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Capacidad funcional mayorFernando Morales* La capacidad humana en relación con muchas funciones tales como la capacidad de respiración, la fuerza muscular y el rendimiento cardiovascular aumenta en la niñez y alcanza un punto máximo en la edad adulta temprana. Asimismo, la declinación de la capacidad funcional a lo largo del curso de la vida está determinada en gran parte por los factores externos como por ejemplo el fumar, una mala nutrición o la falta de actividad física, por mencionar sólo algunos de los factores relacionados a los comportamientos individuales. La declinación natural en la función cardiaca, por ejemplo, puede acelerarse a causa del fumado, dejando así al individuo a un nivel de capacidad funcional más bajo de lo que se esperaría normalmente para la edad de la persona. Sin embargo, la aceleración en la declinación puede ser reversible a cualquier edad. El dejar de fumar y los pequeños aumentos en la actividad física, por ejemplo, reducen el riesgo de desarrollar enfermedad coronaria del corazón. La declinación también puede acelerarse a causa de factores externos y ambientales, tales como la contaminación ambiental, la pobreza, la falta de educación, etc., sobre los cuales el individuo puede tener poca o ninguna influencia. Ambos pueden influenciarse mediante políticas e intervenciones dirigidas. Para aquellos que se vuelven discapacitados, la provisión de rehabilitación y las adaptaciones del entorno físico pueden disminuir en gran medida el umbral de discapacidad y así reducir el nivel de deterioro. Mediante intervenciones dirigidas, una persona con discapacidad puede ganar al menos parte de la función perdida. Puede bajarse el umbral de discapacidad mediante adaptaciones ambientales apropiadas, tales como transporte público accesible y adecuado en ambientes urbanos, la disponibilidad de rampas y los dispositivos simples de asistencia, como ayudas para caminar, utensilios de cocina adaptados, un asiento de inodoro con rieles y otros. Las necesidades básicas, tales como asegurar el acceso fácil a recursos de agua limpia dentro del entorno inmediato pueden hacer toda la diferencia para que las personas mayores puedan mantenerse independientes. En los ambientes de escasos recursos, un desafío especial es adaptar el entorno a las necesidades de las personas mayores discapacitadas y proveer dispositivos simples de asistencia. El mantener la calidad de vida para las personas mayores es una consideración principal, especialmente para aquellos cuya capacidad funcional ya no puede recuperarse. Existen muchas intervenciones específicas que pueden ayudar a las personas mayores a mejorar su capacidad funcional y, de este modo, su calidad de vida. Un enfoque en el curso de la vida hacia el envejecimiento saludable y activo está basado por lo tanto en comportamientos individuales así como en las políticas que influencian esos comportamientos y que determinan el entorno en el cual viven las personas. La declinación puede poner al adulto en un espiral de posibles errores terapéuticos, lo cual lleva a mayores problemas de salud. Una de las mejores maneras de evaluar el estado de salud de los adultos mayores es mediante la evaluación funcional, la cual provee los datos objetivos que pueden indicar la futura declinación o mejoría en el estado de salud, lo cual permite al médico o enfermera intervenir en forma apropiada. *Geriatra director general del hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes. ¡Mídala!La capacidad funcional del adulto mayor se puede medir. Tres componentes definen esa funcionalidad:-Las actividades básicas de la vida diaria: a) Bañarse. b) Vestirse. c) Usar el inodoro. d) Movilizarse (entrar y salir de la cama). e) Continencias (de heces y orina). f) Alimentarse. -Las actividades instrumentales de la vida diaria: g) Uso de transporte. h) Ir de compras. i) Uso del teléfono. j) Control de medicamentos. k) Capacidad para realizar las tareas domésticas cotidianas. -Marcha y equilibrio.
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