Tips para este recetario

Camarones frescos: para saber si los camarones están frescos póngalos en agua con un diente de ajo, si se opacan es que no están frescos.

Al freír: los alimentos deben freírse en tandas de pocas unidades, de forma que el aceite pueda rodearlos completamente.

Si usted utiliza margarina: en lugar de mantequilla en sus recetas, puede devolverle el sabor a sus preparaciones con la mantequilla liviana untable, que tiene un 50 por ciento menos de grasa y la misma cantidad de calorías y grasa que una margarina liviana.

Arvejas para congelar: se deben escaldar durante dos minutos, pasar después por agua fría, dejar escurrir bien y congelar.

Caldo sin grasa: introduzca en la sopa una bolsita de tela con unos cubitos de hielo. De esta forma, la grasa quedará adherida a la bolsa. También puede usar unas hojas de lechuga papel autoaderible y refrigerar.

Aceite quemado: para evitar que el aceite se queme, cuando lo ponga a calentar en una sartén, colóquele un trocito de cáscara de limón. El aceite debe estar suficientemente caliente, pero no debe humear, ya que a temperaturas muy elevadas las grasas empiezan a alterarse.

Verduras suaves: agregar una pizca de bicarbonato de sodio al agua donde hiervan las verduras, le ayudará a que estas le queden más suaves y verdes.

Carne dura: para ablandar la carne dura, siempre en crudo, déjela unos minutos en remojo con vinagre.

Malos olores: para evitar los malos olores en la nevera existen tres remedios caseros muy eficaces: el primero es colocar dentro de ella una tacita de café molido; el segundo, la corteza de un limón exprimido y el tercero, una cajita abierta con bicarbonato.

Huevos: si va a batir huevo para envolver añada una cucharada de agua.

Comida sin pegar: si se pega en la sartén y se desconoce el motivo, lo mejor es colocar la sal en la sartén, ponerle una tapa y cuando se nota que la sal se ha ensombrecido, tirarla a la basura y pasar un trapo a la sartén para limpiarla. No conviene limpiarla con alambrina porque se raya la superficie y esto provoca que la comida se pegue.

Huevos seguros: para almacenar huevos en la refrigeradora, déjelos en su caja y colóquelos de forma tal que no estén en contacto con olores fuertes. Guárdelos con la punta hacia abajo y así las yemas quedarán centradas.

Grasa en la sartén: cuando la grasa de la sartén alce fuego, no la apague con agua. Use una tapa.

La natilla y el queso crema: son derivados de la leche que aportan vitamina D y calcio, nutrientes necesarios para mantener los huesos sanos y fuertes. Para aquellas personas que no usan queso crema o natilla en sus recetas, existen opciones como una natilla liviana y el queso crema con 48 por ciento menos de grasa y 37 por ciento menos de calorías.

Congelar pescado: el pescado debe estar fresco. La congelación debe ser muy rápida, pues al cabo de 3 horas aparecen sustancias nocivas (por ejemplo, la histamina), que pueden provocar reacciones alérgicas e intoxicaciones.

Cebollas firmes: para impedir que las cebollas se ablanden, envuélvalas, una por una, en papel de aluminio. En caso de haber utilizado solamente media cebolla, úntela con aceite y verá como se conserva en su punto.

Comida salada: si la comida o la salsa le quedó muy salada, pele una papa y colóquela cruda dentro del recipiente para que absorba el exceso de sal.

Masa al punto: si la masa de pasteles y budines no queda consistente, mézclela con un poco de pan tostado, molido y pasado por un colador de hueco fino.

Arroz suelto: para que los granos de su arroz no se peguen unos con otros, añada en el agua en que lo está cocinando, unas gotas de limón.

Papas viejas: estas saben mejor si se les añade un poco de vinagre al agua donde se van a cocer.

Freir con margarina: para lograr que no se queme, se aconseja añadir un poquito de aceite y así la margarina no se pondrá oscura.

Leche en polvo: para mejorar el sabor de la leche en polvo ya reconstituida, guárdela en el refrigerador por dos horas antes de consumirla.

Tomates con forma: al rebanarlos, hágalo en forma vertical, es decir, asegúrese de que el "ombligo" esté hacia arriba; así las rodajas conservarán su forma y retendrán el jugo.


