IV. INVERSIONES EN DEUDA EXTERNA
No hay duda del deterioro de la cartera
crediticia del BAC, que ha dado pérdidas superiores a los 6.000
millones de colones.
La metodología que se aplica para clasificar la cartera de préstamos de un Banco, de acuerdo con el riesgo, busca que ante un préstamo considerado de alto riesgo, en el estado de mora o ante el deterioro del proyecto o sus garantías el banco tenga y realice de inmediato una provisión por posibles pérdidas en créditos o inversiones. En la Sesión No. 45-6/92, del 8 de junio, Artículo 10, conforme a las Actas de la Junta Directiva del BAC, se conoce una propuesta de Arriana Trading and Finance dirigida al Gerente General, con base en la cual la Junta Directiva del Banco acordó: "Autorizar a la Gerencia para que llegue a un límite de desembolso de 20 millones de dólares en línea con la oferta presentada por la firma ATF"153.. ATF afirmaba ser representante del NMB pero este lo ha negado. Se trata de inversiones en deuda externa 154
La citada oferta incluía préstamos
eventuales por falta de liquidez del Banco, lo cual exigía aprobación
previa del Banco Central de Costa Rica , ya que para obtener préstamos
en el exterior era obligatorio cumplir con el requisito indicado, y se
rompió con el procedimiento habitual de hacer estas negociaciones
Banco a Banco, sin intermediarios, para mayo seguridad y transparencia.
Sobre la oferta en esa sesión,
el sub- Gerente de Operaciones Sr. Víctor Miguel Arroyo García
alertó a los directores y funcionarios presentes manifestando que
" el Banco ha venido invirtiendo sus tenencias en dólares que
provienen de ahorros y cuentas corrientes, en Bancos de primer orden dentro
de los parámetros de absoluta seguridad y liquidez. Agregó
que hace dos años esos títulos ( bonos de Deuda Externa )
tenían un valor en el mercado de $ 0.12 centavos y actualmente por
la mejor situación del país se informado que está
a 0.56, centavos por dólar. Agregó que si el Banco tuviera
que dejar esos títulos de deuda externa como inversión se
perdería la liquidez . Dijo también que es conocido y aceptado
que a mayor rentabilidad mayor riesgo, y que el cree que estas transacciones
no están permitidas al Banco, por lo que no las recomienda "
( En la sesión siguiente se le removió del puesto, se le
quitaron las funciones de operación a su cargo y se le sacó
de la Comisión de Crédito , nombrándolo Sub Gerente
Institucional ( únicamente servicios Bancarios a Instituciones del
Estado).
A pesar de la autorización inicial
de los 20 millones, se llegaron a transferir cantidades superiores a los
40 millones de dólares. Posteriormente se hicieron más inversiones,
pero a través de AVC Almacén de Valores Comerciales S.A.,
no obstante la falta de reconocimiento de esta empresa para operar en los
mercados formales, nacionales e internacionales. Ya el Banco Central había
rechazado una solicitud de ATF para ser reconocida como entidad de primer
orden (para mantener relaciones comerciales con el Banco Central). Tampoco
consta en ningún documento que haya ningún reconocimiento
de entidades equivalentes a la Comisión Nacional de Valores en Costa
Rica, para mercados de Estados Unidos o de otros países.
En cuanto a las inversiones en deuda
externa, hay una muy descuidada y escasa información sobre las operaciones
en las que se manejaron cantidades muy considerables de recursos del BAC,
ya sea directamente o a través de las subsidiarias. En AVC Valores
y en el BAC, sólo aparecieron documentos con el membrete de la empresa,
aceptados con la firma de Carlos H. Robles M. y representantes de ATF,
la mayoría de ellos, por José Luis López Gómez.
155 Sin comprobación de la titularidad de los títulos a nombre
del BAC o de AVC.
La Intervención solicitó
información que demostrara que las inversiones se realizaron, pero
nunca tuvo éxito. Lo único que se logró fue una fotocopia
de una carta que un Banco del exterior (el ING) envía a funcionarios
de ATF en relación con una operación cuyos montos coinciden
con la última que se efectuó de 5.5 millones de dólares
156 pero que es de ATF no de AVC.
La práctica internacional en
ese tipo de operaciones es que queden muy bien documentadas con un contrato
que describa las obligaciones y derechos de cada una de las partes. Lo
anterior evidencia ocultamiento de información para evadir responsabilidades
y el legítimo titular de estas que fue ATF quien ocultó el
origen del dinero.
En el caso del BAC, lo que apareció
fue un memorando de mayo del 94 (5 meses después de que se realizaran
las operaciones), donde se reconoce la existencia de operaciones por 270
millones de dólares aproximadamente, de los cuales 130 fueron financiados,
y en el que se incluye una cláusula que permite la ejecución
de la garantía, cuando ya el precio de la deuda externa venezolana
había caído de manera importante y ya se habían desembolsado
los recursos, todo ello con la consecuente pérdida para el BAC.
Sin embargo no existen evidencias de que el BAC o AVC hubieran adquirido
a su nombre tales títulos.
En aquella Sesión del 8 de junio
de 1992 de la Junta Directiva del BAC, se habló de una disposición
del Banco Central relativa a una disminución de los encajes legales
aplicables a lo que son captaciones de depósitos en dólares.
Los Directores Fallas y González Lizano manifestaron su oposición
a ese tipo de operaciones. Se comentó sobre los riesgos que traen
consigo, pues al hacerse a largo plazo, podría significar para el
Banco un alto costo de liquidez, porque normalmente los certificados de
depósito a plazo en dólares y en colones que se colocan en
el mercado por parte de las entidades bancarias costarricenses, son a pocos
meses y éstas eran inversiones a muchos años. 157 Una de
las razones por las que se justificaron esas inversiones, era que las tasas
de interés a nivel internacional estaban muy bajas, pero si se analizan
los niveles históricos de las tasas de interés, éstas
se encontraban a niveles en los cuales lo más probable era que subieran
cuando las economías de Estados Unidos y otros países industrializados
se recuperaran; es decir, esas deudas en algún momento iban a disminuir
su valor en el mercado.
Para mayo de 1993 el BAC ya había
destinado a ATF una cifra cercana a los 50 millones de dólares,
cartera que sería trasladada a AVC. A cambio, la subsidiaria emitió
al BAC certificados de inversión, lo que fue cuestionado por la
AGEF, sea, que un Almacén General de Depósito emita certificados
de inversión. Estando la cartera en AVC, se hace la inversión
en deuda externa venezolana ( supuestamente no hay pruebas). Para ese entonces
el Gerente General del BAC era fiscal de AVC.
Cuando las tasas de interés
en el mercado internacional comienzan a recuperarse y a volver a la normalidad,
la deuda externa en algunos países empieza a disminuir su valor
en el mercado y, finalmente, se pierde la mayor parte de la inversión,
incluyendo los recursos adicionales que el BAC aportó tratando de
mantener la garantía en espera de que la tendencia a la disminución
en el valor de la deuda externa venezolana se detuviera o llegara a revertir.158
¿ Se perdió realmente? No existe evidencia de que él
BAC o AVC tuvieron inversiones a su nombre.
La pregunta es, ¿ por qué
se invierte en un solo tipo de títulos? ¿Por qué si
la ley prohíbe a los bancos del Estado hacer inversiones especulativas?
Por beneficio personal? , ¿Por pago de altas comisiones?. ¿Por
qué no se verificó la titularidad de los mismos?.
En opinión del Sr. Rodrigo Bolaños,
no se siguieron las reglas elementales en la realización de esas
inversiones, "si es que se realizaron", puntualiza. 159
Fueron hechas en contra de lo estipulado
por la ley; se utilizaron recursos del BAC en negocios con intermediarios
privados en vez de bancos de primer orden documentos especulativos; no
se diversificó en prácticas bancarias y eso produjo una enorme
pérdida (unos 50 millones de dólares), cantidad varias veces
superior al patrimonio total que el BAC tenía a principios de 1994.
Sin respaldo de que la inversión se hubiese hecho efectivamente.
Si a esa cantidad de la pérdida
en inversiones de deuda externa, se le suma lo que es pérdida y
provisiones por cartera riesgosa, la cifra se eleva a 16 mil millones de
colones, que es la que oficialmente la Intervención ha dado a conocer
al Consejo de Gobierno y a la opinión pública.
Esa pérdida, es lógico
pensar, tiene como contraparte una cuantiosa ganancia que "alguien"
tuvo. La evidencia señala que ATF hizo a nombre y por cuenta propia
las inversiones y que planeó cuidadosamente a costa del dinero del
estado aportado por los contribuyentes.
En la Sesión de Junta Directiva
del BAC No. 89-11/93, de 1 de noviembre, Art. 13, se conoce un Informe
del Auditor Interno del BAC, Sr. Edwin Corella (AU-119/93), que contiene
un examen de las inversiones en moneda extranjera, principalmente en dólares.
Ante una preocupación del Sr. Trejos Cadaval, se toma el acuerdo
de pedirle a la Auditoría Interna del BAC que obtenga una certificación
en la que se especifique que efectivamente los títulos de deuda
externa se encuentran en custodia en Luxemburgo, dado que fue esa la explicación
que dio el Sr. Gerente y que dio pie a que la Auditoría tuviera
dificultades para verificar la existencia de los títulos.
El Lic. Corella, en nota del 8 de noviembre
de 1993, dirigida a don Carlos Ml. González Lizano, Gerente General
de AVC Valores, pide que se extienda una certificación en la que
se especifique si efectivamente los bonos de la deuda externa que negoció
el BAC con AVC en octubre de ese año, están a nombre del
BAC y en custodia en Cedel, Luxemburgo.
La nota incluye los números
y montos de los bonos. 160¿ Cómo podía ser si las
operaciones eran de ATF ?
El señor González Lizano
remite al Sr. Corella copia de un memorando que a él le había
enviado el Sr. Mariano López con fecha 9 de noviembre, donde le
confirma que los bonos que se detallan estaban a nombre del BAC y por ello
se tenían por emitidos por AVC los certificados de depósito
a nombre del Banco. De este memorando tuvo conocimiento la Junta Directiva
del BAC el 19 de noviembre.
Sorprende la irresponsable y complaciente
actuación de la Auditoría Interna del BAC, poco profesional
descuidada y torpe. No consta que visitaran las instalaciones de AVC ni
que se hubiera hecho ninguna gestión para verificar con Luxemburgo
la existencia o inexistencia de los títulos. 161. Demuestra impericia
o negligencia culposa o negligencia dolosa.
A pesar de ello, la Junta Directiva
dio por cumplido el Acuerdo por parte de la Auditoría Interna 162.
Las inversiones en deuda externa venezolana
no estaban registradas en los estados financieros al 31 de diciembre de
1993, sino que empezaron a registrarse en los estados financieros de las
subsidiarias mucho después de realizadas.
La existencia de la inversión tan solo se presume y únicamente se cuenta con una Auditoría de Estados Financieros de AVC Panamá 163
Siguiendo instrucciones contenidas
en la asignación AR No. 05/93, se llevó a cabo, por la Auditoría
Interna, un examen de las inversiones en moneda extranjera (dólares)
que tiene el BAC, tomando como fecha de corte el 12 de mayo de 1993.164
No obstante, debido a una serie de
hechos de gran importancia, posteriores a esa fecha, fue necesario analizar
otras transacciones con proyección al mes de agosto de 1993.
El objetivo de la revisión fue
determinar si las inversiones del Banco estaban siendo bien administradas,
controladas y si su recuperación era oportuna. El estudio comprendió
las inversiones adquiridas a través de Arriana Trading and Finance
y la inversión en los pagarés de JASEC, las primeras custodiadas
por AVC Almacén de Valores Comerciales S.A.
El trabajo de la Auditoría encontró
algunas limitaciones:
1.- No hay funcionarios o dependencia
del banco que tenga conocimiento y control completo sobre tales inversiones,
por lo que la obtención de información se tornó difícil.
2.- No hay, en las diferentes secciones
del banco que tienen relación con el manejo de las inversiones,
un manual de procedimientos para realizar el examen de las mismas.
3.- Hubo poca diligencia en la tramitación
de algunas notas enviadas a diversas oficinas, lo que causó atrasos
en la investigación.
4.- Los asientos de diario no presentan
un detalle completo del origen de la transacción.
Como resultados de la revisión,
se obtuvieron los siguientes:
1.- Los valores no están custodiados
por una sola persona, ya que a la bóveda ingresan indistintamente
los 4 empleados de la Unidad de Custodia, sin que exista alguna restricción.
Mensualmente se realiza el inventario de valores sin cotejar el resultado
contra la cuenta, transgrediéndose las normas Nos. 208.01 y 208.05
de Inversiones en Valores y Normas sobre activo del Manual sobre Normas
Técnicas de Control Interno, respectivamente.
2.- Los valores (certificados y pagarés)
no se encuentran registrados en Cuentas de Orden, lo que impide ejercer
un control cruzado contra los registros auxiliares que se llevan en esa
unidad. No se practica ningún control sobre esos valores, y al no
existir instrucciones precisas sobre la administración de esos documentos,
se limitan a guardarlos.
3.- En el registro auxiliar ("Registro
de Custodias"), se anota, en algunos casos, el valor de costo de las
inversiones adquiridas, transgrediéndose con ello el principio de
contabilidad generalmente aceptado de "uniformidad".
4.- No se registra contablemente el
monto que corresponde a los cupones por concepto de intereses de los valores
mobiliarios.
En cuanto al inventario de valores,
que asciende a la suma de $39.652.344.08 a la fecha de corte, arrojó
los siguientes resultados:
1.- Se verificaron los certificados
emitidos por AVC, ya que no se pudo comprobar la existencia de los bonos
de deuda externa de Costa Rica que respaldan las inversiones a pesar de
haber agotado los procedimientos alternos y complementarios, a excepción
del bono de la serie B por $52.841.00 que se encuentra custodiado en la
bóveda del Banco con sus respectivos cupones.
Aquí hay que hacer un paréntesis. Cuando este Informe fue presentado por el Lic. Edwin Corella para conocimiento de la Junta Directiva del BAC, en la ya citada Sesión no. 89-11/93, de 1 de noviembre, Art. 13, el señor Trejos Cadaval mostró su preocupación por este párrafo (punto no.1 de este resumen), contenido en la pág. No. 5 del Informe. Fue entonces cuando el Gerente señor Robles M. explicó que esos títulos de deuda externa se encuentran en custodia en CEDEL, Luxemburgo, y lo que se mantiene en custodia en AVC es el título que demuestra la propiedad de ese valor 165. En virtud de las manifestaciones del señor Gerente, se procedió a la sustitución del párrafo de repetida cita, por el siguiente: "Por el tipo de transacción que conllevan las inversiones de la deuda externa, donde los bonos se encuentran custodiados en CEDEL-Luxemburgo, únicamente se verificaron los certificados emitidos por AVC Almacén de Valores Comerciales S.A, a excepción del bono de la serie B por la suma de $52.841.00, que se encuentra custodiado en la bóveda del Banco con sus respectivos cupones".166 .
2.- Los certificados Nos. 886-32 y
886-36, con un valor de mercado de $3.891.875.00 y $2.054.250.00, respectivamente,
no se localizaron. Fueron retirados el 27 de mayo de 1993 por el Sr. Marco
Reyes, Asistente de Gerencia, con el fin de negociarlos para la adquisición
de la totalidad de las acciones de AVC.
Esta transacción no se registró
contablemente sino hasta el 30 de junio de 1993, mediante asiento de diario
No. 2814/93, lo que muestra que la cuenta de inversiones estuvo sobrevaluada
durante ese período.
3.- Formando parte de los certificados
de AVC, se encontraba el certificado de depósito a plazo No. 797518
a la orden del Banco, por $490.000.00, recibido en garantía por
la compra de las acciones de AVC, el cual no estaba registrado contablemente.
En cuanto al registro de las inversiones,
AVC y BICSA, que custodian las inversiones de la deuda externa, no presentan
al Banco un estado de las inversiones.
Arial">Se dice en el Informe
que falta un medio de comunicación más ágil y oportuno
entre la Gerencia y la Dirección de Contabilidad. Que las medidas
de control y el "modus operandi" utilizado en la Unidad de Custodia
de Valores en el manejo de las inversiones objeto de examen, son propicios
para que en una eventualidad se extravíe un valor de éstos
sin poder responsabilizar a ningún funcionario. Por todo ello se
recomienda que una sola persona se encargue de la custodia de los valores;
que los funcionarios ajenos a la Unidad de Custodia realicen inventarios
de valores, como lo establece la Norma No. 208.01 del Manuel sobre Normas
Técnicas de Control Interno para la Contraloría General de
la República y las Entidades y Órganos sujetos a su fiscalización.
Se recomienda que la Unidad de Custodia solicite a la Dirección de Contabilidad la apertura de una cuenta de orden, con el fin de ejercer un control cruzado y un mejor manejo de las inversiones, y que las liquidaciones de intereses de los bonos de la deuda externa suministradas por ATF sean revisadas " a cabalidad" por la Dirección de Contabilidad, con el fin de corregir oportunamente cualquier discrepancia. Que la Administración del Banco realice las gestiones pertinentes con los personeros de AVC, con el fin de obtener la documentación sustentatoria que permita el registro normal de las transacciones, en cumplimiento de lo dispuesto por el Art. 56 de la Ley Orgánica del Sistema Bancario Nacional y que la Dirección de Contabilidad solicite periódicamente a los funcionarios de BICSA y de AVC, un estado de las inversiones en custodia. 167
El señor Trejos Cadaval señaló
que a pesar del resultado del estudio hecho por la Auditoría Interna,
la Junta Directiva sigue insistiendo en obtener información sobre
el lugar donde podían hallarse los títulos del BAC o AVC
168. ¿Cómo? Preguntando a los señores López
(no al señor Robles Macaya en quien confiaban, pues no había
dado muestras, hasta el momento, para dudar de él).
Sin embargo, cuando la Junta Directiva
de AVC conoce el monto exagerado de las inversiones,, en la Sesión
No. 54 del 28 de noviembre de 1993, Art. 6, a través de un borrador
contable elaborado por Cheng y Asociados, acuerda que "durante los
próximos meses o de acuerdo con el mercado se hará una liquidación
paulatina de las inversiones de manera que permita a AVC pagar todos sus
compromisos con el BAC" 169.
Pero el Gerente General Carlos Hernán
Robles Macaya no acata esta orden, a pesar de que en el mes de enero la
deuda externa venezolana tuvo una alza en el mercado internacional que
le hubiera permitido al Banco, de haber vendido, evitar una pérdida.
Pero es que ello era imposible hacerlo,
tomando en cuenta que ni AVC Panamá ni el BAC tenían inversiones
en deuda externa a su nombre.
Ello provoca que la Junta Directiva
de AVC Panamá decida que la conformación de portafolios de
inversión sea de exclusiva resolución de la Junta Directiva
y no del Gerente General. Aun así, el señor Robles ordena
que se giren montos para supuestas inversiones adicionales.
Ello refleja la intención del
señor Robles y los señores López dirigida a obtener
para provecho personal, fondos del BAC 170.
En virtud de una caída del mercado,
y aun a sabiendas de que los bonos no estaban a nombre del BAC, se justifica
la inversión de 15 millones de dólares adicionales para salvar
las inversiones originales, haciendo creer que los bonos pertenecían
a AVC o al BAC y en contra del acuerdo expreso de la Junta Directiva 171.
No sólo se realiza la inversión,
sino que, como venía siendo costumbre, a nombre de ATF.
El señor Trejos Cadaval revela,
con certeza, la existencia de todo un proceso de ocultamiento del que la
Junta Directiva se enteró cuando ya había dado sus frutos.
El señor Carlos Hernán Robles siempre hizo ver a la Junta
Directiva la absoluta seguridad de las inversiones 172. Incluso, en la
sesión de AVC del 27 de mayo de 1994, siempre en esa línea
de ocultamiento, dice: "Miren, señores directores. He conversado
personalmente, José Luis López y yo, con don José
María Figueres; al respecto don José María está
dispuesto a ayudarle al Banco a solucionar el problema temporal o transitorio
que tiene de la deuda externa. Sin embargo, se requiere una condición
"sine qua non" para que esto se dé, que es que yo sea
reelegido" 173.
Nadie corrobora la veracidad de esa
conversación. Pero fue un elemento de peso. Nótese que según
ello, el señor Robles Macaya sujeta la ayuda del señor Figueres,
a su reelección como Gerente del Banco.
El señor Robles Macaya desmiente
cada una de las afirmaciones del señor Trejos Cadaval 174.
Sorprende que a noviembre del 93, cuando se habían realizado algunas operaciones en bonos de deuda externa, del BAC a través de AVC Valores, aún no existía ningún registro contable en AVC. Los primeros se hicieron en marzo del 94. 175
AVC funcionaba como intermediaria del
BAC para el otorgamiento de créditos a diversas empresas 176.. Que
ya tenían "topado " su límite de crédito.
Así, la transferencia de fondos
del BAC a AVC se contabilizaba como un préstamo del BAC a aquélla.
No obstante, y como lo dijo la señorita Flores, Contadora de AVC
177, no había ningún Comité de Crédito en AVC.
Es más, ni siquiera conocía la existencia de AVC Panamá.
No fue sino en julio de 1994, cuando la Peat Marwick auditó AVC
Panamá, que se trajeron a Costa Rica los estados y comenzó
a llevarse su contabilidad 178.
Lo anterior refleja la anormalidad
con que se manejaba AVC, pues resulta extraño que en AVC Costa Rica
no se conociera nada de su ramificación en Panamá. Probablemente
la información era "secreta" y la conocían en la
empresa únicamente el Gerente, Lic. Carlos Manuel González
y el Sub Gerente, Lic. Arturo Fallas.
Inclusive, de la inversión en
bonos de deuda externa de Venezuela, no se supo nada, sino hasta después
de la Intervención. Únicamente se hacía un registro
de cuentas por cobrar y pagar, pero los documentos no mencionaban nada
acerca de los bonos 179.
No obstante, hay constancia no contable
de tales inversiones en bonos y de fuertes egresos de fondos del BAC, para
que AVC prestara a AVC Gran Caimán, que no corresponde con el flujo
real del dinero.
Y era así porque AVC era, de
las tres empresas subsidiarias (AVC, AVC y BOLTEC), la que menos volumen
de trabajo y menos liquidez tenía 180.
Simplemente AVC prestaba dinero del
BAC. En AVC no se hacía ningún estudio, ni análisis
de garantías, nada; todo venía hecho del Banco 181.
La primera operación en deuda
externa se realizó el 3 de junio de 1992, por medio del puesto de
bolsa INTERBOLSA. Los bonos fueron traspasados al Banco Internacional de
Costa Rica y el BAC tuvo la titularidad de los mismos.
Para formalizar la transacción
se firmó un contrato con INTERBOLSA, por el Subgerente Financiero,
en ese entonces, el Sr. José Emilio González Chacón.
Era un acto concreto de la Administración documentar esa inversión.
Se expresaba que los títulos tendrían una movilidad inmediata
y así fue.
No obstante, el BAC sustituye esta
empresa -subsidiaria del Banco FINCOMER- por ATF 182.Luego el ING señala
que ATF nunca fue su representante.
En la sesión del 8 de junio
de 1992, por iniciativa de la Gerencia, se expresa el interés de
invertir en deuda externa costarricense y se presenta una oferta de ATF,
como representante del ING Bank (antes NMB Bank). Era un Banco de primer
orden. Lo que no se previó en ese momento es que ATF no llegaría
a actuar como representante ni que iba a falsear la ejecución de
lo ofrecido.
Pero al tiempo de autorizar la inversión
no parecía existir ninguna debilidad en la operación que
se había hecho con el ING Bank, que representaba a ATF 183. Luego
al ING señala que ATF nunca fue su representante.
La Junta Directiva aprueba la inversión
hasta un monto de veinte millones. No obstante, el Gerente al ejecutar
ese acuerdo, supera el límite de los 20 millones e invierte hasta
22 millones de dólares.
Eso lo denuncia la Subgerencia Financiera
y recomienda a la Junta Directiva aumentar en 2 millones de dólares
más la inversión, para que cuente con el debido respaldo.
Abusivamente las inversiones vuelven
a exceder ese límite, más allá de los 50 millones.
De lo que se entera la Junta Directiva en mayo del 93 es de que existe
una diversificación del portafolio del Banco Anglo, pero no se señala
la cantidad.
Y dentro de los estados financieros
del Banco auditados, de 1992 (que se entregan entre marzo y abril) en un
anexo de cuarenta partidas, hay una que dice: "Inversiones en deuda
externa Costa Rica 1992", que refleja una inversión de alrededor
de 5 mil millones, pero a nadie se le ocurrió hacer la conversión
en dólares y tampoco se elevó el asunto a conocimiento de
la Junta Directiva 184.
INVERSIONES EN DEUDA EXTERNA DURANTE 1992
En los resultados del estudio especial
sobre transferencias de fondos en dólares durante 1992 185, se localizó
una fotocopia de un documento según el cual entre el BAC y el Puesto
de Bolsa Interbolsa S.A. se establece un contrato para comprar por parte
de dicho Banco bonos de la deuda externa de Costa Rica por un valor nominal
de US$ 2.752.841.00 y con un costo de US$ 1.547.326.05. El contrato lo
firman, por Interbolsa, el representante del Puesto, y por el BAC, el Subgerente
José E. González Chacón, y contiene el nombre del
comprador y del vendedor, el emisor, el monto o valor facial, el precio
de venta asignado, la forma de pago y la fecha de cierre y de entrega 186.
La transacción se cancela mediante
cheque No. 142109 del BAC en el BICSA en Miami por medio de la cuenta corriente
No. 2100-20-12-100506076 (A4, G), el cual aparece debitado con fecha 4-6-92
según un estado de cuenta emitido por BICSA Miami.
Esta transacción con Interbolsa
S.A. se efectuó el 3 de junio de 1992.
Para el 8 de junio de 1992 se realiza
otra inversión, pero esta vez con ATF 187.
Según se lee en el Artículo
10 de la Sesión de Junta Directiva del BAC, No. 45 del 8 de junio
de 1992, el señor Gerente General Carlos Hernán Robles Macaya
presenta a consideración de la Junta Directiva la oferta de ATF
del 5 de junio, según conversación sostenida por su personero
y el señor Robles en la oficina de éste último ese
día 8 de junio, oferta sujeta a la confirmación del Internationale
Nederlanden Bank N.U. (NMB Bank) que representa ATF en Costa Rica que según
el señor Gerente es un banco holandés de primer orden. Se
refirió "extensamente" a la oferta y resaltó que
ante eventuales problemas de liquidez se pensó en la conveniencia
de que el Banco pudiera tener la facilidad, como así lo está
ofreciendo ATF, de contar con una línea de crédito a la que
se pudiera recurrir 188.
Al Director Fallas Zúñiga
esta negociación le pareció propia del campo especulativo,
si bien según las explicaciones que ofrece el señor Gerente,
parece que existe un alto grado de seguridad. Para el señor Trejos
Cadaval, la inversión no le parece especulativa, pues el documento
de la deuda externa de Costa Rica tiene rentabilidad. ( Todas la inversiones
tienen rentabilidad por lo que el argumento no procede).
A ello se une la afirmación
del señor Gerente de que se tiene un rendimiento "garantizado"
a largo plazo y que el problema de la liquidez se soluciona con la línea
de crédito que otorgaría el NMB Bank. Por lo tanto, él
no veía riesgo alguno.
Pero al señor Subgerente del
Área de Operaciones, don Víctor Ml. Arroyo García,
como dijo él mismo en su comparecencia, al conocer de esta inversión,
"se le paró el pelo" 189.
Como Subgerente de operaciones dirigía
las operaciones en deuda externa: administraba la liquidez del Banco en
dólares y se hacían colocaciones en bancos corresponsales
de primer orden, a las mejores tasas de mercado y a corto plazo. La oferta
de ATF le preocupó mucho, pues suponía variar las políticas
del Banco y, en general, las usuales en todos los bancos, pues se trataba
de fondos de los ahorrantes que podían reclamarlos en cualquier
momento. Además, la situación del dólar estaba bastante
difícil y había peligro de inflación.
En este caso se pretendía, no
sólo sacar los fondos líquidos del Banco, sino ponerlos en
títulos a largo plazo, títulos que fluctúan, todo
lo cual hacía la inversión sumamente riesgosa. Más
grave aún, se ofrecía un apalancamiento; es decir, un préstamo
(ponga usted su dinero y si se queda sin dinero porque vienen sus clientes,
yo le presto), y ni siquiera se mencionaba el pedirle permiso al Banco
Central.
Recordó al señor Gerente
y a los Directores que lo que se pretendía invertir provenía
de cuentas corrientes y de ahorros que se habían colocado en un
banco de primer orden, dentro de los parámetros de absoluta seguridad
y liquidez.
Todo ello se quebraba con la negociación
que proponía ATF, la cual no recomendó .
A partir de tales manifestaciones,
duró una semana en su puesto y en la sesión siguiente (la
del 15 de junio), la Junta Directiva lo reservó a la atención
de las instituciones 190.
Y es que incluso llegó a decir,
en esa Sesión No. 45, que tales transacciones no estaban permitidas
al Banco y, por lo tanto, no las recomendaba porque si el Banco tuviera
que dejar esos títulos de deuda externa como inversión, se
perdería la liquidez.
A todo ello el señor Gerente
indicó que esos títulos que el señor Arroyo menciona
no son los mismos que se pretende invertir. Estas inversiones serían
parte del producto de la reconversión de deuda externa que se efectuó
en mayo del 90.
Finalmente y bajo el criterio de fijar
una cantidad máxima, se autorizó a la Gerencia para invertir
hasta un límite de 20 millones de dólares,
Se localizó también una
fotocopia de una nota enviada por José Luis López, como Director
de ATF, el 4 de junio de 1992 al señor Carlos Hernán Robles
Macaya, Gerente del BAC, en la que le confirma la venta al BAC por parte
de ATF de títulos de deuda externa de Costa Rica por US$7.000.000.00
y US$1.000.000.00 con una maduración del 56% y 66%, respectivamente.
El 5 del mismo mes y año José Luis López pide al señor
Robles Macaya la cifra (redondeada) de US$4.580 mm, la que debía
enviar mediante transferencia a la cuenta No. 102008723 de American Enterprises
Inc. del BICSA Miami a nombre de ATF. El señor Robles, en nota SG-0794/92
de ese mismo 5 de junio, informa al señor López que deja
en firme la compra de los valores de deuda externa de Costa Rica por la
suma indicada más arriba. Sin embargo aún no existía
aprobación de la Junta Directiva del BAC pues la sesión finalizaba
a las 17:20 horas.
Es así como el 8 de junio, José
Luis López, en representación de ATF, envía 2 notas
al señor Robles confirmando la transacción. Y ese mismo 8
aparece nota del señor López al señor Robles, pidiendo
la transferencia de los fondos para el pago de la transacción al
Morgan Guaranty Trust Co. New York, a favor del Internationale Nederlanden
Bank N.U. (Grand Caimán Island Branch) en la cuenta No. 0000 119075
de ATF.
El BAC, por tanto, y según nota
que el señor José E. González Chacón envía
ese día 8 al señor Alvaro Monge, Gerente de la Banca de Inversión
del BICSA (Costa Rica), autoriza debitar su cuenta en BICSA Miami por la
suma antes dicha, para cancelar la compra de bonos deuda externa de Costa
Rica.
Así se hace por parte del BICSA,
bajo transferencia No. F36714, que aparece registrada en el estado de cuenta
corriente del BAC en BICSA Miami con fecha 9-6-92.
El 10 se envían 2 notas al señor
Robles por parte del señor López Gómez confirmando
las transacciones en bonos.
D. EXISTENCIA Y COMPROBACIÓN DE LAS TRANSACCIONES.
INVERSIONES DURANTE 1994
La AGEF realizó un estudio respecto
a las operaciones de deuda externa que realizó el BAC durante 1994
191. En él se detalla el destino que se dio a las transferencias
en dólares del BAC durante el primer semestre de 1994 192.
El 25 de febrero de 1994 se localiza
una fotocopia de un memorando que enviara ATF a la Junta Directiva de AVC
(no se sabe si de Costa Rica o Panamá) a la atención del
señor Robles Macaya y firmado por José Luis López,
sobre una inversión de un "caí margin" en Venezuela
Par Bonds que sostiene AVC con Arriana, por US$8.185.000, de la cual no
se encontró evidencia para su verificación o validez.
Tres días después (28-02-94)
se localizó otra fotocopia de una nota de ATF (firmada también
por José Luis López) a AVC (no se sabe si de Costa Rica o
Panamá) a la atención de Carlos Hernán Robles, en
la que se hace referencia al fax del día 25, y donde se menciona
un "caí margin" de una inversión de Bonos Venezuela
Par Bonds (tampoco se pudo comprobar su existencia), esta vez por un monto
de US$9.685.000 (US$1.500.000 más con respecto al indicado el día
25 de febrero).
Ese día 28, la Contabilidad
del BAC registró una transferencia en dólares como inversión
en AVC por un millón y medio de dólares, autorizado por Carlos
Hernán Robles. Estos fondos se utilizaron para disminuir el apalancamiento
que según ATF había otorgado por US$81.000.000 a AVC Panamá
para la adquisición de Bonos Par de la República de Venezuela
el 29 de octubre de 1993. ATF figura como comprador de los bonos 193.
Se logró obtener del BICSA sucursal
de Panamá un "resumen indicativo del Mercado Financiero"
que incluye, entre otras cosas, los precios de la deuda latinoamericana
en el que se observa que la cotización de la deuda de Venezuela
al 25 de febrero de 1994 era de un 62.50% y la tendencia era hacia la baja
de esta cotización.
Existe una diferencia de 3 puntos entre
la cotización en el mercado y el precio de compra por parte de ATF.
Las inversiones se suceden en los meses
siguientes. El 4 de marzo, el señor Carlos Hernán Robles
solicita al Jefe de la Sección Internacional del Banco que se transfiera
la suma de millón y medio de dólares para crédito
a la cuenta de ATF. La contabilidad del BAC registró esa operación
como una inversión en AVC Costa Rica, pero no fue sino hasta el
9-03-94.
Las transferencias que autoriza el
señor Robles tienen siempre como beneficiario a ATF. No obstante,
se contabilizan días después de realizadas, y se desconoce
el destino final de los recursos transferidos por el BAC.
Hay que destacar que para determinar
la existencia del apalancamiento y de los bonos, la Peat Marwick de Panamá
se basó ÚNICAMENTE en documentación de ATF para sus
dictámenes de AVC Panamá del 31 de diciembre de 1993 al 3
de junio de 1994 194.
En cuanto a operaciones en colones
por parte del BAC, AVC Costa Rica emitió un cheque por ¢185.7
millones que se depositó en la cuenta corriente de Bolsa del Café
S.A. en el BAC. Ésta, a su vez giró una serie de cheques
a nombre de Randolph Brenner, Reuben Soto y Morera, Promotora BARO S.A.
y BAC.
Los cheques girados al BAC se utilizaron
para comprar dólares en ese Banco y depositarlos en las cuentas
corrientes en dólares en el BAC de empresas como Europa Motor, Bolsa
del Café y Juan Antonio Robles Aguilar 195.
Lo sorprendente es que, además,
estos tres últimos mostraban SOBREGIROS en sus cuentas corrientes
en dólares en el BAC.
Por otro lado, se dice que los recursos
que salen del BAC serán utilizados para un "caí margin"
y resulta que después son aplicados al apalancamiento que según
ATF otorgó a AVC Panamá.
ATF no aparece como intermediario,
sino como comprador directo.
Según documentación de
ATF, en nota del 29 de abril de 1994 se vendieron los últimos bonos
de deuda externa de Venezuela que, según ATF, se habían adquirido
el 25 y 29 de octubre de 1993. No obstante, la Junta Directiva de AVC Panamá,
en sesión del 23-05-94, en su Art. 2 acordó, "con el
único fin de salvaguardar las inversiones del portafolio y basándose
en una recomendación del señor José Luis López,
hacer una inversión adicional de cinco millones y medio de dólares
y apalancar los fondos necesarios PARA CONSERVAR LOS BONOS EXISTENTES..."
¿Cuáles bonos quedaban
como existentes a la fecha de dicho acuerdo?
No obstante, el 1 de junio de 1994,
el señor Carlos Hernán Robles autoriza al BICSA Miami para
que debiten la cuenta de su representado en la suma de cuatro millones
y medio de dólares. No se sabe porqué el BAC sólo
giró ese monto, cuando ATF solicitó cinco millones y medio.
El monto se ingresó en la cuenta del Deutsche Sudamerikanische Bank
AG Miami para crédito en la cuenta de ATF por cuenta de AVC. Esta
operación fue registrada por la contabilidad del BAC 29 días
después de autorizada la transferencia, como una inversión
en AVC Costa Rica.
Se pagó una prima de cinco millones
y medio de dólares por el derecho a comprar una "opción"
o lo que se conoce como "caí option" en Bonos Par de la
deuda externa venezolana con vencimiento al 30 de noviembre de 1994. La
fecha máxima para ordenar su venta o el ejercicio de esa opción
era la medianoche del 29 de noviembre de 1994, hora de New York. El ING
Securities (U.S.) Corporation de Nueva York fue el emisor de la opción
196.
Lo sorprendente es que en esta transacción
realizada por ATF y el ING, en ningún momento figuran como beneficiarios
ni el BAC ni AVC Panamá. ¡Pero el dinero para realizarla salió
del BAC! (Como en las operaciones precedentes)
Antes de disponer lo conveniente para
la venta de esa "opción", la Interventoría requiere
el criterio del BCCR, poniendo a éste en antecedentes sobre los
detalles de la operación de AVC con ATF.
Había dos posibilidades a seguir
con esa operación. La primera, vender la opción de compra
antes de su vencimiento por medio de ING, y la segunda, ejercer la opción
a su vencimiento, en los términos establecidos en el contrato.
Para lo primero, sería necesario
que a más tardar el 29 de noviembre de 1994, a las 12:00, hora de
Nueva York, se informara a ING de esa decisión, que hubiera supuesto
la erogación de más de 18 millones de dólares que
el BAC no tenía y además estaba agotado el financiamiento
que legalmente puede obtener del Banco Central. Otra posibilidad era que
el BAC diera al Central esa opción como pago de los créditos
que éste le ha concedido y el BCCR ejerciera la opción.
Se analizó la idea de que el
BCCR gestionara ante las autoridades del Gobierno de Venezuela que recibieran
los bonos en pago de parte de las deudas del Estado costarricense, a un
precio satisfactorio. Se hizo, pero no hubo respuesta oportuna del Gobierno
de Venezuela.
La Interventoría considera que
lo mejor es vender, pero antes quiere tener el criterio formal y escrito
del BCCR en el sentido de si está interesado en ejercer la opción
de compra.
De esa nota al BCCR del 24 de noviembre
de 1994, se da respuesta al día siguiente por el BCCR (G/ No. 327-94,
del 25 de noviembre) en nota dirigida al señor Rodrigo Bolaños
por el Gerente del Banco Central, Carlos Muñoz Vega, donde le confirma
que Venezuela no contestó, en el plazo que se solicitó, ni
a la fecha de la nota, sobre la petición de que recibiera los títulos.
Pero además, le hace saber que
tampoco el BCCR puede hacerse cargo de una operación que según
se describe, tiene rasgos especulativos, lo que le inhibe para realizar
una transacción de ese tipo.
Deja así a la Interventoría
el optar por la mejor decisión para los intereses del BAC.
Así fue como se procedió
a ejercer la venta de la opción 197.
El señor Rodrigo Bolaños
deja muy claro que la información sobre la verdadera naturaleza
de la operación de marras la tuvo la Intervención del BAC,
una vez que funcionarios de la Peat Marwick and Mitchell (KPMG) de Costa
Rica, señores Federico Gólcher, Gerardo Venegas y Erick Alfaro,
en reunión con el suscrito y el Auditor Interno del BAC, señor
Marco Hernández Avila, celebrada el 31 de octubre de 1994, indicaron
que se había entregado copia del contrato entre ING y ATF sobre
esa opción, al Juzgado Cuarto de Instrucción.
En la información disponible
en los registros del BAC y AVC antes de esa reunión, los representantes
de ATF nunca se refirieron a esa operación como una "OPCIÓN
DE COMPRA", sino más bien como un "CONTRATO TÍPICO
DE COMPRA VENTA DE BONOS DE DEUDA EXTERNA CON FINANCIAMIENTO", según
consta en el documento dirigido por el señor José Luis López
de ATF al señor José E. González Chacón del
BAC, de fecha 5 de junio de 1994.
En ese mismo documento el señor
López Gómez explica cómo debe calcularse el costo
de un supuesto financiamiento recibido en la operación; financiamiento
que no existe.
En suma, que la documentación
y explicaciones dadas por los representantes de ATF sobre esta opción
de compra, contenían inexactitudes. Incluso, como se dijo, la copia
del contrato ni siquiera se obtuvo de ATF 198.
Dado que ATF representaba al ING, la
AGEF le envió 3 faxes al ING solicitando información y ninguno
fue respondido.
En nota del 4 de julio de 1994 enviada
por Carlos Manuel González L. Gerente General de AVC S.A. a José
Luis López Gómez de ATF, le reitera la solicitud hecha por
el señor Rodrigo Bolaños y le insta para que le suministre
la información solicitada. Lo que se quiere saber es la modalidad
de la inversión con sus características, a quién se
le compraron los valores y en dónde permanecieron o permanecen en
custodia, qué ocurrió con los activos del BAC y/o sus subsidiarias,
cuentas a las que se transfirieron los fondos.
Le recuerda que cualquier demora en
la remisión de la documentación solicitada que retrase las
decisiones que el BAC o sus subsidiarias tengan que tomar en protección
de los valores de sus activos o de su recuperación, puede provocar
una pérdida en el valor de los mismos.
El 7 de julio, don José Luis
López envía nota a don Carlos Manuel González, en
la que le señala que la mayor parte de lo que se le pide ya obra
en poder de AVC por referirse a relaciones entre AVC y ATF. Le recuerda
que ATF no actuó como agente de AVC o del BAC o de otras subsidiarias,
sino como vendedor de títulos y como financista en las operaciones
apalancadas 199. ¿Cuál de los dos dice la verdad?
ATF aparece cediendo sus derechos al
BAC, pues fue ella y no AVC Panamá quien realizó la operación.
Las contradicciones no acaban ahí, pues en esa carta ya aludida
del 14 de noviembre, José Luis López define un financiamiento
de ATF por la diferencia. Pero una semana antes había enviado otra
nota en la que contradice esa información. Tampoco se encontró
evidencia alguna de que se hubiese dado ese financiamiento.
Ante la respuesta de José Luis
López a Carlos Manuel González en la nota de 7 de julio,
este último mediante nota de fecha 14 de julio de 1994 le indica
al señor Rodrigo Bolaños que la información que AVC
tiene en la contabilidad en Panamá es poca y conocida por la Intervención.
Que le aclaró a don Carlos Hernán Robles y a la Junta Directiva
que cuando se decía que "todo está en Panamá",
lo único que allí había eran documentos de ATF sobre
las transacciones importantes, casi todos firmados por Carlos Hernán
Robles y José Luis López.
Precisamente, cuando la Peat Marwick
fue preguntada por la Intervención sobre la documentación
que fundamentó su informe sobre la existencia de los bonos venezolanos
adquiridos el 25 y 29 de octubre y de los adquiridos y vendidos antes y
después de esa fecha, contesta que obtuvieron una carta de representación
de la Gerencia General de AVC en la que se les confirma que AVC tenía
título satisfactorio de propiedad de todos sus activos. Examinaron
además, el documento de entendimiento firmado entre AVC y ATF que
establece los términos más importantes de la transacción
200.
Es decir, que la única base
para afirmar la existencia de las transacciones es la documentación
que AVC quiso remitir a la Peat Marwick. Esta dice que AVC contaba con
"título satisfactorio", mientras el señor González
dijo contar con "documentación simple" que incluía
las transacciones importantes.
La Peat Marwick no encontró
documento alguno que específicamente aprobara la transacción
de compra de los bonos venezolanos, pero sí obtuvo documentación
escrita por parte de AVC, firmada por Carlos Manuel González, Carlos
Hernán Robles y José Luis López, por AVC, BAC y ATF,
respectivamente.
Pero es que el señor González
dijo contar con documentos sobre las transacciones importantes, firmados
sólo por Carlos Hernán Robles y José Luis López,
de lo que él se enteraba después de realizadas.
Aun más, de las cartas aludidas
por la Peat, no se tuvo evidencia fehaciente de que existen. La Peat sólo
dice que se les confirma que AVC tenía título satisfactorio,
pero ¿cuál, quién lo tuvo a la vista? Es decir, no
"vio", el auditor de la Peat, ningún documento que señalara
a quién corresponde la custodia de los bonos. Sólo puede
decir que su existencia fue confirmada por ATF 201 y es que para la Peat
"el lugar de custodia de los títulos valores no era parte de
nuestro alcance de auditoría".
La Peat Marwick reconoce que según
su experiencia, en este tipo de transacciones del mercado monetario no
existen contratos extensos entre el vendedor y el comprador de los títulos
valores. Obtuvo un documento de entendimiento entre ATF (vendedor) y AVC
(comprador) que formalizaba los términos más importantes
de las transacciones.
ATF confirmó por escrito las
condiciones más relevantes de las transacciones, que coincidían
con los registros contables de AVC, que eran preparados por Mariano López
Gómez.
La información con la que la
Peat Marwick realizó su auditoría provenía de AVC
y ATF. Nunca tuvo respuesta o confirmación de parte de bancos del
exterior.
La inversión en bonos de Venezuela
adquiridos el 25 y el 29 de octubre de 1993 fueron ajustados en los libros
de AVC, debido a que ATF le vendió los títulos valores a
AVC bajo un acuerdo de recompra. AVC era propietaria temporal. Estaba obligada
a devolver los títulos y a una pérdida de su participación
en la inversión en caso de riesgo para ATF por la devaluación
de los títulos.
ATF debía "recomprar"
dichos títulos en un futuro.
Contrario a lo indicado anteriormente,
la Peat Marwick señala que los cobros de los bonos de deuda externa
y sus intereses eran realizados por ATF a nombre de AVC y aplicados al
"apalancamiento" de ATF relacionado con la inversión de
dichos títulos valores.
En una exposición pormenorizada,
leída por el señor Trejos Cadaval en su comparecencia ante
la Comisión Legislativa 202 afirma que todos los recursos que el
BAC o AVC dispusieron para comprar deuda externa o sostener inversiones,
a excepción de una hecha con una empresa costarricense, fueron a
parar a las arcas de ATF. Afirmación que respalda en informes de
AGEF y del OIJ.
Según esto, la gran beneficiaria
de los fondos del BAC fue ATF.
Todas las transacciones de deuda externa
-dice- fueron realizadas por Carlos Hernán Robles, en su calidad
de Gerente del Banco o representante de AVC y el señor José
Luis López en nombre de ATF.
Mariano López -pese a que él
insiste en desligarse de cualquier actuación importante e irregular-
juega un papel esencial en la labor de ocultamiento del destino de los
fondos, tanto a la Junta Directiva del BAC como a la Auditoría Externa
y a la AGEF.
El señor José Luis López
ha dicho que nunca tuvo conversaciones directas con ninguno de los directivos
para efectos de las transacciones 203.
A pesar de que el BAC aportó
el capital, los bonos nunca estuvieron a su nombre, sino, siempre, a nombre
de ATF en una cuenta que a su nombre tenía el NMB Bank en Cedel
Luxemburgo 204. Eso significa que ATF compró a nombre propio y nunca
puso los bonos a nombre del BAC. La Junta Directiva -y en esto el señor
Robles Macaya opina todo lo contrario-, no sabía esto y, por tanto,
fue engañada. Además ATF utilizó dichos bonos para
operaciones crediticias a su nombre.
La explicación de que la pérdida
del BAC se debió a una caída en el mercado, es falsa, por
cuanto los bonos nunca estuvieron a su nombre; la pérdida se da
porque ATF no los registra como del BAC, además de no existir ninguna
evidencia de que se hubieran comprado US$ 134 millones el 27 de octubre
de 1993.
El objetivo del señor Robles
Macaya y de los señores López, quizá fue utilizar
los fondos del BAC, ganar dinero y regresar los fondos al Banco. Vino la
baja y todo se perdió. ¿ Hubo pérdida ? Si los bonos
de Costa RIca se habían vendido en setiembre de 1993 y no se compraron
$ 134 millones de Bonos de Venezuela, dónde está la pérdida.
El 4 de julio de 1994, en la AU-234/94,
el señor Marco E. Hernández Avila, remite un informe al señor
Rodrigo Bolaños Z., sobre las inversiones en bonos de deuda externa
realizadas por el señor Gerente General del BAC, Carlos Hernán
Robles.
En su opinión es evidente que
el BAC invirtió todas esas sumas, autorizadas por el señor
Robles, con el fin de comprar paquetes de deuda externa de Venezuela, utilizando
el financiamiento de ATF, con el fin de especular en el mercado financiero
internacional, ya que ese apalancamiento le hubiese permitido al Banco
por medio de su subsidiaria 205 ganar sobre la totalidad del valor facial
de los títulos si los precios de los mismos hubiesen continuado
subiendo. Sin embargo, el Banco incurrió en el riesgo de perder
el monto invertido si la cotización de esos títulos bajaba,
como así sucedió.
Afirma que estas transacciones fueron
conocidas por la Junta Directiva del BAC, ya que era la misma de AVC.
En conclusión, el BAC violó
el inciso 7 del artículo 71 de la Ley Orgánica del Sistema
Bancario Nacional, al no efectuar inversiones de absoluta seguridad y liquidez206.
El señor Randolph Brenner Silva
se ha dedicado a operaciones de intermediación en el mercado de
dólares. Más simplemente, a comprar y vender dólares.
En esa actividad llegó a relacionarse,
comercialmente, con empresas de los hermanos José Luis y Mariano
López Gómez (BOLCAFÉ es una de ellas) 207.
Insistió, en su comparecencia
ante la Comisión Legislativa, en que su relación con los
señores López fue a nivel de empresas, no personal 208.
Recibía cheques de BOLCAFÉ,
de ATF. Por problemas con un cheque de ATF, le fue reintegrado (por BOLCAFÉ)
con otro de gerencia del BAC 209. ¿ Entonces por qué recibió
cheques en $ de ATF?
Las casas de cambio en Costa Rica no
son fiscalizadas por la AGEF ni ninguna otra entidad lo que deja ver una
laguna, ante la ausencia de regulación de su funcionamiento.
Por tanto, el señor Brenner
ejercía su negocio con evidente libertad de acción y es clara
la injerencia del BAC, a través de su subsidiaria AVC, y de ahí,
de empresas de los hermanos López, en su actividad.
Cuestionado incluso judicialmente por
sus negocios (lavado de dólares) nunca se le ha podido demostrar
nada 210.
Para el 14 de noviembre de 1995, la
AGEF remite a la Comisión Legislativa copia del informe "Detalle
de las transferencias de dólares realizadas por el Banco Anglo Costarricense
durante el año de 1993" 211.
En él se contiene numerosa evidencia
de las transacciones que realizara el BAC, a través de su Gerente
en ese entonces señor Carlos Hernán Robles Macaya, con la
empresa ATF representada por el señor José Luis López
Gómez, con bonos de deuda externa de Brasil y de Venezuela con las
siguientes características:
A) Hay un desface entre la fecha de
la negociación y el envío de las transferencias y el registro
contable de las mismas 212.
B) Las "certificaciones"
que se citan en gran número de documentos estudiados no pudieron
ser localizadas, ya sea en original o copia.
ONT SIZE=+1>C) Los certificados
de inversión 213 emitidos por AVC contienen la leyenda "bajo
certificación del ING", pero tampoco pudo localizarse ninguna
de ellas (ni original, ni copia).
Cabe destacar que en ninguna de las
negociaciones de ATF con la banca internacional figuran como beneficiarios
el disuelto Banco Anglo Costarricense o AVC Almacén de Valores Comerciales
S.A. 214
En un estudio preparado por el señor
Roberto Avendaño, Director del Departamento de Finanzas Internacionales
del BCCR, como le solicitó la Comisión Investigadora a él
y a la Licda. Patricia Johanning, Directora del Departamento de Investigaciones
Bursátiles de la Comisión Nacional de Valores, el BAC comenzó
a acumular dólares, probablemente en operaciones de muy corto plazo
y con el auge de los "mercados emergentes", por la baja en los
mercados monetarios y de capitales, se compra deuda externa con vencimientos
a largo plazo, probablemente también para tener altos rendimientos
especulativos, sin considerar elementos fundamentales para operar en esos
mercados 215.
Al parecer por los altos rendimientos que incluyen tasas de interés y descuentos en el precio, se operó una atracción hacia la inversión y conforme se obtenían algunas ganancias contables y con la asesoría que prestaba ATF, se aceleró el número de transacciones descuidando por completo "los principios sacrosantos" del mundo financiero: rentabilidad, seguridad y liquidez en las inversiones. Tampoco se tomaron las medidas de protección de estas, futuras opciones o "swap" y se operó una verdadera bola de nieve financiera con compras de deudas con apalancamientos ("caí margin").