|
Edición
40
Ascendencia de la escritora Carmen Naranjo
Coto (1928)
Autor:
Mauricio Meléndez Obando
En esta oportunidad, la columna Raíces
presenta a sus lectores la genealogía ascendente de
la escritora Carmen Naranjo Coto, cuyo reconocimiento es
general tanto en medios académicos como políticos.
Asimismo, incluimos información diversa sobre su obra
literaria, su trabajo más destacado en la función
pública y las opiniones de otros escritores e intelectuales
sobre ella.
Parte de esta investigación se incluyó en el
ciclo “Tres Creadoras Costarricenses”, realizado
y organizado en 1997 por la Dirección General de Cultura,
del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, en que también
se rindió homenaje a la pintora Margarita Bertheau
Odio (de quien quizá brindemos un trabajo similar
en otra oportunidad) y la escritora Yolanda Oreamuno Unger
(de quien ya publicamos en Raíces 18).
En particular, la parte genealógica
fue ampliada considerablemente en el presente artículo,
pues en el original se consideraron apenas algunos de sus
bisabuelos y tatarabuelos, y aquí hemos llegado hasta
algunos de sus octavos abuelos.
En distintos momentos de ese proyecto se contó con
el apoyo de la antropóloga Gina Valitutti, la periodista
Patricia Blanco y el administrador German Bolaños.
Nacimiento y primeros
años
Carmen Naranjo Coto nació en la ciudad de Cartago,
el 30 de enero de 1928, y fue bautizada en la misma ciudad(1),
el 5 de mayo de ese año. Sus padrinos fueron Tomás
Siverio y su abuela paterna, Carmen Prida.
Hija del matrimonio conformado por don Sebastián Naranjo
Prida, español, y Caridad Coto Troyo, costarricense
(véase el expediente matrimonial suyo aquí:
página1, página 2, página3, página
4, página 5 y página 6).
Según contó Carmen Naranjo
en una entrevista aparecida en la Revista Dominical, su padre
le enseñó a leer a muy corta edad y la impulsó en
el mundo de las letras.
Ella era la menor de
cuatro. Sus hermanos son Manuel, Mario y Alfonso Naranjo
Coto.
Realizó sus estudios primarios en la Escuela República
del Perú, en San José, y los secundarios en
el Colegio Superior de Señoritas. Estudió filología
en la Universidad de Costa Rica y después efectuó estudios
de posgrado en la Universidad Autónoma de México
y la Universidad de Iowa City (EE.UU.).
Ha desarrollado profundamente dos vertientes
en su vida, la función pública y la literatura.
 |
Carmen
Naranjo Coto se ha destacado en el campo político,
en el que impulsó importantes proyectos sociales,
y en el artístico, principalmente en el literario. |
Como funcionaria se desempeñó,
entre otras instituciones, en el Instituto Costarricense
de Electricidad, la Caja Costarricense de Seguro Social,
la Organización de los Estados Americanos, el Instituto
Centroamericano de Administración Pública,
la Organización de las Naciones Unidas, el Museo de
Arte Costarricense y la Editorial Universitaria Centroamericana,.
Destacó excepcionalmente como Ministra de Cultura
y como Embajadora de Costa Rica en Israel, país que
admira con gran profundidad, donde, además, entabló una
gran amistad con Golda Meir.
Aunque doña Carmen ha viajado por todo el mundo, ha
confesado en varias ocasiones que si se fuera de Costa Rica,
sin dudarlo, escogería Jerusalén para vivir.
En cuanto a la veta literaria y artística, Carmen
Naranjo ha incursionado en la poesía, la novela, el
cuento, la dramaturgia, el ensayo y el dibujo.
Ha destacado por el abordaje del tema de la mujer y sus luchas,
y por el examen agudo de los problemas sociales, con una
narrativa de avanzada y una ruptura bastante frecuente de
los límites entre los géneros literarios.
Asimismo, uno de sus campos de acción han sido los
talleres de literatura que ha deserrollado a lo largo de
su vida y en los cuales se han forjado algunos de los escritores
contemporáneos, como Linda Berrón. En ellos,
doña Carmen comparte sus conocimientos y experiencias,
se estudia el idioma español, la teoría y la
práctica de los diferentes géneros narrativos.
En cuanto a la labor en la función pública,
se ha sentido sumamente satisfecha por su trabajo en el Seguro
Social, donde promovió la universalización
y la preparación del sistema de pensiones de los trabajadores
del campo y los que no habían cotizado antes, así como
las bases fundamentales para proteger a los trabajadores
por cuenta propia.
Su pensamiento Como parte de un documental elaborado por el cineasta Oscar
Castillo, doña Carmen Naranjo preparó un guión
en que se refleja claramente el pensamiento que ha guiado
sus pasos y sus experiencias en el campo cultural y en la
función pública.
Tuve acceso a este documento, que muy amablemente me facilitó doña
Carmen, y quisiera, entonces, rescatar algunos aspectos que
considero fundamentales para comprender a esta gran mujer.
Entre otros textos que reseña, dice sobre Mujer y
Cultura.
Escribí el libro Mujer y cultura, en que estudio los
mitos de Eva, Penélope, la virginidad, Beatriz de
Dante y la Dulcinea del Toboso, así como la Nora de
Ibsen en Casa de Muñecas y las malas interpretaciones
que se dieron ante los primeros movimientos de liberación
femenina. “
En Eva, la culpable del primer éxodo humano, advertí que
no se entendió su curiosidad en el buen sentido, o
sea, como base del conocimiento, según lo señala
Aristóteles en su Metafísica. En Penélope
resalto el círculo de la espera en que está envuelta
la mujer (esperar a crecer, esperar la regla, el terro de
que no venga y estar embarazada, esperar a que desaparezca
con la desestimación que se tiene por las menopáusica,
esperar a que entren por las noches los hijos adolescentes
y esperar por último la hora de la muerte). Además,
anoto que no se le permitía la experiencia, mientras
Ulises viaja y tiene miles de aventuras; ella sólo
teje y desteje para compensar su ausencia y no verse obligada
de desposarse con alguno de sus múltiples pretendientes.
Sobre la virginidad comento que el milagro de la anunciación
angelical disminuye la mágica naturaleza del parto
y de la maternidad. Vaya desvalorización del poder
reproductivo de la mujer. En Beatriz y en la Dulcinea del
Toboso analizo lo fácil que es idealizar al sexo bello
para ignorar su realidad humana. Esa es una forma muy sutil
de “ningunear” como dicen en México para
definir cuando se trata de negar los méritos
de cada quien. Acerca de Nora en la
obra teatral de Ibsen resalto la libertad que tiene
la mujer para renunciar a su
casa, a su esposo y a sus hijos, cuando ha sido concebida
como
una muñeca, como un adorno, sin derecho a equivocarse
y a cometer un error en su vida. La marginación se
da en la circunstancia de apreciarla únicamente
como un accesorio que embellece el hogar. La
radicalización
de ciertos grupos femeninos al quemar la ropa interior y
los utensilios de maquillaje, se hizo un modelo general para
ridiculizar el pensamiento, la filosofía y los
movimientos que buscan reivindicar los justos derechos
de las mujeres.”
Carmen Naranjo cuenta cómo esas inquietudes sobre
la situación de la mujer la llevaron a proponer
un proyecto de ley para que imperara en Costa Rica la igualdad
real entre ambos sexos. Hoy, esa ley es una realidad y
se ha convertido en punto de referencia obligada en América
Latina para la búsqueda de la efectividad de igualdad
de géneros.
Sobre cultura y algunos puntos medulares de esta, Naranjo
dice:
En uno de los ensayos que hice para la Unesco definí la
cultura como: todo aquello que se sedimenta en el patrimonio
de un pueblo para convertirse en medio de comunicación
social, de tradición comunitaria, de identificación
nacional, de creencia general y de expresión artítica. “
La definición abarca factores tan sustantivos para
todo pueblo como lo son el lenguaje, las costumbres, las
características residuales que identifican en alguna
forma, la fe básica que trasciende la realidad
en que se desenvuelve y la riqueza creativa que
aumenta su
patrimonio. No es una definición de tipo elitista que puede
hacer residir la cultura en un solo aspecto, pues lo más
corriente es que por cultura se entienda la creación
artística y abarque únicamente la literatura,
la música, las artes plásticas y la arquitectura,
las llamadas artes mayores y a veces la denominadas artes
menores. No es tampoco una definición popularista
que considere cultura únicamente lo que proviene
de la expresión más sincera y primitiva
de un pueblo. Menos áun es una definición que
enfoque, desde el punto de vista técnico, la cultura
como medida del desarrollo científico alcanzado
por determinada comunidad y resulte así la demostración
de una civilización altamente tecnológica.
Si bien hay cultura por resultados, se da también
la contradicción de que la tecnología puede
ser el enemigo más activo y peligroso de la cultura,
como expresión social. En
realidad, la definición no busca sumar los factores
para dar como total la cultura. Si en algo no hay con frecuencia
y facilidad suma es en la cultura, aún cuando se
da con cierta constancia el fenómeno de la resta.
La definición pretende demostrar que la cultura
es el aporte básico del patrimonio de un pueblo,
que se logra dentro de una conjugación de pasado,
presente y futuro, como un juego de tiempos en que se traslada
una experiencia humana y de la que queda un sedimento de
patrimonio, que es plenamente lo fundamental en la identificación
de un pueblo. Las grandes figuras,
los genios, las obras monumentales, son cultura
universal y nacional cuando trascienden las épocas
y se mantienen vivas en la historia diaria de los pueblos.
Responden así al enriquecimiento de este
sedimento en el patrimonio, que crece transmitiendo,
aportando, inspirando
y siempre adelantando. O sea que
cada país con sus constumbres, ya sea
en la cocina, en el arreglo de la casa, en el modo de vestirse,
en el forma de expresarse, en el tono o canto de su acento,
hasta en la manera de caminar y de sentarse, demuestra
su cultura. Junto a las costumbres se integran también
las rutinas y el ritmo de vida de cada población.
Quien no respeta esas condiciones vitales afronta problemas
de relaciones humanas y pierde credibilidad. Se le considera
como un extranjero aunque se comparta con él
la nacionalidad. A esa falta de
respeto se deben muchos fracasos en los programas
educativos, pues no resulta fácil aprender
en el medio rural de un maestro urbano que desconoce la
forma de vida en el campo, las prioridades y limitaciones
que tiene sus pobladores. Con los técnicos en agricultura
pasa lo mismo. Como ignoran y se burlan de las experiencias
campesinas, en defensa de sus creencias transmitidas de
una generación a otra, no acatan recomendaciones
que pueden mejorar su producción.
Por otra parte,
el técnico es un burócrata con un horario
de trabajo propio de la ciudad, mientras el hombre de campo
se levanta al amancer. Al recibir su consejo a media mañana
o a la hora de almuerzo, a pesar de su cortesía
tradicional tiene a desorí el asesoramiento de ese
extraño que no entiende ni respeta el ritmo de su
vida. El que no se ensucia ni se embarriala, el que anda
entre semana con vestido de domingo, está creando
una barrera de aislamiento con el que trata de
asesorar.
Para no perder el tiempo en las campañas de salud
y saneamiento, se debe tener en cuenta que los mejores
divulgadores son los centros de visita y consulta que como
rutina tienen los campesinos: la pulpería-cantina
y la iglesia. Solo cuando se conocen las costumbres,
el ritmo y las rutinas de un pueblo se pueden vencer las
diferencias entre
los pobladores de nuestros campos y ciudades. Como propósito y como ideal cada país ambiciona
aportar algo a la cultura universal. Eso se logra si nacionalmente
se cuida, se fomenta, se fortalece y se enriquece la cultura
propia. O sea, significa una realción como la que
existe entre los ríos y los mares.
Se busca una meta a la que nos lleva el
esfuerzo
creativo
de los diferentes
personajes que participan en ese gran escenario
que es el mundo. En el
interior de los diferentes territorios
hay grupos o individuos que con base
en su talento natural y la dedicación
exclusiva a las diversas ramas del arte, se destacan más
que otros. Es muy corriente que en alguna forma se agrupen,
ya sea por lazos de amistad o por estar conscientes de
sus labores afines o porque se sienten parte de una generación
de forjadores. Así pasan a formar lo que se consideran
elites culturales, las que no necesitan ni quiern el apoyo
de los gobiernos, más bien lo rehúyen
pues no desean ser utilizados yu que se
les limite la libertad
que demanda su poder creativo. Solos,
independientes, individualistas, trabajadores
incansables, estudiosos, algunas veces
bohemios,
aprendieron su oficio y con gran destreza
lo desarrollan. Como única recompensa a su aporte a la cultura nacional
y unversal, piden reconocimiento, estímulo y respeto
a su dignidad. Dadas sus características especiales,
en algunas ocasiones en sus propiso países lamentablemente
son ignorados, criticados, víctimas de la envidia
y de la incompresión, sobre todo si alcanzan gran éxito.
La historia personal de grandes creadores nos muestra esta
clara confusión al sembrar su camino
de difucultades, signo de la incapacidad
temporal para entender su vida
y su obra. Escritores,
pintores, escultores, músicos, intérpretes
musicales, actores, cineastas, directores de teatro y de
orquesta, bailarines, coreógrafos y todos los que
hacen una profesión apasionada de su quehacer artístico
son las personas que forman estas elites culturales. En
algunas ocasiones a ese espíritu creativo se suma
una devoción al servicio de los demás. Entonces,
organizan ciclos de conferencias en las zonas rurales y
en los barrios marginados, que resultan invitaciones a
compartir la cultura. Otros abren talleres sin limitaciones
de edad y sin exigencia de requisitos, para enseñar
que todos son capaces de crear. La generosidad
de esos artistas es digna de reconocerse.”
Doña Carmen asegura que cuando ha asumido un
puesto público siempre ha interpuesto en la aceptación
lo que puede realizar en el trabajo a desempeñar.
En el Intituto Costarricense de Electricidad se propuso
trabajar duro para lograr la nacionalización eléctrica,
como lo soñó la generación del siglo
anterir al presente en que se encontraba entre otros
el doctor Ricardo Moreno Cañas. Junto a hombres
talentosos como el ingeniero Jorge Manuel Dengo y Joaquín
Alberto Fernández Robles, ese propósito
se obtuvo en el gobierno del presidente Mario Echandi.
Añade que en el trabajo en este instituto colaboró de
lleno, con el respaldo técnico de los ingenieros
Antonio Cañas y Rodolfo Sequeira, en la creación
del sistema moderno de telecomunicaciones nacionales
que ha sido y es un instrumento decisivo en la incorporación
del país al desarrollo.
En la subgerencia de la Caja Costarricense de Seguro
Social propuso la universalización de los regímines
de Enfermedad y Maternidad, así como el de Invalidez,
Vejez y Muerte, lo que logró en todo el país. “Como
los trabajadores agrícolas habían envejecido
sin esos beneficios, propuse y diseñé el
Régimen de Pensiones no Contributivas que permitió conceder
pensión a un grupo numeroso de trabajadores, quienes
estaban viviendo en condiciones severas de pobreza”,
añade doña Carmen.
Cuando se organizó la descentralización
de los servicios médicos y se construyeron clínicas
periféricas en los sitios más poblados
de San José y de las cabeceras de provincia, triunfó su
iniciativa de que estos nuevos edificios contaran con
un teatro-auditorio, que sirviera para las actividades
culturales de las comunidades y para ofrecer cursos de
preparación y refrescamiento al personal.
Sobre su trabajo como embajadora asegura:
“En la Embajada de Costa Rica en Israel me planteé contribuir
a la paz en Medio Oriente por medio de un acercamiento entre
las culturas religiosas hebrea, católica y mahometana.
En lo personal para mí fue muy valioso descubrir que
pertenecía a la cultura cristiana, pues nunca había
pensado antes en una religión que consideraba muy
ceremoniosa y ritual.”
Cuando ingresó al Ministerio de Cultura Juventud
y Deportes pensaba que era necesario que la cultura costarricense
creciera en forma horizontal a lo largo y ancho del territorio
nacional. Sin embargo, para lograrlo tenía que definir
las políticas a seguir para que el Ministerio en sus
cuatro años de funcionamiento no dependiera de las
preferencias, gustos o intereses de los ministros.
Cuenta que con grupos de especialistas estableció comisiones
para preparar cuatro proyectos de ley: el servicio obligatorio
de la juventud que representaba un intercamio entre los jóvenes
de las ciudades y los del campo, con el claro propósito
de vincular a los citadinos y los campesinos para abolir
brechas y evitar los dintanciamientos entre los trabajos
intelectuales y los manuales.
El segundo proyecto que planteó buscaba regular los
medios de comunicación en manos privadas para que
no contribuyeran a aumentar el consumismo materialista que
tanto daño nos ha hecho en cuanto a la violencia y
a la economía de nuestro debilitado desarrollo económico.
También evitaba los programas que enseñaban
el crimen organizado, el robo, el asalto, el secuestro y
la apología de la guerra. Con este proyecto se presentó otro
para crear una televisión nacional que se dedicara
a la divulgación de programa culturales y educativos,
así como los resultados de las investigaciones realizadas
por las universidades estatales.
Doña Carmen siempre ha pensado que en América
Latina se ha perdido la memoria de las experiencias vividas,
ya fueran buenas o malas, por lo que es muy corriente que
se repitan los mismos errores, con graves consecuencias negativas
para nuestros pueblos.
Este proyecto se convirtió después el Sistema
Nacional de Radio y Televisión, cuyas funciones todavía
no han alcanzado los objetivos fundamentales de las ideas
originales, quizá porque nunca se le ha dotado de
los recursos que faciliten sus funciones.
El tercero de los proyectos fue el de Patrimonio Cultural
para impedir que salieran del país los tesoros arqueológicos,
coloniales, republicanos, deternar la demolición de
obras arquitectóicas valiosas que nos vinculaban con
nuestra historia y defender el derecho a disfrutar de un
ambiente ecológico y de un paisaje inspirador y estimulante.
Naranjo asegura:
“Ya había meditado mucho sobre la aseveración
del pediatra panameño doctor Esquivel: en esta latitudes
latinoamericanas una res dispone de una hectárea
o más, mientras el hombre y su familia apenas disponen
de unos escasos metros cuadrados. La injusticia como la
pintó Orozco es una desbalanza que castiga a los
menos favorecidos. La tierra sigue perteneciendo a los
que ostentan el poder, manejan el dinero y monopolizan
los territorios.
Ante estos argumentos justicieros este proyecto de ley
era fundamental para el mejoramiento interno y para el
intercambio internacional. Si bien no se aprobó en
mi gestión ministerial, felizmente se hizo poco
tiempo después y ahora es un instrumento legal muy
efectivo en estos campos esenciales y descuidados en el ámbito
centroamericano.”
Otra de las preocupaciones de Carmen Naranjo, aparte
del patrimonio arqueológico del país, fue
la realización de programas con las poblaciones
indígenas, que respetaran y afirmaran su cultura
y su organización social, introduciendo servicios
que les suministraran una educación moderna que
los actualizara y les permitiera defenderse.
