Ing. Jorge Chaves, director de la Escuela de Ingeniería en Seguridad Laboral e Higiene Ambiental, Instituto Tecnológico de Costa Rica

El avance tecnológico produce cambios en el ambiente natural del ser humano. Líneas de alta tensión, máquinas y equipos eléctricos, electrodomésticos, las ondas de radio, televisión, teléfonos y localizadores generan campos electromagnéticos y aumentan la energía.

Todo cambio en ese entorno puede traer consecuencias; por ello, desde hace muchos años se han realizado estudios epidemiológicos para determinar factores que inciden en la gente, sin que los científicos lleguen a acuerdos definitivos; ante la duda, es mejor tomar precauciones. Celulares y vehículos En el caso de los teléfonos celulares, hay mucha evidencia de riesgo en la relación del uso del aparato y la conducción de los vehículos.

Las probabilidades de sufrir un accidente automovilístico aumentan si el conductor conversa por teléfono, no solo por manejar con una mano o en posiciones incómodas, que reducen su capacidad de maniobrar, sino porque su atención no está centrada, principalmente cuando sostiene conversaciones con un alto grado de emotividad (problemas con el trabajo, en el hogar, sentimentales y otros).

Además, los usuarios están expuestos a señales electromagnéticas según el uso que hagan de este equipo. También aquí las opiniones están divididas: para algunos sí hay riesgo y para otros no.

Formas de la energía

La energía tiene muchas formas de presentarse en la naturaleza. Una de ellas es la radiación electromagnética, por ejemplo las ondas de radio, televisión, luz visible y rayos X.

Las ondas se diferencian unas de otras por su origen y la cantidad de energía que transportan. Su principal característica es que pueden deslizarse sin soporte material o en el vacío.

Según su energía y longitud, las radiaciones se clasifican en ionizantes, no ionizantes y luz visible. Las ionizantes son la porción más energética del espectro electromagnético y pueden dar origen a alteraciones somáticas y también genéticas, tal como ocurre con los rayos X y los neutrones.

Las radiaciones no ionizantes van desde las ultravioleta hasta el espectro generado por la corriente eléctrica de 60 Hz. Solo una pequeña parte puede ser detectada por los sentidos humanos.

Algunas investigaciones han sugerido una posible asociación

entre la exposición a campos electromagnéticos (CEM), en las frecuencias en que se encuentra la energía eléctrica de corriente alterna, con el cáncer, principalmente leucemia y cáncer de cerebro. Otros estudios no han encontrado asociación alguna.

Los CEM son líneas de fuerza invisible que rodean diferentes objetos, desde aparatos eléctricos hasta el cuerpo humano. Mientras los campos eléctricos son fácilmente bloqueados o debilitados por objetos conductores como árboles, edificios o personas, los campos magnéticos no lo son. Ambos pierden fuerza a medida que se aumenta la distancia.

Todas las personas están expuestas a CEM en su vida diaria; equipos tan comunes como la cafetera eléctrica, el horno, la cocina, las lámparas fluorescentes y las computadoras generan importantes CEM.

La tierra también produce CEM, principalmente durante una tormenta eléctrica, cuando el campo eléctrico tiene en promedio 200 voltios/metro y directamente debajo de la tormenta pueden alcanzar los 50.000 v/m.

En condiciones normales, la tierra puede originar CEM debido a las corrientes que se producen en el estrato de masa fundida en sus profundidades. Se estima que este campo puede tener más corriente continua (CC) que la que suelen tener los campos magnéticos producidos por la energía eléctrica de corriente alterna (CA).

Señales eléctricas

Con respecto a las actividades de transmisión de radio o televisión, estas transforman una vibración, una imagen o un texto en un impulso, o señal eléctrica, que puede ser transmitido en el espacio en una banda de frecuencia específica.

De acuerdo con la proximidad del edificio donde se emite la señal, la intensidad del campo puede alcanzar desde algunas decenas hasta cientos de voltios/metro, según la fuente y la dirección de la radiación. En la base de las antenas el campo es de menor intensidad que en el mástil y también al aumentar la distancia de la fuente se reduce la intensidad del campo. La radiación electromagnética de radiofrecuencia simple (no modulada) transporta energía, pudiendo transmitirse la información modulando la amplitud, la frecuencia o el pulso. En la radiocomunicación, la radiación electromagnética consiste en la transmisión de información desde la fuente generadora (transmisor) hasta un detector (receptor). Por el contrario, en las aplicaciones térmicas la radiación de radiofrecuencia se utiliza para inducir corrientes de conducción o de desplazamiento con el fin de producir calor.

Para prevenir

Los CEM de corriente alterna crean corrientes eléctricas débiles en el cuerpo de los seres humanos y los animales. Los estudios sobre sus efectos en la salud humana dejan muchas dudas.

En Costa Rica, al igual que en otros países, se ha introducido el concepto de "evitación prudente" relacionado con los CEM y las líneas de alta tensión, lo cual indica que aunque no se haya podido establecer con claridad la relación de los CEM con algunos problemas de salud, las personas deberán tomar precauciones para reducir cualquier riesgo.

Como muestra de esto, el Instituto Costarricense de Electricidad elaboró un reglamento sobre los CEM y las líneas de transmisión eléctrica, el cual fue publicado en La Gaceta del 23 de diciembre de 1998, con el nombre de "Reglamento General para el Desarrollo y Operación de las Obras de Transmisión de Electricidad Relacionadas con Campos Electromagnéticos".

El mayor interés sobre los efectos de los CEM en la salud se han orientado a las líneas de transmisión de corriente alterna de alto voltaje.