Tener una mascota puede enseñarle a un niño responsabilidad
y respeto por los animales, además de proveerle diversión y
ejercicio físico. Y es que los animales son fieles, cariñosos,
responden siempre de la misma manera y son incapaces de juzgar
a sus amos. Se ha demostrado que ofrecen mucho más que simple
compañía: son magníficos terapeutas.
Para el médico veterinario Róger Cartín, la fórmula se resume
en que si un niño tiene la capacidad de querer a un animal,
quiere a un ser humano. La psicóloga y terapista gestalt, Maureen
Vizcaíno, explica que los animales ayudan a los niños a desarrollar
y expresar sentimientos de ternura y protección.
Inolvidable
En un artículo publicado en diciembre del año 2000 en www.cnnenespanol.com
se relata la experiencia de la fotógrafa y escritora Renee Lamm
Esordi, quien acompañó a colaboradores del Proyecto de Terapia
con Perros de Alto Michigan, a un programa comunitario de voluntarios
que visitan regularmente, llevando sus animales a varios establecimientos
como asilos para ancianos, hospitales infantiles y unidades
psiquiatras. Ella capturó la relación entre pacientes y animales
en su libro "You Have a Visitor: Observations on Pet Visitation
and Therapy" (Tienes visitas: Observaciones sobre las visitas
y terapia con animales).
"Cuando uno entra con un grupo de personas que llevan sus
mascotas, a veces ve gente en silla de ruedas y se les ilumina
la cara, hay risas y conversación animada", dijo Esordi. "Los
animales te hacen sentir muy cómodo y hacen que sea más fácil
iniciar una conversación"", añadió.
La terapia con animales tiene éxito, debido al amor incondicional
del animal.
En 1980, la revista Public Health Reports publicó un estudio
comparativo del valor terapéutico de las mascotas.
En él se ponía de manifiesto que, prácticamente el 100 por
ciento de las personas que habían sufrido un ataque cardiaco
y cuidaban de un animal, seguían vivos un año después.
En cambio, entre aquellos pacientes coronados que no tenían
animales, un 30 por ciento no superaban el primer año.
Planificación
Para que los efectos sean positivos, es necesario hacer algunas
consideraciones fundamentales. Primero que todo, la familia
debe estar preparada para hacer frente a los compromisos necesarios
para el bienestar de la mascota.
No hay que olvidar que a una mascota hay que darle cariño,
tiempo (hay que sacarla a pasear en el caso de los perros, hay
que jugar con él y enseñarle buenos hábitos), dinero (alimentación,
veterinario, accesorios, etc.) y un espacio en la casa.
"Una buena planificación es clave a la hora de adquirir una,
se deben establecer límites y tener reglas muy claras", comenta
Vizcaíno, quien enfatiza sobre la importancia de que la mascota
sea del agrado del pequeño, por ello, es conveniente que los
niños participen en su selección.
Para evitar problemas, los padres deben revisar su estilo
de vida y posibilidades, es conveniente preguntarse ¿qué tipo
de mascota se adapta a las actividades sociales y hábitos vacacionales
de la familia?, ¿inversión de tiempo para el cuidado de la mascota?,
¿espacio que necesita para vivir confortablemente? Y piense
cuánto dinero puede gastar, no solo en la inversión inicial,
sino también en el mantenimiento de la mascota a largo plazo.
También se debe considerar cuánta responsabilidad puede tener
el niño cuando se decide si se tiene o no una mascota y de qué
tipo. Los niños pequeños, por ejemplo, están obviamente limitados
en cuanto al tipo de ayuda que pueden dar al mantener una mascota.
Los niños en edad escolar pueden, con apoyo de sus padres, hacer
mucho más.
"Hay que involucrarlos con los cuidados del animal con el
fin de que se hagan responsables", manifiesta Cartín.