
De hecho, de los 420 simpatizantes del PUSC un total de 382 (el 91 por ciento) apostó por Rodríguez.
En contraste, de los 356 militantes del PLN el 46,2 por ciento (165 individuos) citaron a Corrales como ganador de los comicios y el 33,9 por ciento de ellos (121) mencionaron a Rodríguez.
La percepción sobre el posible desenlace de la campaña parece estar íntimamente ligada con la visión que tienen los costarricenses sobre la capacidad de los dos candidatos mayoritarios.
Rodríguez sacó ventaja sobre Corrales cuando fueron valorados sus atributos personales.
El socialcristiano, por ejemplo, fue mencionado más veces como capaz para atender los asuntos materiales que más agobian a los ticos como empleo, salarios, pobreza y costo de vida. (Véase recuadro.)
Los puntos fuertes del liberacionista son sinceridad, honestidad, capacidad para combatir el narcotráfico, así como ser percibido en menor grado como un político tradicional y que no cumple.
Efecto bumerán
Los resultados de la última encuesta de Unimer significan un serio revés para el PLN, que había cifrado sus esperanzas de repunte en una fuerte ofensiva publicitaria sobre el denominado caso Hank.
Dicha estrategia no surtió efecto puesto que el PUSC logró soportar el vendaval.
Ya los analistas Víctor Flury, Francisco Escobar y José Alberto Rodríguez -integrantes del equipo de La Nación que estudia la propaganda electoral- habían advertido sobre el efecto bumerán de la campaña negativa.
En su tercer informe, publicado el pasado domingo por este diario, los especialistas calificaron de excesivas las menciones del caso Hank y criticaron la marginación de las propuestas en los mensajes políticos.
Unimer consultó si el caso Hank ha hecho a los entrevistados desechar la posibilidad de apoyar a Rodríguez. Un contundente 71,8 por ciento respondió que "no" contra un 25,1 por ciento que dijo "sí".
Pero el fracaso de la estrategia propagandística del PLN parece quedar en mayor evidencia cuando se preguntó si las denuncias hechas por Corrales contra Rodríguez motivaron a votar por el PLN.
Un 83,6 por ciento contestó en forma negativa y solo el 14,5 por ciento lo hizo en forma positiva.
Sin embargo, los costarricenses también le cobran al aspirante socialcristiano el no haber dado suficientes explicaciones sobre la visita hecha en mayo pasado por él y otros tres jerarcas del PUSC a la hacienda del político mexicano Carlos Hank.
Un 61,9 por ciento de la muestra señaló que los alegatos dados por Rodríguez en relación a ese tema no son satisfactorios contra un 22 por ciento que sí se manifestó conforme y un 16,1 que respondió que no sabe.