Sin perder
de vista sus tradiciones y el valor que tienen, se logró que
se le extendieran atenciones asistenciales que requerían,
especialmente en el área de la salud. El cuarto
proyecto fue crear una ley general de deportes que regulara
esas actividades y las estimulara.
Carmen Naranjo concluye sobre la importancia de tales
proyectos:
“El planteamiento de estos proyectos legislativos
me aportó la oposición de muchos grupos de
presión, especialmente el de los dueños de
los medios de comunicación colectiva. Eso me hizo
perder mucho tiempo en polémicas y en mesas redondas.
Mis labores de convencimiento no conmovieron a los grupos
opositores, quienes incluso me negaban el espacio de respuesta
para defenderme. Sin embargo, para mi sorpresa, al renunciar
al cargo de ministra, la simpatía y el apoyo popular
estalló a mi favor en todo el país. Esto
me enseñó que se pueden desafiar los egoísmos
y combatir los privilgegios porque a pesar de las campañas
publicitarias en contra, el pueblo comprende y admira un
trabajo honesto y bien intencionado. Ojalá esta
anotación sirva de estímulo a quienes se
empeñan en realizar sus ideales del bien común.”
Su labor en el campo cultural fue amplio, en los que
contó con la amplia colaboración de artistas
e intelectuales, algunos de sus logros fueron:
Promoción del teatro, que culminó con el
Primer Festival de Teatro Internacional.
Promoción de la pintura, la escultura, la literatura
y diferentes manifestaciones artísticas por medio
de la Dirección General de Cultura.
Se dieron cursos para los artesanos.
El Centro de Cine preparó una serie de documentales
sobre los principales problemas que vivía y vive
aún el país.
Se inició la Compañía Naciona
de Danza.
La Dirección de Radio Nacional quedó bien
instaurada.
El Movimiento Nacional de Juventud se volcó al
servicio del país.
Se terminaron los palnes de desarrollo de La Sabana.
Se formó la Orquesta Sinfónica Juvenil.
Se creo la Oficina del Patrimonio Nacional.
Fundó la Oficina de la Mujer.
Se compró el antiguo Teatro Raventós y
se creó el Teatro Melico Salazar.
Se creó el Museo de Arte Costarricense.
Se fundó el Colegio de Costa Rica.
Sobre la cultura doña Carmen afirma:
“La cultura es tan libre como los vientos que corren
en diciembre o la luz dorada que ilumina nuestros campos
en verano. No la produce un ministerio o una oficina. No
se puede incrementar por decretos ejecutivos u ordenanzas
municipales, pero sí debe estar respaldad por un
marco legislativo que la proteja de la destrucción.
La cultura es el patrimonio de un pueblo que aprende
su historia para no olvidarla, que sabe vivir con dignidad
y en paz con sus vecinos, que conoce y practica la austeridad
sin caer en excesos y en desperdicios, que respeta el
derecho
ajeno, que trabaja seriamente y con honradez en beneficio
personal y familiar sin perder de vista el bien común
y no demandar favoritismos ni privilegios.
“
Si me preguntaran si creo necesario un Miniterio de Cultura
con gran seguridad contestaría que sí, siempre
que entienda su misión y cumpla con su trabajo.
La primera labor que debe realizar es unir a todas la elites
culturales, sin importar su color político, su afiliación
a determinados credos o tendencias ideológicas.
Esta uión permite poner al servicio del país
una variedad de talentos y de imaginación cretiva.
Con estos instrumentos humanos es fácil crear
movimientos culturales independientes y libres.
“
En segundo lugar hay que saber delegar mediante el respeto
de la autonomía de cada funcionario, siempre que
antes se haya definido con claridad el grado de la responsabilidad
que se le está confiando y los resultados que se
esperan de sus labores. Esta amplia libertad facilita y
no limita el espíritu creativo, además hace
sentir confianza y saberse compañeros de trabajo
en la consecución de ideales comunes. En un ambiente
laborioso, en que no media el servilismo o el formalismo,
se crea una atmósfera de respaldo solidario.
“
En tercer lugr hay que aprender a oír y dar el crédito
que requieren las iniciativas. Las personas que creen monopolizar
la inteligencia acaban cometiendo graves errores que desvalorizan
los alcances de su misión.
“
Además, el Ministerio debe estimular las actividades
creativas y recreativas y valorar su trascendencia. Es
una tarea de determinar el justo valor, sin menospreciar
las artes mayores o menores porque cada quien tiene el
derecho de expresarse artísticamente de acuerdo
con sus posibilidades y destrezas. Eso lo obliga a ser
una oficina muy acogedora para dar la bienvenida a las
diferentes actividades artística.
“
Al porponerse trabajar en bien del país y hacer
crecer su cultura de manera horizontal, es indispensable
que se libre de cualquier tendencia burocrática,
pus dejarse envolver en sus hilos congela y fosiliza el
movimiento, el entusiasmo y la dedicación que exigen
las acciones culturales. Los horarios deben ser flexibles
y es corriente que se trabajen los sábados, domingos
y días feriados porque hay que buscar al público
y atraerlo, no esperar que el público se acerque
a sus instalaciones.
“
Un Ministerio de Cultura verdaderamente activo ambiciona
ser algo más que un adorno a un espectáculo,
es también más trascendente que un festival
o un repertorio de demostraciones artísticas, es
un centro de trabajo constante en que circulan las ideas,
los proyectos, las iniciativas y los deseos de influer
en el mejoramiento de cada casa en el país. Es un
centro de ideales y de sueños que representa una
esperanza de iluminación en la vida nacional.”
Su obra
Sobre su estilo de trabajo, dio interesantes declaraciones
a Thais Aguilar en 1987. En el reportaje Carmen confiesa
ser “lo más maniático de este mundo”,
un verdadero “compendio de mates”.
Declaró necesitar un papel especial para escribir,
como el que se usa en las Naciones Unidas para hacer
los borradores; por lo que aprovechaba cada viaje para
traer unos seis bloques por lo menos.
Para escribir, no deja márgenes y lo hace a renglón
corrido, y lo que escribe de primera entrada es un manuscrito,
que lo da a pasar a una mecanógrafa de su confianza.
Carmen afirmó: “Estoy muy segura de lo que
escribo porque lo adquirí con el oficio, soy capaz
de dictar un discurso o un ensayo y hacer solo ligeros
cambios.”
Una vez que los trabajos están pasados a máquina,
da los escritos a sus amigos y confidentes, entre ellos
Graciela Moreno (q.d.D.g.) y la historiadora María
del Mar González.
Suele escribir de 9 p.m. hasta pasada la medianoche,
por lo que nunca se levanta temprano. Escucha música,
pero cuando alcanza la concentración ya no le
pone cuidado.
“ Cuando Carmen se sienta a escribir, tiene la historia
pensada y escrita mentalmente; los personajes le son
familiares, le huelen; sabe si tienen bigote o no, si
es mujer, el color de sus ojos. El tema lo tiene siempre
muy bien elaborado en su memoria; por eso le resulta
delicioso escribirlo.”
Carmen añade: “Es un placer como el que
debe sentir un pintor cuando está haciendo un
cuadro, o un músico al componer una pieza musical.”
Cronología de sus obras
América (poesía, 1961)
Canción de la ternura (poesía, 1964)
Los perros no ladraron (novela, 1966)
Misa a oscuras (poesía, 1967)
Camino al mediodía (novela, 1968)
Memorias de un hombre palabra (novela, 1968)
¡
Y así empezó! (teatro, 1969)
Idioma del invierno (poesía, 1971)
Responso por el niño Juan Manuel (novela, 1971)
Hoy es un largo día (cuento, 1972)
Diario de una multitud (novela, 1974)
Cinco temas en busca de un pensador (ensayo, 1976)
Por Israel y las páginas de la Biblia (ensayo,
1976)
Mitos culturales de la mujer (ensayo, 1977)
Mi guerrilla (poesía, 1977)
La voz (teatro, 1977)
Ondina (cuento, 1983)
Manuela siempre (teatro, 1984)
Nunca hubo alguna vez (cuento, 1984)
Sobrepunto (novela, 1985)
El caso 117.720 (novela, 1986)
Otro rumbo para la rumba (cuento, 1989)
Ventanas y asombros (dibujo, 1991)
En partes (cuentos, 1995)
A estas obras se suman decenas de cuentos y artículos
publicados aquí y acullá, los textos producidos
acerca de su vasta labor literaria, así como las
traducciones de algunos de sus libros.
Puestos relevantes
• Asistente de la Gerencia del Instituto Costarricense
de Electricidad
• Subgerente Administrativa de la Caja Costarricense de Seguro
Social
• Consultora de la OEA
• Embajadora de Costa Rica en Isreal
• Ministra de Cultura, Juventud y Deportes
•
Asesora Técnica Administrativa de la Gerencia
de la Caja Costarricense de Seguro Social
•
Vicepresidenta de la Asociación de Escritores de
Centroamérica y el Caribe
•
Vicepresidenta de la Asociación Mundial de Escritores
y Periodistas
•
Coordinadora Técnica Administrativa del Instituto
Centroamericano de Administración Pública
•
Coordinadora del Programa de Estimulación Precoz
para Centroamérica y Panamá, UNICEF
•
Representante de la UNICEF en México
• Directora del Museo de Arte Costarricense
• Directora de la Editorial Universitaria Centroamericana,
EDUCA
Galardones y distinciones recibidos
Algunos de los premios y reconocimientos que ha recibido
la escritora son:
Premio Aquileo Echeverría (1966)
Accesit en los Juegos Florales Centroamericanos y Panamá (1967)
Segundo Premio de Novela en los Juegos Florales de Guatemala
(1968)
Premio Nacional de Novela Aquileo Echeverría (1971)
Premio Editorial Costa Rica (1973)
Orden Alfonso X El Sabio (1977)
Academia de la Lengua (1980)
Premio Narrativa Certamen Latinoamericano EDUCA (1982)
Premio Magón de Cultura (1986)
Medalla Gabriela Mistral (1996)
Orígenes
familiares
La ascendencia paterna de Carmen Naranjo se remite a España,
de donde era oriundo su padre, por lo que para conocer
a sus antepasados españoles habría que viajar
a las Islas Canarias, de donde era oriundo (se trata, pues,
de un trabajo por hacerse).
No obstante, por vía materna, sus raíces
se remontan a familias cartaginesas de pura cepa, principalmente
de origen mestizo (en tiempos coloniales), cuyos troncos
primarios se pierden en el lejano pasado colonial, donde
las diferentes “castas” gozaban de distintas
prerrogativas (pueden visitarse las columnas Raíces
3, 4, 5, 10 y 19, entre otras).
Llegar a la raíz indígena o española
de estos núcleos familiares es casi siempre imposible,
debido fundamentalmente a que eran el resultado de las relaciones
fuera de las relaciones ortodoxas del matrimonio, que escondía
ambas raíces.
Debido a sus netas raíces cartaginesas por parte de
madre, doña Carmen posiblemente comparte orígenes
con cualquier tico que tenga orígenes en Cartago (es
decir, la mayoría de los costarricenses).
Desciende, como casi todo costarricense del Valle Central,
de la india Catalina de Tuia, quizá la más
exitosa matrona de todos los tiempos pues las ramificaciones
de su mitocondria llega a todos los estratos sociales de
los ticos vallecentraleños, hoy esparcidos por todo
el territorio nacional.
También es su antepasada, Gracia –india– y
su compañero, el conquistador Domingo Jiménez,
rebautizado en el siglo XX como el coplero, por las famosas
coplas que escribió conta un gobernador y que no eran
originales, como bien analiza el filólogo Abelardo
Bonilla Baldares en su libro sobre la literatura costarricense.
Veamos su ascendencia directa hasta una de las abuelas
comunes de casi todo tico (c. significa nacido aproximadamente):
Carmen Naranjo Coto (1928)
Caridad Coto Troyo (1893)
Francisco Coto Céspedes (1866)
José María Coto Brenes (1830)
María Joaquina Brenes Guzmán (c. 1793)
Juan de Dios Brenes Segura (1740)
María Efigenia Segura Falcón (c. 1718)
Antonio Segura Aguilar (1682)
Baltasar de Segura Espinoza (c. 1657)
Margarita de Espinosa (c. 1637)
Gabriel de Aguilar (c. 1600)
Catalina Tuia (c. 1585), india natural de Curridabat; este
pueblo fue dado en econmienda de Antonio Alvarez Pereira,
de ahí que quizá Catalina también
haya sido conocida como Catalina Pereira.
Entre otros, comparte ancestros con monseñor
Antonio Troyo Calderón, con Manuel de la Cruz
González Luján, con el escritor Daniel
Gallegos Troyo, con los historiadores Eugenia Ibarra
Rojas, Giselle Mora Quirós y José Antonio
Fernández Molina, con la investigadora Ana Isabel
Herrera Sotillo, con el empresario Bruce Masís
Dibiasi, con el genealogista Ramón Villegas Palma,
con el médico legal Jorge Martín Aguilar
Pérez y con el ingeniero Oscar Solano Zavaleta.
La lista podría ser interminable; por ejemplo,
si ampliamos las ancestrías comunes a los conquistadores
pues la mayoría de los ticos descendemos de casi
todos los conquistadores que se establecieron en la entonces
Provincia de Costa Rica.
Incluso quien escribe estas líneas comparte algunos
antepasados del siglo XVII y muchos del XVI con doña
Carmen, pero esto no tiene nada de extraordinario en
un país como el nuestro, donde todos nuestros
orígenes más remotos son cartagineses.
Por otra parte, en medio de la gran cantidad de abuelos
mestizos que tiene doña Carmen, hallamos algunos
antepasados españoles (criollos o peninsulares)
que contribuyeron aún más a la mezcla que
dio origen a los costarricenses. Entre los peninsulares
y crillos que llegaron poco después de la conquista
están Francisco de Ocampo Golfín, Gaspar
de Chinchilla, Miguel Calvo, Ambrosio de Brenes, Pedro
de Santiago Galindo, Cristóbal de Chaves (estos últimos
tres no sabemos si eran peninsulares o nacidos ya en
América) y Gaspar de Abarca Alatras. Ya en el
siglo XVII y XVIII, hallamos a Tomás Muñoz
de la Trinidad, Lorenzo de Arburola Irribarren, Esteban
de Osés Navarro, Benito Serrantes y Luis Arnesto
de Troya.
También encontramos a Juan de Molina y José Falcón,
guatemaltecos, al parecen criollos, pero cuya descendencia
a veces es citada como mestiza.
Asimismo, es interesante observar cómo Domingo
Rojas Serrantes o Rojas Troyo, según la documentación
consultada, adopta el apellido Troyo, de su bisabuela
materna-materna, que usan sus descendientes hasta la
actualidad. Quizá este cambio se debió a
que de todos los apellidos de los ancestros de Domingo,
Troyo (antes Arnesto de Troya) era el de más renombre
en la Vieja Metrópoli descendientes de los Muñoz
de la Trinidad y de los Arburola Osés Navarro,
entre otros.
Por supuesto, conforme nos vamos remontando en sus raíces,
hallaremos también algunos conquistadores de Costa
Rica. Entre otros presentes en su árbol genealógico,
están Pedro Alonso de las Alas, Miguel Sánchez
de Guido, Juan López, Gómez Jaramillo,
Alonso Guitérrez de Sibaja, Diego de Aguilar,
Domingo Jiménez, Jerónimo Vanegas, Cristóbal
de Alfaro, Gómez Jaramillo y Antonio Alvarez Pereira.
Lamentablemente, es casi imposible conocer muchas de
las raíces indígenas pues para el siglo
XVII hay gran pérdida documental, sobre todo de
la serie sacramental (bautizos y matrimonios, sobre todo).
No obstante, el que muchos de los antepasados de doña
Carmen sean citados como mestizos, remite a que tuvieron
origen mezclado, principalmente entre español
e indio; aunque también se encontraron rastros
afromestizos en alguna de sus ramas, particularmente
en la familia Cedeño, cuyos descendientes son
citados como mestizos o mulatos en distintas ocasiones,
lo que nos permite suponer que en el siglo XVII deben
haber tenido entre sus antepasados algún esclavo
negro (o varios).
Sobre su madre y la familia materna, doña Carmen
dijo en una entrevista:
“
Mi madre ... es miembro de una de las familias más
excéntricas: los Coto Troya.” Aseguraba
que sus abuelos maternos se ganaron la fama de extravagantes
por su apego al culto de la razón y espefícamente
a su símbolo: la lechuza.
De hecho, doña Carmen aseguró que tuvo
una influencia muy grande por parte de sus abuelos
maternos.
Genealogía
Además del cuadro genealógico, donde se
puede observar una resumen de la genealogía de
Carmen Naranjo, aquí podrán encontrarse
gran cantidad de datos de los distintos ascendientes
de doña Carmen, que posiblemente serán
ascendientes de infinidad de personas con raíces
cartaginesas.
Cuadro genealógico.
Sobre cómo empezar una genealogía y entender
cómo presento la ascendencia de Carmen Naranjo,
véase también la columna Raíces Nº11.
Uno de los métodos más simples y prácticos
es escribir un árbol genealógico total
[método Sosa-Strodonitz], el cual incluye la totalidad
de los antecesores; contiene tanto las diversas líneas
masculinas (la principal, entre ellas) y las líneas
femeninas.
Este sistema, que hemos empleado en otros casos, consiste
en numerar cada uno de los antepasados y el límite
lo establece el investigador mismo pues con este método
se puede prolongar hasta el infinito (teóricamente,
porque en realidad se puede continuar hasta donde las
fuentes lo permitan).
Así, a toda persona le corresponderá un
número. Al individuo del que se realiza la genealogía
(genealogiado), en este caso doña Carmen Naranjo
Coto, le tocará el número 1.
Si se multiplica el número por dos, el resultado
es el número que le corresponde al padre del genealogiado
y si se le adiciona uno a ese resultado, se obtiene la
cifra que corresponde a su madre –segunda generación–;
se deduce, entonces, que los números pares siempre
antecederán a los varones y los impares a las
mujeres.
Partiendo de quien se hace la genealogía (número
1), obtendremos, al aplicar la citada regla matemática,
que el número del padre de este será igual
a 1X2=2; y al sumarle 1 (2+1=3) da el número que
le corresponde a la madre (3).
Ahora bien, no se trata solo de una lista, hay que anotar
los datos biográficos y familiares que permitan
conocer al individuo y su familia, estos deben ser escritos
después de los nombres de cada pareja de “abuelos”.
Idealmente, se deben añadir las fuentes de información
de las que se toman los datos y cualesquier datos que
deseen incluir (anécdotas, apodos, etc.).
Los cuatro abuelos del genealogiado conforman la tercera
generación ascendente, y para conocer los números
que se les deben asignar se efectúa la operación
ya citada; se multiplica la cifra del padre del genealogiado
por dos (2X2=4) y se obtiene así el número
que le corresponde al abuelo paterno (4) y si se le suma
a este 1 (4+1=5) da como resultado el número de
la abuela paterna (5); por otra parte, si se multiplica
el número de la madre del genealogiado por 2 (3X2=6),
se obtiene el número que le toca al abuelo materno
(6) y al sumarle la unidad (6+1=7), logramos el número
de la abuela materna (7).
