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Luces para dos necesidades

  • Con la iluminación se pueden lograr ambientes acogedores y adecuados a las tareas que se desempeñen.
  • Prof. Jovita Brugués, diseñadora de interiores, tel.: 293-5348, ahilario@sol.racsa.co.cr


    El baño puede tener una iluminación puntual desde el techo y en el área de los espejos (proyecto realizado por el Arq. Abraham Valenzuela y el Ing. Patrick Gronemeyer).

    Actualmente la cocina suele constituirse en el centro de la casa, es por ello que la iluminación debe ser decorativa y acogedora, pero sobre todo utilitaria. Se trata de una estancia donde la higiene y la seguridad son factores muy importantes.

    La iluminación general. Se requiere un mínimo de 300 lux y que la iluminación sea perfectamente uniforme con el fin de evitar sombras, reflejos y, en lo posible, anular cualquier riesgo de accidentes domésticos. El tipo de lámpara más adecuado es la fluorescente, por su distribución de la luz, el poco consumo energético y bajo aporte térmico.

    Para las zonas de trabajo. Hay que recurrir a la iluminación puntual, con niveles de luz más altos -un mínimo de 500 lux-, que ofrezcan una mejor reproducción del color. Se aconsejan las lámparas incandescentes o las halógenas, aunque estas presentan un aporte de calor más elevado que otras. Suelen instalarse en los muebles aéreos, con una moldura o listelo adosado al mueble, como protección del contacto visual con la luz directa.

    En definitiva, pensemos en la cocina como un espacio no solo destinado a la cocción, sino en un lugar en donde podemos leer una elaborada receta, apreciar la frescura de un pescado por su color o sentarnos a tomar un café acompañados por la iluminación más acorde a cada una de estas funciones.

    Más que un baño

    El cuarto de baño ha dejado de ser un espacio en donde se ubican los sanitarios básicos, es también un lugar de relajamiento y cuidado del cuerpo.

    Evitar los reflejos. Una iluminación general cenital, de niveles no muy altos, facilita acceder a la estancia sin reflexiones y deslumbramientos, sobre todo por la noche. La incandescencia convencional o la fluorescencia compacta de bajo consumo son dos buenas opciones.

    Iluminar desde el espejo. En cuanto a la iluminación puntual, se sitúa en el área del espejo, pues la luz que proviene del cielo raso y la de los lados provocan sombras. Iluminando desde el mismo espejo nos visualizamos perfectamente. El nivel tiene que ser ligeramente más alto que el de la iluminación general, pues las tareas por realizar son más específicas y es muy importante la reproducción del color. La lámpara más adecuada sigue siendo la incandescente. Ya que el baño es una zona húmeda, debemos mantener unas normas mínimas de seguridad con respecto a la distancia que existe entre un elemento eléctrico y la salida de agua (no menos de un metro). No se deben instalar lámparas con elementos metálicos al alcance de la mano y los reguladores de intensidad deben estar ubicados fuera del baño, para que no los afecte el vapor.

    Para efectuar tareas específicas, la iluminación mejora la claridad visual, previene el cansancio y enfoca la mente en el trabajo por hacer. Las luminarias deben tener reflectores o lentes que envíen la luz en una dirección particular. Pueden estar empotradas en reflectores opacos y así evitar los destellos. En la cocina y el baño un nivel general de luz de fondo reduce sombras e ilumina las alacenas (información y fotografía suministrada por Vinicio Musmanni, de Diseño, Arte y Tecnología, Dart, San Pedro de Montes de Oca, 234-1400). Foto


    © 14 de julio 2.000. Segunda Publicación. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total oparcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr