PLN,
PAC y Libertarios
Mayoritarios
captan más lealtad partidista en diputados
-
Quiebre de votos afecta a todos, pero más
a los partidos pequeños
- Votantes de Arias respaldan más a sus
diputados que los de Solís y Guevara
Mauricio
Herrera U.
mherrera@nacion.com
A pesar de la
fuerte amenaza del quiebre del voto, los tres grandes
partidos en las
actuales elecciones tienden a cosechar más
lealtad entre sus simpatizantes que las agrupaciones
con menor caudal electoral.
Liberación Nacional (PLN), y en menor medida
el Partido Acción Ciudadana (PAC) y el Movimiento
Libertario (ML) -convertidos en nuevas agrupaciones
mayoritarias-, concentran una mayor coincidencia
entre el voto para presidente y diputados, aunque
siempre se ven afectados por el quiebre del sufragio.
El PLN recibe el apoyo del 39%
del total de quienes dicen que van a votar para
diputado. De estos el
87% también indica que votará por el
candidato presidencial verdiblanco, Óscar
Arias.
El restante 13% dará su respaldo a la candidatura
de Otto Guevara, del ML (4%), a Ottón Solís
del PAC (3%), a Antonio Álvarez, del Unión
para el Cambio (UPC) (2%) y a otros (4%).
El 20% de quienes revelan intención de voto
para diputado, responde que lo hará a favor
del PAC y el 65% de ellos también avalará la
candidatura de Solís.
Sin embargo, el 12% de los votantes
del PAC para diputado apoyarían a Óscar Arias para
presidente, el 6% a Antonio Álvarez y el 5%
a Otto Guevara, mientras que 12% se decanta por los
aspirantes presidenciales de otros partidos.
Sufragios
en fuga. En el caso
del ML, el partido recibe el 13% de quienes están interesados
en escoger legisladores. El 63% de este subgrupo
también votará por Guevara, aunque
hacia Arias se filtran el 20% y hacia Solís
otro 6%.
En cuanto a UPC, que recibiría el 5% de los
votos legislativos, el 54% de sus electores también
respalda a Antonio Álvarez, pero pierde el
resto principalmente a favor de Arias y Guevara.
Donde hay una enorme dispersión es entre
los pocos simpatizantes del PUSC, entre los cuales
Ricardo Toledo conserva solo el 32% y el resto lo
pierde en un picadillo de simpatías hacia
otros candidatos.
Todos estos resultados se desprenden
de solo 58% de la muestra total que manifestó por quién
votaría en la elección parlamentaria.
¿Cómo
se eligen?
Conteo
para diputado
Para
elegir un diputado se divide el total de
los votos válidos de una provincia
entre el número de plazas disponibles.
A esa cifra se le llama cociente.
Quienes
superen el cociente eligen un diputado.
Si
quedan plazas disponibles y votos residuales,
los partidos pueden competir de nuevo por
esas curules, siempre y cuando hayan elegido
un diputado o alcancen al menos la mitad
del cociente, llamado subcociente.
Si
completan el subcociente, los partidos compiten
con los votos residuales que no llegan al
cociente. Entonces, quien tenga el residuo
mayor gana la curul en disputa. |
Cálculo
usa normas del Código Electoral
El
modelo de cálculo usado para estimar la
posible distribución de la próxima
Asamblea Legislativa tomó en cuenta las
normas del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE),
definidas en el Código Electoral.
Para
estimar la posible asignación de escaños,
Unimer-RI tomó los porcentajes de las respuestas
de intención de voto para diputados y los
convirtió en votos posibles, basándose
en las cifras del último padrón electoral
del TSE de cada provincia.
Al
total del padrón se le restaron el abstencionismo
y los votos nulos y blancos provinciales de las
pasadas elecciones.
La
suma de votos válidos se dividió entre
el número de escaños en cada provincia,
para así conseguir el cociente y el subcociente,
con los cuales se elige a un diputado.
Se
estimaron los diputados a elegir por cociente y
se obtuvo el residuo para cada partido. Los restantes
diputados por asignar se distribuyeron entre aquellos
partidos que al menos alcanzaron subcociente en
cada provincia. También se tomó en
cuenta la posibilidad de que, aún después
de asignar las curules por subcociente, hubiese
residuo. Estas curules restantes se distribuyeron
en orden descendiente al residuo obtenido.
Para
cada partido, se calculó la mínima
y máxima votación que obtendría
según el margen de error en cada provincia.
Así fue
posible estimar la cantidad de votos que obtendría
cada agrupación en su mejor escenario, en
el que resultaría sin incluir el margen
de error y en la peor estimación.
Con
base en este algoritmo se obtuvieron para cada
partido tres estimaciones: una con alta probabilidad,
una probable y otra, aunque posible, difícil.
El
modelo contempló las variaciones en los
escaños que obtendría un partido,
cuando a otro se le disminuye o aumenta su caudal
de votos de acuerdo con su margen de error en esa
provincia.