Edición 49 La familia Rovira de Liberia, GuanacastePor
supuesto, en la misma situación están las familias limonenses, sin embargo este
caso es aún más difícil pues las primeras generaciones de las familias
afrocaribeñas dejaron muy poca evidencia documental pues ellos no se
consideraban costarricenses ni el gobierno costarricense de la época los
consideraba tales. En ese caso, la entrevista de esas primeras generaciones
habría sido fundamental (es el mismo caso para los costarricenses con raíces chinas)
para el rescate de sus historias familiares; lamentablemente, la primera
generación de inmigrantes afrocaribeños (y aun las segunda) ya desapareció...
Incluso, de la tercera generación hoy quedan pocas personas... Aquellas
costarricenses con raíces afrolimonenses deberían realizar un trabajo
sistemático en el seno de sus familias para rescatar aquellas historias que aún
circulan sobre sus antepasados que pasaron a residir a Costa Rica. Ahora
bien, el proyecto sobre las familias de Nicoya, Esparza, Liberia, Bagaces y
Cañas –que ha sufrido diversas interrupciones por diferentes razones–, consiste
en la investigación y publicación de las genealogías de las familias que se
establecieron en esas localidades hasta el momento de Varias
razones motivan la reunión de todas estas ciudades; en primer lugar, nunca han
sido investigadas sistemáticamente a nivel genealógico; en segundo lugar, en la
zona geográfica donde se localizan esas ciudades confluyen grupos familiares
procedentes del Valle Central de Costa Rica, de Nicaragua (principalmente de Rivas)
y del sur de Panamá (en mucho menor medida) y, en tercer lugar, la conservación
parcial de las fuentes sacramentales y civiles referidas a esa zona permite la
reconstrucción parcial de las familias de la zona. Este
proyecto será un importante instrumento para la investigación social y médica
en nuestro país y el extranjero, pues en estas se encontrarán las familias más
antiguas correspondientes a las provincias de Puntarenas (sobre todo del
norte), Guanacaste y Alajuela (norte principalmente), cuyos descendientes están
hoy dispersos en todo el territorio nacional. Además,
se consignarán las categorías sociorraciales que se le asignaba a las personas
según su condición racial (españoles, indios, negros –africanos–, mestizos,
mulatos, zambos, pardos, etc.), lo que también permitirá hacer otros análisis
relevantes a nivel de historia social. Tema del que ya hemos escrito en otras
muchas columnas Raíces. Asimismo,
con este proyecto se llenaría parcialmente el vacío genealógico que hay para
Guanacaste y parte de Puntarenas, olvidadas tradicionalmente de los estudios
históricos y genealógicos. De
igual manera, complementaría las
Genealogías de Cartago hasta 1850, de monseñor Víctor Manuel Sanabria
Martínez, y las de Alajuela de Rafael Obregón Loría. También las de San José y
Heredia –aunque inconclusas–, de monseñor Sanabria. Conocer
los orígenes de las distintas familias permitirá, además, comprender el
desarrollo de las comunidades y los diversos grupos sociales que conforman
nuestra nación. Finalmente,
este trabajo se convertiría en un importante legado cultural para las nuevas
generaciones de costarricenses. Aunque
he avanzado en el trabajo, aún falta mucho camino por recorrer; sin embargo,
hoy quiero compartir un trabajo que puede mostrar la importancia de esta
investigación y sus implicaciones futuras. En
próximas columnas incluiré trabajos de diversas familias de las citadas
poblaciones, que muestran sus particularidades y sus similitudes respecto de
las genealogías del Valle Central. Fuentes del proyecto Las
principales fuentes del proyecto serán el Archivo Histórico Arquidiocesano
Bernardo Augusto Thiel (ABAT, en adelante; antes Archivo de Así,
en el ABAT, el trabajo de investigación tomará como fuentes primarias los
libros sacramentales (bautizos, confirmas, matrimonios y defunciones) de las
