Temas
San José, Costa Rica, septiembre 2001
Temas
Fascículo 1:
  • El regalo de vivir
  • Signos de alerta
  • Lo que viene con la edad...
  • Capacidad funcional mayor
  • ¡Nada de mitos!
  • Sáquele el jugo a la vida
  • El valor de los años
  • Ilusión por vivir
    Fascículo 2:
  • ABC de un control geriátrico
  • Para estar muy bien
  • Higiene para sus dientes
  • En total movimiento
  • ¡A toda máquina!
  • Entre menos medicamentos, ¡mejor!
  • Mentes activas
  • Higiene para sus dientes

  • Visite a su odontólogo con frecuencia

    Jaime Jacobo *

    La cavidad oral no escapa a los cambios orgánicos que se producen durante el envejecimiento.

    En los adultos mayores, en general, todas las estructuras de la boca pueden presentar patologías. Los huesos que sufren osteoporosis son más frágiles a los traumas.

    Con la pérdida de piezas dentales, el hueso se reabsorbe y dificulta de esta manera el ajuste de las prótesis.

    La mucosa oral disminuye la elasticidad y las células no se multiplican en igual cantidad y rapidez. La resequedad que en ocasiones presenta el adulto mayor, por la disminución de producción de saliva, causa ulceraciones que suelen ser muy dolorosas. Las prótesis desajustadas también contribuyen a que estas úlceras se formen; en esas condiciones, el paciente no desea comer por dolor.

    La aparición de manchas blanquecinas o rojizas en la mucosa oral puede ser señal de enfermedades que ameritan atención rápida.

    Las encías, junto con las piezas dentales, son las estructuras más frecuentemente afectadas. Las primeras sufren cambios debido a varios factores, como higiene deficiente, mala técnica de cepillado y enfermedades concomitantes, entre ellas, la diabetes mellitus.

    Todo esto facilita la formación de la placa bacteriana; esta se deposita en la parte inferior de los diente; con el tiempo, esta se endurece y forma el cálculo que destruye los tejidos de soporte, lo cual da como resultado la pérdida de piezas dentales; a esto se le conoce como piorrea.

    Los dientes se ven afectados por caries y por el uso de técnicas inadecuadas de limpieza, lo que causa desgaste en ellos.

    Con la pérdida de las piezas, la lengua crece. La resequedad bucal afecta este órgano y le produce, además, grietas y pérdida de las papilas gustativas. Los labios también sufren laceraciones y las comisuras se rompen.Todo esto contribuye a una mala nutrición en el adulto mayor.

    Es muy importante hacer una visita al odontólogo, al menos cada seis meses, aunque el adulto mayor no presente molestia alguna y aunque no tenga piezas dentales naturales, para poder detectar temprano cualquier tipo de lesión que se presente.

    En lo relacionado con la higiene, es indispensable emplear una buena técnica de cepillado dental dada por el odontólogo y, además, se deben utilizar otros productos como el hilo dental y los enjuagues, tanto al levantarse como después de cada comida, con el fin de prevenir y mantener una buena salud oral en el adulto mayor.

    La higiene debe ser muy bien hecha tanto en pacientes que tengan dientes, como en quienes no los tengan, ya sea que ellos mismos se encarguen de esto o lo realicen las personas que estén al cuidado del anciano; esto con el fin de prevenir.

    *Odontólogo del hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes.

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    Fascículo 3:
  • Los pacientes terminales
  • Cuidados externos: más de una opción
  • Una buena elección
  • Una mano amiga
  • Adultos libres de agresión
  • La demencia no es locura
    Fascículo 4:
  • De cara a la soledad
  • Fuente de satisfacción
  • Ser abuelo...
  • Una mano contra la depresión
  • Hablando de hormonas
  • Independencia, una herramienta indispensable
  • Mucho por disfrutar
  • Sexualidad gratificante