Edición 40

Ascendencia de la escritora Carmen Naranjo Coto (1928)

Autor: Mauricio Meléndez Obando

En esta oportunidad, la columna Raíces presenta a sus lectores la genealogía ascendente de la escritora Carmen Naranjo Coto, cuyo reconocimiento es general tanto en medios académicos como políticos.

Asimismo, incluimos información diversa sobre su obra literaria, su trabajo más destacado en la función pública y las opiniones de otros escritores e intelectuales sobre ella.

Parte de esta investigación se incluyó en el ciclo “Tres Creadoras Costarricenses”, realizado y organizado en 1997 por la Dirección General de Cultura, del Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, en que también se rindió homenaje a la pintora Margarita Bertheau Odio (de quien quizá brindemos un trabajo similar en otra oportunidad) y la escritora Yolanda Oreamuno Unger (de quien ya publicamos en Raíces 18).

En particular, la parte genealógica fue ampliada considerablemente en el presente artículo, pues en el original se consideraron apenas algunos de sus bisabuelos y tatarabuelos, y aquí hemos llegado hasta algunos de sus octavos abuelos.

En distintos momentos de ese proyecto se contó con el apoyo de la antropóloga Gina Valitutti, la periodista Patricia Blanco y el administrador German Bolaños.

Nacimiento y primeros años

Carmen Naranjo Coto nació en la ciudad de Cartago, el 30 de enero de 1928, y fue bautizada en la misma ciudad(1), el 5 de mayo de ese año. Sus padrinos fueron Tomás Siverio y su abuela paterna, Carmen Prida. Hija del matrimonio conformado por don Sebastián Naranjo Prida, español, y Caridad Coto Troyo, costarricense (véase el expediente matrimonial suyo aquí: página1, página 2, página3, página 4, página 5 y página 6). Según contó Carmen Naranjo en una entrevista aparecida en la Revista Dominical, su padre le enseñó a leer a muy corta edad y la impulsó en el mundo de las letras.

Ella era la menor de cuatro. Sus hermanos son Manuel, Mario y Alfonso Naranjo Coto.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela República del Perú, en San José, y los secundarios en el Colegio Superior de Señoritas. Estudió filología en la Universidad de Costa Rica y después efectuó estudios de posgrado en la Universidad Autónoma de México y la Universidad de Iowa City (EE.UU.).

Ha desarrollado profundamente dos vertientes en su vida, la función pública y la literatura.

Carmen Naranjo Coto se ha destacado en el campo político, en el que impulsó importantes proyectos sociales, y en el artístico, principalmente en el literario.

Como funcionaria se desempeñó, entre otras instituciones, en el Instituto Costarricense de Electricidad, la Caja Costarricense de Seguro Social, la Organización de los Estados Americanos, el Instituto Centroamericano de Administración Pública, la Organización de las Naciones Unidas, el Museo de Arte Costarricense y la Editorial Universitaria Centroamericana,.

Destacó excepcionalmente como Ministra de Cultura y como Embajadora de Costa Rica en Israel, país que admira con gran profundidad, donde, además, entabló una gran amistad con Golda Meir.

Aunque doña Carmen ha viajado por todo el mundo, ha confesado en varias ocasiones que si se fuera de Costa Rica, sin dudarlo, escogería Jerusalén para vivir.

En cuanto a la veta literaria y artística, Carmen Naranjo ha incursionado en la poesía, la novela, el cuento, la dramaturgia, el ensayo y el dibujo.

Ha destacado por el abordaje del tema de la mujer y sus luchas, y por el examen agudo de los problemas sociales, con una narrativa de avanzada y una ruptura bastante frecuente de los límites entre los géneros literarios.

Asimismo, uno de sus campos de acción han sido los talleres de literatura que ha deserrollado a lo largo de su vida y en los cuales se han forjado algunos de los escritores contemporáneos, como Linda Berrón. En ellos, doña Carmen comparte sus conocimientos y experiencias, se estudia el idioma español, la teoría y la práctica de los diferentes géneros narrativos.

En cuanto a la labor en la función pública, se ha sentido sumamente satisfecha por su trabajo en el Seguro Social, donde promovió la universalización y la preparación del sistema de pensiones de los trabajadores del campo y los que no habían cotizado antes, así como las bases fundamentales para proteger a los trabajadores por cuenta propia.

Su pensamiento

Como parte de un documental elaborado por el cineasta Oscar Castillo, doña Carmen Naranjo preparó un guión en que se refleja claramente el pensamiento que ha guiado sus pasos y sus experiencias en el campo cultural y en la función pública.

Tuve acceso a este documento, que muy amablemente me facilitó doña Carmen, y quisiera, entonces, rescatar algunos aspectos que considero fundamentales para comprender a esta gran mujer.

Entre otros textos que reseña, dice sobre Mujer y Cultura.

Escribí el libro Mujer y cultura, en que estudio los mitos de Eva, Penélope, la virginidad, Beatriz de Dante y la Dulcinea del Toboso, así como la Nora de Ibsen en Casa de Muñecas y las malas interpretaciones que se dieron ante los primeros movimientos de liberación femenina.

“ En Eva, la culpable del primer éxodo humano, advertí que no se entendió su curiosidad en el buen sentido, o sea, como base del conocimiento, según lo señala Aristóteles en su Metafísica. En Penélope resalto el círculo de la espera en que está envuelta la mujer (esperar a crecer, esperar la regla, el terro de que no venga y estar embarazada, esperar a que desaparezca con la desestimación que se tiene por las menopáusica, esperar a que entren por las noches los hijos adolescentes y esperar por último la hora de la muerte).

Además, anoto que no se le permitía la experiencia, mientras Ulises viaja y tiene miles de aventuras; ella sólo teje y desteje para compensar su ausencia y no verse obligada de desposarse con alguno de sus múltiples pretendientes. Sobre la virginidad comento que el milagro de la anunciación angelical disminuye la mágica naturaleza del parto y de la maternidad. Vaya desvalorización del poder reproductivo de la mujer. En Beatriz y en la Dulcinea del Toboso analizo lo fácil que es idealizar al sexo bello para ignorar su realidad humana. Esa es una forma muy sutil de “ningunear” como dicen en México para definir cuando se trata de negar los méritos de cada quien.

Acerca de Nora en la obra teatral de Ibsen resalto la libertad que tiene la mujer para renunciar a su casa, a su esposo y a sus hijos, cuando ha sido concebida como una muñeca, como un adorno, sin derecho a equivocarse y a cometer un error en su vida. La marginación se da en la circunstancia de apreciarla únicamente como un accesorio que embellece el hogar.

La radicalización de ciertos grupos femeninos al quemar la ropa interior y los utensilios de maquillaje, se hizo un modelo general para ridiculizar el pensamiento, la filosofía y los movimientos que buscan reivindicar los justos derechos de las mujeres.”

Carmen Naranjo cuenta cómo esas inquietudes sobre la situación de la mujer la llevaron a proponer un proyecto de ley para que imperara en Costa Rica la igualdad real entre ambos sexos. Hoy, esa ley es una realidad y se ha convertido en punto de referencia obligada en América Latina para la búsqueda de la efectividad de igualdad de géneros.

Sobre cultura y algunos puntos medulares de esta, Naranjo dice:

En uno de los ensayos que hice para la Unesco definí la cultura como: todo aquello que se sedimenta en el patrimonio de un pueblo para convertirse en medio de comunicación social, de tradición comunitaria, de identificación nacional, de creencia general y de expresión artítica.

“ La definición abarca factores tan sustantivos para todo pueblo como lo son el lenguaje, las costumbres, las características residuales que identifican en alguna forma, la fe básica que trasciende la realidad en que se desenvuelve y la riqueza creativa que aumenta su patrimonio.

No es una definición de tipo elitista que puede hacer residir la cultura en un solo aspecto, pues lo más corriente es que por cultura se entienda la creación artística y abarque únicamente la literatura, la música, las artes plásticas y la arquitectura, las llamadas artes mayores y a veces la denominadas artes menores. No es tampoco una definición popularista que considere cultura únicamente lo que proviene de la expresión más sincera y primitiva de un pueblo.

Menos áun es una definición que enfoque, desde el punto de vista técnico, la cultura como medida del desarrollo científico alcanzado por determinada comunidad y resulte así la demostración de una civilización altamente tecnológica. Si bien hay cultura por resultados, se da también la contradicción de que la tecnología puede ser el enemigo más activo y peligroso de la cultura, como expresión social.

En realidad, la definición no busca sumar los factores para dar como total la cultura. Si en algo no hay con frecuencia y facilidad suma es en la cultura, aún cuando se da con cierta constancia el fenómeno de la resta. La definición pretende demostrar que la cultura es el aporte básico del patrimonio de un pueblo, que se logra dentro de una conjugación de pasado, presente y futuro, como un juego de tiempos en que se traslada una experiencia humana y de la que queda un sedimento de patrimonio, que es plenamente lo fundamental en la identificación de un pueblo.

Las grandes figuras, los genios, las obras monumentales, son cultura universal y nacional cuando trascienden las épocas y se mantienen vivas en la historia diaria de los pueblos. Responden así al enriquecimiento de este sedimento en el patrimonio, que crece transmitiendo, aportando, inspirando y siempre adelantando.

O sea que cada país con sus constumbres, ya sea en la cocina, en el arreglo de la casa, en el modo de vestirse, en el forma de expresarse, en el tono o canto de su acento, hasta en la manera de caminar y de sentarse, demuestra su cultura. Junto a las costumbres se integran también las rutinas y el ritmo de vida de cada población. Quien no respeta esas condiciones vitales afronta problemas de relaciones humanas y pierde credibilidad. Se le considera como un extranjero aunque se comparta con él la nacionalidad.

A esa falta de respeto se deben muchos fracasos en los programas educativos, pues no resulta fácil aprender en el medio rural de un maestro urbano que desconoce la forma de vida en el campo, las prioridades y limitaciones que tiene sus pobladores. Con los técnicos en agricultura pasa lo mismo. Como ignoran y se burlan de las experiencias campesinas, en defensa de sus creencias transmitidas de una generación a otra, no acatan recomendaciones que pueden mejorar su producción.

Por otra parte, el técnico es un burócrata con un horario de trabajo propio de la ciudad, mientras el hombre de campo se levanta al amancer. Al recibir su consejo a media mañana o a la hora de almuerzo, a pesar de su cortesía tradicional tiene a desorí el asesoramiento de ese extraño que no entiende ni respeta el ritmo de su vida. El que no se ensucia ni se embarriala, el que anda entre semana con vestido de domingo, está creando una barrera de aislamiento con el que trata de asesorar.

Para no perder el tiempo en las campañas de salud y saneamiento, se debe tener en cuenta que los mejores divulgadores son los centros de visita y consulta que como rutina tienen los campesinos: la pulpería-cantina y la iglesia.

Solo cuando se conocen las costumbres, el ritmo y las rutinas de un pueblo se pueden vencer las diferencias entre los pobladores de nuestros campos y ciudades.

Como propósito y como ideal cada país ambiciona aportar algo a la cultura universal. Eso se logra si nacionalmente se cuida, se fomenta, se fortalece y se enriquece la cultura propia. O sea, significa una realción como la que existe entre los ríos y los mares. Se busca una meta a la que nos lleva el esfuerzo creativo de los diferentes personajes que participan en ese gran escenario que es el mundo.

En el interior de los diferentes territorios hay grupos o individuos que con base en su talento natural y la dedicación exclusiva a las diversas ramas del arte, se destacan más que otros. Es muy corriente que en alguna forma se agrupen, ya sea por lazos de amistad o por estar conscientes de sus labores afines o porque se sienten parte de una generación de forjadores. Así pasan a formar lo que se consideran elites culturales, las que no necesitan ni quiern el apoyo de los gobiernos, más bien lo rehúyen pues no desean ser utilizados yu que se les limite la libertad que demanda su poder creativo.

Solos, independientes, individualistas, trabajadores incansables, estudiosos, algunas veces bohemios, aprendieron su oficio y con gran destreza lo desarrollan. Como única recompensa a su aporte a la cultura nacional y unversal, piden reconocimiento, estímulo y respeto a su dignidad. Dadas sus características especiales, en algunas ocasiones en sus propiso países lamentablemente son ignorados, criticados, víctimas de la envidia y de la incompresión, sobre todo si alcanzan gran éxito. La historia personal de grandes creadores nos muestra esta clara confusión al sembrar su camino de difucultades, signo de la incapacidad temporal para entender su vida y su obra.

Escritores, pintores, escultores, músicos, intérpretes musicales, actores, cineastas, directores de teatro y de orquesta, bailarines, coreógrafos y todos los que hacen una profesión apasionada de su quehacer artístico son las personas que forman estas elites culturales. En algunas ocasiones a ese espíritu creativo se suma una devoción al servicio de los demás. Entonces, organizan ciclos de conferencias en las zonas rurales y en los barrios marginados, que resultan invitaciones a compartir la cultura. Otros abren talleres sin limitaciones de edad y sin exigencia de requisitos, para enseñar que todos son capaces de crear. La generosidad de esos artistas es digna de reconocerse.”

Doña Carmen asegura que cuando ha asumido un puesto público siempre ha interpuesto en la aceptación lo que puede realizar en el trabajo a desempeñar.

En el Intituto Costarricense de Electricidad se propuso trabajar duro para lograr la nacionalización eléctrica, como lo soñó la generación del siglo anterir al presente en que se encontraba entre otros el doctor Ricardo Moreno Cañas. Junto a hombres talentosos como el ingeniero Jorge Manuel Dengo y Joaquín Alberto Fernández Robles, ese propósito se obtuvo en el gobierno del presidente Mario Echandi.

Añade que en el trabajo en este instituto colaboró de lleno, con el respaldo técnico de los ingenieros Antonio Cañas y Rodolfo Sequeira, en la creación del sistema moderno de telecomunicaciones nacionales que ha sido y es un instrumento decisivo en la incorporación del país al desarrollo.

En la subgerencia de la Caja Costarricense de Seguro Social propuso la universalización de los regímines de Enfermedad y Maternidad, así como el de Invalidez, Vejez y Muerte, lo que logró en todo el país. “Como los trabajadores agrícolas habían envejecido sin esos beneficios, propuse y diseñé el Régimen de Pensiones no Contributivas que permitió conceder pensión a un grupo numeroso de trabajadores, quienes estaban viviendo en condiciones severas de pobreza”, añade doña Carmen.

Cuando se organizó la descentralización de los servicios médicos y se construyeron clínicas periféricas en los sitios más poblados de San José y de las cabeceras de provincia, triunfó su iniciativa de que estos nuevos edificios contaran con un teatro-auditorio, que sirviera para las actividades culturales de las comunidades y para ofrecer cursos de preparación y refrescamiento al personal.

Sobre su trabajo como embajadora asegura:

“En la Embajada de Costa Rica en Israel me planteé contribuir a la paz en Medio Oriente por medio de un acercamiento entre las culturas religiosas hebrea, católica y mahometana. En lo personal para mí fue muy valioso descubrir que pertenecía a la cultura cristiana, pues nunca había pensado antes en una religión que consideraba muy ceremoniosa y ritual.”

Cuando ingresó al Ministerio de Cultura Juventud y Deportes pensaba que era necesario que la cultura costarricense creciera en forma horizontal a lo largo y ancho del territorio nacional. Sin embargo, para lograrlo tenía que definir las políticas a seguir para que el Ministerio en sus cuatro años de funcionamiento no dependiera de las preferencias, gustos o intereses de los ministros.

Cuenta que con grupos de especialistas estableció comisiones para preparar cuatro proyectos de ley: el servicio obligatorio de la juventud que representaba un intercamio entre los jóvenes de las ciudades y los del campo, con el claro propósito de vincular a los citadinos y los campesinos para abolir brechas y evitar los dintanciamientos entre los trabajos intelectuales y los manuales.

El segundo proyecto que planteó buscaba regular los medios de comunicación en manos privadas para que no contribuyeran a aumentar el consumismo materialista que tanto daño nos ha hecho en cuanto a la violencia y a la economía de nuestro debilitado desarrollo económico. También evitaba los programas que enseñaban el crimen organizado, el robo, el asalto, el secuestro y la apología de la guerra. Con este proyecto se presentó otro para crear una televisión nacional que se dedicara a la divulgación de programa culturales y educativos, así como los resultados de las investigaciones realizadas por las universidades estatales.

Doña Carmen siempre ha pensado que en América Latina se ha perdido la memoria de las experiencias vividas, ya fueran buenas o malas, por lo que es muy corriente que se repitan los mismos errores, con graves consecuencias negativas para nuestros pueblos.

Este proyecto se convirtió después el Sistema Nacional de Radio y Televisión, cuyas funciones todavía no han alcanzado los objetivos fundamentales de las ideas originales, quizá porque nunca se le ha dotado de los recursos que faciliten sus funciones.

El tercero de los proyectos fue el de Patrimonio Cultural para impedir que salieran del país los tesoros arqueológicos, coloniales, republicanos, deternar la demolición de obras arquitectóicas valiosas que nos vinculaban con nuestra historia y defender el derecho a disfrutar de un ambiente ecológico y de un paisaje inspirador y estimulante.

Naranjo asegura:

“Ya había meditado mucho sobre la aseveración del pediatra panameño doctor Esquivel: en esta latitudes latinoamericanas una res dispone de una hectárea o más, mientras el hombre y su familia apenas disponen de unos escasos metros cuadrados. La injusticia como la pintó Orozco es una desbalanza que castiga a los menos favorecidos. La tierra sigue perteneciendo a los que ostentan el poder, manejan el dinero y monopolizan los territorios.

Ante estos argumentos justicieros este proyecto de ley era fundamental para el mejoramiento interno y para el intercambio internacional. Si bien no se aprobó en mi gestión ministerial, felizmente se hizo poco tiempo después y ahora es un instrumento legal muy efectivo en estos campos esenciales y descuidados en el ámbito centroamericano.”

Otra de las preocupaciones de Carmen Naranjo, aparte del patrimonio arqueológico del país, fue la realización de programas con las poblaciones indígenas, que respetaran y afirmaran su cultura y su organización social, introduciendo servicios que les suministraran una educación moderna que los actualizara y les permitiera defenderse.

