Edición 4Centroamérica
Orígenes comunesEl pacifismo del costarricense es un mito, una verdad a medias, porque la violencia se manifiesta de múltiples formas. Una de ellas es la hostilidad hacia el pueblo nicaragüense y, en menor grado, al resto de centroamericanos. Esta xenofobia tiene su fundamento, entre otras razones, en la ignorancia del tico respecto de sus raíces comunes. Esta lacra se ha visto alimentada por comportamientos igualmente xenofóbicos de parte de nuestros vecinos, con duras expresiones en la prensa y las esferas gubernamentales tras conflictos como la prohibición para navegar en el río San Juan a policías ticos. También ha contribuido la presión sobre los servicios de salud, entre otros, causada por la masiva inmigración nica -otrora por la guerra civil y ahora por la aguda crisis económica en el vecino país del norte-. Sin embargo, muchas familias costarricenses tienen sus orígenes en otras naciones centroamericanas, aunque la tradición familiar haya borrado ese pasado de su memoria. La colonización de Costa Rica empezó tardíamente (1561) y debido a su posición periférica de poca importancia fue relegada por las autoridades coloniales españolas. Por eso, muchos de los primeros pobladores de origen europeo procedían de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua (colonizados por los españoles varias décadas antes), aunque también llegaron peninsulares que buscaban mejorar su posición social. El desconocimiento y rechazo de las raíces compartidas, entre otros motivos, impidió que se formara una comunidad centroamericana unida y solidaria. El discurso oficial ha promovido -y promueve todavía- la idea equívoca de que Costa Rica es una especie de isla, con un presente excepcional y con un pasado igualmente excepcional, diferente del de sus vecinos. Nada más alejado de la realidad, pues Costa Rica no puede abstraerse de un típico pasado como el de cualquier región latinoamericana, lleno de opresión y dolor (desde 1492) y con una amplia capacidad sincrética. Verdaderamente, son más los elementos que la acercan a los demás países del istmo que los que la alejan. Además de las relaciones político-económicas, las familias centroamericanas están unidas por lazos de sangre que se pierden en el pasado colonial y que, curiosamente, se están volviendo a estrechar con los miles de desplazados de guerra que buscaron refugio, en las dos últimas décadas, en otros países del área, en donde se casaron y formaron nuevas familias. Se debe aclarar que no todas las personas con un mismo apellido tienen necesariamente idéntico origen, pues debe recordarse que también llegaron personas de distintos lugares con apellidos iguales. Para los casos en que ingresaron al país hace siglos, la única forma de averiguar con exactitud la procedencia es investigando en las fuentes primarias costarricenses: el Archivo Eclesiástico de la Curia Metropolitana, el Archivo Nacional de Costa Rica, el Registro Civil y los archivos parroquiales, a los cuales me referiré en otra columna. Debido a la cercanía geográfica que facilitaba el desplazamiento humano, cientos de nicaragüenses buscaron, durante siglos, mejorar sus condiciones de vida en Costa Rica. No podemos enumerar aquí todas las familias ticas de origen nicaragüense, pero damos una pequeña muestra de las que están en el país:
Genealogía de familia Salazar Aguado Genealogía de familia Díez de Velasco Los Tinoco Genealogía de familia Tinoco de Mendoza Genealogía de familia Tinoco López de Cantero Glosario Familias estudiadas Ediciones anteriores
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