siguientes parroquias: ![]() (*)
Muchos registros de estas parroquias se incluyen en los libros sacramentales de
Esparza, por eso no se pueden considerar como perdidas. Los
originales de estos libros sacramentales son custodiadas actualmente en el
citado archivo, aunque la consulta de los originales es restringida. Asimismo,
en este archivo se consultarán expedientes matrimoniales que permitan conocer
filiaciones no documentadas en las series sacramentales. Por
otra parte, en el Archivo Nacional de Costa Rica, se consultarán las mortuales
coloniales e independientes de Cartago, Puntarenas y Guanacaste (la serie de
mortuales será de consulta obligada para este proyecto; se verán las de Cartago
que se refieran a vecinos de Esparza, pues jurisdiccionalmente, en Asimismo,
para el caso de Nicoya, los censos referidos a los indígenas serán de gran
utilidad pues permitirán reconstruir con mayor facilidad los núcleos familiares
indígenas de la zon, cuya presencia fue muy importante para todo el periodo
colonial. La
consulta de estas voluminosas fuentes del Archivo Nacional será parcial pero
permitirá mejorar, corregir o corroborar las genealogías basadas en documentos
sacramentales. Sin embargo, por la gran cantidad de documentos de estas
secciones solo se tomarán aquellas referencias que clarifiquen o permitan
establecer filiaciones hasta hoy desconocidas o en aquellos casos en que las
fuentes sacramentales no sean suficientes para esclarecer una filiación. Es
decir, la revisión de esta fuente particular no será exhaustiva, salvo las
mortuales y los censos, que sí se consultarán todos. Finalmente,
se tomarán en cuenta todos aquellos trabajos independientes (monográficas,
históricas, genealógicas, etc.) que tengan relación con las genealogías que se
publicarán, pero elaborados con criterios científicos y cuya información esté
respaldada por fuentes documentales serias. La presencia de las
distintas categorías sociorraciales en Nicoya, Esparza,
Liberia, Bagaces y Cañas No pretendemos realizar un análisis
exhaustivo de la distribución de la población según categorías sociorraciales
en las ciudades y pueblos citados, sino más bien ofrecer una caracterización
general según observaciones y apreciaciones generales producto de mi
experiencia investigativa en tales parroquias. Españoles.
Refresquemos antes a quienes incluía esta categoría: Peninsulares o
criollos; los primeros eran los procedentes de España y los segundos, los hijos
de españoles o sus descendientes que habían nacido en América. Es decir, en
muchos casos en la documentación costarricense citan que alguien es español,
pero esto no quiere decir que nació en España; muchas veces solo hace
referencia a que es descendiente de españoles y, por tanto, “español en
Ultramar”. Los españoles, tanto de Indios:
Los aborígenes americanos; llamados indios o naturales. Su presencia
siempre fue mayoritaria en Nicoya, pueblo indígena que fue cabecera del Partido
de ese nombre. De esta población indígena quedan algunos censos completos desde
principios del siglo XVIII. También hay presencia indígena ocasional en las
demás parroquias pero casi siempre eran naturales de pueblos hoy desaparecidos
o del Valle Central y Nicaragua. Negros:
Los individuos africanos traídos en calidad de esclavos. Algunos eran
liberados posteriormente. También los hijos de estos que habían nacido en
América (citados muchas veces como “negros criollos”). La presencia de negros
es limitada y se encuentran algunos, que eran esclavos o libres, en las
diferentes parroquias. Sin embargo, sus descendientes mulatos son mayoría en
algunos lugares, como se verá más adelante. Mestizos:
Aquellos individuos de padre español y madre
indígena (o viceversa –estos casos eran menos frecuentes–). Posteriormente, en
el siglo XVIII, fue empleado para clasificar a todas aquellas personas que
tenían algún antepasado indígena, no necesariamente alguno de sus progenitores.
E incluso se llegó a utilizar para personas que tuvieran algún antepasado
africano remoto. Su presencia en los registros sacramentales y civiles de las
parroquias citadas fue limitado, quizá donde más frecuentemente aparecen
citados es en Esparza, Bagaces y Cañas, donde hay algunas familias de esta
categoría racial procedentes del Valle Central. Mulatos: Aquellas personas de padre español y
madre negra (o viceversa –estos casos eran menos frecuentes–). Posteriormente,
en el siglo XVIII, fue empleado para clasificar a todas aquellas personas que
tenían algún antepasado africano no muy remoto, no necesariamente alguno de sus
progenitores. Fueron mayoría en parroquias como Liberia y Esparza y tuvieron
fuerte presencia en Bagaces y Cañas. Aunque en Nicoya la población era
mayoritariamente indígena, la presencia de mulatos en los alrededores de la
ciudad (repudiados por aquellos e inicialmente dueños de pequeñas haciendas) es
notoria desde mediados del siglo XVIII (a partir de los documentos que
quedaron; casi todos los documentos anteriores a 1750 referentes a Nicoya
desaparecieron; los sacramentales por un incendio ocurrido en la última cuarta
parte del siglo XVIII). Familias tan importantes en la zona como los Viales, Briceño
y Jaén tiene claras raíces mulatas. Pardos:
Originalmente hacía referencia a un color particular; luego, se empleó
prácticamente como sinónimo de mulato. Siempre implicaba presencia de sangre
africana y podía incluir a quienes tenían algo de sangre indígena. También se
empleó para designar a los vecinos de Zambos:
Aquellos individuos de padre negro y madre india (o viceversa).
Posteriormente, en el siglo XVIII, se clasificó así a aquellas personas que
tenían antepasados indígenas y africanos, no necesariamente sus padres. Término
que casi nunca se registra en los documentos consultados para las parroquias
citadas (salvo para Esparza, donde es citado ocasionalmente). Tercerón:
Aquel individuo hijo de español y una mulata o viceversa. Este, al igual que los siguientes términos,
no se citan nunca en las parroquias que venimos comentando. Cuarterón:
Aquel individuo hijo de español y una tercerona o viceversa. Quinterón: Aquel
individuo hijo de español y una cuarterona o viceversa. Sexterón: Aquel
individuo hijo de español y una cuarterona o viceversa. Las personas de esta
casta eran clasificadas como mestizas. Nota:
En otras partes de América, sobre todo en las principales ciudades
(México y Quito, por ejemplo), se emplearon infinidad de términos más para
clasificar a toda la gama de tipos producidos por las relaciones interétnicas:
castizos, moriscos, albinos, torna-atrás o salta-atrás, sambayos, cambujos,
albarazados, barcinos, coyotes, chinos, ahí te estás, tente en el aire, no te
entiendo, etc. El apellido Rovira
(etimología) De
acuerdo con Gutiérrez Tibón (Diccionario
etimológico comparado de los apellidos españoles, hispanoamericanos y filipinos,
Efe, 1995), el apellido Rovira
procede del latín roberea, “robledo”,
y es junto con Roura y Reura, variante catalana del apellido Roble (Robles). Otras varientes son Sarrovira,
Rubira, Robira, Robiras, Ruira, Ruyra. Otros derivados son Rovirosa,
“tierra de robles”, y sus variantes Robirosa,
Rubirosa. También Roviralta, “robledo alto”, y Rubiralta. Su origen nicaragüense Como
muchas otras familias nicaragüenses no estudiadas por los genealogistas de
Nicaragua, el apellido Rovira se encuentra en registros civiles y sacramentales
desde el siglo XVIII, pero no se ha hallado información sobre el tronco
original. Esta
será tarea de estudios más profundos en los archivos nicaragüenses
(lamentablemente en muy malas condiciones y algunos con serias restricciones
para su consulta). El
tronco más antiguo de los Rovira de Liberia fue don Sixto Rovira Aguirre. En su
juventud, él fue conocido simple y llanamente como Sixto Aguirre, aún en su
primer matrimonio (1820) es consignado así, sin el tratamiento distintivo de
don que en su etapa adulta le asignan más comúnmente. Lo primero quizá se debió
a que su padre tal vez lo reconoció tiempo después o a que él prefería utilizar
el apellido de su madre, con quien de seguro creció; lo segundo, a que luego de
hacer fortuna, convertirse en hacendado y dos matrimonios ventajosos, se tornó
en personaje relevante social, política y económicamente en la región de
Liberia. En diciembre de 1840 era administrador de aguardiente y receptor de
alcabalas(1). Sixto
nació hacia 1789, pues en su testamento (1873) declara tener 84 años y ser hijo
natural de José Antonio Rovira y Juana Aguirre, quienes habían sido vecinos de
la ciudad de Granada, Nicaragua, según afirma Sixto. Poco
más de un año antes de Sixto
testó en Liberia, a las 2:30 p.m. del 1º de marzo de 1873(3),
ante Federico Faerrón, juez civil y de comercio de esa ciudad y falleció al día
siguiente. La mortual se inicia a solicitud de su hijo Sixto, el 24 de marzo de
ese año. Al
momento de testar, ya era viudo de su segunda esposa. Declara que no debe a
nadie ni nadie le debe según sus libros de cuentas, que tiene están en poder de
su hijo Sixto. Cuenta
que su primera esposa introdujo al matrimonio como 300 pesos y que la misma
cantidad introdujo su segunda esposa. En cuanto a los hijos de su primer
matrimonio, ya recibieron lo que les correspondía de su madre hacía muchos años
y solo se les debía dos caballos a cada uno. Añade que de la materna se debe un
potro a Genoveva y otro a Gervasio. Nombra
por sus herederos a sus hijos y pide que del quinto de sus bienes se entreguen
300 pesos para el trabajo material de la iglesia de Liberia. Los
bienes incluían una casa en el cantón primero, distrito primero de la ciudad de
Liberia, superficie plana, casa de paredes de bajareque, con el techo
envarillado y entejado, madera rolliza en su mayor parte, con puertas, dos
piezas al frente y una en el interior, con corredor, de 12 varas y cuarta de
frente y 8 y media de fondo, más la cocina (que está inmediata a la casa, de 8
varas de frente y 7 y tres cuartos de fondo), con un solar del mismo ancho de
la casa. Lindaba, al sur, con solar de los herederos de Florentina Albenda de
Rovira (sic), al norte con casa y solar de Baltasar Baldioceda; al este, con
solar de Gertrudis Godoy, y, al oeste, calle de por medio, con el altozano de
la iglesia principal de la ciudad. Esta casa fue valorada en 339 pesos con 75
centavos y había sido comprada por Sixto a don Pablo Aguirre. También
era dueño de la hacienda de Había
que añadir una caballería de tierra de Asimismo,
era dueño de tres caballerías de tierra (parte de bosque) en poder de don Juan
Rafael Muñoz (lindaba, al norte, con hacienda
Finalmente,
también poseía media caballería de tierra en el sitio de El Asiento, en
comunidad con varias personas (en total eran 11 caballerías). Esta hacienda la
había adquirido el 6 de abril de 1847(4), a Da. Rosa Gómez, quien era
representada por su hijo Felipe Sáenz, vecino de Rivas; esa hacienda, citada en
este documento como El Asientillo, constaba de 11 caballerías y la vendedora la
había comprado originalmente a Patricio Rivas y Juan Clímaco Muñoz, vecino de
Nicaragua. Sixto Rovira pagó 1.740 pesos y 4 reales. La hacienda lindaba, por
el norte, con el sitio de San Antonio; por el sur y el oeste, con el río
Tempisque, y por el este, con tierras del Coyolar y Ciruelas. Había
que añadir el valor de otros bienes, entre ellos 48 reses sabaneras, 11 vacas
paridas, 21 yeguas sabaneras, 3 yeguas paridas y 2 caballos. El
valor de todos los bienes ascendió a la nada despreciable suma de 7.036 pesos
con 30 centavos. De los cuales se hacen diferentes rebajas y queda partible
entre los herederos 5.246 pesos. Los bienes son repartidos entre todos los
herederos. Don Sixto Rovira Albenda Don
Sixto Rovira hijo, o don Sixto Rovira Albenda, nació en Liberia, hacia fines de
diciembre de 1839(5) y fue bautizado en Liberia en esa
época; esto consta por información que se levantó pues la partida original no
se halló y luego se incluyó el dato entre dos partidas de bautizos (24 y 27 de
diciembre de 1839); la partida supletoria (como se les llama a este tipo de
documento) dice, “aquí debía estar la partida de bautizo de Sixto Rovira, hijo
legítimo de Sixto Rovira y Florentina Albenda”. Mientras, Felícitas fue
bautizada en Liberia, el 14 de diciembre de 1855(6) por el presbítero Ramón García; su
madrina fue su abuela materna, Eduarda Reina. En
Liberia, el 25 de enero de 1873(7) solicitan dispensa para contraer
matrimonio pues están emparentados en tercer grado de consanguinidad, pues
Jacobo Aguirre era bisabuelo de ambos. Este había sido padre de Francisco
Aguirre y Juana Aguirre; el primero era el padre de Pablo Aguirre, y la
segunda, madre de Sixto Rovira; Pablo Aguirre era el papá de Felícitas Aguirre,
y Sixto Rovira Aguirre el padre de Sixto Rovira Albenda. Como hemos dicho otras
veces, la consanguinidad fue un fenómeno bastante frecuente en las familias del
Valle Central y tal parece que tampoco la parroquia de Liberia fue excepción
(aunque quizá la frecuencia es más baja en que en centro del país). Gracias a
este tipo de documentos se pueden completar ancestrías que de otra manera no se
conocerías en la actualidad. El
novio asegura que no tienen ningún otro impedimento y explica que la novia es
pobre y él puede protegerla porque tiene mejor fortuna, que además es huérfana
de padre y para “precaverla de riesgos” su madre la tiene donde un tío político
(Dn. Baltasar Baldioceda, esposo de Da. Serapia Puente); y finalmente añade que
hasta ahora a ella no se le ha presentado la posibilidad de matrimonio alguno
y, por tanto, “está expuesta por la humana fragilidad a cometer alguna falta”. Se
presenta Da. Paulina Puente viuda de Aguirre, quien da su consentimiento para
el matrimonio, por ella firma su hijo Alejandro Aguirre, pues ella “está en
incapacidad de firmar”. Declaran
como testigos Dn. Baltasar Baldioceda, de 55 años, casado, empleado público y
tío político de Felícitas, quien confirma el impedimento “aunque no puede dar
razón de él por no saber las personas de dónde procede” (firmó B. Baldioceda);
Dn. Horacio Salazar, de 35 años, empleado público y quien no es pariente de los
novios, y Dn. Florencio Torres, de 30 años, artesano, soltero y quien no es
pariente. En
el Palacio Episcopal, en San José, el 1º de febrero de 1873 reciben la dispensa
para contraer matrimonio, por lo que deben haber casado poco después. El libro
de matrimonios de ese año está perdido. Sixto
se dedicó a la agricultura. Firmaba Sixto
Rovira y otras veces como Sisto
Rovira. Ella firmaba Felicitas
Aguirre. Genealogía descendente de
Sixto Rovira Aguirre y sus dos esposas La
aclaración de rigor, no se trata de una genealogía descendente exhaustiva,
aunque sí lo es en las primeras tres generaciones; pero a partir de la cuarta
no se incluyen todos los descendientes de don Sixto y sus esposas. Por lo
tanto, no debe sorprender que falten miembros de esta familia en las
generaciones más recientes. Además,
como expliqué, la investigación de las familias liberianas llegaba inicialmente
hasta el año 1825; sin embargo, como se verá, se avanzó a fechas mucho más
recientes. Igualmente,
en otras ocasiones he mencionado que el uso del término “hijo (a) legítimo (a)”
o “hijo (a) natural” no pretende repetir patrones del pasado, simplemente es
información que dan los documentos y que es relevante para estudios
sociohistóricos, pues estos términos tenían un uso específico cargado de
significado. Que todos somos hijos naturales es un hecho, pero nuestros abuelos
(a veces todavía nuestros padres) conocieron esos términos con significados muy
particulares algunas veces. PRIMERA GENERACIÓN ROVIRA/AGUIRRE
(Nicaragua) Dn.
José Antonio Rovira tuvo sucesión
con Juana Aguirre, mulata, hija de
Jacobo Aguirre. (Vecinos de Granada, Nicaragua, según testamento de Sixto
Rovira). Hijos: Dn.
Sixto Rovira Aguirre casó con Da. Pía Hidalgo y Da. Florentina Albenda. SEGUNDA GENERACIÓN ROVIRA HIDALGO (Liberia) ROVIRA ALBENDA (Liberia) Dn.
Sixto Rovira Aguirre (nació hacia
1789; testó en Liberia, a las 2:30 p.m. del 1º de marzo de 1873) contrajo
primera nupcias en Liberia, el 5 de mayo de 1820, con Da. Josefa Pía Hidalgo (hizo
testamento en Liberia, el 16 de diciembre de 1832; era dueña de la hacienda Las
Ventanas); Dn. Sixto contrajo segundas nupcias con Da. Florentina Albenda, hija legítima de Dn. Rafael Albenda y Da.
Fermina Novoa. HIJOS: ROVIRA HIDALGO Ramón
de Jesús Rovira Hidalgo (muerto ya en 1832), sin sucesión. María
de ROVIRA ALBENDA Ramona
Raimunda Rovira Albenda casó con Rafael Montiel. José
Sixto Rovira Albenda (1839) casó con Felícitas Aguirre Puente. Virginia
Rovira Albenda casó con Pedro Reyes. Angela
Rovira Albenda(8) casó con Juan Ignacio Velásquez. Gervasio
Rovira Albenda(9) (soltero en 1873) Genoveva
Rovira Albenda (nació hacia 1852) Abelino
Rovira Albenda (muerto ya en 1873), sin sucesión. Elías
Rovira Albenda (muerto ya en 1873), sin sucesión. José
Antonio Rovira Albenda (muerto ya en 1873), sin sucesión. Justiniano
Rovira Albenda (muerto ya en 1873), sin sucesión. Octaviana
Rovira Albenda (muerta ya en 1873), sin sucesión. Tal
parece que Florentina Albenda
también tuvo una hija natural antes de casar con Sixto: Andrés
Abelino de San Ramón Albenda, bautizado en Liberia, 10 de noviembre de 1837(10). TERCERA GENERACIÓN DIJERES ROVIRA (Liberia) María de HIJOS DÍJERES ROVIRA Rosa
Díjeres Rovira casó con José Jiménez. Posiblemente con descendencia. ROVIRA José
Antonio Rovira (nació en Liberia, hacia 1867) casó en Liberia, el 27 de
setiembre de 1890(12), con María de Jesús Ruiz (nacida en
Liberia), hija de Agapita Ruiz. Dn.
Sixto Rovira Albenda, nació en
Liberia, hacia fines de diciembre de 1839 y fue bautizado en Liberia en esa
época; casó en Liberia, en 1873, con Da. Felícitas
Aguirre Puente, bautizada en Liberia, el 14 de diciembre de 1855, hija
legítima de Dn. Pablo Aguirre y Da. Paulina Puente. HIJOS: Dn.
Sixto Rovira Aguirre(13), comerciante. Da.
Teodula Rovira Aguirre(14) casó en Liberia, el 11 de agosto de 1895(15),
con Juan Rafael Muñoz Arburola (nació hacia 1845, en Liberia), hijo legítimo de
Juan Rafael Muñoz y Paz Arburola. Da.
Amelia Rovira Aguirre Dn.
Roderico (o José María) Rovira Aguirre casó con Clemencia Paniagua Ruiz. CUARTA GENERACIÓN ROVIRA RUIZ (Liberia) Dn.
José Antonio Rovira (nació en
Liberia, hacia 1867; muerto ya en 1906) casó en Liberia, el 27 de setiembre de
1890(16),
con Da. María de Jesús Ruiz (nacida
en Liberia), hija de Agapita Ruiz. HIJOS(17): Concepción
Rovira Ruiz (nació hacia 1884) casó en Liberia, el 30 de agosto de 1903(18),
con Manuel Espinoza, comerciante (nació en Honduras, hacia 1873), hijo natural
de Hercilia Espinoza. Romelia
Rovira Ruiz (nació hacia 1888) casó en Liberia, el 16 de noviembre de 1906(19),
con Pedro Ramón Martínez Lira, artesano (nació en Nicaragua, hacia 1878), hijo
legítimo de Juan León Martínez e Isabel Lira. Rigoberto
Rovira Ruiz (nació el 28 de enero de 1898) casó con Amparo Morales Murillo, con
María Luisa Bolaños López y con Evidelia Reyes Pacheco. Lisímaco
Rovira Ruiz casó con Aida Guido Guido. Rafaela
Rovira Ruiz casó con Rafael Rivera Baldioceda. ROVIRA PANIAGUA (Liberia) Dn. Roderico
Rovira Aguirre [también conocido como José María] (nació en Liberia el 30 de agosto de 1881 y fue bautizado
con el nombre José María en Liberia, el 30 de octubre del mismo año(20)) casó en Liberia, el 11 de abril de 1908(2), con Da. Clemencia Paniagua Ruiz [también conocida como Clementina] (nació también en Liberia, el 12 de mayo de 1886 y fue bautizada “in artículo
mortis” en esa ciudad, el 15 de febrero de 1887(22)), hija legítima de Heleodoro Paniagua (también citado como
Eleodoro Paniagua o Heliodoro Paniagua; natural de Managua, Nicaragua) y Da.
