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De cara a la soledadXinia Villalobos * Alguna vez usted se ha sentido solo? Probablemente sí. A todos nos pasa, pero en general les sucede más frecuentemente a las personas mayores de 65 años. En esta edad, ello se conoce como el "síndrome de soledad".
En 1984, en Nueva York, se analizaron y compararon 445 personas mayores de 65 años de hogares de ancianos con 396 personas de la misma edad de Londres, para tratar de determinar las áreas de mayor problema que afectaban al adulto mayor. De ello se concluyó que la soledad afectaba al 54 por ciento de estos grupos, siendo esta mucha más relevante que la falta de salud misma. Diez años después en Valencia, España, otro estudio similar presenta cifras parecidas y no menos importantes. El 59 por ciento comentó que su problema más grave en ese momento era la soledad más que sus propios problemas económicos y de rechazo familiar. SíntomasComo sucede con otras condiciones psicológicas, la soledad es difícil de definir. Generalmente la expresamos como un estado mental en donde lo que encontramos es desarraigo, sentimiento de pérdida, incomodidad, separación, aislamiento y, si se quiere, hasta duelo.Estos síntomas se presentan cuando estamos frente a estímulos internos y externos, los cuales, en muchos casos, son evidentes, tales como la pérdida de la pareja y el abandono del nido por parte de los hijos. Hay otros casos en donde los sentimientos de soledad pueden suceder sin haber ocurrido un cambio en las condiciones y circunstancias del individuo. En las personas mayores, la soledad ha sido asociada a depresiones endógenas, al suicido y a gran número de desórdenes psicosomáticos como úlceras. ¿Por qué se da más el sentimiento de soledad en la tercera edad? Quizá se deba a que, con el paso del tiempo, ante las diferentes pérdidas que sufre el ser humano, va surgiendo un sentimiento de "miedo" ante una situación de desamparo, de indefensión, lo cual nos hace concluir que, conforme el individuo envejece, necesita más seguridad, independientemente del nivel que ya posea de esta. Muchos sentimos que, en la medida en que estemos rodeados de amigos, más lejos de la soledad estaremos. Sin embargo, a pesar del deseo inmenso que existe de tener amigos, no siempre esto es fácil. Hay amigos con quienes hemos crecido, participado en hechos importantes, amigos que conocemos más tarde en nuestras vidas y que encontramos con existencias muy similares a las nuestras. Hay amigos con quienes compartimos e intercambiamos ideas, sentimientos. Con ellos somos mucho más francos y sinceros. Si estamos rodeados de estos amigos, estamos bien, incluso parece que el tiempo se detiene y hay alegría de vivir: no estamos solos. Se nos olvida que lo importante no es el tiempo que pasemos en compañía, sino la calidad de esta y saber disfrutarla, aunque solo dure unos pocos minutos. Entonces, el sentirse solitario no se cura con compañía: se cura cuando entendemos nuestra realidad y estamos satisfechos con nuestras vidas, y sabemos que estar vivo es un placer, y vivir no es envejecer sino crecer. Allí es donde empieza la dicha y termina la soledad.
*Geriatra del hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes.
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