Temas
San José, Costa Rica, septiembre 2001
Temas
Fascículo 1:
  • El regalo de vivir
  • Signos de alerta
  • Lo que viene con la edad...
  • Capacidad funcional mayor
  • ¡Nada de mitos!
  • Sáquele el jugo a la vida
  • El valor de los años
  • Ilusión por vivir
    Fascículo 2:
  • ABC de un control geriátrico
  • Para estar muy bien
  • Higiene para sus dientes
  • En total movimiento
  • ¡A toda máquina!
  • Entre menos medicamentos, ¡mejor!
  • Mentes activas
  • Signos de alerta

  • Esmérese en el cuidado del adulto mayor con discapacidad

    Vilma García, Katrin Kulzer y María Jesús Medrano*

    Las manifestaciones vagas y atípicas de la enfermedad y la confusión de los cambios por la edad son, de por sí, elementos que hacen el diagnóstico difícil en el adulto mayor discapacitado. Es por ello que deben ser examinados por un médico, ojalá geriatra, lo más rápidamente posible, cuando existan señales de que algo no está bien.

    Algunos de los síntomas que se consideran señales de alarma en el adulto mayor son:

    Fiebre: cuando se manifiesta, es una señal inequívoca de que sucede algo importante en el organismo de esa persona mayor. Puede aparecer en presencia de infecciones, neoplasias, enfermedades vasculares cerebrales (derrames), deshidratación y fracturas.

    Hipotermia o baja temperatura corporal: es de cuidado cuando el termómetro marca por debajo de los 35° C. Entre otros factores, se debe a la exposición prolongada al frío, caídas con permanencia prolongada en el suelo, alteraciones neurológicas, alcoholismo e hipotiroidismo.

    Dolor: que, por lo general, se asocia a trastornos osteomusculares. Los ancianos tienen un umbral mayor para el dolor, así que cualquier cambio en la presentación habitual e intensidad de un dolor crónico, así como la queja ante un dolor agudo, es un signo importante de alarma. Es esencial recordar que no es infrecuente que se presenten infartos sin dolor o apendicitis también sin dolor.

    Estreñimiento: en los ancianos inmovilizados es frecuente el estreñimiento; por lo tanto, hay que vigilar que defequen, idealmente todos los días, cada día de por medio o cada dos días. Un cambio en el patrón crónico de deposiciones requiere de una valoración médica.

    Diarrea: si, por lo contrario, lo que el paciente presenta es un aumento en el número y frecuencia, con una disminución en la consistencia de las heces, se debe valorar ante el riesgo de deshidratación. Si esa sintomatología se presenta después de un período inusual de estreñimiento, se podría estar ante una falsa diarrea y, en realidad, estar con una impactación o " taponamiento" fecal.

    Estados confusionales: los episodios agudos son muy frecuentes en ancianos con enfermedades que no necesariamente se localizan en el cerebro, como infecciones, afecciones cardiovasculares, deshidratación, metabólicas o abuso de medicamentos.

    Vómitos: pueden ser causados por varias enfermedades y a su vez, podrían generar complicaciones importantes.

    Pérdida del apetito: generalmente, en las personas mayores disminuye el apetito en presencia de enfermedades crónicas, pero una supresión aguda del apetito es una señal de alarma.

    Es importante recalcar que, en el anciano con algún grado de discapacidad, es necesario seguir las indicaciones médicas pertinentes y evitar la automedicación. Sin embargo, algunos medicamentos como el acetaminofén, en caso de presentar dolor o fiebre, se puede utilizar; si esta persiste, debe ser valorado por personal de salud.

    También en pacientes que presentan estreñimiento crónico que se prolonga, se pueden utilizar supositorios de glicerina; si no mejora, consultar con un médico.

    No debe faltar el suero oral en casos de que haya fiebre, diarrea u otras condiciones que lo puedan deshidratar.

    Es necesario volver a insistir en que estos pacientes no deben ser automedicados pues, en ocasiones, esta conducta enmascara la enfermedad y retrasa el diagnóstico y el tratamiento oportuno.

    Una rutina de cuidados bien establecida será probablemente la mejor aliada para evitar complicaciones:

  • Una nutrición balanceada y la ingestión de entre 6 a 8 vasos de agua diaria si no hay contraindicación médica.

  • Movilización y ejercicios pasivos.

  • Rutina de estimulación mental.

  • Amor y cariño.

    Ayuda

    El autocuidado es toda actividad que la persona puede hacer por sí misma para mantener un buen estado de salud. Cuando el individuo no puede realizar ese autocuidado, debe ser ayudado por su familia o cuidador directo. Algunos consejos:

    Higiene

    La higiene puede ser en ducha o en cama, de acuerdo con la condición de la persona.

    Uñas

    Manténgalas limpias y cortas.

    Haga un corte recto para evitar que se encarnen. En pacientes diabéticos, límelas y no las corte.

    Piel

    Manténgala limpia y seca.

    Utilice jabones suaves o neutros.

    Lubrique adecuadamente la piel.

    No asolearse más de media hora.

    Seque bien debajo de las mamas, ingles y entre los dedos de los pies.

    Masajes rotativos.

    Cambie de posición frecuentemente, aunque tenga colchón de agua o aire, cada dos horas.No use talcos ni maicena.Coloque almohadas o cojines en zonas donde son frecuentes las úlceras por presión (glúteos, cóccix, talones, caderas, codos y tobillos).

    Dientes

    Cepíllese los dientes o prótesis después de cada comida. Retire la prótesis durante la noche y colóquela en solución antiséptica.

    Movilización

    La persona mayor que se encuentra encamada o que pasa la mayor parte del día sentada, debe moverse para lograr dos cosas principales:

    Evitar ulceras por presión.

    Mantener la movilidad de músculos y articulaciones.

    Nutrición

    Elimine frituras, grasas y condimentos irritantes. Utilice la sal en la menor cantidad posible. Varíe las texturas de los alimentos y evite alimentos duros.

    Mantenga una adecuada ingestión de líquidos, de acuerdo con las enfermedades de cada persona.

    Medicamentos

    Protéjalos de la luz y la humedad.

    Administre medicamentos a adultos mayores no capacitados mentalmente.

    El médico es el único que puede recetar medicamentos. Dé los medicamentos en las horas y como fue indicado.

    Algunos medicamentos deben mantenerse en refrigeración.

    En general, debe evitarse la sobreprotección pues esto daña su estado físico y mental. Pero debe brindarle todos los cuidados oportunos en un marco de respeto, solidaridad, amor y cariño.

    *Geriatras y enfermera del hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes.

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    Fascículo 3:
  • Los pacientes terminales
  • Cuidados externos: más de una opción
  • Una buena elección
  • Una mano amiga
  • Adultos libres de agresión
  • La demencia no es locura
    Fascículo 4:
  • De cara a la soledad
  • Fuente de satisfacción
  • Ser abuelo...
  • Una mano contra la depresión
  • Hablando de hormonas
  • Independencia, una herramienta indispensable
  • Mucho por disfrutar
  • Sexualidad gratificante