La apertura que actualmente muestra el Ministerio de Educación Pública, en lo que se refiere a las diferentes áreas del conocimiento, favorece el aprendizaje de lenguas extranjeras. Esto implica una mayor protección de nuestro patrimonio cultural y por ende de nuestra lengua materna, pues, al aumentar las posibilidades para que nuestros educandos puedan establecer una comparación equitativa, el resultado es que nuestra cultura, nuestros valores y tradiciones no se anulen, sino que se exalten y enriquezcan.
Vivimos en una época en la que todos los días se observan grandes avances tecnológicos y científicos, en un mundo pluricultural y obviamente plurilingüista. El aprendizaje de lenguas extranjeras facilita la comunicación intercontinental y además conlleva el estudio del contexto político, económico y socio - cultural del país, o de los países y regiones que las hablan. Por esa razón, los idiomas enriquecen el bagaje cultural de quienes los aprenden.
La enseñanza de la lengua francesa, orientada por el enfoque comunicativo, brinda la posibilidad de conocer documentos auténticos relacionados con aspectos diversos de otras culturas, razón por la que el alumno, al mismo tiempo que avanza en el conocimiento de Francés, amplía sus conocimientos generales y favorece el desarrollo de su capacidad crítica y analítica.