La Nación Digital. Columna Raíces

Edición 14

Los Castro en Costa Rica

Los Rodríguez de Castro

Mauricio Meléndez Obando

El alférez Juan Rodríguez de Castro, también citado como teniente de capitán, arribó a Costa Rica en la última tercera parte del siglo XVIII, donde casó primera vez con Dª Petronila de Arias, hija del Alf. Gaspar de Arias y Dª María de Monterroso (descendientes de los primeros pobladores de origen español en el país).

Para este enlace, sus suegros le dieron 1.222 pesos "para sobrellevar las cargas del matrimonio", según la fórmula de la época.

El alférez cita nueve hijos de esta unión en su testamento (6 de setiembre de 1724): Cap. Nicolás Ambrosio, Da. Ana, Manuel, Juan, Francisco, Juan Antonio, Da. Josefa, Da. Francisca y Pedro. Sin embargo, es posible que su hija mayor haya sido otra Da. Francisca Rodríguez de Castro, muerta ya en 1693, quien había casado con Dn. Pedro Durán de Chaves.

Veremos la descendencia de todos ellos, más adelante.

Cuando casó segunda vez, con Da. Sebastiana de Aguirre, en Cartago, en 1710, no recibió dote alguna, y su mujer introdujo al matrimonio 210 pesos. Con ella tuvo un solo hijo, José Antonio, quien da origen a gran cantidad de familias josefinas.

Da. Sebastiana de Aguirre era hija del Cap. Sebastián de Aguirre (natural de Navarra, España) y Da. Petronila Moreno de Grados (bisnieta del conquistador Juan Solano, véase La familia Solano en la columna Raíces Nº2).

Es curioso que en su testamento, Juan llama a su esposa Da. Sebastiana Aguirre Lizondo, única vez que es mencionada con el apellido Lizondo, el cual quizá procede de algún antepasado de su padre.

Sobre la familia de los Castro hay varios investigaciones, todas fragmentarias e incompletas, que generalmente presentan a los descendientes más conocidos e ilustres, como José María Castro Madriz, Rafael Yglesias Castro, Gregorio José Ramírez Castro y los padres José Antonio y Vicente Castro Ramírez, entre muchos otros; sin embargo, los descendientes de Juan Rodríguez de Castro se encuentran desde hace siglo en todos los estratos sociales del país. Entonces, habrá campesinos, intelectuales, gente pobre y humilde, adinerados y todos los demás grupos sociales que puedan enumerarse.

Esta, como muchas otras familias, tiene descendientes muy conocidos en el ámbito socio-político; sin embargo, hay que tener claro que no todos los descendientes han gozado de preeminencia política en los últimos 300 años (por ejemplo, mi familia como la de cientos de personas más nunca la ha tenido). Digo esto para que no se caiga en afirmaciones fáciles sobre una "dinastía" de los Castro, como se ha querido hacer con otras familias que, en algún momento de la historia, ciertamente, han ostentado poder político-económico en la sociedad costarricense (Vázquez de Coronado y Alfaro, entre muchas otras). Si se hiciera un análisis profundo y detallado de los descendientes de los Rodríguez de Castro posiblemente los hallaremos abundamentemente entre los miembros de todos los poderes del Estado desde la Independencia, incluso antes, pero habría que hacer un análisis retrospectivo de cada caso para determinar si cada familia particular ha mantenido cierto poder a través de varias generaciones hasta el presente.

Un ejemplo claro y contundente en este sentido lo representa don Luis Alberto Monge Alvarez, natural de Palmares, Alajuela, cuya familia -de agricultores- nunca estuvo vinculada al poder y, sin embargo, desciende de varios conquistadores muy conocidos.

En este trabajo hemos incluido cuatro generaciones de los Castro; las mujeres irán al final de cada generación, con sus hijos. No es exhaustivo pues es difícil que una investigación genealógica lo sea ya que siempre es posible que aparezca algún documento que añada un nuevo miembro a la familia. En este caso con mayor razón pues es una familia sumamente prolífica por líneas de varón desde el principio.

Para quienes tienen sus raíces remotas en San José, es muy frecuente que descienda varias veces de esta familia. Por ejemplo, en mi caso personal, desciendo cinco veces de los Rodríguez de Castro, pero he conocido casos de personas que descienden más de 10 veces de don Juan.

No se consideran aquí algunos casos de personas con este apellido que no se han podido relacionar a ninguna de las familias aquí citadas.

Asimismo, otro elemento que evidenciarán los datos genealógicos son los matrimonios endogámicos (aquellos que se realizan entre personas de una misma localidad o región). Así, los Castro tienen una estrecha relación con los Valverde, los Tenorio, los Sáenz, los Porras, los Umaña, los Rojas, los Alvarado, los Ramírez, los Reyes (o Zeledón), los Quesada y los Meléndez, entre otros.

Para citar dos ejemplos: el Cap. Nicolás Ambrosio de Castro y su hermana Dª Ana de Castro casaron, respectivamente, con Dª Petronila de Porras y el Cap. Alonso de Porras, hermanos. A ellos se une Dn. Manuel de Castro -hermano de Nicolás Ambrosio y Ana-, quien contrae matrimonio con Dª María Magdalena de Porras, parienta de Petronila y Alonso. Francisco de Castro y Juana Josefa de Castro, hermanos, casaron con Dª Juana Josefa Tenorio y Dn. Cristóbal Tenorio, hermanos. Estas familias eran vecinas de lo que se llamaba el valle de Aserrí y tenían sus propiedades en Curridabat, Santa Ana y San José.

Por supuesto, ya en los datos que presentamos, también se pueden ver algunos matrimonios consanguíneos (aquellos que se efectúan entre personas con una misma ascendencia), los cuales son más frecuentes en generaciones posteriores a las aquí detalladas.

Recuerde que está a su disposición el Glosario de términos históricos y genealógicos.

Por otra parte, esta familia se relaciona con familia de igual condición social. En las primeras generaciones se mantienen en la clase de españoles y no es hasta fines del siglo XVIII, principalmente, cuando algunos se mezclan con antiguas familias mestizas del Valle Central.

Esto puede comprobarse también en que a muchos de sus miembros se les consigna como "dones" y "doñas", también exclusivo de la "clase" de los españoles, peninsulares y criollos (es decir, estos últimos nacidos en América).

Para más información sobre las divisiones sociales en Costa Rica, durante la Colonia, véanse las columnas de Raíces Nº5 y Nº10.

Su testamento

Juan Rodríguez de Castro testó en el entonces llamado valle de Aserrí, donde estaba San José, el 6 de setiembre de 1724 (Archivo Nacional de Costa Rica, Protocolos de Cartago Nº897, folios 66 vuelto a 67).

Pide ser sepultado con el hábito de San Francisco de Asís, en la iglesia del pueblo de San Antonio de Curridabat (entonces pueblo de indios), con un "entierro llano" (sencillo), con una misa cantada "de cuerpo presente", si se pudiera.

Era dueño de poco más de una caballería de tierra (más de 30 manzanas), la que había comprado a su suegra, Da. María, como "consta del papel de venta que para en mi poder" -dice-. Ahí tenía su casa de paja, con su cocina -también de paja-, un trapiche -con su casa de paja-, un perol de 69 libras, un corral y su chiquero, "un cercado de madera de nacer" -donde tenía una suerte de caña y tres pedazos de platanal-, un santo Cristo romano de bulto pequeño en su caja de bronce, algún ganado vacuno, cinco caballos mansos -uno de paso-, nueve yeguas, 24 potros y 4 potrancas, un molde de hacer velas, un almírez, dos piedras de moler -una para maíz y la otra para cacao- y un frasco de vidrio.

Declara que cuando casó al capitán Nicolás Ambrosio de Castro le dio 100 pesos; a Da. Ana de Castro, cuando la casó con el Cap. Alonso de Porras, le dio dote, según consta en escritura pública; a Manuel, casado, le dio 99 pesos; a Juan Antonio, le hizo entrega de media suerte de caña corriente que está en su cercado y 52 pesos; a Juan Rodríguez de Castro, 54 pesos, y a Pedro de Castro, 60 pesos.

Asegura que un ganado marcado es de su segunda esposa "por haberlo comprado la dicha y criado y habido de diez meses y asi mismo media suerte de caña que tiene dentro del cercado mio, que lo a costeado con sus intelixencias".

Nuestra herencia en España

Ahora que en Costa Rica se ha puesto de moda la búsqueda de herencias legendarias. El Archivo Nacional, el Registro Civil, pero principalmente el Archivo Eclesiástico de la Curia Metropolitana, se han visto invadidos por un enjambre de "herederos" que tras años de "investigación" no han logrado "recuperar" las herencias millonarias despositadas, según unos, en Inglaterra, y, según otros, en España...

Sin embargo, ninguno ha presentado pruebas fehacientes de esas herencias; hablan de testamentos y depósitos, cuya existencia nunca han desmostrado. Mientras, los bolsillos de los ambiciosos "herederos" se continúan vaciando para pagar abogados, viajes a Inglaterra, España y otras regiones de Europa... Está claro quiénes están disfrutando de la herencia...

Aguilares, Barrientos y Barqueros hablan desde hace años de la "inminente llegada de la herencia"...

En lo personal, no dudo de que puedan existir herencias millonarias para algunas familias americanas, ya se han dado casos antes, pero la realidad es que son excepcionales. Además, la tradición oral -siempre subjetiva y debatible- sobre herencias o acerca de que el abuelo o la abuela "eran españoles" es extremadamente abundante en nuestro medio.

Otros apellidos que se han citado en uno u otro momento como herederos de una fortuna son los Bastos, los Huertas (por cierto descendientes de los Rodríguez de Castro), los Castro Murillo (también descendientes de la familia antes citada) y los Güell.

Pero veamos un caso interesante y documentado -este sí- sobre una herencia nunca -que sepamos- recuperada:

El alférez Rodríguez de Castro fue heredero de unas casas y viñedos en La Nava del Rey, que cita en su testamento:

"Itte declaro que en dicha villa la Naba del Rey soy de sentir, tengo a usura pupilar el importe de las alajas de cassa q por muerte de Pedro Rodriguez de Cuellar mi tio se vendieron que me pertenecen a mi y las dichas cassas y viñas por ser solo pues aunque fuimos dos hermanos, el otro se metio religioso augustino recoleto y vino en compañia de otros veinte y tres de mision a Filipinas declarolo asi por si alguno de mis hijos pasase por dicha villa para que conste" (transcripción textual, folios 69 y 69 vuelto).

Ahora sí, los herederos de estos viñedos y casas en La Nava del Rey, Castilla La Vieja, pueden empezar a buscarla, pero, eso sí, me avisan, pues tengo bastante derecho a ella, cinco de mis antepasados descienden del alférez Rodríguez de Castro... (¡Ah!, por supuesto, también tendrán que avisar, más o menos, a la mitad de la población de Costa Rica, que debe ser descendiente de don Juan).


Temas de esta edición:
Etimología del apellido Castro
Los Rodríguez de Castro
La descendencia del Alf. Juan Rodríguez de Castro
Los Castro gallegos
Otros Castro en Costa Rica

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