Sin perder de vista sus tradiciones y el valor que tienen, se logró que se le extendieran atenciones asistenciales que requerían, especialmente en el área de la salud. El cuarto proyecto fue crear una ley general de deportes que regulara esas actividades y las estimulara.

Carmen Naranjo concluye sobre la importancia de tales proyectos:

“El planteamiento de estos proyectos legislativos me aportó la oposición de muchos grupos de presión, especialmente el de los dueños de los medios de comunicación colectiva. Eso me hizo perder mucho tiempo en polémicas y en mesas redondas. Mis labores de convencimiento no conmovieron a los grupos opositores, quienes incluso me negaban el espacio de respuesta para defenderme. Sin embargo, para mi sorpresa, al renunciar al cargo de ministra, la simpatía y el apoyo popular estalló a mi favor en todo el país. Esto me enseñó que se pueden desafiar los egoísmos y combatir los privilgegios porque a pesar de las campañas publicitarias en contra, el pueblo comprende y admira un trabajo honesto y bien intencionado. Ojalá esta anotación sirva de estímulo a quienes se empeñan en realizar sus ideales del bien común.” Su labor en el campo cultural fue amplio, en los que contó con la amplia colaboración de artistas e intelectuales, algunos de sus logros fueron:

Promoción del teatro, que culminó con el Primer Festival de Teatro Internacional. Promoción de la pintura, la escultura, la literatura y diferentes manifestaciones artísticas por medio de la Dirección General de Cultura. Se dieron cursos para los artesanos. El Centro de Cine preparó una serie de documentales sobre los principales problemas que vivía y vive aún el país. Se inició la Compañía Naciona de Danza. La Dirección de Radio Nacional quedó bien instaurada. El Movimiento Nacional de Juventud se volcó al servicio del país. Se terminaron los palnes de desarrollo de La Sabana. Se formó la Orquesta Sinfónica Juvenil. Se creo la Oficina del Patrimonio Nacional. Fundó la Oficina de la Mujer. Se compró el antiguo Teatro Raventós y se creó el Teatro Melico Salazar. Se creó el Museo de Arte Costarricense. Se fundó el Colegio de Costa Rica.

Sobre la cultura doña Carmen afirma:

“La cultura es tan libre como los vientos que corren en diciembre o la luz dorada que ilumina nuestros campos en verano. No la produce un ministerio o una oficina. No se puede incrementar por decretos ejecutivos u ordenanzas municipales, pero sí debe estar respaldad por un marco legislativo que la proteja de la destrucción.

La cultura es el patrimonio de un pueblo que aprende su historia para no olvidarla, que sabe vivir con dignidad y en paz con sus vecinos, que conoce y practica la austeridad sin caer en excesos y en desperdicios, que respeta el derecho ajeno, que trabaja seriamente y con honradez en beneficio personal y familiar sin perder de vista el bien común y no demandar favoritismos ni privilegios.

“ Si me preguntaran si creo necesario un Miniterio de Cultura con gran seguridad contestaría que sí, siempre que entienda su misión y cumpla con su trabajo. La primera labor que debe realizar es unir a todas la elites culturales, sin importar su color político, su afiliación a determinados credos o tendencias ideológicas.

Esta uión permite poner al servicio del país una variedad de talentos y de imaginación cretiva. Con estos instrumentos humanos es fácil crear movimientos culturales independientes y libres.

“ En segundo lugar hay que saber delegar mediante el respeto de la autonomía de cada funcionario, siempre que antes se haya definido con claridad el grado de la responsabilidad que se le está confiando y los resultados que se esperan de sus labores. Esta amplia libertad facilita y no limita el espíritu creativo, además hace sentir confianza y saberse compañeros de trabajo en la consecución de ideales comunes. En un ambiente laborioso, en que no media el servilismo o el formalismo, se crea una atmósfera de respaldo solidario.

“ En tercer lugr hay que aprender a oír y dar el crédito que requieren las iniciativas. Las personas que creen monopolizar la inteligencia acaban cometiendo graves errores que desvalorizan los alcances de su misión.

“ Además, el Ministerio debe estimular las actividades creativas y recreativas y valorar su trascendencia. Es una tarea de determinar el justo valor, sin menospreciar las artes mayores o menores porque cada quien tiene el derecho de expresarse artísticamente de acuerdo con sus posibilidades y destrezas. Eso lo obliga a ser una oficina muy acogedora para dar la bienvenida a las diferentes actividades artística.

“ Al porponerse trabajar en bien del país y hacer crecer su cultura de manera horizontal, es indispensable que se libre de cualquier tendencia burocrática, pus dejarse envolver en sus hilos congela y fosiliza el movimiento, el entusiasmo y la dedicación que exigen las acciones culturales. Los horarios deben ser flexibles y es corriente que se trabajen los sábados, domingos y días feriados porque hay que buscar al público y atraerlo, no esperar que el público se acerque a sus instalaciones.

“ Un Ministerio de Cultura verdaderamente activo ambiciona ser algo más que un adorno a un espectáculo, es también más trascendente que un festival o un repertorio de demostraciones artísticas, es un centro de trabajo constante en que circulan las ideas, los proyectos, las iniciativas y los deseos de influer en el mejoramiento de cada casa en el país. Es un centro de ideales y de sueños que representa una esperanza de iluminación en la vida nacional.”

Su obra

Sobre su estilo de trabajo, dio interesantes declaraciones a Thais Aguilar en 1987. En el reportaje Carmen confiesa ser “lo más maniático de este mundo”, un verdadero “compendio de mates”.

Declaró necesitar un papel especial para escribir, como el que se usa en las Naciones Unidas para hacer los borradores; por lo que aprovechaba cada viaje para traer unos seis bloques por lo menos.

Para escribir, no deja márgenes y lo hace a renglón corrido, y lo que escribe de primera entrada es un manuscrito, que lo da a pasar a una mecanógrafa de su confianza. Carmen afirmó: “Estoy muy segura de lo que escribo porque lo adquirí con el oficio, soy capaz de dictar un discurso o un ensayo y hacer solo ligeros cambios.”

Una vez que los trabajos están pasados a máquina, da los escritos a sus amigos y confidentes, entre ellos Graciela Moreno (q.d.D.g.) y la historiadora María del Mar González.

Suele escribir de 9 p.m. hasta pasada la medianoche, por lo que nunca se levanta temprano. Escucha música, pero cuando alcanza la concentración ya no le pone cuidado. “ Cuando Carmen se sienta a escribir, tiene la historia pensada y escrita mentalmente; los personajes le son familiares, le huelen; sabe si tienen bigote o no, si es mujer, el color de sus ojos. El tema lo tiene siempre muy bien elaborado en su memoria; por eso le resulta delicioso escribirlo.”

Carmen añade: “Es un placer como el que debe sentir un pintor cuando está haciendo un cuadro, o un músico al componer una pieza musical.”

Cronología de sus obras

América (poesía, 1961) Canción de la ternura (poesía, 1964) Los perros no ladraron (novela, 1966) Misa a oscuras (poesía, 1967) Camino al mediodía (novela, 1968) Memorias de un hombre palabra (novela, 1968) ¡ Y así empezó! (teatro, 1969) Idioma del invierno (poesía, 1971) Responso por el niño Juan Manuel (novela, 1971) Hoy es un largo día (cuento, 1972) Diario de una multitud (novela, 1974) Cinco temas en busca de un pensador (ensayo, 1976) Por Israel y las páginas de la Biblia (ensayo, 1976) Mitos culturales de la mujer (ensayo, 1977) Mi guerrilla (poesía, 1977) La voz (teatro, 1977) Ondina (cuento, 1983) Manuela siempre (teatro, 1984) Nunca hubo alguna vez (cuento, 1984) Sobrepunto (novela, 1985) El caso 117.720 (novela, 1986) Otro rumbo para la rumba (cuento, 1989) Ventanas y asombros (dibujo, 1991) En partes (cuentos, 1995)

A estas obras se suman decenas de cuentos y artículos publicados aquí y acullá, los textos producidos acerca de su vasta labor literaria, así como las traducciones de algunos de sus libros.

Puestos relevantes

• Asistente de la Gerencia del Instituto Costarricense de Electricidad • Subgerente Administrativa de la Caja Costarricense de Seguro Social • Consultora de la OEA • Embajadora de Costa Rica en Isreal • Ministra de Cultura, Juventud y Deportes • Asesora Técnica Administrativa de la Gerencia de la Caja Costarricense de Seguro Social • Vicepresidenta de la Asociación de Escritores de Centroamérica y el Caribe • Vicepresidenta de la Asociación Mundial de Escritores y Periodistas • Coordinadora Técnica Administrativa del Instituto Centroamericano de Administración Pública • Coordinadora del Programa de Estimulación Precoz para Centroamérica y Panamá, UNICEF • Representante de la UNICEF en México • Directora del Museo de Arte Costarricense • Directora de la Editorial Universitaria Centroamericana, EDUCA

Galardones y distinciones recibidos

Algunos de los premios y reconocimientos que ha recibido la escritora son: Premio Aquileo Echeverría (1966) Accesit en los Juegos Florales Centroamericanos y Panamá (1967) Segundo Premio de Novela en los Juegos Florales de Guatemala (1968) Premio Nacional de Novela Aquileo Echeverría (1971) Premio Editorial Costa Rica (1973) Orden Alfonso X El Sabio (1977) Academia de la Lengua (1980) Premio Narrativa Certamen Latinoamericano EDUCA (1982) Premio Magón de Cultura (1986) Medalla Gabriela Mistral (1996)

Orígenes familiares

La ascendencia paterna de Carmen Naranjo se remite a España, de donde era oriundo su padre, por lo que para conocer a sus antepasados españoles habría que viajar a las Islas Canarias, de donde era oriundo (se trata, pues, de un trabajo por hacerse).