Dulces con frutas: Cuando prepare dulces con frutas, elija las maduras, que no suelten demasiada agua ni que necesiten de mucha azúcar.

Naranjas jugosas: si sumerge durante 15 minutos las naranjas en agua caliente les sacará más jugo; también puede rodarlas sobre la mesa oprimiéndolas con la mano.

Hamburguesas caseras: al preparar hamburguesas caseras sustituya un tercio o la mitad de la carne por zanahorias ralladas.

Carne blanca: la carne de pescado queda blanca si se le añade un poco de leche al agua donde se la va a cocer.

Caldos sin grasa: el secreto para desgrasar caldos y sopas consiste en elaborarlas con anticipación y llevarlas al congelador. Así, se solidifican las grasas en la parte superior y se quitan antes de volver a calentar.

Cocinar verduras: las verduras de hoja (espinaca, acelga, lechuga) deben cocerse en agua hirviendo; las de raíces no.

Sustitutos de sal: las combinaciones de hierbas y especias, como pimentón, perejil, albahaca, jengibre y ajo son sustitutos sabrosos de la sal.

Natilla sin cortar: para evitar que la natilla se corte cocine siempre en Baño de María, procurando que el agua no hierva. Aparte del fuego en el mismo instante en que ya esté lista.

Si se corta: si acaso la natilla se corta, ponga el recipiente que la contiene dentro de otro lleno de agua fría y bata bien para redistribuir las partículas de huevo y de la porción sólida de la leche.

Aceite limpio: el aceite se vuelve oscuro y de mal olor especialmente al freír pescado. Para evitar esto agréguele al aceite unas gotas de vinagre y unas ramas de perejil, luego tape la sartén o freidora y ponga a fuego alto durante cinco minutos. Todo el sucio quedará en la tapa y usted tendrá un aceite limpio para utilizarlo.

Plátano verde: este no mancha si se pela debajo del chorro de agua.

Siempre fresca: la natilla que está a punto de cortarse se pone fresca de nuevo si se le añade una pizca de bicarbonato antes de batirla.

Pastel de frutas: queda húmedo si encima se le ponen rebanadas de manzana.

Huevos fritos: para evitar que se peguen, agregue al aceite caliente un poquito de sal y coloque los huevos.

Limones exprimidos: para exprimir un limón fácilmente, manténgalo a temperatura ambiente y presiónelo contra una superficie dura antes de exprimirlo.

Queso para rato: para evitar que el queso se ponga mohoso coloque dentro de la quesera un recipiente con sal; de este modo la sal absorberá la humedad y evitará el moho. Cambie la sal cada tres o cuatro días.

Caldos y sopas: estos pueden aromatizarse agregándoles, durante la cocción, hierbas aromáticas o condimentos (clavo de olor, pimienta en grano, entre otros).

El yogur: es un alimento muy sano, para hacerlo se le adicionan bacterias buenas que ayudan a que el sistema digestivo funcione bien y evitan las diarreas e infecciones. Lo ideal es comerlo todos los días y preferir los yogures que tengan adicionados cultivos probioticos, ya que estos producen más beneficios que el yogur normal.

Cocinar pastas: para cocinar pastas caseras o secas, agregue 1 cucharadita de sal gruesa por cada litro de agua. Lo ideal es hacerlo antes que hierva para que la pasta, al absorber el agua durante la cocción, tome un gusto salado.

Hígado suave: para que el hígado no se ponga duro después de freírlo, sumérjalo antes de cocinarlo en leche fría. Luego escurra bien y póngalo a freír nuevamente.

Color natural: para que las manzanas y bananos pelados no se pongan oscuros, conviene rociarlos con abundante jugo de limón.

Ensaladas de frutas: al prepararlas debe tenerse en cuenta algunos detalles importantes: no prepararla con demasiada anticipación para evitar que la fruta se ablande demasiado.

Agradecimiento del chef:

"Lo que mis manos hagan, mi corazón sienta y mi mente piense, sea para tu gloria y adoración Señor y no para mi vanidad ni orgullo".

Roy Antonio Brenes.


 

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