Edición 5

Fuentes para la investigación en Centroamérica

Mauricio Meléndez Obando

Las fuentes documentales en Centroamérica han sufrido diferentes suertes a través de los siglos. Mucha documentación se perdió hace cientos de años, otras más recientemente en guerras o por la desidia de quienes debían custodiarla adecuadamente. A continuación haré una descripción somera de las fuentes existentes, la mayoría de ellas microfilmadas por la Sociedad Genealógica de Utah. En aquellos casos que no estén disponibles en microfilmes haré las observaciones pertinentes.

Asimismo, incluiré un inventario detallado sobre las principales parroquias de Centroamérica, que elaboró el investigador alemán Udo Grub y que en algunos casos no corresponde a los índices ni rollos microfilmados por los mormones.


El Palacio de los Gobernadores, en Antigua Guatemala, es una muestra de la ostentosa arquitectura en la capital colonial de la Capitanía General de Guatemala. (Foto: M. Meléndez.)

Guatemala

Este país, uno de los más poderosos en tiempos coloniales por residir en ella el gobierno de la Capitanía General o Reino del mismo nombre, cuenta con dos de los archivos más importantes de la región tanto por el valor genealógico de la documentación que custodian como por su volumen y antigüedad: el Archivo Arquidiocesano Francisco de Paula García Peláez y el Archivo General de Centroamérica.

Además, por haber sido la capital del Reino de Guatemala, al que pertenecían Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, preserva documentación de interés para las personas naturales de tales países, principalmente de El Salvador, Honduras y Nicaragua.

El archivo eclesiástico García Peláez, conserva registros sacramentales (cuando hablo de registros sacramentales me referiré básicamente a bautizos, matrimonios y defunciones, a veces se incluye confirmaciones) -los únicos microfilmados- tan viejos como 1577 (por cierto los primeros libros de matrimonios y bautizos, por motivos que desconozco, no fueron microfilmados en su momento por la Sociedad Genealógica). Asimismo, por ser el Sagrario la principal parroquia del reino de Guatemala, los libros fueron llevados con mucho orden y cuidado en dos series hasta la independencia de España, en 1821, con libros para españoles (criollos y peninsulares) y para lo que se llamó en aquella época "gente ordinaria". Para las distintas series y sacramentos faltan algunos años, pero no representan lagunas insalvables.


En el costado norte de la Catedral de Guatemala se halla el Archivo Arquidiocesano Francisco de Paula García Peláez. (Foto: M. Meléndez.)

Asimismo, este archivo (abierto al público hasta 1987) custodia documentación muy diversa de gran valor histórico y genealógico. Entre otros asuntos, se pueden hallar ordenaciones sacerdotales, capellanías, fundaciones, cofradías, hermandades, expedientes y dispensas matrimoniales, limpiezas de sangre, juicios civiles y criminales, divorcios y juicios testamentarios.

Tiene particular importancia para la región norte de Centroamérica, principalmente en la colección de expedientes matrimoniales, muchos de ellos con dispensas por parentesco consanguíneo entre los contrayentes (en los que se incluyen los árboles genealógicos de los novios).

De hecho, para El Salvador tiene una relevancia fundamental pues antes del siglo XVIII la existencia de información es prácticamente nula en territorio cuscatleco.

El juzgado de testamentos, capellanías y obras pías fue particularmente fructífera desde la fundación de la diócesis de Guatemala en 1534 hasta 1871; esta serie contiene gran cantidad de información de valor genealógico.

También se halla información importante en la sección del Colegio Seminario de Nuestra Señora de la Asunción, constituido en 1597 y del cual hay datos de aspirantes de toda Centroamérica hasta 1851. En otras series se encuentra información sobre las monjas de los distintos conventos de la capital guatemalteca, únicos sitios en todo el reino para las mujeres que tuvieran aspiraciones religiosas.

Luego tenemos el Archivo General de Centroamérica, cuya documentación más antigua (1541) data de pocos años después de la fundación de la Ciudad de Guatemala.

En este reservorio se conserva información de toda Centroamérica, pero de particular interés para salvadoreños, nicaragüenses, guatemaltecos y hondureños y en mucho menor medida para Costa Rica. Esto se debe a que gran parte de la serie referente a Costa Rica fue entregada a las autoridades gubernamentales de mi país el siglo pasado, quienes la depositaron en el Archivo Nacional de Costa Rica, donde hoy se conserva.