Este tipo de genealogía quedaría ordenada
de la siguiente manera:
1. Genealogiado.
HIJO DE:
2. Padre del genealogiado.
3. Madre del genealogiado.
NIETO DE:
4. Abuelo paterno.
5. Abuela paterna.
6. Abuelo materno.
7. Abuela materna.
BISNIETO DE (o SEGUNDO NIETO DE):
8. Bisabuelo paterno-paterno.
9. Bisabuela paterno-paterna.
10. Bisabuelo paterno-materno.
11. Bisabuela paterno-materna.
12. Bisabuelo materno-paterno.
13. Bisabuela materno-paterna.
14. Bisabuelo materno-materno.
15. Bisabuela materno-materna.
Luego de los bisabuelos, se continuaría con los
16 tatarabuelos (o terceros abuelos), que conforman la
quinta generación ascendente; y para numerarlos
se sigue la misma regla matemática, posteriormente
se anotan los 32 quintos abuelos y así sucesivamente.
Asimismo, es importante indicar la generación
que se va a describir, como se muestra anteriormente,
así entre los bisabuelos y tatarabuelos, se escribirá “TATARANIETO
DE:” o “TERCER NIETO DE:”; entre los
tatarabuelos y los cuartos abuelos, “CUARTO NIETO
DE:”, y así subsecuentemente.
Si se desconoce el nombre de algún antepasado,
el número que se le debía asignar no debe
ser usado para otro “abuelo”, simplemente
no se escribe (o se consigna el número pero con
el término “desconocido” o “desconocida” o “sin
más datos por el momento”), como tampoco
las cifras que hubieran correspondido a los antecesores
de esa persona cuyo nombre desconocemos.
Se trata de un trabajo que incluye mucha información,
pero que no es exhaustivo ni pretendió serlo.
1. Carmen Naranjo Coto
Nació en Cartago, a las 18:30 horas del 30 de enero
de 1928.
Hija de:
2. Sebastián Naranjo Prida
3. Caridad Coto Troyo Sebatián Naranjo Prida (firmó Sebastian Naranjo,
sin rúbrica) nació en Santa Cruz de Tenerife,
Islas Canarias, España, en 1889, trasladó su
residencia a Costa Rica hacia 1907 (según declara
en el expediente matrimonial(2)) y se dedicó al
comercio.
El 17 de enero de 1921 se presenta ante cura párroco
de Cartago para solicitar dispensa de amonestaciones “1° por
la seguridad que tiene de que no existe ningún impedimento;
2° porque quiere desposarse el domingo próximo;
y 3° porque no le conviene demorar su matrimonio”.
Por su parte, Caridad fue bautizada en Cartago, el 19 de
noviembre de 1897, era vecina de esa ciudad y dedicada
a los “oficios domésticos”, según
fórmula de la época.
Sobre la cristianidad de Sebastián declararon su
hermana mayor, Da. Petronila Naranjo Prida de Perera (firmó Petra
N de Perea, rubricado); Isidro Perera Boix, esposo de la
anterior (firmó: Isidro Perera Boix, rubricado)
y Francisco Coto Céspedes (firmó: Franco
Coto C, sin rúbrica).
Finalmente, la Vicaría Capitular de San José,
el 21 de enero de 1921(3), concedió la dispensa
que pedían y el matrimonio se realizó en
la Parroquia de Cartago, el 23 de enero de 1921. Fueron
testigos de esta boda Guillermo Guier, casado, y Luz Coto,
soltera, ambos vecinos de Cartago. Los casó el cura
José J. Calderón.
Nieta de:
4. Manuel Naranjo Sánchez
5. Carmen Prida Núñez
Españoles vecinos de Santa Cruz de Tenerife, Islas
Canarias. Doña Carmen viajó a Costa Rica
con su hijo
Hijos que localizamos:
•
Petronila Naranjo Prida casó con Isidro Perera Boix.
[Hija de este matrimonio fue Matilde Perera Naranjo, quien
contrajo matrimonio con Santiago Crespo].
•
Sebastián Naranjo Prida casó con Caridad
Coto Troyo.
6. Francisco Coto Céspedes
7. Josefa Troyo Gómez
Francisco, agricultor, nativo y feligrés de Cartago,
se casó de 26 años y Josefa, nativa de
San Ramón y feligresa de Cartago, de 23 años.
Francisco Coto contrajo matrimonio en Cartago, en la
parroquia de San Francisco, el 25 de febrero de 1892(4),
con Josefa Troyo.
Hijos que localizamos:
•
Roberto Coto Troyo (bautizado en Cartago, 14 de mayo
de 1895) casó en Cartago, el 9 de enero de 1921(5),
con María de los Angeles Quesada (bautizada en
Cartago, el 24 de mayo de 1899), hija legítima
de Medardo Quesada y Sara Piedra.
•
Caridad Coto Troyo casó con Sebastián Naranjo
Prida.
Bisnieta de:
12. José María Coto Brenes
13. Isabel Práxedes Céspedes Fonseca
Isabel fue bautizada en la Vieja Metrópoli, el 8
de julio de 1838.
José María Coto contrajo matrimonio en Cartago,
el 2 de noviembre de 1853(6), con María Isabel Céspedes.
El matrimonio lo efectuó el padre José María
Calvo.
Hijos:
•
Francisco Coto Céspedes casó con Josefa Troyo
Gómez.
•
María Bernarda Coto Céspedes casó en
Cartago, el 17 de junio de 1878, con Antonio Coto Quesada,
hijo legítimo de Ramón Coto y Manuela
Quesada.
•
Elena Coto Céspedes casó en Cartago, el 28
de enero de 1884, con Ramón Sáenz, viudo
de Ramona Sirias.
•
Miguel Coto Céspedes casó en Cartago, el
25 de enero de 1886, con Rosenda Arias, hija legítima
de Dolores Arias y Rita Alvarez.
•
José Joaquín Coto Céspedes casó en
Cartago, el 26 de setiembre de 1892, con María Bernabé Céspedes
Valerín, hija legítima de Antonio Céspedes
y Manuela Valerín.
14. Domingo [Rojas Serrantes] Troyo
15. Mercedes Gómez
Casaron en Alajuela(7), el 16 de noviembre de 1864.
Pese a que cuando casó usó sus apellidos,
Rojas Serrantes, luego opta por usar el apellido de su
abuela materna, quien había sido hija natural de
Petronila Arnesto de Troya y Antonio Suárez.
Hijos:
•
María de Jesús Troyo Gómez (nació en
Alajuela, el 3 de marzo de 1865 y fue bautizada en la Parroquia
de San Juan de Nepomuceno de esa ciudad, el 6 del mismo
mes y año).
•
Mercedes de las Piedades Troyo Gómez (nació en
Alajuela, el 25 de noviembre de 1866 y fue bautizada en
la Parroquia de San Juan de Nepomuceno de esa ciudad, el
30 del mismo mes y año)
•
Ester [Rojas] Troyo Gómez (nació en San Ramon,
hacia 1868) casó en Cartago, el 2 de febrero de
1893, con Camilo Ibarra Casasola, artesano (nació hacia
1872), hijo legítimo de Luz Ibarra y María
Josefa Casasola.
•
Josefa Troyo Gómez (nació en San Ramón,
hacia 1869) casó con Francisco Coto Céspedes.
•
Antonio Troyo Gómez
•
Octavio Troyo Gómez
•
Domingo Troyo Gómez
•
Miguel Angel Troyo Gómez
•
Mateo Troyo Gómez
•
Pompilio Troyo Gómez
•
José Ramón Troyo Gómez (nació en
mayo de 1874; murió y fue sepultado el 16 de agosto
de 1875; de disentería(8))
Tataranieta de:
24. Pedro Francisco Coto
25. Joaquina Brenes Guzmán
Eran mestizos y casaron en la parroquia de Cartago, el
26 de febrero de 1813(9).
Pedro Francisco hizo testamento en Cartago, el 10 de
diciembre de 1830.
Hijos:
•
Isabel Ramona Coto Brenes, bautizada en Cartago, el 9
de julio de 1814.
•
Rafael Bruno Coto Brenes, bautizado en Cartago, el 6
de octubre de 1815.
•
María de Jesús Coto Brenes, bautizada en
Cartago, el 11 de enero de 1820.
•
María del Rosario Coto Brenes, bautizada en Cartago,
el 1° de marzo de 1822.
•
Joaquín Tomás Coto Brenes, bautizado en
Cartago, el 31 de diciembre de 1823.
•
María Joaquina Coto Brenes, bautizada en Cartago,
el 13 de mayo de 1827.
•
José María Coto Brenes casó con
Isabel Práxedes Céspedes.
26. Santiago [del Carmen] Céspedes Rivera
27. Josefa Joaquina Fonseca Cedeño
Santiago fue bautizado en Cartago, el 26 de julio de
1805.
Joaquina fue bautizada en Cartago, el 2 de noviembre
de 1801.
Ambos eran mestizos y casaron en la misma ciudad, el
27 de noviembre de 1826(10).
Pese a que no se dice nada en esta partida sobre si tenían
parentesco, es posible que lo hayan tenido pues ambos
tienen Céspedes en sus genealogías, pues
Joaquina es nieta de José Antonio Cedeño
Céspedes.
Hijos:
•
María Trinidad Céspedes Fonseca (bautizada
en Cartago, el 13 de setiembre de 1829) casó en
la misma ciudad, el 20 de junio de 1846, con Joaquín
Coto.
•
Juan de Dios Céspedes Fonseca (bautizado en Cartago,
el 1° de julio de 1833)
•
Rosalía Céspedes Fonseca (bautizada en
Cartago, el 6 de setiembre de 1836)
•
Isabel Práxedes Céspedes Fonseca (bautizada
en Cartago, el 8 de julio de 1838) casó en la
misma ciudad, el 2 de noviembre de 1853, con José María
Coto.
•
Romualda Vicenta Céspedes Fonseca (bautizada en
Cartago, el 8 de febrero de 1844)
•
María Dominga Céspedes Fonseca (bautizada
en Cartago, el 4 de agosto de 1842)
•
Domingo Céspedes Fonseca (nació hacia 1842)
casó en la iglesia de San Nicolás, Cartago,
el 19 de agosto de 1888, con Froilana Valverde (nacida
hacia 1855), hija legítima de Francisco Valverde
y Lorenza Villavicencio.
•
José María Céspedes Fonseca (bautizado
en Cartago, el 10 de setiembre de 1844)
28. Pedro de Jesús Rojas Pérez
29. María de Jesús [Serrantes](11) Troyo
Pedro fue bautizado en Cartago, el 23 de octubre de 1805.
Era mestizo, su esposa, española [criolla].
Casaron en Cartago, hacia 1827, pero su partida matrimonial
no se ha encontrado aún [pudo no haber sido anotada].
Hijos(12):
•
Juan de Dios Rojas Serrantes, bautizado en Cartago(13),
el 26 de setiembre de 1828; murió en Napa, Estado
de California, antes del 17 de enero de 1878(14)) casó en
Cartago(15) con Da. María Manuela Guzmán,
hija legítima de [Dn.] Victoriano Guzmán
Pacheco y Casimira Rivera Calvo.
•
Don José Ramón Rojas Serrantes, bautizado
en Cartago(16), el 2 de junio de 1832; casó en la
misma ciudad, el 21 de junio de 1874, con doña Angela
de los Dolores Pacheco, hija legítima de don Asunción
Pacheco y doña Clara Ugalde.
•
Domingo de Jesús Rojas Serrantes, bautizado en Cartago(17),
el 4 de agosto de 1834; casó con Mercedes Gómez.
30. Desconocido
31. María Teodora Gómez
Sin más información, por el momento.
Cuarta nieta de
48. Desconocido
49. Luisa Francisca Coto
Mestiza, nació hacia 1770, sin más información,
por el momento.
Madre de:
•
Pedro Francisco Coto casó con Joaquina Brenes
Guzmán.
• Fray Manuel Coto (hizo testamento en Cartago, el 16 de
agosto de 1849)
50. Juan de Dios Brenes Segura
51. María de las Nieves Guzmán Vega
Juan de Dios Brenes, mestizo, contrajo matrimonio en
Cartago, el 30 de julio de 1805(18), con María
de las Nieves Guzmán, mestiza. Juan de Dios otorgó dos
veces testamento en Cartago, la primera el 19 de octubre
de 1810 y la segunda vez
el 28 de diciembre de 1826. María de las Nieves
hizo testamento en Cartago, el 30 de junio de 1840.
Hijos:
•
Antonio José Brenes Guzmán (bautizado en
Cartago, el 10 de mayo de 1806)
•
José de los Angeles Brenes Guzmán (bautizado
en Cartago, el 20 de setiembre de 1807) casó con
María Petronila Mora.
•
Manuel Cornelio Brenes Guzmán (bautizado en Cartago,
el 16 de setiembre de 1809) casó con María
Gómez.
•
Juan Vicente Brenes Guzmán (bautizado en Cartago,
el 22 de enero de 1811)
•
Josefa Luisa Brenes Guzmán (bautizada en Cartago,
el 28 de agosto de 1812) [casada según testamento].
•
Apolonia de Jesús Brenes Guzmán (bautizada
en Cartago, el 10 de febrero de 1814) casó en
la misma ciudad, el 23 de enero de 1833, con Tomás
Coto.
•
José María Brenes Guzmán (bautizado
en Cartago, el 20 de octubre de 1815)
•
María Antonia Brenes Guzmán (bautizada
en Cartago, el 13 de setiembre de 1817)
•
Juan George Brenes Guzmán (bautizado en Cartago,
el 23 de abril de 1819)
•
Joaquina Brenes Guzmán casó Pedro Coto.
•
María Josefa Brenes Guzmán casó en
Cartago, el 20 de mayo de 1828, con José Asunción
Brenes.
•
Manuela Brenes Guzmán, con hijos.
•
Antolino Brenes Guzmán casó con Francisca
Rojas.
Juan de Dios Brenes, natural de Cartago,
contrajo primeras nupcias en esa ciudad, el 31 de diciembre
de 1769(19), con María Francisca de Umaña
[también conocida con los apellidos Obando y Pacheco],
natural de Cartago, viuda de Miguel Coto e hija de Petronila
Umaña.
Hijos:
•
Josefa Petronila Concepción [María de la
Concepción 1790] Brenes Umaña (bautizada
en Cartago, el 21 de octubre de 1770) casó en Cartago,
el 6 de octubre de 1790, con José Antonio Quesada.
•
José Francisco Brenes Umaña (bautizado
en Cartago, el 14 de julio de 1772)
•
Josefa Mauricia de los Dolores Brenes Umaña (bautizada
en Cartago, el 22 de setiembre de 1776)
•
María de los Angeles Brenes Umaña (bautizada
en Cartago, el 21 de abril de 1778) casó con Eduardo
González.
•
José Miguel Brenes Umaña (bautizado en Cartago,
el 29 de setiembre de 1783) casó con Da. Feliciana
Chavarría.
•
María del Carmen Brenes Umaña (bautizada
en Cartago, el 20 de agosto de 1781)
•
Juan Francisco Brenes Umaña (bautizado en Cartago,
el 11 de octubre de 1786) casó con Silveria
Matamoros.
•
María de las Mercedes Brenes Umaña, con
hijos.
52. José Antonio Céspedes González
53. Simona Rivera Salazar
José Antonio Céspedes, mestizo, contrajo
matrimonio en Cartago, el 20 de enero de 1802(20), con
Simona Rivera, mestiza. El matrimonio lo efectuó fray
Jacinto Maestre.
Hijos:
•
José de Jesús Céspedes Rivera (bautizado
en Cartago, el 17 de febrero de 1803) casó en la
misma ciudad, en primeras nupcias, el 8 de octubre de 1825,
con María del Rosario Rojas [sic], hija legítima
de Miguel Quirós y Feliciana Rojas; contrajo segundas
nupcias en la misma ciudad, el 29 de enero de 1852, con
Juliana González Brenes, hija legítima de
Domingo González y Escolástica Brenes.
•
Santiago del Carmen Céspedes Rivera (bautizado en
Cartago, el 26 de julio de 1807) casó con Joaquina
Fonseca Cedeño.
•
María Nicolasa Céspedes Rivera (bautizada
en Cartago, el 26 de diciembre de 1807)
•
Juan de Dios Céspedes Rivera (bautizado en Cartago,
el 23 de mayo de 1812) casó con Francisca Masís.
•
Catalina de Jesús Céspedes Rivera (bautizada
en Cartago, el 14 de noviembre de 1815) casó en
Cartago, el 19 de noviembre de 1833, con Juan Granados.
•
Pía de Jesús Céspedes Rivera (bautizada
en Cartago, el 11 de julio de 1817) casó en
la misma ciudad, el 25 de mayo de 1837, con Manuel
Rojas.
•
Gregorio Ramón Céspedes Rivera (bautizado
en Cartago, el 17 de junio de 1820)
54. José Anselmo Fonseca Castillo
55. Dominga de Jesús Cedeño González
Dominga fue bautizada en Cartago, el 3 de noviembre de
1767.
José Anselmo fue bautizado en Cartago, el 23 de
abril de 1775 y otorgó dos testamentos en esa ciudad,
el primero el 25 de octubre de 1834 y el 21 de noviembre
de 1837.
José Anselmo Fonseca, mestizo, casó en Cartago,
el 29 de enero de 1800(21), con Dominga Cedeño,
mestiza. El matrimonio lo realizó Juan José Benito
Bonilla, teniente de cura de esa ciudad.
Hijos:
•
Josefa Joaquina Fonseca Cedeño (bautizada en Cartago,
2 de noviembre de 1801) casó en la misma ciudad,
el 27 de noviembre de 1826, con Santiago Céspedes.
•
Juana de Dios Fonseca Cedeño (bautizada en Cartago,
el 22 de febrero de 1804; no cit. en el testamento).
•
Juana Teodora Fonseca Cedeño (bautizada en Cartago,
el 9 de noviembre de 1805) casó en la misma ciudad,
el 14 de noviembre de 1821, con José María
Masís y segunda vez casó con Pablo Chavarría.
•
Juan Francisco Fonseca Cedeño (bautizado en Cartago,
el 27 de enero de 1810) casó en la misma ciudad,
el 4 de mayo de 1829, con María de los Angeles Segura,
hija legítima de José Antonio Segura y María
Manuela Robles.
56. Mateo de Jesús Rojas Hidalgo
57. Josefa de la Cruz Pérez López
Mateo de Jesús Rojas, mestizo, contrajo matrimonio
en Cartago, el 6 de abril de 1796(22), con Josefa de
la Cruz Pérez, mestiza. El matrimonio lo efectuó el
cura José María Esquivel.
Mateo hizo testamento mancomunado con su esposa, en Cartago,
el 2 de diciembre de 1831 y codicilo el 21 de diciembre
de 1837.
Hijos:
•
Ubalda de Jesús Rojas Pérez (bautizada
en Cartago, el 29 de mayo de 1797) casó en la
misma ciudad, el 6 de febrero de 1817, con Manue de Jesús
Alfaro.
•
Miguel de Jesús Rojas Pérez (bautizado
en Cartago, el 8 de mayo de 1799), presbítero.
•
María de Jesús Rojas Pérez (bautizada
en Cartago, el 17 de marzo de 1801) casó en la
misma ciudad, el 2 de myo de 1818, con Esteban Navarro.
•
Nicolasa de Jesús Rojas Pérez (bautizada
en Cartago, el 12 de marzo de 1803; no cit. en testamento
1831)
•
Josefa de la Trinidad Rojas Pérez (bautizada en
Cartago, el 26 de abril de 1804; no cit. en testamento
1831)
•
Pedro de Jesús Rojas Pérez (bautizado en
Cartago, el 23 de octubre de 1805) casó con María
de Jesús Serrantes [o Troyo].
•
Juan Ramón de Jesús Rojas Pérez(23) (bautizado en Cartago, el 3 de julio de 1807) casó con
Juana Masís (cit. testamento 1831) muy posiblemente
casó segunda vez en Cartago, el 28 de junio de
1848 con María de Jesús Flores, hija legítima
de Joaquín Flores y Ana Lobo.
•
Brígida Francisca de Jesús Rojas Pérez
(bautizada en Cartago, el 9 de octubre de 1809) casó en
la misma ciudad, el 19 de agosto de 1828 con José Hidalgo.
•
Benita de Jesús Rojas Pérez (bautizada
en Cartago, el 13 de abril de 1816), soltera, 1831.
•
José de Jesús Rojas Pérez (bautizado
en Cartago, el 10 de abril de 1818) casó en la
misma ciudad, el 20 de abril de 1842, con María
de los Angeles Arias Montoya, hija legítima de
José Arias y María Montoya.
•
Juana de Dios Agapita Rojas Pérez (bautizada en
Cartago, el 19 de agosto de 1811; no cit. en testamento,
1831)
•
Ramón de Jesús Rojas Pérez (bautizado
en Cartago, el 11 de diciembre de 1812) casó en
la misma ciudad, el 28 de abril de 1834, con María
de la Trinidad Chavarría Fuentes, hija legítima
de Luis Chavarría y Evarista Fuentes.
•
Simona de Jesús Rojas Pérez (bautizada
en Cartago, el 28 de setiembre de 1819), soltera, 1831.
•
Andrés de Jesús Rojas Pérez (bautizado
en Cartago, el 30 de noviembre de 1821), soltero, 1831.
58. Dn. Benito Serrantes Araujo
59. Da. Juana [Suárez] Troyo
Invariablemente, el apellido Serrantes ha sido mal leído
y confundido con Cervantes; en los documentos casi siempre
escribían Serantes, por Serrantes. Por eso, en
un primer momento, cuesta hallar las partidas referidas
a esta familia pues en los índices los inscribían
como Cervantes.
Don Benito Serrantes era natural de la villa de Cambados,
Reino de Galicia, España, [hoy es capital del
municipio y partido judicial de ese nombre en Pontevedra;
en 1953 contaba con 3.318 habitantes] y contrajo matrimonio
en Cartago, capital de la entonces Provincia de Costa
Rica, el 11 de agosto de 1804(24), con doña Juana
Suárez [sic], quien casi siempre es citada como
doña Juana Troya, o Troyo. El matrimonio lo efectuó el
cura don José Rafael Arnesto de Troyo [tío
de Juana], con licencia del cura párroco de Cartago,
don Rafael José de la Rosa, y los padrinos fueron
don Salvador de Oriamuno y doña María Oriamuno.
El matrimonio Serrantes Troyo solo tuvo una hija:
•
María de Jesus Serrantes Troyo casó con
Pedro Rojas.
Quinta nieta de:
100. Gregorio de Brenes Quirós
101. María Efigenia Segura Falcón
Gregorio de Brenes, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago(25),
con María Efigenia Segura, española; fueron
desposados el 4 de diciembre de 1737 y fueron velados el
11 de febrero de 1738. En la época colonial no siempre
se desposaban y velaban el mismo día, como en este
caso.
Gregorio y María Efigenia otorgaron testamento mancomunado
en Cartago, el 11 de octubre de 1780 y luego él
otorgó otro el 26 de mayo de 1781.
Hijos:
•
Juan de Dios Brenes Segura (bautizado en Cartago, el 8
de marzo de 1740) casó con María Francisca
Umaña y con María de las Nieves Guzmán.
• Manuel Brenes Segura (bautizado en Cartago, el 4 de enero
de 1742)
•
Domingo Antonio Brenes Segura (bautizado en Cartago, el
8 de junio de 1745) casado en Masaya [según testamento].
•
Juan José Brenes Segura, mestizo (bautizado en Cartago,
el 9 de marzo de 1749)
• Juan Cayetano Brenes Segura [citado en el testamento].
102. José Pantaleón de Guzmán
Redondo
103. Cecilia Vega Montenegro
Pantaleón fue bautizado en Cartago, el 28 de julio
de 1744.
José Pantaleón de Guzmán, mestizo,
contrajo matrimonio en Cartago, el 20 de mayo de 1766(26),
con Cecilia Susana Vega, mestiza. Los casó el
fraile Mariano Benítez y sus padrinos fueron Justo
Vega y María Sáenz.
Hijos:
•
Ana Águeda Guzmán Vega (bautizada en Cartago,
el 21 de febrero de 1767) casó en la misma ciudad,
el 14 de enero de 1789, con Manuel Silvestre Brenes.
•
José de la Candelaria Guzmán Vega (bautizado
en Cartago, el 2 de febrero de 1770)
•
Paula Gertrudis Guzmán Vega (bautizada en Cartago,
el 1° de julio de 1771) casó en la misma ciudad,
el 21 de abril de 1796, con Pablo José Granados.
•
Manuel José Guzmán Vega (bautizado en Cartago,
el 11 de junio de 1773), mestizo, casó en la misma
ciudad, el 29 de octubre de 1806, con Antonia Manuela
Ramírez, mestiza, hija legítima de Domingo
Ramírez y Ana Molina.
•
Juana de la Trinidad Guzmán Vega (bautizada en
Cartago, el 26 de junio de 1775) casó en la misma
ciudad, el 12 de mayo de 1802, con Lucas Sanabria.
•
José Manuel Guzmán Vega (bautizado en Cartago,
el 4 de junio de 1779)
•
María Petronila Guzmán Vega, mestiza, (bautizada
en Cartago, el 30 de junio de 1782), con sucesión.
•
José Pascual Guzmán Vega (bautizado en
Cartago, el 18 de mayo de 1784)
•
Ana María Guzmán Vega (bautizada en Cartago,
el 8 de octubre de 1786)
•
Lorenzo Basilio Guzmán Vega, mestizo (bautizado
en Cartago, el 10 de agosto de 1789) casó en la
misma ciudad, el 5 de abril de 1815, con María
Joaquina Guzmán Mora, mestiza, hija legítima
de Juan Bautista Guzmán y Marcela Mora.
•
Joaquín Nicolas Guzmán Vega (bautizado
en Cartago, el 10 de setiembre de 1791)
•
María de las Nieves Guzmán Vega casó en
Cartago, el 20 de julio de 1805, con Juan de Dios Brenes.
104. Antonio de la Concepción Céspedes
Rivera
105. Antonia Josefa González Calderon
Antonio de la Concepción Céspedes contrajo
matrimonio en Cartago, el 22 de marzo de 1761(27), con
Antonia Josefa González. Los casó el cura
de Cartago, Dn. José Miguel de Guzmán y
Echavarría.
Hijos:
•
María de la Ascensión Céspedes González
(bautizada en Cartago, el 24 de abril de 1761).
•
Juana de Jesús Céspedes González
(bautizada en Cartago, el 11 de octubre de 1766).
•
José Dolores Céspedes González (bautizado
en Cartago, el 27 de febrero de 1772), mestizo, casó en
la misma ciudad, el 8 de enero de 1800, con María
Francisca Mora Vanegas, mestiza, hija legítima
de Silvestre Mora y María Vanegas.
•
Miguel Rafael Céspedes González, mestizo,
casó en Cartago, el 9 de enero de 1793, con María
Gregoria Montoya Salazar, mestiza, hija legítima
de Félix Montoya y Teresa Salazar.
•
Félix Ramón Céspedes González,
mestizo, casó en Cartago, el 31 de enero de 1798,
con Josefa de los Santos Brenes Masís, mestiza,
hija legítima de Manuel Brenes y María
A. Masís.
•
José Antonio Céspedes González,
mestizo, casó en Cartago, el 20 de enero de 1802,
con Simona Rivera Salazar.
•
Manuel Francisco Céspedes González, mestizo,
casó en Cartago, el 25 de enero de 1803, con Josefa
de los Reyes Coto Solano, mestiza, hija legítima
de Ramón Coto y Vicenta Solano.
•
María del Carmen Céspedes González
casó en Cartago, el 11 de febrero de 1804, con
José Domingo Cedeño.
106. José de los Angeles Rivera Montoya
107. Lucía Ramona Salazar Céspedes
José de los Angeles Rivera, mestizo, contrajo
matrimonio en Cartago, el 28 de noviembre de 1781, con
Lucía Ramona Salazar, mestiza.
Hijos:
•
Simona Rivera Salazar (bautizada en Cartago, el 29 de
octubre de 1782) casó en Cartago, el 20 de enero
de 1802, con José Antonio Céspedes.
•
José Joaquín Rivera Salazar (bautizado
en Cartago, el 5 de setiembre de 1787), mestizo, casó en
la misma ciudad, el 20 de agosto de 1806, con María
de los Angeles Cortés, mestiza, hija legítima
de Gerardo Cortés y Antonia Solano; María
de los Angeles contrajo segundas nupcias en Cartago,
el 20 de octubre de 1817, con Simón Bonilla.
•
María Eulalia Rivera Salazar (bautizada en Cartago,
el 13 de febrero de 1791) casó en la misma ciudad,
el 27 de noviembre de 1811, con Ramón Cortés.
•
Prudencia Rivera Salazar casó en Cartago, el 3
de mayo de 1809, con Manuel Santana Pérez.
José de los Angeles Rivera contrajo segundas
nupcias en la misma ciudad, el 7 de enero de 1819, con
María de los Dolores Chacón, mulata, hija
de María Chacón.
Hijos:
•
Ramón de Jesús Rivera Chacón (bautizado
en Cartago, el 5 de abril de 1820)
•
Juana Trinidad Rivera Chacón (bautizada en Cartago,
el 17 de junio de 1821)
•
Ramona Joaquina Rivera Chacón (bautizada en Cartago,
el 14 de marzo de 1824) casó en la misma ciudad,
el 8 de abril de 1847, con José Sánchez.
108. José Francisco Fonseca Alfaro
109. Joaquina [Antonia] Castillo Masís
José Francisco Fonseca casó en Cartago,
el 20 de octubre de 1771(28), con Joaquina Castillo.
Los casó el licenciado don Francisco Robredo,
teniente de cura. Los padrinos fueron Antonio Fernando
Carrillo y Juana Nicolasa Martel, tío y abuela,
respectivamente, de Braulio Carrillo Colina.
Hijos:
•
José Anselmo Fonseca Castillo (bautizado en Cartago,
el 23 de abril de 1775), mestizo, casó en la misma
ciudad, el 29 de enero de 1800, con Dominga de los Angeles
Cedeño González, mestiza.
•
Carlos Fonseca Castillo (bautizado en Cartago, el 27
de diciembre de 1783), mestizo, casó en la misma
ciudad, el 21 de neero de 1801, con Josefa de los Santos
Brenes, mestiza, viuda de Ramón Céspedes.
•
María Fonseca Castillo casó en Cartago,
el 16 de agosto de 1797, con José Antonio Cedeño.
•
José Alejandro Fonseca Castillo, mestizo, casó en
Cartago, el 21 de octubre de 1801, con Benita de la
Trinidad Barrantes [Acosta o Salazar], mestiza, hija
de Juana
Barrantes..
•
Francisco Emeterio Fonseca Castillo, mestizo, casó en
Cartago, 25 de abril de 1799, con María Rojas
Vivas, mestiza, hija legítima de Benito Rojas
y Sebastiana Vivas.
110. José Antonio Cedeño Céspedes
111. Francisca Javiera González
José Antonio Cedeño, mestizo, contrajo
matrimonio en Cartago, el 22 de abril de 1766(29), con
Francisca Javiera González, mestiza. Los casó el
fraile Mariano Benítez y sus padrinos fueron Antonio
Moya y María Mena.
Como era frecuente en la época colonial y hasta
1950, en esta familia vemos a dos hermanos casándose
con otros dos que eran hermanos: Dominga y José Antonio
Cedeño González contraen matrimonio con
Anselmo y María Fonseca Castillo, respectivamente.
Hijos:
•
José Justo Cedeño González (bautizado
en Cartago, el 18 de julio de 1766), mestizo, casó en
la misma ciudad, el 2 de mayo de 1798, con Antonia José Vásquez
Molina, mestiza, hija legítima de Anselmo Vásquez
y Juana Molina.
•
Dominga de Jesús de los Angeles Cedeño
González (bautizada en Cartago, el 3 de noviembre
de 1767) casó en la misma ciudad, 29 de enero
de 1800, con José Anselmo Fonseca Castillo.
•
José de los Santos Cedeño González
(bautizado en Cartago, 1° de noviembre de 1768) casó en
la misma ciudad, el 10 de enero de Gregoria de la Trinidad
Masís Brenes, hija legítima de Leandro
Masís y Manuela Brenes.
•
José Manuel Cedeño González (bautizado
en Cartago, el 21 de enero de 1771)
•
Antonia Feliciana Cedeño González (bautizada
en Cartago, el 10 de junio de 1772)
•
Paula Josefa Cedeño González (bautizada
en Cartago, el 26 de enero de 1775)
•
Manuel Cedeño González (bautizado en Cartago,
el 2 de junio de 1777)
•
Remigio José Cedeño González (bautizado
en Cartago, 1° de octubre de 1778)
•
Paula Josefa Nicolasa de los Dolores Cedeño González
(bautizada en Cartago, el 1° de julio de 1780)
•
José Gregorio Cedeño González (bautizado
en Cartago, 25 de mayo de 1781)
•
Tiburcia Cedeño González (bautizada en
Cartago, el 13 de agosto de 1782)
•
José Lucas Cedeño González (bautizado
en Cartago, 18 de octubre de 1784), mulato [1809), contrajo
primeras nupcias en la misma ciudad, el 31 de mayo de
1809, con Francisca Matamoros Solís, mulata, hija
legítima de Bonifacio Matamoros y María
de la Luz Solís; contrajo segundas nupcias en
Cartago, el 28 de noviembre de 1834, con Rafaela Ramírez
García, hija legítima de Mateo Ramírez
y Dolores García.
•
María Cedeño González (bautizada
en Cartago, 22 de enero de 1786)
•
José Antonio Cedeño González, mestizo,
casó en Cartago, el 16 de agosto de 1797, con
María Fonseca Castillo, mestiza, hija legítima
de Francisco Fonseca y Antonia Joaquina Castillo.
•
José Agustín Cedeño González
casó en Cartago, 10 de agosto de 1799, con Da.
Marta Josefa Herrera, hija legítima de Alfonso
Herrera y Da. Candelaria Jiménez.
•
María Inés Cedeño González
casó en Cartago, el 8 de julio de 1811, con José Miguel
Calderón.
112. José Onofre de Jesús Rojas
Camacho
113. Benita Mercedes Hidalgo Leitón
José Onofre de Jesús nació el 3
de julio de 1739 y fue bautizado en Cartago, al día
siguiente(30).
José Onofre de Jesús Rojas contrajo segunda
nupcias en Cartago, el 27 de agosto de 1766(31), con
Benita de las Mercedes Hidalgo. El matrimonio lo efecutó fray
Mariano Benítez y los padrinos fueron Francisco
Antonio Céspedes y María de los Angeles
Mata.
Hijos:
•
Gertrudis de Jesús Rojas Hidalgo (bautizada en
Cartago, el 2 de junio de 1767).
•
Mateo de Jesús Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago,
el 20 de setiembre de 1770) casó con Josefa Pérez.
•
Josefa de la Aurora Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago,
el 20 de febrero de 1773) casó en al misma ciudad,
el 11 de febrero de 1795, con José Francisco Hernández
Chavarría.
•
Micaela Jerónima Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago,
el 29 de setiembre de 1775).
•
Francisco de Jesús Rojas Hidalgo (bautizado en
Cartago, el 14 de marzo de 1778).
•
Isidora de la Trinidad Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago,
el 3 de junio de 1780).
•
María Magdalena Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago,
el 24 de julio de 1782) casó en la misma ciudad,
el 8 de febrero de 1804, con Juan José López.
•
José Francisco Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago,
el 2 de febrero de 1785), mestizo, casó en la
misma ciudad, el 28 de enero de 1812, con María
Manuela Calvo, mestiza, hija legítima de Angel
Calvo y Susana Guzmán..
•
Antonio Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago, el 14 de
junio de 1787) casó en la misma ciudad, el 17
de octubre de 1808, con María Manuela Pérez,
hija legítima de Manuel Pérez y Manuela
López.
•
Joaquín María Concepción Rojas Hidalgo
(bautizado en Cartago, el 9 de diciembre de 1789), mestizo,
casó en la misma ciudad, el 20 de octubre de 1812,
con Marta Calderón, mestiza, hija legítima
de Pablo Calderón y Teresa García.
•
Salvador del Espíritu Santo Rojas Hidalgo (bautizado
en Cartago, el 23 de julio de 1794).
•
José Lorenzo Rojas Hidalgo, mestizo, casó en
Cartago, el 10 de agosto de 1797, con Hilaria Lobo, mestiza,
hija legítima de Cayetano Lobo y Candelaria Villar..
José Onofre Rojas contrajo primer matrimonio
en Cartago, el 15 de enero de 1761(32), con Manuela Josefa
Montero. Fueron casados por el cura don José Miguel
de Guzmán y Echavarría.
Hijo:
•
José Rojas Montero (bautizado en Cartago, el
12 de abril de 1762)
114. Manuel José Pérez Guerrero
115. Manuela Josefa López Bonilla
Manuel José Pérez, mestizo, contrajo matrimonio
en Cartago, el 20 de abril de 1777(33), con María
Josefa López, mestiza. Los casó don Maximiliano
Antonio de Alvarado y Jirón y fueron apadrinados
por Dn. Dámaso Gutiérrez y Da. Manuela Bonilla.
Hijos:
•
José de la Cruz Pérez López (bautizado
en Cartago, 18 de julio de 1777)
•
Josefa de la Cruz Pérez López casó en
Cartago, 6 de abril de 1796, con Mateo de Jesús
Rojas.
•
José de los Angeles Pérez López (bautizado
en Cartago, el 19 de agosto de 1778), mestizo, casó en
|