Temas
San José, Costa Rica, septiembre 2001
Temas
Fascículo 1:
  • El regalo de vivir
  • Signos de alerta
  • Lo que viene con la edad...
  • Capacidad funcional mayor
  • ¡Nada de mitos!
  • Sáquele el jugo a la vida
  • El valor de los años
  • Ilusión por vivir
    Fascículo 2:
  • ABC de un control geriátrico
  • Para estar muy bien
  • Higiene para sus dientes
  • En total movimiento
  • ¡A toda máquina!
  • Entre menos medicamentos, ¡mejor!
  • Mentes activas
  • Una mano contra la depresión

  • Los mayores tienen más probabilidades de deprimirse

    Jenny Mora *

    Lloro de día y de noche. La tristeza me está consumiendo. Siento un gran pesar en mi corazón. No tengo fuerzas ni interés para nada. Si la gente supiera el gran esfuerzo que hago para poder siquiera poder levantarme, no me dirían que ponga de mi parte y que me anime.

    Esta es una pequeñísima síntesis de lo que las personas con depresión sienten. Esta frase pudo haber sido dicha ahora como hace miles de años porque, desde hace miles de años, la gente escribe sobre sus sentimientos depresivos.

    Ahora, a diferencia de años atrás, toda persona que sufre de depresión tiene derecho a un tratamiento adecuado y especialmente a un trato adecuado.

    La depresión es una enfermedad en donde la familia también sufre, aunque no en la misma medida que el depresivo. Es devastador para los padres, hijos y cuidadores ver a esa persona sufriendo en silencio día con día.

    Las personas mayores de 65 años tienen una probabilidad cuatro veces mayor de sufrir depresiones que el resto de la población.

    Alerta

    Los siguientes signos en conjunto podrían ser indicadores de que usted o un ser querido esté pasando por una depresión, por lo que debe buscar ayuda pronto: insomnio, fatiga, ansiedad, dolores o malestares sin causas conocidas, siente que no tiene control sobre su vida, siente que vivir no tiene sentido, a veces se siente a punto de hacerse daño para parar de sentirse tan mal, utiliza alcohol, drogas o sustancias adictivas porque son la única forma de sentirse bien, se siente solo sin nadie que lo pueda entender. El estado de ánimo constante es triste.

    Claramente hay una pérdida de interés por las cosas que usualmente llamaban la atención, incluyendo la vida sexual. Hay cambios en el sueño, puede variar desde el insomnio hasta querer dormir todo el día. El cuerpo se lentifica y persiste un sentimiento de cansancio constante.

    Ocurren cambios en el apetito, hay personas con deseos de comer y ganan mucho peso y otras que pueden pasar los días sin comer nada y adelgazar enormemente.

    La mente también cambia, hay una gran dificultad para concentrarse, para recordar y para tomar decisiones. La persona tiende a irritarse con gran facilidad por cualquier cosa. Llanto en exceso.

    Otro grupo de sentimientos más comunes son los sentimientos de que ya es suficiente, que ya no pueden soportar, se sienten agobiados, aburridos, gastados y de poca utilidad.

    Preguntas tales como ¿a quién le interesa?, ¿qué gano yo con cambiar?, ¿para qué seguir luchando?, son muy comunes en las personas con depresión mayor y hacen que presente poco interés en buscar ayuda tanto profesional como de la familia.

    De esta forma, todo se transforma en un círculo vicioso ya que, en cuanto más pienso que la vida no tiene sentido, menos se interesa por mejorarla y entre menos se hace por mejorarla más deprimido va a estar.

    Los sentimientos de culpa generalmente abundan en la mente de un depresivo, y el peligro con este ese grupo de sentimientos es que la persona piense en que la solución más rápida para no sentirse así es quitarse la vida. En algunos casos hasta lo intentan una o varias veces durante los episodios depresivos severos.

    De acuerdo con Instituto Nacional de Salud en Estados Unidos, si usted tiene más de cuatro de los síntomas anteriormente mencionados por un lapso de más de dos semanas y están interfiriendo con su vida laboral y familiar es muy probable que usted esté sufriendo de alguna depresión.

    No se haga el valiente, busque ayuda porque la valentía está en buscar ayuda para poder salir adelante. Más del 80 por ciento de las personas que toman tratamiento pueden curarse. En muy pocos casos se requieren tratamientos muy caros y largos.

    Es importante que la persona reciba tanto medicamento como terapia y más apoyo familiar.

    *Psicogerontóloga de la Casa Sol.


    ¿Qué va a hacer?

    Es necesario que busque un buen terapeuta. Pregúntese cuando está con él: ¿me escucha realmente y trata de entenderme?

    El profesional debe prestarle toda su atención. Usted no tiene la culpa de haberse enfermado de depresión. La vida se transforma en una cuesta muy difícil de subir, y esta situación genera muchas veces la depresión. No debe culparse ni culpar a nadie, la depresión es simplemente una enfermedad.

    El tratamiento contra la depresión está principalmente en las manos del depresivo. Si este está tan deprimido como para no interesarle su recuperación, es responsabilidad de la familia buscarle ayuda.

    Sin embargo, una vez iniciado el tratamiento e información sobre la depresión, el salir adelante va a depender enteramente de la persona que padece la enfermedad.

    No se deje manipular. Pregunte sobre su tratamiento, involúcrese.

    Trate de disfrutar los pequeños cambios que note, aunque estos sean muy pequeños. No suspenda la terapia aunque usted no se sienta motivado. Si no ve ningún cambio después de un intervalo, consulte con otros profesionales, pero no se desespere, la recuperación es a veces lenta.

    Para ser diagnosticado como una persona depresiva, debe haber habido una entrevista seria con un profesional.

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    Fascículo 3:
  • Los pacientes terminales
  • Cuidados externos: más de una opción
  • Una buena elección
  • Una mano amiga
  • Adultos libres de agresión
  • La demencia no es locura
    Fascículo 4:
  • De cara a la soledad
  • Fuente de satisfacción
  • Ser abuelo...
  • Una mano contra la depresión
  • Hablando de hormonas
  • Independencia, una herramienta indispensable
  • Mucho por disfrutar
  • Sexualidad gratificante