El Archivo General de Centroamérica, en plena capital guatemalteca, custodia documentación de todo el istmo que data del siglo XVI y llega hasta la Independencia. (Foto: M. Meléndez.)

Quizá una de las series más importantes y completas en el Archivo General sea la que se refiere a los protocolos de la ciudad de Guatemala, la cual fue microfilmada casi en su totalidad por la sociedad genealógica de Utah (digo casi en su totalidad porque recientemente se hallaron más legajos de esta serie que habían estado guardados bajo unas gradas desde hace quién sabe cuánto tiempo). En ella se puede encontrar testamentos, donaciones y legados, compraventas, obligaciones financieras y negocios, entre muchos otros datos desde 1541 hasta entrado el presente siglo.

Asimismo, otras series microfilmadas se refiere a las informaciones matrimoniales, mercedes y nombramientos reales, tierras y propiedades, mortuales (citados en las microfichas como juzgado general de bienes), desde 1541 en adelante y para todos los países de Centroamérica, aunque en menor medida de Costa Rica por la razón antes comentada.

También fueron microfilmados los padrones que se custodian en este archivo desde 1599 y para diversos lugares del reino.

Debo agregar, que han sido microfilmados gran cantidad de archivos parroquiales tan valiosos como el García Peláez, tanto de la ciudad de Guatemala como de otras provincias (San Sebastián, El Calvario, La Candelaria, Cobán, Chiquimula, Escuintla, Quezaltenango, Huehuetenango y Chichicastenango, entre otras). Algunas de las informaciones de estas parroquias datan de fines del siglo XVI o principios del XVII.

Se debe añadir que Guatemala es el país centroamericano cuyas series sacramentales y civiles han sido microfilmados de manera más completa.


Los investigadores cuentan con todas la facilidades en el Archivo General de Centroamérica, donde pueden consultar documentación de todo la región centroamericana, incluida Chiapas. (Foto: M. Meléndez.)

Honduras

Honduras no ha corrido con tan buena suerte como la de Guatemala en cuanto a la conservación del patrimonio documental, pero para fortuna de los hondureños, en Guatemala aparece alguna información de valor genealógico para ellos.

Hay tres sitios de gran importancia en tierras catrachas, pero cuyas series están muy incompletas a causa de la pérdida documental irremediable.

El Archivo Eclesiástico del Museo Colonial de Comayagua, contiene series sacramentales de distintos pueblos o ciudades del país, que dependían eclesiásticamente de esta ciudad fundada en 1537 y que por muchos años fue capital de la provincia de Honduras. (Hay datos de Tegucigalpa, Comayagua, Cedros, Ojojona, Santa Rosa, Yoro, Siguetepeque y Olanchito). Los datos más antiguos que se han conservado datan de 1694. Imagínense ustedes que se han perdido más de 150 años de documentación.


Frente al costado sur de la catedral de Comayagua se haya el Archivo Eclesiástico del Museo Colonial de esa ciudad, que custodia importante documentación genealógica. (Foto: M. Meléndez.)

También hay información que no fue microfilmada, principalmente expedientes matrimoniales, capellanías y obras pías.

Luego tenemos el Archivo de la Catedral de Tegucigalpa, que conserva información sacramental capitalina desde 1684 hasta nuestros días, la cual fue microfilmada por completo.

Finalmente, contamos con el Archivo Nacional de Honduras, en estado muy deplorable, microfilmado lamentablemente en forma parcial. Hay testamentos y mortuales, pero mucha de la documentación está en pésimas condiciones. Es urgente su microfilmación antes de que los documentos desaparezcan por la acción del tiempo y el descuido del hombre.

También se ha microfilmado en otras parroquias como La Paz, Intíbuca, Lempira, Olancho y Valle.


En el costado sur de la Catedral de Tegucigalpa está el Archivo de la Catedral, donde se custodian las series sacramentales de la capital catracha. (Foto: M. Meléndez.)

El Salvador

En este país, como el antecedente, se ha perdido mucha información sobre todo la referente al siglo XVI y gran parte del XVII; algunas lagunas pueden ser subsanadas con la documentación custodiada en Guatemala, pero principalmente la que trata a las familias poderosas.

