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El valor de los añosJenny Mora* De la experiencia de las personas mayores podemos aprender muchísimo. La siguiente es una recopilación de pensamientos de los amigos de La Casa Sol:
-"Sí nacimos para viejos es porque hemos nacido para semilla" Inés Beltrán, 87 años.
-"Ser vieja es todo un orgullo para mí. Vivo de las ventajas del esfuerzo de un duro trabajo en mi juventud. Soy sobreviviente de dos guerras mundiales y me siento orgullosa de ser una mujer fuerte y alegre y no me cambiaría por nadie, porque estoy orgullosa de quien soy". Rossina Desserti, 90 años.
-"La vida es muchas veces muy dura, pero hay que hacer "pininos", yo me alegro de ser positiva y una persona que, a pesar de haber perdido dos hijas y mi esposo, soy fuerte y puedo hacerle frente a lo que la vida me tenga para el futuro. No es la edad lo que importa sino la fortaleza. El mundo es para los fuertes si queremos salir adelante y no enterrarnos en vida en una cama". Isabel Protti, 78 años.
-"Muchas veces nuestra salud nos pone a prueba, pero se puede salir adelante, para eso necesario tener cuatro cosas, estas son: perseverancia, positivismo, fe en Dios y una familia que lo apoye a uno. Gracias a ello salí adelante, dejé la silla de ruedas y me siento orgullosa de haberlo logrado". Irma Rodríguez, 72 años.
-"Quejarse porque envejecemos va a depender de un orgullo y una vanidad mal dirigidos. El aceptar que mi cuerpo y mis capacidades físicas e intelectuales se van a deteriorar con el correr de los años como un proceso normal es el punto medular para vivir bien la vejez tranquila, digna y feliz". Emilia Miranda, 81 años.
-"La vida es como una escuela. La juventud es la escuela, la edad adulta el colegio, la edad madura la universidad y el post-grado es la vejez. Si me pusieran a escoger definitivamente estoy muy satisfecha de haber sacado mi doctorado en la materia de la vida". Ofelia González, 87 años.
- "La vejez nos da la oportunidad del conocimiento paulatino e interminable de las cosas de la vida. Doy gracias a Dios que me ha dado la oportunidad de vivir una vida plena y de poder llegar al ocaso de mi vida sin urgencias ni sobresaltos". Manuel Blanco, 86 años.
-"La cercanía a Dios que tenemos las personas mayores es el valor más grande que una persona pueda tener. Nosotros tenemos una actitud más positiva y abierta de aceptar a Dios, porque somos menos prepotentes y definitivamente más maduros para aceptarlo como nuestro creador. Tenemos más tiempo para meditar y reflexionar sobre él". Keith Nash, 89 años.
-"Saber envejecer es sinónimo de inteligencia. Cuando disfrutamos en vez de quejarnos y vivimos de forma positiva y no negativamente nos garantizamos una buena calidad de vida, por eso ante todo debemos usar la inteligencia para adaptarnos. Otra cosa muy importante es darle utilidad a nuestra existencia, tratando de ayudar a los que no están tan bien como nosotros, de esa forma nos sentimos útiles". Ana Isabel Castro, 70 años.
-"La interpretación que le demos al envejecimiento va a depender principalmente de nuestro estado de ánimo, si este decae, no importa la edad, definitivamente empezamos a desvalorizar la vida. Por eso es importante trabajar sobre nuestro estado de ánimo y esto se puede hacer a cualquier edad". Jesús Torres, 81 años.
-"Es importante envejecer con educación, esto es indispensable para poder vivir bien con los que conviven con nosotros. Debemos controlar el enojo, la agresión, los malos hábitos, el mal humor y la quejadera. Es importante abrirse ante la crítica, porque aunque seamos mayores, eso no dice que siempre tengamos la razón". María Teresa Mesa, 81 años.
-"Envejecer es el arte supremo de la vida y una de las cosas más difíciles es el arte de vivir la vida. La vejez es un arte que debemos desarrollar, sería un desperdicio que un pintor no desarrollara su arte si se tiene el talento y las posibilidades, por eso sería un desperdicio no disfrutar al máximo este potencial que tenemos, hay que disfrutar plenamente". Lestner Coto, 93 años.
-"Cuando uno es joven es inmaduro y eso provoca que tengamos muchos contratiempos en la vida. Ahora soy más madura y por lo tanto puedo disfrutar más de la vida, de las personas, de las cosas y del mundo, tomo la vida más tranquilamente y tengo una gran capacidad de comprender a los demás, eso hace que definitivamente mi vida sea a esta edad muy satisfactoria". Yolanda González, 83 años.
-"Lo que yo he aprendido en la vida tiene mucho más valor para mí, porque yo forjé mi vida a duras penas y me siento muy orgulloso de mí mismo. Así como yo muchas personas de mi edad empezamos con muy poquito y creemos que con nuestro trabajo honrado y duro forjamos la Costa Rica que la juventud de ahora se enorgullece de tener". José María Benavides, 68 años.