No obstante, por vía materna, sus raíces se remontan a familias cartaginesas de pura cepa, principalmente de origen mestizo (en tiempos coloniales), cuyos troncos primarios se pierden en el lejano pasado colonial, donde las diferentes “castas” gozaban de distintas prerrogativas (pueden visitarse las columnas Raíces 3, 4, 5, 10 y 19, entre otras).

Llegar a la raíz indígena o española de estos núcleos familiares es casi siempre imposible, debido fundamentalmente a que eran el resultado de las relaciones fuera de las relaciones ortodoxas del matrimonio, que escondía ambas raíces.

Debido a sus netas raíces cartaginesas por parte de madre, doña Carmen posiblemente comparte orígenes con cualquier tico que tenga orígenes en Cartago (es decir, la mayoría de los costarricenses).

Desciende, como casi todo costarricense del Valle Central, de la india Catalina de Tuia, quizá la más exitosa matrona de todos los tiempos pues las ramificaciones de su mitocondria llega a todos los estratos sociales de los ticos vallecentraleños, hoy esparcidos por todo el territorio nacional.

También es su antepasada, Gracia –india– y su compañero, el conquistador Domingo Jiménez, rebautizado en el siglo XX como el coplero, por las famosas coplas que escribió conta un gobernador y que no eran originales, como bien analiza el filólogo Abelardo Bonilla Baldares en su libro sobre la literatura costarricense.

Veamos su ascendencia directa hasta una de las abuelas comunes de casi todo tico (c. significa nacido aproximadamente):

Carmen Naranjo Coto (1928) Caridad Coto Troyo (1893) Francisco Coto Céspedes (1866) José María Coto Brenes (1830) María Joaquina Brenes Guzmán (c. 1793) Juan de Dios Brenes Segura (1740) María Efigenia Segura Falcón (c. 1718) Antonio Segura Aguilar (1682) Baltasar de Segura Espinoza (c. 1657) Margarita de Espinosa (c. 1637) Gabriel de Aguilar (c. 1600) Catalina Tuia (c. 1585), india natural de Curridabat; este pueblo fue dado en econmienda de Antonio Alvarez Pereira, de ahí que quizá Catalina también haya sido conocida como Catalina Pereira.

Entre otros, comparte ancestros con monseñor Antonio Troyo Calderón, con Manuel de la Cruz González Luján, con el escritor Daniel Gallegos Troyo, con los historiadores Eugenia Ibarra Rojas, Giselle Mora Quirós y José Antonio Fernández Molina, con la investigadora Ana Isabel Herrera Sotillo, con el empresario Bruce Masís Dibiasi, con el genealogista Ramón Villegas Palma, con el médico legal Jorge Martín Aguilar Pérez y con el ingeniero Oscar Solano Zavaleta.

La lista podría ser interminable; por ejemplo, si ampliamos las ancestrías comunes a los conquistadores pues la mayoría de los ticos descendemos de casi todos los conquistadores que se establecieron en la entonces Provincia de Costa Rica. Incluso quien escribe estas líneas comparte algunos antepasados del siglo XVII y muchos del XVI con doña Carmen, pero esto no tiene nada de extraordinario en un país como el nuestro, donde todos nuestros orígenes más remotos son cartagineses.

Por otra parte, en medio de la gran cantidad de abuelos mestizos que tiene doña Carmen, hallamos algunos antepasados españoles (criollos o peninsulares) que contribuyeron aún más a la mezcla que dio origen a los costarricenses. Entre los peninsulares y crillos que llegaron poco después de la conquista están Francisco de Ocampo Golfín, Gaspar de Chinchilla, Miguel Calvo, Ambrosio de Brenes, Pedro de Santiago Galindo, Cristóbal de Chaves (estos últimos tres no sabemos si eran peninsulares o nacidos ya en América) y Gaspar de Abarca Alatras. Ya en el siglo XVII y XVIII, hallamos a Tomás Muñoz de la Trinidad, Lorenzo de Arburola Irribarren, Esteban de Osés Navarro, Benito Serrantes y Luis Arnesto de Troya.

También encontramos a Juan de Molina y José Falcón, guatemaltecos, al parecen criollos, pero cuya descendencia a veces es citada como mestiza. Asimismo, es interesante observar cómo Domingo Rojas Serrantes o Rojas Troyo, según la documentación consultada, adopta el apellido Troyo, de su bisabuela materna-materna, que usan sus descendientes hasta la actualidad. Quizá este cambio se debió a que de todos los apellidos de los ancestros de Domingo, Troyo (antes Arnesto de Troya) era el de más renombre en la Vieja Metrópoli descendientes de los Muñoz de la Trinidad y de los Arburola Osés Navarro, entre otros.

Por supuesto, conforme nos vamos remontando en sus raíces, hallaremos también algunos conquistadores de Costa Rica. Entre otros presentes en su árbol genealógico, están Pedro Alonso de las Alas, Miguel Sánchez de Guido, Juan López, Gómez Jaramillo, Alonso Guitérrez de Sibaja, Diego de Aguilar, Domingo Jiménez, Jerónimo Vanegas, Cristóbal de Alfaro, Gómez Jaramillo y Antonio Alvarez Pereira.

Lamentablemente, es casi imposible conocer muchas de las raíces indígenas pues para el siglo XVII hay gran pérdida documental, sobre todo de la serie sacramental (bautizos y matrimonios, sobre todo). No obstante, el que muchos de los antepasados de doña Carmen sean citados como mestizos, remite a que tuvieron origen mezclado, principalmente entre español e indio; aunque también se encontraron rastros afromestizos en alguna de sus ramas, particularmente en la familia Cedeño, cuyos descendientes son citados como mestizos o mulatos en distintas ocasiones, lo que nos permite suponer que en el siglo XVII deben haber tenido entre sus antepasados algún esclavo negro (o varios).

Sobre su madre y la familia materna, doña Carmen dijo en una entrevista:

“ Mi madre ... es miembro de una de las familias más excéntricas: los Coto Troya.” Aseguraba que sus abuelos maternos se ganaron la fama de extravagantes por su apego al culto de la razón y espefícamente a su símbolo: la lechuza.

De hecho, doña Carmen aseguró que tuvo una influencia muy grande por parte de sus abuelos maternos.

Genealogía

Además del cuadro genealógico, donde se puede observar una resumen de la genealogía de Carmen Naranjo, aquí podrán encontrarse gran cantidad de datos de los distintos ascendientes de doña Carmen, que posiblemente serán ascendientes de infinidad de personas con raíces cartaginesas. Cuadro genealógico.

Sobre cómo empezar una genealogía y entender cómo presento la ascendencia de Carmen Naranjo, véase también la columna Raíces Nº11.

Uno de los métodos más simples y prácticos es escribir un árbol genealógico total [método Sosa-Strodonitz], el cual incluye la totalidad de los antecesores; contiene tanto las diversas líneas masculinas (la principal, entre ellas) y las líneas femeninas.

Este sistema, que hemos empleado en otros casos, consiste en numerar cada uno de los antepasados y el límite lo establece el investigador mismo pues con este método se puede prolongar hasta el infinito (teóricamente, porque en realidad se puede continuar hasta donde las fuentes lo permitan).

Así, a toda persona le corresponderá un número. Al individuo del que se realiza la genealogía (genealogiado), en este caso doña Carmen Naranjo Coto, le tocará el número 1.

Si se multiplica el número por dos, el resultado es el número que le corresponde al padre del genealogiado y si se le adiciona uno a ese resultado, se obtiene la cifra que corresponde a su madre –segunda generación–; se deduce, entonces, que los números pares siempre antecederán a los varones y los impares a las mujeres.

Partiendo de quien se hace la genealogía (número 1), obtendremos, al aplicar la citada regla matemática, que el número del padre de este será igual a 1X2=2; y al sumarle 1 (2+1=3) da el número que le corresponde a la madre (3).

Ahora bien, no se trata solo de una lista, hay que anotar los datos biográficos y familiares que permitan conocer al individuo y su familia, estos deben ser escritos después de los nombres de cada pareja de “abuelos”. Idealmente, se deben añadir las fuentes de información de las que se toman los datos y cualesquier datos que deseen incluir (anécdotas, apodos, etc.).

Los cuatro abuelos del genealogiado conforman la tercera generación ascendente, y para conocer los números que se les deben asignar se efectúa la operación ya citada; se multiplica la cifra del padre del genealogiado por dos (2X2=4) y se obtiene así el número que le corresponde al abuelo paterno (4) y si se le suma a este 1 (4+1=5) da como resultado el número de la abuela paterna (5); por otra parte, si se multiplica el número de la madre del genealogiado por 2 (3X2=6), se obtiene el número que le toca al abuelo materno (6) y al sumarle la unidad (6+1=7), logramos el número de la abuela materna (7).

Este tipo de genealogía quedaría ordenada de la siguiente manera:

1. Genealogiado. HIJO DE: 2. Padre del genealogiado. 3. Madre del genealogiado. NIETO DE: 4. Abuelo paterno. 5. Abuela paterna. 6. Abuelo materno. 7. Abuela materna. BISNIETO DE (o SEGUNDO NIETO DE): 8. Bisabuelo paterno-paterno. 9. Bisabuela paterno-paterna. 10. Bisabuelo paterno-materno. 11. Bisabuela paterno-materna. 12. Bisabuelo materno-paterno. 13. Bisabuela materno-paterna. 14. Bisabuelo materno-materno. 15. Bisabuela materno-materna. Luego de los bisabuelos, se continuaría con los 16 tatarabuelos (o terceros abuelos), que conforman la quinta generación ascendente; y para numerarlos se sigue la misma regla matemática, posteriormente se anotan los 32 quintos abuelos y así sucesivamente.

Asimismo, es importante indicar la generación que se va a describir, como se muestra anteriormente, así entre los bisabuelos y tatarabuelos, se escribirá “TATARANIETO DE:” o “TERCER NIETO DE:”; entre los tatarabuelos y los cuartos abuelos, “CUARTO NIETO DE:”, y así subsecuentemente.

Si se desconoce el nombre de algún antepasado, el número que se le debía asignar no debe ser usado para otro “abuelo”, simplemente no se escribe (o se consigna el número pero con el término “desconocido” o “desconocida” o “sin más datos por el momento”), como tampoco las cifras que hubieran correspondido a los antecesores de esa persona cuyo nombre desconocemos.

Se trata de un trabajo que incluye mucha información, pero que no es exhaustivo ni pretendió serlo.

1. Carmen Naranjo Coto Nació en Cartago, a las 18:30 horas del 30 de enero de 1928.

Hija de: 2. Sebastián Naranjo Prida

3. Caridad Coto Troyo Sebatián Naranjo Prida (firmó Sebastian Naranjo, sin rúbrica) nació en Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España, en 1889, trasladó su residencia a Costa Rica hacia 1907 (según declara en el expediente matrimonial(2)) y se dedicó al comercio.

El 17 de enero de 1921 se presenta ante cura párroco de Cartago para solicitar dispensa de amonestaciones “1° por la seguridad que tiene de que no existe ningún impedimento; 2° porque quiere desposarse el domingo próximo; y 3° porque no le conviene demorar su matrimonio”.

Por su parte, Caridad fue bautizada en Cartago, el 19 de noviembre de 1897, era vecina de esa ciudad y dedicada a los “oficios domésticos”, según fórmula de la época. Sobre la cristianidad de Sebastián declararon su hermana mayor, Da. Petronila Naranjo Prida de Perera (firmó Petra N de Perea, rubricado); Isidro Perera Boix, esposo de la anterior (firmó: Isidro Perera Boix, rubricado) y Francisco Coto Céspedes (firmó: Franco Coto C, sin rúbrica).

Finalmente, la Vicaría Capitular de San José, el 21 de enero de 1921(3), concedió la dispensa que pedían y el matrimonio se realizó en la Parroquia de Cartago, el 23 de enero de 1921. Fueron testigos de esta boda Guillermo Guier, casado, y Luz Coto, soltera, ambos vecinos de Cartago. Los casó el cura José J. Calderón.

Nieta de: 4. Manuel Naranjo Sánchez 5. Carmen Prida Núñez Españoles vecinos de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias. Doña Carmen viajó a Costa Rica con su hijo

Hijos que localizamos:
• Petronila Naranjo Prida casó con Isidro Perera Boix. [Hija de este matrimonio fue Matilde Perera Naranjo, quien contrajo matrimonio con Santiago Crespo].
• Sebastián Naranjo Prida casó con Caridad Coto Troyo.

6. Francisco Coto Céspedes
7. Josefa Troyo Gómez

Francisco, agricultor, nativo y feligrés de Cartago, se casó de 26 años y Josefa, nativa de San Ramón y feligresa de Cartago, de 23 años.
Francisco Coto contrajo matrimonio en Cartago, en la parroquia de San Francisco, el 25 de febrero de 1892(4), con Josefa Troyo.

Hijos que localizamos:
• Roberto Coto Troyo (bautizado en Cartago, 14 de mayo de 1895) casó en Cartago, el 9 de enero de 1921(5), con María de los Angeles Quesada (bautizada en Cartago, el 24 de mayo de 1899), hija legítima de Medardo Quesada y Sara Piedra.
• Caridad Coto Troyo casó con Sebastián Naranjo Prida.

Bisnieta de:
12. José María Coto Brenes
13. Isabel Práxedes Céspedes Fonseca

Isabel fue bautizada en la Vieja Metrópoli, el 8 de julio de 1838.
José María Coto contrajo matrimonio en Cartago, el 2 de noviembre de 1853(6), con María Isabel Céspedes. El matrimonio lo efectuó el padre José María Calvo.

Hijos:
• Francisco Coto Céspedes casó con Josefa Troyo Gómez.
• María Bernarda Coto Céspedes casó en Cartago, el 17 de junio de 1878, con Antonio Coto Quesada, hijo legítimo de Ramón Coto y Manuela Quesada.
• Elena Coto Céspedes casó en Cartago, el 28 de enero de 1884, con Ramón Sáenz, viudo de Ramona Sirias.
• Miguel Coto Céspedes casó en Cartago, el 25 de enero de 1886, con Rosenda Arias, hija legítima de Dolores Arias y Rita Alvarez.
• José Joaquín Coto Céspedes casó en Cartago, el 26 de setiembre de 1892, con María Bernabé Céspedes Valerín, hija legítima de Antonio Céspedes y Manuela Valerín.

14. Domingo [Rojas Serrantes] Troyo
15. Mercedes Gómez

Casaron en Alajuela(7), el 16 de noviembre de 1864.
Pese a que cuando casó usó sus apellidos, Rojas Serrantes, luego opta por usar el apellido de su abuela materna, quien había sido hija natural de Petronila Arnesto de Troya y Antonio Suárez.

Hijos:
• María de Jesús Troyo Gómez (nació en Alajuela, el 3 de marzo de 1865 y fue bautizada en la Parroquia de San Juan de Nepomuceno de esa ciudad, el 6 del mismo mes y año).
• Mercedes de las Piedades Troyo Gómez (nació en Alajuela, el 25 de noviembre de 1866 y fue bautizada en la Parroquia de San Juan de Nepomuceno de esa ciudad, el 30 del mismo mes y año)
• Ester [Rojas] Troyo Gómez (nació en San Ramon, hacia 1868) casó en Cartago, el 2 de febrero de 1893, con Camilo Ibarra Casasola, artesano (nació hacia 1872), hijo legítimo de Luz Ibarra y María Josefa Casasola.
• Josefa Troyo Gómez (nació en San Ramón, hacia 1869) casó con Francisco Coto Céspedes.
• Antonio Troyo Gómez
• Octavio Troyo Gómez
• Domingo Troyo Gómez
• Miguel Angel Troyo Gómez
• Mateo Troyo Gómez
• Pompilio Troyo Gómez
• José Ramón Troyo Gómez (nació en mayo de 1874; murió y fue sepultado el 16 de agosto de 1875; de disentería(8))

Tataranieta de:
24. Pedro Francisco Coto
25. Joaquina Brenes Guzmán

Eran mestizos y casaron en la parroquia de Cartago, el 26 de febrero de 1813(9).
Pedro Francisco hizo testamento en Cartago, el 10 de diciembre de 1830.

Hijos:
• Isabel Ramona Coto Brenes, bautizada en Cartago, el 9 de julio de 1814.
• Rafael Bruno Coto Brenes, bautizado en Cartago, el 6 de octubre de 1815.
• María de Jesús Coto Brenes, bautizada en Cartago, el 11 de enero de 1820.
• María del Rosario Coto Brenes, bautizada en Cartago, el 1° de marzo de 1822.
• Joaquín Tomás Coto Brenes, bautizado en Cartago, el 31 de diciembre de 1823.
• María Joaquina Coto Brenes, bautizada en Cartago, el 13 de mayo de 1827.
• José María Coto Brenes casó con Isabel Práxedes Céspedes.

26. Santiago [del Carmen] Céspedes Rivera
27. Josefa Joaquina Fonseca Cedeño

Santiago fue bautizado en Cartago, el 26 de julio de 1805.
Joaquina fue bautizada en Cartago, el 2 de noviembre de 1801.
Ambos eran mestizos y casaron en la misma ciudad, el 27 de noviembre de 1826(10).
Pese a que no se dice nada en esta partida sobre si tenían parentesco, es posible que lo hayan tenido pues ambos tienen Céspedes en sus genealogías, pues Joaquina es nieta de José Antonio Cedeño Céspedes.

