Temas
San José, Costa Rica, septiembre 2001
Temas
Fascículo 1:
  • El regalo de vivir
  • Signos de alerta
  • Lo que viene con la edad...
  • Capacidad funcional mayor
  • ¡Nada de mitos!
  • Sáquele el jugo a la vida
  • El valor de los años
  • Ilusión por vivir
    Fascículo 2:
  • ABC de un control geriátrico
  • Para estar muy bien
  • Higiene para sus dientes
  • En total movimiento
  • ¡A toda máquina!
  • Entre menos medicamentos, ¡mejor!
  • Mentes activas
  • La demencia no es locura

  • No oculte que su familiar padece de este mal

    Jenny Mora*

    Es indispensable tener claros varios aspectos a la hora de atender en casa a una persona con demencia. El primero es que no hay nadie igual, la naturaleza nos ha hecho a todos diferentes; por tanto, si nos enfermamos, todos reaccionamos de diferente forma ante una misma enfermedad.

    Es cierto que las personas que padecen de algún tipo de demencia tienen un grupo de conductas que responden a características del tipo de demencia que padece, pero cada una va a tener una reacción diferente.

    Nunca una persona con demencia es igual a otra.

    No importa cuál sea el método que usted utilice, lo importante es que se facilite la vida, que la relación entre usted y el enfermo sea lo más armoniosa posible y que ambos (cuidador y enfermo) puedan mejorar la calidad de vida.

    La demencia es una degeneración de las células cerebrales, de las neuronas; esto es de carácter progresivo y su origen es desconocido. Ello provoca un deterioro como confusión, desorientación, alteraciones en la concentración, olvidos, inestabilidad física, caídas, debilidad ansiedad, temores, ánimo deprimido, insomnio, apatía, cambios en el comportamiento, hostilidad, irritabilidad, violencia física y verbal, descuido físico, cambios de personalidad, dependencia del cuidador.

    Esta enfermedad no es locura, pese a que mucha gente cree que la demencia es locura.

    Afecta una gran cantidad de personas y no está relacionado con el nivel educativo de las personas.

    Es una enfermedad sociosanitaria y es llamada de esta forma porque afecta aún más que las otras enfermedades a la persona que convive con los afectados.

    Los cuidadores suelen presentar deterioro en las áreas físicas y psíquicas. Existe un síndrome que se llama síndrome del cuidador. El deterioro se da por fases.

    Recomendaciones

    Es importante que la familia comprenda la enfermedad. Si la persona está todavía trabajando, será conveniente pedir la incapacidad laboral por enfermedad. Es imprescindible que se explique a la persona que todavía puede comprender por qué se van a hacer los trámites.

    Procure que las salidas a la calle sean siempre en compañía de alguna persona para evitar que se pueda extraviar; además, es útil colocarle algún tipo de identificación con el nombre, la dirección y el número de teléfono. Cuando sale con esta persona, trate de nombrarle los sitios por donde pasan con el fin de ayudarlos a recordar. Buscando diferentes tipos de excusas, evite que la persona maneje.

    Acepte sin protestar los posibles reproches que en muchas ocasiones el enfermo le va a hacer a causa de las pérdidas o extravíos generados por la falta de memoria. Quítele importancia y explíquele que a usted también se le pierden las cosas.

    Ayúdelo a que inicie un diario sobre lo que hizo durante el día, de esta manera llevará un reconocimiento del día, del mes y del año y le fortalecerá la memoria.

    Debido a que pierden su concentración con mucha facilidad, escríbale en una pizarra las tareas que debe hacer, desde la hora de levantarse, baño, vestirse desayuno, almuerzo, cena, etc., hasta la hora de acostarse. Si hay un cambio en el itinerario, explíqueselo las veces que sea necesario.

    Si se molesta por estas medidas, dígale que es para que a usted no se le olvide.

    Un calendario bien grande es de mucha utilidad, en donde usted pueda escribir todos los días.

    Generalmente preguntan con mucha frecuencia la hora; por esto conviene tener un reloj grande en el área donde permanece más tiempo.

    Simplifique las decisiones, ofrézcale una o dos alternativas para comer, vestir, pasear, etc.

    Procure distraerlo cuando se irrite porque se da cuenta de que comete muchos errores u olvidos. No lo corrija porque esto hará que sienta todavía más frustrado.

    Háblele siempre en positivo y despacio, procure no recriminarle ni quejarse.

    Es útil leerles en voz alta; si esto lo irrita o usted ve que le genera confusión, dígale que le duelen los ojos y que otro día lo hará.

    Si nota que le cuesta concentrarse, invítelo a que él lea un poquito. Si lo hace por varios días consecutivos y esta respuesta es positiva, es importantísimo que se haga una rutina.

    El peligro de las caídas es más frecuente que ocurra durante la noche, por eso es importante no hacer cambios en el mobiliario y poner una luz pequeña por la noche.

    Si su paciente se levanta durante la noche y se viste, posiblemente es porque ve la ropa en una silla o el clóset abierto. Si es así, procure que no vea la ropa.

    Tenga junto al teléfono una lista de los números más útiles y prácticos para usted, el de sus hijos, médico, hospital, bomberos, cerrajero, ambulancia, etc.

    Procure no dejar medicinas que esté tomando a su alcance, guárdelas en un cajón cerrado. Utilice un organizador de medicinas para evitar equivocaciones. Es indispensable que la responsabilidad del cuidado no recaiga solamente en una persona.

    No es conveniente cambiarle la residencia porque esto hará que se desoriente más.

    No oculte que su familiar padece de esta enfermedad. Es más, comuníquelo a sus vecinos y amigos. De esta forma no les extrañará su comportamiento y lo tratarán con más consideración y cariño. También les hará ver que todos somos enfermos en potencia.

    Muchas veces, un centro diurno especializado es muy recomendable para el descanso del cuidador y para que la persona tenga otro tipo de estimulación mental.

    *Psicogerontóloga de La Casa Sol.


    Asesórese muy bien

    Solicite información a los médicos, enfermeras y principalmente a la Asociación de Familiares de Pacientes con Alzheimer en donde no solo se le proporciona información, sino que obtiene apoyo de personas que están pasando por la misma situación.

    Las reuniones son todos los primeros miércoles de cada mes, a las 3 p. m. en el hotel Ambassador, el teléfono es 290-2844.

    Se invita a todos los cuidadores al Día Internacional del Alzheimer este 21 de setiembre en las instalaciones del hotel Ambassador de 9 a. m. a 5 p. m.

    Puede inscribirse en el hotel Ambassador antes de este 20 de setiembre.

    Para más información puede llamar a los teléfonos 282-6516 y 282-7278.

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    Fascículo 3:
  • Los pacientes terminales
  • Cuidados externos: más de una opción
  • Una buena elección
  • Una mano amiga
  • Adultos libres de agresión
  • La demencia no es locura
    Fascículo 4:
  • De cara a la soledad
  • Fuente de satisfacción
  • Ser abuelo...
  • Una mano contra la depresión
  • Hablando de hormonas
  • Independencia, una herramienta indispensable
  • Mucho por disfrutar
  • Sexualidad gratificante