MIERCOLES 22 DE SETIEMBRE

Portada

Del hombre, su esencia

Juan Pablo II

Albert Schweitzer

Mahatma Gandhi

Martin Luther King

Madre Teresa

Dalai Lama

Billy Graham

Juan XXIII

Desmond Tutu

Antoine de Saint - Exupery

Elie Wiesel

Helder Camara


LOS FALSOS PROFETAS

Ritual satánico

Tragedia en Waco, Texas

Suicidio masivo en Guyana

Viaje al Cielo

Gas letal en Japón


Los desastres del siglo

Del hombre, su esencia

La vida es una Babel de prioridades en que cada ser humano elige las suyas de un cesto con cientos de opciones. Sea cuestión de valores, de formación social o de inspiración sobrenatural, lo cierto es que la gente decide en función del provecho económico o del bienestar ajeno, del mero interés personal o del regocijo que produce la negación propia, de la conveniencia política o de ideales que parecen imposibles, de las oportunidades de poder y prestigio o de un mensaje espiritual que promete plenitud superior a la terrenal.

Los personajes cuya vida reseñamos en esta publicación han vivido en períodos distintos, se han dado a conocer ante grandes auditorios o a través de una caridad silenciosa, y han librado su lucha con herramientas tan diferentes como el discurso, el sacrificio, el silencio o el servicio. Pero a todos los une la convicción de que la apariencia humana es pasajera y la esencia, inmutable. Y esto les dio el coraje para elegir sendas muy particulares.

La Madre Teresa de Calcuta y Albert Schweitzer fueron la encarnación del versículo bíblico ?hay más dicha en dar que en recibir?; Mahatma Gandhi impartió al mundo una lección de sencillez, sacrificio y pacifismo, y Martin Luther King liberó a los norteamericanos de los grilletes del prejuicio y la discriminación.

Con admirable perseverancia, Dalai Lama Tenzin Gyatsu ha demostrado que es posible luchar sin violencia por un ideal; el predicador Billy Graham tiene medio siglo de ser entusiasta emisario de un mensaje de esperanza para millones, y el papa Juan Pablo II ha llevado al mundo entero su lucha incansable por los derechos humanos y la conciliación entre pueblos.

Ellos, más que nadie, están conscientes de su fragilidad y de cómo el hombre es arcilla en las manos de un ser superior. Para recordarlo, basta con mencionar las veces que la humanidad ha sucumbido ante la fuerza de la naturaleza o ante tragedias causadas por sus hermanos. Incluimos por ello un recuento de los más dramáticos desastres del siglo.

Larissa Minsky,
Editora

_
© 1999. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr