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Adultos libres de agresiónZaira Porras, Luis Emilio Corrales y Margarita Bellido* El aumento en la esperanza de vida, la prevalencia de enfermedades crónicas en la etapa de la vejez, hacen que cada vez más personas mayores requieran de cuidados.
Se espera que la familia sea la proveedora de estos; no obstante, no siempre es así ya que la pérdida de valores morales, la deshumanización y una concepción distorsionada del proceso de envejecimiento, son factores que llevan a la sociedad y, en particular a sus propios familiares, a cometer conductas de abuso y agresión contra los mayores. En Costa Rica, la legislación es clara en cuanto a la protección en todos los ámbitos de los derechos de las personas adultas mayores; debido a ello se promulgó la Ley 7935 en noviembre de 1999, que puntualiza beneficios, deberes, medidas y acciones a favor de esta población adulta, que día a día va en crecimiento. RiesgoInvestigar y tratar el maltrato es difícil ya que en el ámbito familiar se han creado algunas relaciones de dependencia, con hábitos malsanos que pueden parecer normales.Ello tanto para el que da como para el que recibe el maltrato. Esto impide conocer a cabalidad la magnitud de la problemática. Sin embargo, en investigaciones realizadas se tienen como factores de mayor riesgo los siguientes:
Sobrecarga"¡Mi madre tiene 82 años y vive conmigo, algunas veces me enojo tanto con ella, que quiero darle sacudidas.Esto me hace sentir muy culpable. ¿Qué me está pasando?" Estos sentimientos que están descritos son típicos de la sobrecarga en el cuido; pueden ser sentidos hasta por la persona cuidadora más amorosa y no significa que sea una persona mala. En el caso de pacientes con problemas mentales serios o de comportamientos difíciles, estos sentimientos son bastante experimentados por los cuidadores y familiares que apoyan en el cuido. Sin embargo, estos sentimientos pueden marcar el inicio de un ciclo (hábito) de conducta violenta de una persona (familiar o cuidadora) hacia un adulto mayor. Recordemos que el ciclo se inicia con el aumento de la tensión en la persona, luego sobreviene la agresión y, finalmente, la "luna de miel", donde el agresor o la agresora pide perdón, saca lágrimas de "cocodrilo" y hace creer a la víctima que no lo volverá a hacer. Cuidado: ¡Al primer intento, se debe detener el abuso! Ante este problema, la solución está en buscar ayuda para enfrentar la tensión, evitar el aislamiento y la depresión. Cualquier señal de resentimiento hacia la persona que cuidamos, es una alerta que podría contribuir desde el maltrato verbal hasta el físico, incluyendo la negligencia y abandono; por lo tanto, debemos buscar ayuda si sentimos resentimientos: "No hay derecho en sacar las deudas antiguas y cobrárselas con intereses" SilencioPor lo general, la persona agredida no busca atención médica de forma pronta, se muestra indecisa y evasiva a contar lo ocurrido; al relatar lo sucedido, cambia la historia para evitar ser descubiertos o cuenta una historia distinta. Las personas mayores muchas veces niegan que están siendo agredidas, por temor a denunciar a un hijo, o bien, porque creen que no hay otra solución que morir aguantando el abuso.Esta desesperanza es producto de que el agresor le hace sentir que es poderoso y dueño de la vida de la víctima. Otras veces la persona se siente culpable de ser víctima de abuso o merecedora de este. *Trabajadora social, psicólogo clínico y abogada del hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes.
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