Engracia Ruiz Alvarez (liberiana). El
firmaba Roderico Rovira; ella, Clemencia de Rovira. Hijos: Sixto
Rovira Paniagua (nació el 5 de marzo de 1910) casó con María del Carmen Vanegas
Guzmán. Roderico
Rovira Paniagua (nació el 7 de noviembre de 1911) casó con Virginia Herrera
Núñez. Manuel
Antonio Rovira Paniagua (nació el 9 de mayo de 1915) casó con Ana María Ugalde
Jiménez y tuvo sucesión con Olga Figueroa Marín. Flora
Rovira Paniagua (nació el 24 de diciembre de 1922) casó con Rodrigo Paniagua
Salazar. Hilma
Rovira Paniagua (nació el 8 de marzo de 1926) casó con Fernando Nietzen
Chaves. María
Felicia Rovira Paniagua (nació el 14 de julio de 1929) casó con
Arnoldo Paninski Rojas. (2) ANCR. Protocolos de
Guanacaste Nº273, f. 26. (3) ANCR. Mortual
Independiente de Guanacaste Nº731. Mortual de Sixto Rovira Aguirre. (4) ANCR. Protocolos
Antiguos de Guanacaste Nº378, f. 4 vuelto y ss. (5) ABAT. Libro de
Bautizos de Liberia 1818-1843, s.f., s.a. (6) ABAT. Libro de
Bautizos de Liberia 1849- (7) ABAT. Fondos Antiguos, Caja 197, Exp. (10) ABAT. Libro de Bautizos de Liberia 1818-1843,
s.f., s.a. Los padrinos fueron Juan Rafael Muñoz y Paz Arburola. (11) ABAT. Libro de
Matrimonios de Liberia Nº2, s.f., s.a. No se cita el nombre de los padres de
los contrayentes, pero como sabemos que Concepción fue casada con un señor
Dijeres, podemos suponer, con un margen de duda mínimo, que se trata de la
misma María de (12) ABAT. Libro de
Matrimonios de Liberia Nº4, f. 58 vuelto, a. 17. Padrinos: Dn. Toribio Rojas y
Da. Adelaida Muñoz. Los casó Francisco Gutiérrez. José Antonio es consignado
como artesano. (13) Firmó Sixto Rovira A, en la mortual de su
abuela Paulina. (14) Firmó Teodula Rovira, en la mortual de su
abuela Paulina. Luego, Teodula de
Muñoz. (15) ABAT. Libro de
Matrimonios de Liberia Nº4, f. 84 vuelto, a. 11. Se cita que el padre del
novio estaba ya difunto y era natural de Nicaragua; su madre era de Liberia.
Los
padre de la novia eran naturales de Liberia. Testigos: Rafael Rivera y
Rosa Baldioceda. (16) ABAT. Libro de
Matrimonios de Liberia Nº4, f. 58 vuelto, a. 17. Padrinos: Dn. Toribio Rojas y
Da. Adelaida Muñoz. Los casó Francisco Gutiérrez. José Antonio es consignado
como artesano. (17) Muy posiblemente hubo
otros hijos. (18) ABAT. Libro de
Matrimonios de Liberia Nº5, f. (19) ABAT. Libro de
Matrimonios de Liberia Nº5, f. (20) ABAT. Libro de
Bautizos de Liberia 1873- (21) ABAT. Libro de
Matrimonios de Liberia Nº5, f. (22) ABAT. Libro de
Bautizos de Liberia 1884- |