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Los pacientes terminalesArnoldo Kierszenson* El dolor es, desafortunadamente, el camino final común de muchos pacientes que sufren de cáncer avanzado. Hasta un 80 por ciento de los pacientes padecerá de dolor leve a moderado. El control del dolor no ha sido todo lo eficaz que deseáramos, debido a que la prescripción no siempre es adecuada por parte de algunos médicos en relación con los medicamentos contra el dolor. Esto ocurre en ciertas ocasiones porque ellos no utilizan analgésicos fuertes pues se preocupan por la adicción o no tienen un conocimiento claro de otros procedimientos auxiliares. El miedo y la desesperanza resultante del dolor crónico no aliviado, acompañado de la depresión que se asocia a toda enfermedad crónica y especialmente la terminal, pone a los pacientes con cáncer en riesgo de ideas suicidas o de exponerse a la posibilidad de la eutanasia activa. Ello sucede como consecuencia de un tratamiento paliativo inadecuado y que justifica con creces la necesidad de continuar desarrollando centros especializados en el control del dolor. La paliación terminal; es decir, el alivio de síntomas sin intento de curación, puede mejorar en gran medida la calidad de vida de un paciente. Morir en casa sin dolores y entre familiares, debería ser el objetivo final. Estudios recientes han demostrado que alrededor del 80 por ciento de los pacientes con cáncer sufren de algún grado de dolor y, de todos ellos, el 95 por ciento puede ser tratado y aliviado. Lo anterior lo podemos resumir dentro del concepto básico de que el dolor canceroso puede y debe ser tratado. El dolor por cáncer se debe a diferentes factores; es dinámico por naturaleza y necesita, por lo tanto, de un tratamiento continuo y consistente. El tratamiento principal para el dolor crónico del cáncer es el tratamiento médico con analgésicos. En 1982, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que la morfina era el medicamento de elección para el dolor por cáncer. El control del dolor es solo una parte del amplio abordaje para tratar a estos pacientes. El cuidado y la valoración continua son esenciales para asegurar una mejor calidad de vida, entendiéndose con ello un estado de bienestar emocional y físico. Para lograr esto, se necesita de una evaluación médica completa y un diagnóstico correcto, desde el principio de la terapia hasta la fase final de la enfermedad. En lo que respecta a la geriatría y el dolor, hemos de mencionar que son varias las razones por las que se dificulta el control adecuado del dolor, entre ellas, la falta de conocimiento sobre el tema en específico. Lo que sí se tiene confirmado, es que los adultos mayores tienen una menor tendencia a quejarse del dolor que los más jóvenes. Muchas veces los pacientes ancianos no informan del dolor deliberadamente debido a que temen recibir un analgésico que les provoque confusión o sueño. Otros creen que es un proceso normal del envejecimiento y en muchas ocasiones, desconocen de las diferentes alternativas disponibles para lograr alivio del dolor.
*Especialista en medicina interna del hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes.
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