-"Definitivamente recibimos más cariño en esta etapa de nuestra vida, lo que debemos es aprovechar al máximo el tiempo que los hijos nos puedan brindar. Saber cuándo y cómo aconsejarlos para que tomen un buen camino, pero principalmente debemos tener fe en Dios para que los acompañe, porque a esta edad no ganamos nada con preocuparnos". Ana Mena de Castro, 89 años.
-"El aprendizaje tiene un valor incalculable. Envejecer junto a los seres queridos que nos dan amor y comprensión nos garantiza una vejez más suave. Si combinamos lo que la vida nos ha enseñado con el amor de la familia, tendremos los ingredientes necesarios e indispensables para envejecer satisfactoriamente". Rafael Robert, 68 años.
-"A esta edad los problemas de la vida se pueden ver de forma más clara y competente. Esto hace que la vida se haga más fácil, uno entiende más a las demás personas y espera el final sin miedo y hasta con más esperanza". Edgar Miranda, 75 años.
-"En ocasiones anteriores con mucha frecuencia veía el envejecer como si fuera algo ajeno a mí, y por supuesto con un gran temor, cuando le veía acercarse. Ahora que ya estoy mayor me he dado cuenta que las cosas no son tan difíciles como pensaba. Estoy aprendiendo a ver las cosas con mayor tranquilidad y a darme cuenta del gran valor del amor de la familia". Francisco Echeverría, 72 años.
-"Los mejores años de mi vida los estoy viviendo ahora, ya no tengo de que preocuparme, le doy gracias a Dios por mis hijos, por la gente que me rodea, tengo cariño a mí alrededor. El pasado no fue tan agradable como ahora por eso lo dejo atrás y no me estoy atormentándome al recordarlo". María Quesada, 75 años.
-"Crecer en un hogar unido, tener una familia que se preocupa por uno y que le da amor y llegar al final de la vida con responsabilidad y cariño suficiente para los hijos y nietos, son la meta máxima de cualquier persona, lo demás son extras". María de los Ángeles Dobles, 75 años.
-"Ver como las generaciones nacen y crecen y sentir el cariño y el estímulo de estos hacen que la vida valga la pena". Adelia Umaña, 86 años.
-"La vida hay que vivirla, no importando los años, a veces no es lo que hemos soñado o planeado, pero si nos lamentamos en vez de disfrutar empeoramos la situación". Carmen Mena, 84 años.
-"Yo no pienso en mi edad, sólo la disfruto, me alegro de poder caminar, de que nada me falte y me siento orgullosa de mi familia. Para mí pensar en mi edad no tiene sentido, yo creo que las personas no disfrutan porque no quieren, no porque no pueden ya que siempre hay razones para quejarse, pero también para ser felices". Betty Salas, 82 años.
-"Para mí siempre cada minuto de la vida es oro, yo les recomiendo a mis hijos y a todo el mundo disfrutar plenamente de la vida, no despreciar las invitaciones y agradecer con amor todas las oportunidades que nos brindan para disfrutar de nuestra existencia". Anita Kumpel, 80 años.
-"El optimismo y la experiencia unidos a la fortaleza para aguantar los problemas, nos dan una mayor capacidad para querer y entender más a las personas, me siento orgullosa de ser ese tipo de persona". Carmen Ulate, 71 años.
-"Me siento liberada porque ahora no tengo tanto trabajo ni preocupaciones, como cuando estaba más joven. Disfruto la vida a mi antojo, voy donde quiera, tengo las amistades que puedo tener, tengo muchísimo tiempo para mí y trato de utilizarlo de manera que me permita ser independiente con una vida social plena", María Teresa Solano, 77 años.
-"A veces las cosas que tenemos que vivir son muy duras pero gracias a Dios yo las acepto y no me quejo. Soy una persona feliz y disfruto de las personas que están conmigo y se los agradezco". Emilia Sittenfield, 70 años.
-"A esta edad has llenado un cúmulo de experiencias, has realizado tu vida más o menos como la tenías planeada, has cumplido tus metas y tus responsabilidades, tu hogar ha sido satisfactorio, unido a una persona que te ha dado tiempo, amor, comprensión, conocimientos y has creado la vida ideal. Estas y muchísimas cosas más hacen que la vida valga la pena y me sienta orgulloso de mí mismo". Humberto Trimiño, 76 años.
-"Se aprenden tantas cosas bellas en la vida, pero realmente las llegamos a apreciar cuando llegamos a una edad mayor, sin tanto apuro. Es importantísimo poder compartir esos años y esas experiencias con alguien, una compañía con la que se esté satisfecho". Ana María Guillén, 71 años.
-"Al ver el desarrollo de mi vida, el desenvolvimiento de mis hijos y de mis nietos, el haber tenido que adaptarme a otro país y a los problemas normales de la vida, me hace darle gracias a Dios por permitirme haber vivido esto y poder vivir más experiencias futuras". Pilar Vázquez, 76 años. *Psicogerontóloga de La Casa Sol.
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