Un desplome de 13,2 puntos porcentuales sufrido por el candidato socialcristiano Miguel Angel Rodríguez en dos meses, permitió al liberacionista José Miguel Corrales ponerse por primera vez arriba en la lucha por la silla presidencial, según lo mide la firma Unimer.
Corrales ostenta -a 193 días para las elecciones nacionales- una leve ventaja de 2,9 puntos sobre Rodríguez..
El repunte del liberacionista, sin embargo, no se debe a que haya capitalizado en su favor la desbandada registrada en las tiendas de su principal adversario. Sencillamente, se debe a que perdió menos apoyo que el socialcristiano.
Así lo evidencia la última encuesta nacional de opinión de Unimer, realizada a pedido de La Nación. El mayor ganador de la consulta es el grupo de indecisos y los abstencionistas cuyo porcentaje combinado sube del 26,4 por ciento al 34,8 por ciento en dos meses.
Los resultados del sondeo, hecho entre el lunes 14 y el jueves 17 de julio a solicitud de La Nación, revelaron que Corrales ahora encabeza las preferencias de los ticos con un 31,3 por ciento de las intenciones de voto.
Esa fue la alternativa escogida por 384 de las 1.228 personas entrevistadas cuando se les formuló la pregunta: ¿Por quién votaría usted si las elecciones presidenciales fueran el próximo domingo?
Rodríquez alcanzó un respaldo del 28,4 por ciento de la muestra (348 personas). Entre tanto, el 25,8 por ciento afirmó que no va a votar el domingo 1= de febrero de 1998 y un 9 por ciento reconoció estar indeciso.
La diferencia de 2,9 puntos que separa a los dos contendores es interpretada, en términos estadísticos, como un virtual empate dado que se encuentra dentro del margen de error de la encuesta (+ - 2,8 por ciento)
Al comparar estas cifras con las del anterior sondeo, efectuado por Unimer entre el 25 de abril y el 6 de mayo, se desprende que tanto el aspirante liberacionista como el socialcristiano cedieron terreno.
Pero el golpe más severo lo recibió el candidato del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), que en aquel entonces obtuvo un 41,6 por ciento contra un 32,1 por ciento del representante del Partido Liberación Nacional (PLN).
¿Qué se hicieron esos votos que dejaron escapar Corrales y, principalmente, Rodríguez?
La respuesta se encuentra en los electores indecisos y los que no votarán. El primer grupo se incrementó de mayo a julio en 4,4 puntos porcentuales, mientras que el segundo también creció en cuatro puntos.
El voto indeciso y el abstencionismo se han convertido en un verdadero dolor de cabeza para los estrategas de campaña.
Los recientes escándalos que han envuelto a los círculos políticos y la creciente incredulidad hacia las promesas de los partidos, han contribuido a robustecer cada vez más el desencanto con el PLN y PUSC.
Fiel reflejo de esa situación da la encuesta de Unimer. Un total de 428 entrevistados (equivalente al 34,8 por ciento de la muestra) aseguró que o no sabe todavía por quien votará o que de plano no va a emitir su sufragio.
De este grupo, el 19,9 por ciento (85 individuos) reconocieron que anteriormente apoyaban a Rodríguez, el 15,2 por ciento (65) a Corrales, el 63,9 por ciento (273) a ninguno y el 1,1 no respondió.
Al consultársele a las personas que anteriormente apoyaban a Rodríguez el motivo de su cambio de opinión, el 22,1 por ciento de ellas respondió que no cree en los partidos y otro 15,4 por ciento señaló que "por corrupto".
No obstante, también otro 17,7 por ciento indicó que ya no apoya al socialcristiano por el viaje que él y otros tres altos personeros del PUSC realizaron a México para reunirse con el político y empresario Carlos Hank González.
Resulta evidente que el electorado aún le sigue cobrando a Rodríguez el encuentro que sostuvo con Hank -entre el 18 y 20 de mayo- en compañía del expresidente Rafael Angel Calderón y los exministros Rolando Laclé y Roberto Rojas.
Los socialcristianos han dicho una y otra vez que su intención era asistir a una reunión con empresarios mexicanos para estrechar lazos comerciales con miras a un posible gobierno suyo.
Sin embargo, los supuestos nexos de Hank González con el lavado de dólares opacaron toda explicación. Esto ha obligado al PUSC a realizar, en las últimas semanas, una fuerte ofensiva publicitaria para tratar de recuperar la credibilidad.
De hecho, el 41,4 por ciento de estos socialcristianos rebeldes respondió en forma afirmativa cuando se les preguntó si el viaje a México es una de las razones que tiena ahora para no apoyar a Rodríguez.
A este grupo se le consultó qué le haría reconsiderar su posición. El 7 por ciento pidió que el aspirante presidencial sea "más sincero". Otro 16,7 por ciento le demandó presentar un plan de gobierno.
Similares condiciones ponen los liberacionistas que ahora dicen no apoyar a Corrales.
Del total que constituye ese sector, el 16,1 por ciento le cobra al candidato no cumplir sus promesas o afirma no tener confianza en él (13,2 por ciento). Un 11,8 por ciento dijo no creer en los políticos y el 10,5 por ciento calificó a Corrales como "mentiroso".
Tales expresiones fueron recopiladas por Unimer poco después de que trascendieran a la luz pública una serie de anomalías cometidas durante la convención del PLN y que obligaron a las autoridades de ese partido a anular ayer 29.611 votos.
Ante la dimensión de las irregularidades, y en un afán por no debilitar su imagen, Corrales anunció que aceptará la candidatura hasta que el Tribunal Supremo de Elecciones no avale el resultado de las primarias socialdemócratas.
Pero esas acciones parecen no calar en los liberacionistas rebeldes. El 59,6 por ciento de ellos señalan que lo ocurrido en la convención es uno de los motivos que tuvieron para no apoyar a Corrales.
No obstante, un 25,5 por ciento de los integrantes de ese grupo manifestó que podría cambiar de postura si el candidato presenta "un buen plan de gobierno". Un 16,3 por ciento reclamó "sinceridad".