Hijos:
• María Trinidad Céspedes Fonseca (bautizada en Cartago, el 13 de setiembre de 1829) casó en la misma ciudad, el 20 de junio de 1846, con Joaquín Coto.
• Juan de Dios Céspedes Fonseca (bautizado en Cartago, el 1° de julio de 1833)
• Rosalía Céspedes Fonseca (bautizada en Cartago, el 6 de setiembre de 1836)
• Isabel Práxedes Céspedes Fonseca (bautizada en Cartago, el 8 de julio de 1838) casó en la misma ciudad, el 2 de noviembre de 1853, con José María Coto.
• Romualda Vicenta Céspedes Fonseca (bautizada en Cartago, el 8 de febrero de 1844)
• María Dominga Céspedes Fonseca (bautizada en Cartago, el 4 de agosto de 1842)
• Domingo Céspedes Fonseca (nació hacia 1842) casó en la iglesia de San Nicolás, Cartago, el 19 de agosto de 1888, con Froilana Valverde (nacida hacia 1855), hija legítima de Francisco Valverde y Lorenza Villavicencio.
• José María Céspedes Fonseca (bautizado en Cartago, el 10 de setiembre de 1844)

28. Pedro de Jesús Rojas Pérez
29. María de Jesús [Serrantes](11) Troyo

Pedro fue bautizado en Cartago, el 23 de octubre de 1805. Era mestizo, su esposa, española [criolla].
Casaron en Cartago, hacia 1827, pero su partida matrimonial no se ha encontrado aún [pudo no haber sido anotada].

Hijos(12):
• Juan de Dios Rojas Serrantes, bautizado en Cartago(13), el 26 de setiembre de 1828; murió en Napa, Estado de California, antes del 17 de enero de 1878(14)) casó en Cartago(15) con Da. María Manuela Guzmán, hija legítima de [Dn.] Victoriano Guzmán Pacheco y Casimira Rivera Calvo.
• Don José Ramón Rojas Serrantes, bautizado en Cartago(16), el 2 de junio de 1832; casó en la misma ciudad, el 21 de junio de 1874, con doña Angela de los Dolores Pacheco, hija legítima de don Asunción Pacheco y doña Clara Ugalde.
• Domingo de Jesús Rojas Serrantes, bautizado en Cartago(17), el 4 de agosto de 1834; casó con Mercedes Gómez.

30. Desconocido
31. María Teodora Gómez

Sin más información, por el momento.

Cuarta nieta de
48. Desconocido
49. Luisa Francisca Coto

Mestiza, nació hacia 1770, sin más información, por el momento.

Madre de:
• Pedro Francisco Coto casó con Joaquina Brenes Guzmán.
• Fray Manuel Coto (hizo testamento en Cartago, el 16 de agosto de 1849)

50. Juan de Dios Brenes Segura
51. María de las Nieves Guzmán Vega

Juan de Dios Brenes, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago, el 30 de julio de 1805(18), con María de las Nieves Guzmán, mestiza. Juan de Dios otorgó dos veces testamento en Cartago, la primera el 19 de octubre de 1810 y la segunda vez el 28 de diciembre de 1826. María de las Nieves hizo testamento en Cartago, el 30 de junio de 1840.

Hijos:
• Antonio José Brenes Guzmán (bautizado en Cartago, el 10 de mayo de 1806)
• José de los Angeles Brenes Guzmán (bautizado en Cartago, el 20 de setiembre de 1807) casó con María Petronila Mora.
• Manuel Cornelio Brenes Guzmán (bautizado en Cartago, el 16 de setiembre de 1809) casó con María Gómez.
• Juan Vicente Brenes Guzmán (bautizado en Cartago, el 22 de enero de 1811)
• Josefa Luisa Brenes Guzmán (bautizada en Cartago, el 28 de agosto de 1812) [casada según testamento].
• Apolonia de Jesús Brenes Guzmán (bautizada en Cartago, el 10 de febrero de 1814) casó en la misma ciudad, el 23 de enero de 1833, con Tomás Coto.
• José María Brenes Guzmán (bautizado en Cartago, el 20 de octubre de 1815)
• María Antonia Brenes Guzmán (bautizada en Cartago, el 13 de setiembre de 1817)
• Juan George Brenes Guzmán (bautizado en Cartago, el 23 de abril de 1819)
• Joaquina Brenes Guzmán casó Pedro Coto.
• María Josefa Brenes Guzmán casó en Cartago, el 20 de mayo de 1828, con José Asunción Brenes.
• Manuela Brenes Guzmán, con hijos.
• Antolino Brenes Guzmán casó con Francisca Rojas.

Juan de Dios Brenes, natural de Cartago, contrajo primeras nupcias en esa ciudad, el 31 de diciembre de 1769(19), con María Francisca de Umaña [también conocida con los apellidos Obando y Pacheco], natural de Cartago, viuda de Miguel Coto e hija de Petronila Umaña.

Hijos:
• Josefa Petronila Concepción [María de la Concepción 1790] Brenes Umaña (bautizada en Cartago, el 21 de octubre de 1770) casó en Cartago, el 6 de octubre de 1790, con José Antonio Quesada.
• José Francisco Brenes Umaña (bautizado en Cartago, el 14 de julio de 1772)
• Josefa Mauricia de los Dolores Brenes Umaña (bautizada en Cartago, el 22 de setiembre de 1776)
• María de los Angeles Brenes Umaña (bautizada en Cartago, el 21 de abril de 1778) casó con Eduardo González.
• José Miguel Brenes Umaña (bautizado en Cartago, el 29 de setiembre de 1783) casó con Da. Feliciana Chavarría.
• María del Carmen Brenes Umaña (bautizada en Cartago, el 20 de agosto de 1781)
• Juan Francisco Brenes Umaña (bautizado en Cartago, el 11 de octubre de 1786) casó con Silveria Matamoros.
• María de las Mercedes Brenes Umaña, con hijos.

52. José Antonio Céspedes González
53. Simona Rivera Salazar

José Antonio Céspedes, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago, el 20 de enero de 1802(20), con Simona Rivera, mestiza. El matrimonio lo efectuó fray Jacinto Maestre.

Hijos:
• José de Jesús Céspedes Rivera (bautizado en Cartago, el 17 de febrero de 1803) casó en la misma ciudad, en primeras nupcias, el 8 de octubre de 1825, con María del Rosario Rojas [sic], hija legítima de Miguel Quirós y Feliciana Rojas; contrajo segundas nupcias en la misma ciudad, el 29 de enero de 1852, con Juliana González Brenes, hija legítima de Domingo González y Escolástica Brenes.
• Santiago del Carmen Céspedes Rivera (bautizado en Cartago, el 26 de julio de 1807) casó con Joaquina Fonseca Cedeño.
• María Nicolasa Céspedes Rivera (bautizada en Cartago, el 26 de diciembre de 1807)
• Juan de Dios Céspedes Rivera (bautizado en Cartago, el 23 de mayo de 1812) casó con Francisca Masís.
• Catalina de Jesús Céspedes Rivera (bautizada en Cartago, el 14 de noviembre de 1815) casó en Cartago, el 19 de noviembre de 1833, con Juan Granados.
• Pía de Jesús Céspedes Rivera (bautizada en Cartago, el 11 de julio de 1817) casó en la misma ciudad, el 25 de mayo de 1837, con Manuel Rojas.
• Gregorio Ramón Céspedes Rivera (bautizado en Cartago, el 17 de junio de 1820)

54. José Anselmo Fonseca Castillo
55. Dominga de Jesús Cedeño González

Dominga fue bautizada en Cartago, el 3 de noviembre de 1767.
José Anselmo fue bautizado en Cartago, el 23 de abril de 1775 y otorgó dos testamentos en esa ciudad, el primero el 25 de octubre de 1834 y el 21 de noviembre de 1837.
José Anselmo Fonseca, mestizo, casó en Cartago, el 29 de enero de 1800(21), con Dominga Cedeño, mestiza. El matrimonio lo realizó Juan José Benito Bonilla, teniente de cura de esa ciudad.

Hijos:
• Josefa Joaquina Fonseca Cedeño (bautizada en Cartago, 2 de noviembre de 1801) casó en la misma ciudad, el 27 de noviembre de 1826, con Santiago Céspedes.
• Juana de Dios Fonseca Cedeño (bautizada en Cartago, el 22 de febrero de 1804; no cit. en el testamento).
• Juana Teodora Fonseca Cedeño (bautizada en Cartago, el 9 de noviembre de 1805) casó en la misma ciudad, el 14 de noviembre de 1821, con José María Masís y segunda vez casó con Pablo Chavarría.
• Juan Francisco Fonseca Cedeño (bautizado en Cartago, el 27 de enero de 1810) casó en la misma ciudad, el 4 de mayo de 1829, con María de los Angeles Segura, hija legítima de José Antonio Segura y María Manuela Robles.

56. Mateo de Jesús Rojas Hidalgo
57. Josefa de la Cruz Pérez López

Mateo de Jesús Rojas, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago, el 6 de abril de 1796(22), con Josefa de la Cruz Pérez, mestiza. El matrimonio lo efectuó el cura José María Esquivel.
Mateo hizo testamento mancomunado con su esposa, en Cartago, el 2 de diciembre de 1831 y codicilo el 21 de diciembre de 1837.

