Olvido y lejanía
Villa Sultana de Granada, Nicaragua. Bajo un cuadrado de latas al que llama su casa, Guillermo Antonio Espinoza, de 20 años, se despidió con una esperanza: "Oiga, si llega usted a Costa Rica y encuentra a mi mamá, dígale que se acuerde de mí, de nosotros". Concepción Castillo; su madre, viajó a Costa Rica en 1995 "para ganar más reales". Los reales llegaron a poquitos, al principio, pero después desaparecieron al igual que ella, quien "según cuentan los que vienen de allá", vive en un caserío en Concepción de Alajuelita.


Puesta en línea: Adriana Quirós Robinson.
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