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Papa suaviza método para elegir al sucesor
El papa Juan Pablo II públicó el 23 de febrero de 1996 un conjunto de normas actualizadas para la elección de nuevos pontífices, en las que incluye algunas comodidades para los cardenales electores y reafirma el secreto total y reglas contra el espionaje. Las nuevas disposiciones se recogen en la Constitución Apostólica (ley constitucional de la Iglesia Católica) Universi dominici gregis (Todos los de la grey de Dios), cuyo tema es "La vacante de la Sede Apostólica y la elección del Romano Pontífice", presentada ayer en el Vaticano. En una conferencia de prensa donde mostró el documento de 63 páginas y con fecha 22 de febrero, el arzobispo argentino Jorge María Mejía, secretario del Colegio Cardenalicio, explicó que Juan Pablo II revisó la ley constitucional "porque es consciente de la nueva situación que vive hoy la Iglesia". Una de las novedades del documento consiste en que si bien mantiene el aislamiento total de los 120 cardenales electores, menores de 80 años, estos ya no estarán "encerrados" como ha sido habitual hasta el último cónclave, en las monumentales habitaciones cercanas a la Capilla Sixtina. Los cardenales eran ubicados en habitaciones separadas por mamparas, sin duchas y con las ventanas selladas, y dotadas de clásicos orinales, que, a la mañana siguiente, sus secretarios vaciaban en los escasos aseos comunes (uno para cada diez). A partir de estas nuevas normas --calificadas de acertadas en Costa Rica--, los cardenales serán instalados, por sorteo, en 120 confortables habitaciones en la Residencia de Santa Marta, próxima a la Capilla Sixtina, donde dispondrán de 20 salones para el cambio de impresiones. Desde allí serán trasladados a la Capilla para cada jornada de votación. El Papa establece que este documento no puede ser impugnado y debe ser "inviolablemente observado". A la vez deroga todas las constituciones apostólicas anteriores. Buena salud Los cónclaves, del latín "cum clave" que significa con llave, son convocados para elegir, entre los cardenales, a un nuevo Papa entre 15 y 20 días después de la muerte de un Pontífice. Pese al anuncio, el Vaticano insistió en que el Papa goza de buena salud, aunque ha sufrido de cáncer del colon y una fractura de pierna. "Este documento no tiene nada que ver con esa situación particular", afirmó el arzobispo Mejía. El documento reafirma las reglas de secreto establecidas en 1975 por el Papa Pablo VI, que prohíben el ingreso a la reunión de equipo electrónico (cámaras de vídeo, teléfonos celulares, grabadoras) para evitar fuga de información. Asimismo, restablece la norma de que dos "técnicos confiables", de probada autoridad moral y doctrina, deben cerciorarse de que no haya aparatos de transmisión instalados en la zona del cónclave. El Papa advierte que si se cometiese y descubriese una infracción a esta norma, "sepan los autores que estarán sujetos a graves penas, según juzgue el futuro Pontífice". Las sanciones no son especificadas. Cuarta revisión En este siglo, los pontífices han efectuado cuatro revisiones a las normas para la elección de los papas. La última fue realizada por Juan Pablo II, y en su mayor parte confirma cambios anteriormente establecidos. "Sin cambios sustanciales, pero acertado" El vicecanciller de la Curia Metropolitana, José Manuel Garita, calificó ayer de acertada la revisión del papa Juan Pablo II de la Constitución Apostólica, aunque reconoció que no hay novedades "sustanciales" en la disposición de cómo elegir a un nuevo pontífice. En una entrevista telefónica con La Nación y a título personal, el padre Garita manifestó que "no son cambios profundísimos, ni revolucionarios, sino muy convenientes para la nueva situación de la Iglesia, pues conjuga la tradición de elementos esenciales de la praxis de la Iglesia con adecuaciones a la situación actual". "No hay duda de que el Papa siente la necesidad de hacer conciencia de la nueva situación: nuevo estilo de vida, sobre todo, en lo relacionado con medios de comunicación y, por otro lado, con el crecimiento y la universalidad del colegio cardenalicio", expresó Garita. Juan Pablo II, de 75 años y Pontífice desde 1976, se ha preocupado por nombrar cardenales de varias nacionalidades, ya no solo romanos. Por otra parte, las nuevas disposiciones son una adecuación a la reciente normativa canónica, ya que la Iglesia tiene un nuevo Código de Derecho Canónico que rige desde 1983 y la reforma a la Curia Romana en vigencia desde 1988. "Se suavizan" las circunstancias en las que los cardenales deberán elegir al nuevo Papa, que cambia la tradición instituida desde el siglo XIII, cuando enfurecidos residentes de Viterbo se rebelaron contra los cardenales que no habían designado a un nuevo papa, pese a que llevaban dos años reuniéndose. Por ello, los pobladores encerraron a los cardenales y en algunas ocasiones les limitaron el alimento a pan y agua.
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