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Leo BaekelandDúctil inventor
Se abrió camino hasta la Universidad de Ghent, en Bélgica, y luego se desempeñó como profesor de química en ese centro de estudios. En 1890 emigró a Estados Unidos e inició sus investigaciones sobre resinas sintéticas. En esa misma década anotó su primer gran éxito al inventar el Velox, un tipo de papel fotográfico que permitió el revelado de fotos con luz artificial (antes solo podía hacerse con luz solar). En 1899, el empresario George Eastman adquirió todos los derechos del Velox tras pagar la entonces astronómica suma de $1 millón. Nacido en 1863, este esposo y padre de dos hijos se obsesionó con el reto de hallar un sustituto sintético para la laca natural, extraída de las secreciones de resina que los escarabajos depositaban en los árboles, y utilizada como barniz para preservar muebles y artículos de madera. Luego de tres años de experimentos fallidos, creó un material cien por ciento sintético al que llamó bakelita en honor a su apellido. En su estado líquido, resultó una especie de barniz, ideal para proteger superficies; cuando se calentó, adquirió una consistencia pastosa, y sometido a muy elevadas temperaturas, se convirtió en una sustancia dura pero infinitamente flexible. En poco tiempo, el plástico lo invadiría todo. Poliéster, vinil, polietileno, teflón y poliuretano son solo algunos de los materiales fabricados por toneladas a partir de la misma materia prima: el invento de un químico que murió en 1945. |
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