Carlos
A. Villalobos
cvilla@nacion.com
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Cuando
restan pocos días para elegir a un nuevo
presidente de la República, cada vez crece
el número
de costarricenses que aseguran que no irán
a votar.
En abril, 32 de cada 100 personas
consultadas por Unimer dijeron que no irían a votar el próximo
6 de febrero. Hoy son 7 más de cada 100 ticos
los que se inclinan por esa decisión (39%).
Los números que arroja la última encuesta
de esa firma, elaborada entre el lunes 1.° y
el miércoles 10 de agosto, revelan que el
desencanto mantiene una tendencia a crecer y no se
detiene.
Si en febrero esa tendencia persiste,
eso significaría
que cerca de 988.000 costarricenses con derecho a
votar engrosarían el porcentaje de abstencionismo.
En la elección de febrero del 2002 ese rubro
fue del 31% y en la segunda vuelta, en abril de ese
año, llegó al 39%. En ese momento eso
significó que más de 890.000 electores
no acudieron a las urnas.
Desencanto por igual. La apatía se refleja
en esta encuesta desde diferentes ángulos.
Entre los electores más reacios a votar,
los que aparte de estar convencidos de que no lo
harán sostienen que su decisión es
irrevocable registran un aumento sensible.
Mientras en abril eran 22 de
cada 100 personas las que se inscribían
en esa tendencia, ahora son 31 de cada 100.
En ese grupo destaca el aumento
en la franja de quienes irrevocablemente no irán a votar en
febrero, pero sí votaron en el 2002. Ese grupo
pasó de 8 por cada 100 a 13 por cada 100 personas.
Por su parte, el grupo de aquellos
electores que mostraron dudas y su decisión de ir a votar
no es irrevocable pasó de 22 de cada 100 ciudadanos,
a 17 de cada 100.
Decisión peculiar. Si se analizan los resultados
de la medición por diferentes rubros, se logra
determinar características peculiares.
Por ejemplo, en abril, entre
menor fuera el nivel económico de los posibles electores, más
fuerte era la decisión de no votar, pero en
agosto la tendencia a no hacerlo se concentra entre
las personas de ingresos bajos y medios.
También las personas que votaron en el 2002
por Rolando Araya son las más firmes en decir
que su decisión de no votar es irrevocable,
así como los ciudadanos con menor nivel educativo.
Por edades, los electores que
tienen más
de 50 años son los más apáticos.
Además, mientras en la encuesta anterior
se evidenció que los hombres tenían
un mayor grado de desencanto hacia las elecciones,
en la consulta de agosto esa situación cambió.
Hoy hombres y mujeres son igualmente apáticos.
Por zona geográfica, el
desencanto de los votantes es igual de acentuado
en todos los sectores
del territorio nacional.