Mujeres ejemplo de tesón y corajeAl igual que otras mujeres costarricenses, la doctora Carla María Odio, la ingeniera Clara Zomer y la bióloga Eugenia Flores son ejemplo por su valentía, esfuerzo y determinación para ejercer con éxito su carrera profesional. De seguido un resumen de sus vidas, modelo a seguir para las nuevas generaciones.
Carla María Odio
Su labor como Jefe
de la Clínica de Neonatología del HNN es incansable. En
la actualidad está concentrada en la coordinación de un
equipo de investigadores que analizan, en un plan piloto, el uso de
la inmunoglobulina humana con el fin de lograr prevenir la bacteremia
(paso de bacterias a la sangre) en recién nacidos de bajo peso.
Con esta investigación se espera disminuir la mortalidad y morbilidad
en prematuros
Clara Zomer
Además,
fue la primera mujer en dar clases en la Facultad de Ingeniería
de la UCR y en ocupar, ahí mismo, el cargo de Decana.
Me ha tocado abrir brecha en varios campos. Una de las cosas que recuerdo con más alegría fue cuando dirigí lo que en 1965 se llamaba el Centro de Cálculo Electrónico de la UCR. En ese entonces puse a la orden de mis colegas y de toda la comunidad universitaria a la famosa computadora Matilde. A todos llegué con cursos, seminarios y talleres para el uso de este equipo. Ahora me hace gracia recordar que la capacidad de la computadora era de 64K y una palm ahora tiene 8MB, 125 veces la capacidad de Matilda. Siempre en el campo educativo, fue también la primera mujer en dirigir la Oficina de Planificación de la Educación Superior. Partiendo de toda esta experiencia, ¿cómo es para usted la participación de la mujer en los campos de la ciencia y la tecnología? Creo que es tremendamente positiva. Las mujeres que escogen campos difíciles, por lo general, llegan a ser muy exitosas. |
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Los árboles de Costa Rica |
A esta labor incansable, añade más de 130 artículos
publicados y otro libro que se encuentra por germinar en
junio próximo. Además, Flores está terminando más
de 100 dibujos de árboles que se incluirán en el libro
Árboles de Costa Rica. Valor socioeconómico,
que pronto entrará a la imprenta.
Cuando inicié en los 80, mi primer trabajo fue en microscopía electrónica. Sin embargo, dejé esta labor para dedicarme a factores de regeneración del bosque. Consecuente con estas palabras, prácticamente la última década la ha dedicado a la investigación y la clasificación de 125 especies de árboles en el Caribe costarricense. Y es que, al igual que un roble, el trabajo la ha hecho más fuerte. ¿Qué opina la primera mujer en presidir la Academia Nacional de Ciencias de la participación femenina en los campos científicos y tecnológicos?
Ha sido tímida, pero las nuevas generaciones están incursionando con más fuerza. Creo que el proceso de incorporación de la mujer al campo laboral y científico se ha dado por etapas, responde.
¿Por qué ha sido tan difícil esta incorporación? La mujer enfrenta otras responsabilidades. Cuando se casa, vienen los niños. Yo, por ejemplo, hice carrera universitaria casada y con cuatro hijos.
Pero, al igual que lo han demostrado mujeres como Eugenia Flores, este cambio es posible... aunque exige un gran sacrificio.
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