Hay en El Salvador tres fuentes básicas de información: el Archivo del Palacio Arzobispal en San Salvador, la Biblioteca Nacional de El Salvador y el Archivo Nacional.

De estos, el Archivo del Palacio Arzobispal conserva las series sacramentales de diferentes partes del país desde 1741 al presente, pero tales series están muy incompletas.

De la Biblioteca Nacional de El Salvador se han microfilmado algunos documentos, pero lamentablemente no tienen un valor genealógico general.

En el caso del Archivo Nacional, no se ha microfilmado ninguna de las series que este conserva.

Hay, sin embargo, algunas localidades para las que hay información sacramental microfilmada de los archivos parroquiales, tales como Cabañas, Chalatenango, Chiloé, Cuscatlán y La Libertad.

Costa Rica

De todos los países del istmo, quizá el que corrió mejor suerte fue Costa Rica, pues por ser una zona periférica y de relativa poca importancia durante la época colonial no se vio sometida al saqueo de los piratas, que afectó ampliamente algunas ciudades nicaragüenses, hondureñas y panameñas. Además, en el siglo pasado se contó con personalidades civiles y eclesiásticas que velaron por el rescate de la documentación colonial y poscolonial para las futuras generaciones.

Otro elemento que contribuyó en la conservación documental fue el que las guerras internas no fueran tan encarnizadas como en otras zonas del istmo.

Así, en mi país hay dos fuentes documentales de primer orden: el Archivo Eclesiástico de la Curia Metropolitana y el Archivo Nacional de Costa Rica.

El Archivo Eclesiástico de la Curia Metropolitana, cuya existencia data del siglo pasado, no fue abierto plenamente al público hasta la década de los 80. Este custodia información sacramental desde fines del siglo XVI y de manera continua hasta el presente.

La gran mayoría de las series sacramentales del país han sido microfilmadas por la Sociedad Genealógica de Utah, salvo algunas parroquias de la diócesis de El General y Alajuela. Esperamos que pronto se logre hacer.

Asimismo, recientemente fueron microfilmadas dos de las series más ricas -por su contenido genealógico e histórico- que conserva este archivo, me refiero a la sección de Fondos Antiguos, por un lado, y a la sección de Expedientes Matrimoniales, por otro.

En la primera se hallan informaciones matrimoniales de extranjeros, juicios eclesiásticos, fundaciones de capelllanías y dispensas de consanguinidad, entre otros asuntos. En la segunda, se encuentran los expedientes matrimoniales de cientos de costarricenses, de consulta genealógica obligatoria.

Por otro lado, el Archivo Nacional de Costa Rica, creado en la década de los ochentas del siglo XIX, custodia importante información histórico-genealógica que aún no ha sido microfilmada; esta incluye protocolos (donde hay testamentos, obligaciones, compraventas, donaciones, cartas dotales y arrendamientos, entre otras transacciones), mortuales (primordiales para los genealogistas), juicios civiles, limpiezas de sangre, probanzas de méritos y servicios de los primeros conquistadores y sus descendientes, entre otros.


El Archivo Nacional de Costa Rica, que fue trasladado de la capital a Zapote (al sureste de San José), es el mejor organizado de Centroamérica. (Foto: Archivo de La Nación.)

A diferencia de los demás países centroamericanos, Guatemala no cuenta con tanta información de utilidad para Costa Rica, aunque la poca que se custodia en el Archivo General de Centroamérica no es despreciable y siempre ofrece elementos novedosos y curiosos.

Panamá

Antes de referirme a Nicaragua, trataré el caso panameño, pues quiero dedicarle a Nicaragua especial atención.

Pese a que la ciudad de Panamá fue fundada en 1519, la documentación sacramental que se conserva es relativamente reciente y empieza en 1742. Esta se halla custodiada en el Archivo Parroquial de Nuestra Señora de La Merced, en el casco viejo y ya fue microfilmada. Se han perdido pues más de 200 años de información, en algunos casos para siempre. Esta suerte corrieron los archivos panameños por las constantes incursiones de los piratas. Por ejemplo, en 1595 la ciudad fue destruida por Morgan; entonces, la ciudad debió ser construida más al oeste en 1673.

Las lagunas pueden ser cubiertas, aunque muy parcialmente -al igual que para el resto de los países centroamericanos-, en el Archivo General de Indias, en Sevilla, España.

En Panamá, en algunas parroquias se conserva documentación sacramental desde principios del siglo XVIII hasta el presente. Es el caso de Parita, Penonomé, Los Santos, Santiago de Veraguas y La Chorrera, que ya fueron microfilmadas. Así como de épocas más recientes (siglo XIX) en Bocas del Toro, Colón y David.

Igual suerte corrieron los documentos civiles como mortuales y testamentos, custodiados en el Archivo Nacional de Panamá, los más antiguos datan de 1767 y no han sido microfilmados aún.


En el casco viejo de Panamá se haya la catedral. (Foto: M. Meléndez.)

Nicaragua

El caso nicaragüense considero que amerita especial mención porque los archivos microfílmicos de la iglesia mormona no cuentan con información de primer orden de este país, ni civil ni eclesiástica.

Y pese a que la gran mayoría de archivos parroquiales nicaragüenses está perdidos, principalmente a consecuencia de la guerra interna que culminó con la caída de Anastasio Somoza, queda un depósito documental importante para la investigación genealógica, el Archivo Histórico Diocesano de León, hoy abierto al público.

Este archivo es, sin lugar a dudas, el principal acervo documental de la colonia que se conservó en Nicaragua; sin embargo, su volumen posiblemente represente un pequeñísimo porcentaje de toda la documentación que debieron haber producido las autoridades eclesiásticas y civiles en este período (1523-1821) y posteriores.


El Archivo Histórico Diocesano de León, frente al costado sur de la catedral leonesa, custodia la documentación más antigua que se conservó en suelo nicaragüense. (Foto: M. Vega.)

Se debe recordar que durante la colonia, León fue la capital provincial y que esta y Granada eran los principales centros de poder español al sur de la Capitanía General de Guatemala; su influencia se hacía sentir en Costa Rica.

Gracias a monseñor Marcelino Areas, quien escondió esta importante documentación durante la revolución sandinista, podemos hoy consultar gran parte de ella. Lamentablemente, no fue la misma suerte que corrió la información colonial que había subsistido en Masaya, Juigalpa, Acoyapa y Rivas, entre muchos otros sitios, donde por descuido y conflictos bélicos fue destruida.


En el interior del Archivo Histórico Diocesano de León. (Foto: M. Meléndez.)

O como el trágico caso de Granada, incendiada por el filibustero William Walker en 1856. No se sabe cuánta información subsiste en el Archivo Eclesiástico de Granada, al que no hay acceso. En Granada, la iglesia de La Merced custodia información que data desde 1844 y el Archivo Municipal de esa misma ciudad conserva información a partir de 1856.

Me interesa destacar algunas secciones de los Fondos Curial Episcopal y Especial del archivo leonés; particularmente las secciones de Curia de Gobierno y Curia de Justicia, del primer fondo, y la Colección Municipal, del segundo.

Pese a que la documentación representa apenas una ínfima parte de la que debió haber existido en él, su valor es incalculable para la reconstrucción familiar nicaragüense, sobre todo porque la serie de expedientes matrimoniales incluye información de vecinos de prácticamente todo el país pues León era la cabecera eclesiástica en tiempos de la colonia; estaba por encima de Granada. Esta información comienza en 1783 y llega hasta nuestros días.

En el caso de la Curia de Gobierno y Administrativa, que está dividida en 19 series, me interesa resaltar dos de ellas: Ordenes y Matrimonios. En la primera, que comienza en 1711, se pueden hallar costarricenses, nicaragüenses y hondureños que estudiaron en el Colegio de San Ramón, de León, donde se graduaron. La segunda se trata de los expedientes matrimoniales desde 1782 (todos los anteriores no existen hoy; es decir se perdieron más de 250 años de información), se incluyen algunos de Costa Rica hasta 1850 (cuando se crea el Obispado de este país). Muchos expedientes incluyen solicitudes de dispensa de consanguinidad (sobre todo para nicaragüenses), lo que convierte esta sección en un "suculento platillo" para los genealogistas.


La Casa de los Dos Mundos, en Granada, fue la residencia de los adelantados de Costa Rica (los Montiel Vázquez de Coronado). Hoy -restaurada completamente- es un centro de promoción de la cultura, donde se ubica, entre otros, el Archivo Municipal de Granada. (Foto: M. Meléndez.)

La Curia de Justicia incluye cuatro series, de las que quiero destacar tres: Juzgado de capellanías, testamentos y obras pías, Juzgado de Matrimonio y Juzgado eclesiástico. El primero, referido a la importante figura de las capellanías, comienza en 1684 y contiene información fundamental sobre esta institución en Nicaragua y sobre las familias de la elite nicaragüense (rara vez la costarricense); por eso, para los genealogistas, es de consulta obligatoria. El Juzgado de matrimonios se refiere a las solicitudes de divorcio interpuestas por las mujeres contra sus maridos, empieza en 1800 y casi todos se refieren a Nicaragua. Finalmente, la serie de Juzgado eclesiástico es complementario del Juzgado de Capellanías y comienza en 1696.

De la Colección municipal, en el Fondo especial, quiero destacar las secciones Judicial y Notarial: en la primera se incluyen las series Mortual y Criminal, y en la segunda, los Protocolos. Desconozco por qué esta documentación producida por las autoridades civiles llegó a este archivo, en el cual debía hallarse documentación producida exclusivamente por la Iglesia Católica.

Las mortuales empiezan en 1674 (es decir se perdieron más de 150 años) e incluye decenas de cajas cuya información permite reconstruir muchas familias nicaragüenses (principalmente leonesas) y en algunos casos seguir su rastro por casi dos siglos. La serie Criminal comienza en 1744 y como su nombre lo indica se refiere a los juicios criminales de la jurisdicción de León (robos, asesinatos, etc.).

Finalmente, me referiré a los Protocolos (muy pocos por cierto), de la sección Notarial; los más antiguos son de El Realejo y datan de 1667. Los de León comienzan en 1683. Aunque son apenas una muestra, se puede hallar abundante información genealógica, económica, sociológica y lingüística.

La serie civil que custodia este archivo es complementada por la documentación que conserva la Biblioteca de la Universidad Nacional de Nicaragua en León, que pertenecía a la Colección municipal y que incluye mortuales, juicios criminales y protocolos.

En cuanto a la información sacramental del Archivo Diocesano de León, sabemos que a principios de siglo se conservaban aún libros de fines del siglo XVIII; sin embargo, actualmente las series sacramentales comienzan a principios del XIX y en algunos casos se trata de copias que se hicieron a fines del siglo pasado de los libros que estaban ya en muy mal estado, los cuales, posiblemente, fueron destruidos.

En cuanto al Archivo Nacional de Nicaragua, pese a que conserva información antigua, la cantidad de documentos no es significativa.


El Palacio Nacional, en Managua, alberga hoy el Archivo Nacional de Nicaragua. (Foto: M. Meléndez.)

Registros civiles

Seguidamente les hablaré brevemente sobre los registros civiles de los países centroamericanos, pero antes debo citar dos archivos que custodian información referente al istmo: el Archivo General de la Nación, en México D.F., y el Archivo General de Indias, en Sevilla, España.

En el caso mexicano se puede encontrar información principalmente en el ramo de Inquisición y en el caso del Archivo de Indias en varias de las secciones que ellos resguardan, como Guatemala, Escribanía y Contaduría.

En cuanto a los registros civiles del istmo, han sido microfilmados los de El Salvador, Guatemala, Honduras y Costa Rica.

Los de El Salvador empiezan en la década del 60 del siglo pasado; los de Guatemala, en la década del 70 del mismo siglo; los de Honduras a principios de los 80 y los de Costa Rica en 1888.

Están organizados según departamento o provincias, de acuerdo con la división geográfica del país y son bastante completos. La mayoría llega hasta 1930 y en algunos casos se incluyen índices que llegan hasta 1970.

Quedan pendientes los registros civiles panameños y nicaragüenses, cuyo estado actual ignoro.

Registros civiles latinoamericanos

País Año de creación
Argentina 1881
Brasil 1850
Bolivia 1940
Colombia 1865
Costa Rica 1888
Cuba 1885
Chile 1885
Ecuador 1901
El Salvador 1879
Guatemala 1877
Honduras 1881
México 1857
Nicaragua 1879
Panamá 1914
Paraguay 1880
Perú 1886
Puerto Rico 1885
República Dominicana 1828
Uruguay 1879
Venezuela 1873

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