Hijos:
• Ubalda de Jesús Rojas Pérez (bautizada en Cartago, el 29 de mayo de 1797) casó en la misma ciudad, el 6 de febrero de 1817, con Manue de Jesús Alfaro.
• Miguel de Jesús Rojas Pérez (bautizado en Cartago, el 8 de mayo de 1799), presbítero.
• María de Jesús Rojas Pérez (bautizada en Cartago, el 17 de marzo de 1801) casó en la misma ciudad, el 2 de myo de 1818, con Esteban Navarro.
• Nicolasa de Jesús Rojas Pérez (bautizada en Cartago, el 12 de marzo de 1803; no cit. en testamento 1831)
• Josefa de la Trinidad Rojas Pérez (bautizada en Cartago, el 26 de abril de 1804; no cit. en testamento 1831)
• Pedro de Jesús Rojas Pérez (bautizado en Cartago, el 23 de octubre de 1805) casó con María de Jesús Serrantes [o Troyo].
• Juan Ramón de Jesús Rojas Pérez(23) (bautizado en Cartago, el 3 de julio de 1807) casó con Juana Masís (cit. testamento 1831) muy posiblemente casó segunda vez en Cartago, el 28 de junio de 1848 con María de Jesús Flores, hija legítima de Joaquín Flores y Ana Lobo.
• Brígida Francisca de Jesús Rojas Pérez (bautizada en Cartago, el 9 de octubre de 1809) casó en la misma ciudad, el 19 de agosto de 1828 con José Hidalgo.
• Benita de Jesús Rojas Pérez (bautizada en Cartago, el 13 de abril de 1816), soltera, 1831.
• José de Jesús Rojas Pérez (bautizado en Cartago, el 10 de abril de 1818) casó en la misma ciudad, el 20 de abril de 1842, con María de los Angeles Arias Montoya, hija legítima de José Arias y María Montoya.
• Juana de Dios Agapita Rojas Pérez (bautizada en Cartago, el 19 de agosto de 1811; no cit. en testamento, 1831)
• Ramón de Jesús Rojas Pérez (bautizado en Cartago, el 11 de diciembre de 1812) casó en la misma ciudad, el 28 de abril de 1834, con María de la Trinidad Chavarría Fuentes, hija legítima de Luis Chavarría y Evarista Fuentes.
• Simona de Jesús Rojas Pérez (bautizada en Cartago, el 28 de setiembre de 1819), soltera, 1831.
• Andrés de Jesús Rojas Pérez (bautizado en Cartago, el 30 de noviembre de 1821), soltero, 1831.

58. Dn. Benito Serrantes Araujo
59. Da. Juana [Suárez] Troyo

Invariablemente, el apellido Serrantes ha sido mal leído y confundido con Cervantes; en los documentos casi siempre escribían Serantes, por Serrantes. Por eso, en un primer momento, cuesta hallar las partidas referidas a esta familia pues en los índices los inscribían como Cervantes.
Don Benito Serrantes era natural de la villa de Cambados, Reino de Galicia, España, [hoy es capital del municipio y partido judicial de ese nombre en Pontevedra; en 1953 contaba con 3.318 habitantes] y contrajo matrimonio en Cartago, capital de la entonces Provincia de Costa Rica, el 11 de agosto de 1804(24), con doña Juana Suárez [sic], quien casi siempre es citada como doña Juana Troya, o Troyo. El matrimonio lo efectuó el cura don José Rafael Arnesto de Troyo [tío de Juana], con licencia del cura párroco de Cartago, don Rafael José de la Rosa, y los padrinos fueron don Salvador de Oriamuno y doña María Oriamuno.

El matrimonio Serrantes Troyo solo tuvo una hija:
• María de Jesus Serrantes Troyo casó con Pedro Rojas.

Quinta nieta de:
100. Gregorio de Brenes Quirós
101. María Efigenia Segura Falcón

Gregorio de Brenes, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago(25), con María Efigenia Segura, española; fueron desposados el 4 de diciembre de 1737 y fueron velados el 11 de febrero de 1738. En la época colonial no siempre se desposaban y velaban el mismo día, como en este caso.
Gregorio y María Efigenia otorgaron testamento mancomunado en Cartago, el 11 de octubre de 1780 y luego él otorgó otro el 26 de mayo de 1781.

Hijos:
• Juan de Dios Brenes Segura (bautizado en Cartago, el 8 de marzo de 1740) casó con María Francisca Umaña y con María de las Nieves Guzmán.
• Manuel Brenes Segura (bautizado en Cartago, el 4 de enero de 1742)
• Domingo Antonio Brenes Segura (bautizado en Cartago, el 8 de junio de 1745) casado en Masaya [según testamento].
• Juan José Brenes Segura, mestizo (bautizado en Cartago, el 9 de marzo de 1749)
• Juan Cayetano Brenes Segura [citado en el testamento].

102. José Pantaleón de Guzmán Redondo
103. Cecilia Vega Montenegro

Pantaleón fue bautizado en Cartago, el 28 de julio de 1744.
José Pantaleón de Guzmán, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago, el 20 de mayo de 1766(26), con Cecilia Susana Vega, mestiza. Los casó el fraile Mariano Benítez y sus padrinos fueron Justo Vega y María Sáenz.

Hijos:
• Ana Águeda Guzmán Vega (bautizada en Cartago, el 21 de febrero de 1767) casó en la misma ciudad, el 14 de enero de 1789, con Manuel Silvestre Brenes.
• José de la Candelaria Guzmán Vega (bautizado en Cartago, el 2 de febrero de 1770)
• Paula Gertrudis Guzmán Vega (bautizada en Cartago, el 1° de julio de 1771) casó en la misma ciudad, el 21 de abril de 1796, con Pablo José Granados.
• Manuel José Guzmán Vega (bautizado en Cartago, el 11 de junio de 1773), mestizo, casó en la misma ciudad, el 29 de octubre de 1806, con Antonia Manuela Ramírez, mestiza, hija legítima de Domingo Ramírez y Ana Molina.
• Juana de la Trinidad Guzmán Vega (bautizada en Cartago, el 26 de junio de 1775) casó en la misma ciudad, el 12 de mayo de 1802, con Lucas Sanabria.
• José Manuel Guzmán Vega (bautizado en Cartago, el 4 de junio de 1779)
• María Petronila Guzmán Vega, mestiza, (bautizada en Cartago, el 30 de junio de 1782), con sucesión.
• José Pascual Guzmán Vega (bautizado en Cartago, el 18 de mayo de 1784)
• Ana María Guzmán Vega (bautizada en Cartago, el 8 de octubre de 1786)
• Lorenzo Basilio Guzmán Vega, mestizo (bautizado en Cartago, el 10 de agosto de 1789) casó en la misma ciudad, el 5 de abril de 1815, con María Joaquina Guzmán Mora, mestiza, hija legítima de Juan Bautista Guzmán y Marcela Mora.
• Joaquín Nicolas Guzmán Vega (bautizado en Cartago, el 10 de setiembre de 1791)
• María de las Nieves Guzmán Vega casó en Cartago, el 20 de julio de 1805, con Juan de Dios Brenes.

104. Antonio de la Concepción Céspedes Rivera
105. Antonia Josefa González Calderon

Antonio de la Concepción Céspedes contrajo matrimonio en Cartago, el 22 de marzo de 1761(27), con Antonia Josefa González. Los casó el cura de Cartago, Dn. José Miguel de Guzmán y Echavarría.

Hijos:
• María de la Ascensión Céspedes González (bautizada en Cartago, el 24 de abril de 1761).
• Juana de Jesús Céspedes González (bautizada en Cartago, el 11 de octubre de 1766).
• José Dolores Céspedes González (bautizado en Cartago, el 27 de febrero de 1772), mestizo, casó en la misma ciudad, el 8 de enero de 1800, con María Francisca Mora Vanegas, mestiza, hija legítima de Silvestre Mora y María Vanegas.
• Miguel Rafael Céspedes González, mestizo, casó en Cartago, el 9 de enero de 1793, con María Gregoria Montoya Salazar, mestiza, hija legítima de Félix Montoya y Teresa Salazar.
• Félix Ramón Céspedes González, mestizo, casó en Cartago, el 31 de enero de 1798, con Josefa de los Santos Brenes Masís, mestiza, hija legítima de Manuel Brenes y María A. Masís.
• José Antonio Céspedes González, mestizo, casó en Cartago, el 20 de enero de 1802, con Simona Rivera Salazar.
• Manuel Francisco Céspedes González, mestizo, casó en Cartago, el 25 de enero de 1803, con Josefa de los Reyes Coto Solano, mestiza, hija legítima de Ramón Coto y Vicenta Solano.
• María del Carmen Céspedes González casó en Cartago, el 11 de febrero de 1804, con José Domingo Cedeño.

106. José de los Angeles Rivera Montoya
107. Lucía Ramona Salazar Céspedes

José de los Angeles Rivera, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago, el 28 de noviembre de 1781, con Lucía Ramona Salazar, mestiza.

