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WERNHER VON BRAUNParadojas de cohetes
Von Braun tenía muy claro el objetivo que --en su opinión-- debían cumplir los cohetes: servir para la investigación y eventualmente, para vuelos espaciales. Pero otros --como el coronel Becker, jefe de balística y municiones del ejército alemán en la década de 1930-- veían en ellos probables misiles balísticos de largo alcance. Las circunstancias se encargaron de convertir a von Braun en científico de punta del ejército germano. Becker le ofreció financiamiento para sus experimentos con motores de combustible líquido y, a cambio, von Braun se entregaría, en absoluto secreto, a la investigación sobre cohetes de guerra. El, seducido por la idea de explorar algún día el Espacio, no reparó en las consecuencias futuras de este pacto. La llegada de Adolf Hitler al poder en 1933 condujo al éxodo de numerosos intelectuales hacia Francia y Estados Unidos. Mas von Braun, por el contrario, alcanzó altas posiciones en la sociedad nazi. En 1941, estaban terminados los diseños preliminares de las nuevas armas de guerra y ya en 1944 los prisioneros de los campos de concentración fabricaban los llamados misiles V-2 ("arma de venganza 2", nombre que les dieron los alemanes). En setiembre de ese año, los nazis dispararon un misil V-2 sobre Londres. Dos muertos, diez heridos y seis casas destruidas fueron argumentos suficientes para que von Braun decidiera suspender su colaboración, actitud que le costó la cárcel por supuestos cargos de espionaje. Su vida dio un giro radical en 1945 cuando firmó un contrato de un año con el ejército estadounidense y se convirtió en director técnico del Proyecto de Misiles de Alabama. Fue en gran medida responsable de la fabricación y el lanzamiento en 1958 del Explorer I, primer satélite artificial norteamericano, y posteriormente desarrolló el Saturno V, cohete que en 1969 llevó el hombre a la Luna. Su muerte por cáncer en 1977, enlutó a Estados Unidos y particularmente a la NASA, institución donde coronó su brillante carrera. |
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