Hijos:
• Simona Rivera Salazar (bautizada en Cartago, el 29 de octubre de 1782) casó en Cartago, el 20 de enero de 1802, con José Antonio Céspedes.
• José Joaquín Rivera Salazar (bautizado en Cartago, el 5 de setiembre de 1787), mestizo, casó en la misma ciudad, el 20 de agosto de 1806, con María de los Angeles Cortés, mestiza, hija legítima de Gerardo Cortés y Antonia Solano; María de los Angeles contrajo segundas nupcias en Cartago, el 20 de octubre de 1817, con Simón Bonilla.
• María Eulalia Rivera Salazar (bautizada en Cartago, el 13 de febrero de 1791) casó en la misma ciudad, el 27 de noviembre de 1811, con Ramón Cortés.
• Prudencia Rivera Salazar casó en Cartago, el 3 de mayo de 1809, con Manuel Santana Pérez.

José de los Angeles Rivera contrajo segundas nupcias en la misma ciudad, el 7 de enero de 1819, con María de los Dolores Chacón, mulata, hija de María Chacón.

Hijos:
• Ramón de Jesús Rivera Chacón (bautizado en Cartago, el 5 de abril de 1820)
• Juana Trinidad Rivera Chacón (bautizada en Cartago, el 17 de junio de 1821)
• Ramona Joaquina Rivera Chacón (bautizada en Cartago, el 14 de marzo de 1824) casó en la misma ciudad, el 8 de abril de 1847, con José Sánchez.

108. José Francisco Fonseca Alfaro
109. Joaquina [Antonia] Castillo Masís

José Francisco Fonseca casó en Cartago, el 20 de octubre de 1771(28), con Joaquina Castillo. Los casó el licenciado don Francisco Robredo, teniente de cura. Los padrinos fueron Antonio Fernando Carrillo y Juana Nicolasa Martel, tío y abuela, respectivamente, de Braulio Carrillo Colina.

Hijos:
• José Anselmo Fonseca Castillo (bautizado en Cartago, el 23 de abril de 1775), mestizo, casó en la misma ciudad, el 29 de enero de 1800, con Dominga de los Angeles Cedeño González, mestiza.
• Carlos Fonseca Castillo (bautizado en Cartago, el 27 de diciembre de 1783), mestizo, casó en la misma ciudad, el 21 de neero de 1801, con Josefa de los Santos Brenes, mestiza, viuda de Ramón Céspedes.
• María Fonseca Castillo casó en Cartago, el 16 de agosto de 1797, con José Antonio Cedeño.
• José Alejandro Fonseca Castillo, mestizo, casó en Cartago, el 21 de octubre de 1801, con Benita de la Trinidad Barrantes [Acosta o Salazar], mestiza, hija de Juana Barrantes..
• Francisco Emeterio Fonseca Castillo, mestizo, casó en Cartago, 25 de abril de 1799, con María Rojas Vivas, mestiza, hija legítima de Benito Rojas y Sebastiana Vivas.

110. José Antonio Cedeño Céspedes
111. Francisca Javiera González

José Antonio Cedeño, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago, el 22 de abril de 1766(29), con Francisca Javiera González, mestiza. Los casó el fraile Mariano Benítez y sus padrinos fueron Antonio Moya y María Mena.
Como era frecuente en la época colonial y hasta 1950, en esta familia vemos a dos hermanos casándose con otros dos que eran hermanos: Dominga y José Antonio Cedeño González contraen matrimonio con Anselmo y María Fonseca Castillo, respectivamente.

Hijos:
• José Justo Cedeño González (bautizado en Cartago, el 18 de julio de 1766), mestizo, casó en la misma ciudad, el 2 de mayo de 1798, con Antonia José Vásquez Molina, mestiza, hija legítima de Anselmo Vásquez y Juana Molina.
• Dominga de Jesús de los Angeles Cedeño González (bautizada en Cartago, el 3 de noviembre de 1767) casó en la misma ciudad, 29 de enero de 1800, con José Anselmo Fonseca Castillo.
• José de los Santos Cedeño González (bautizado en Cartago, 1° de noviembre de 1768) casó en la misma ciudad, el 10 de enero de Gregoria de la Trinidad Masís Brenes, hija legítima de Leandro Masís y Manuela Brenes.
• José Manuel Cedeño González (bautizado en Cartago, el 21 de enero de 1771)
• Antonia Feliciana Cedeño González (bautizada en Cartago, el 10 de junio de 1772)
• Paula Josefa Cedeño González (bautizada en Cartago, el 26 de enero de 1775)
• Manuel Cedeño González (bautizado en Cartago, el 2 de junio de 1777)
• Remigio José Cedeño González (bautizado en Cartago, 1° de octubre de 1778)
• Paula Josefa Nicolasa de los Dolores Cedeño González (bautizada en Cartago, el 1° de julio de 1780)
• José Gregorio Cedeño González (bautizado en Cartago, 25 de mayo de 1781)
• Tiburcia Cedeño González (bautizada en Cartago, el 13 de agosto de 1782)
• José Lucas Cedeño González (bautizado en Cartago, 18 de octubre de 1784), mulato [1809), contrajo primeras nupcias en la misma ciudad, el 31 de mayo de 1809, con Francisca Matamoros Solís, mulata, hija legítima de Bonifacio Matamoros y María de la Luz Solís; contrajo segundas nupcias en Cartago, el 28 de noviembre de 1834, con Rafaela Ramírez García, hija legítima de Mateo Ramírez y Dolores García.
• María Cedeño González (bautizada en Cartago, 22 de enero de 1786)
• José Antonio Cedeño González, mestizo, casó en Cartago, el 16 de agosto de 1797, con María Fonseca Castillo, mestiza, hija legítima de Francisco Fonseca y Antonia Joaquina Castillo.
• José Agustín Cedeño González casó en Cartago, 10 de agosto de 1799, con Da. Marta Josefa Herrera, hija legítima de Alfonso Herrera y Da. Candelaria Jiménez.
• María Inés Cedeño González casó en Cartago, el 8 de julio de 1811, con José Miguel Calderón.

112. José Onofre de Jesús Rojas Camacho
113. Benita Mercedes Hidalgo Leitón

José Onofre de Jesús nació el 3 de julio de 1739 y fue bautizado en Cartago, al día siguiente(30).
José Onofre de Jesús Rojas contrajo segunda nupcias en Cartago, el 27 de agosto de 1766(31), con Benita de las Mercedes Hidalgo. El matrimonio lo efecutó fray Mariano Benítez y los padrinos fueron Francisco Antonio Céspedes y María de los Angeles Mata.

Hijos:
• Gertrudis de Jesús Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago, el 2 de junio de 1767).
• Mateo de Jesús Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago, el 20 de setiembre de 1770) casó con Josefa Pérez.
• Josefa de la Aurora Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago, el 20 de febrero de 1773) casó en al misma ciudad, el 11 de febrero de 1795, con José Francisco Hernández Chavarría.
• Micaela Jerónima Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago, el 29 de setiembre de 1775).
• Francisco de Jesús Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago, el 14 de marzo de 1778).
• Isidora de la Trinidad Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago, el 3 de junio de 1780).
• María Magdalena Rojas Hidalgo (bautizada en Cartago, el 24 de julio de 1782) casó en la misma ciudad, el 8 de febrero de 1804, con Juan José López.
• José Francisco Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago, el 2 de febrero de 1785), mestizo, casó en la misma ciudad, el 28 de enero de 1812, con María Manuela Calvo, mestiza, hija legítima de Angel Calvo y Susana Guzmán..
• Antonio Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago, el 14 de junio de 1787) casó en la misma ciudad, el 17 de octubre de 1808, con María Manuela Pérez, hija legítima de Manuel Pérez y Manuela López.
• Joaquín María Concepción Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago, el 9 de diciembre de 1789), mestizo, casó en la misma ciudad, el 20 de octubre de 1812, con Marta Calderón, mestiza, hija legítima de Pablo Calderón y Teresa García.
• Salvador del Espíritu Santo Rojas Hidalgo (bautizado en Cartago, el 23 de julio de 1794).
• José Lorenzo Rojas Hidalgo, mestizo, casó en Cartago, el 10 de agosto de 1797, con Hilaria Lobo, mestiza, hija legítima de Cayetano Lobo y Candelaria Villar..

José Onofre Rojas contrajo primer matrimonio en Cartago, el 15 de enero de 1761(32), con Manuela Josefa Montero. Fueron casados por el cura don José Miguel de Guzmán y Echavarría.

Hijo:
• José Rojas Montero (bautizado en Cartago, el 12 de abril de 1762)

114. Manuel José Pérez Guerrero
115. Manuela Josefa López Bonilla

Manuel José Pérez, mestizo, contrajo matrimonio en Cartago, el 20 de abril de 1777(33), con María Josefa López, mestiza. Los casó don Maximiliano Antonio de Alvarado y Jirón y fueron apadrinados por Dn. Dámaso Gutiérrez y Da. Manuela Bonilla.

Hijos:
• José de la Cruz Pérez López (bautizado en Cartago, 18 de julio de 1777)
• Josefa de la Cruz Pérez López casó en Cartago, 6 de abril de 1796, con Mateo de Jesús Rojas.
• José de los Angeles Pérez López (bautizado en Cartago, el 19 de agosto de 1778), mestizo, casó en