Volver a nacion.com
Inicio
Página principal
MENÚ
1983: Visita a Costa Rica
Galería de fotos: Juan Pablo II en Costa Rica
Juan Pablo II: Su vida
Actos fúnebres
Testamento del Pontífice
Crónica de su enfermedad
El sucesor
Últimas noticias
Galería de fotos: Vida del Papa
Galería de fotos: Traslado del Papa a la Basílica de San Pedro
Foro de discusión
 
Sitio especial:
Benedicto XVI: El primer Papa del nuevo siglo
Ir a nacion.com


ACTOS FÚNEBRES

Histórico e imponente funeral tuvo Juan Pablo II

  • Cardenal Joseph Ratzinger, confidente del Papa, pronunció emotiva homilía
  • Miles de gargantas interrumpían la ceremonia para pedir rápida canonización

El cardenal alemán Joseph Ratzinger presidió el funeral en la plaza de San Pedro, que se convirtió en un mar de gente. Pero la despedida al Pontífice se repitió en todo el planeta.

Ciudad del Vaticano. AP. Presidentes y peregrinos, reyes y prelados, primeros ministros y religiosas se congregaron ayer en la plaza de San Pedro para tributar una emotiva despedida a Juan Pablo II, en la mayor reunión de poderosos y humildes de tiempos modernos.

El funeral, que atrajo a Roma a unos cuatro millones de personas, precedió el entierro en las catacumbas del Vaticano.

La multitud rompió en aplauso en la plaza barrida por el viento matinal cuando el sencillo féretro de ciprés, adornado solo con una cruz y la M de la Virgen María, salió de la basílica y fue depositado al pie del altar para la misa.


El arzobispo Stanislaw Dsiwisz (der.) pone el velo blanco sobre el rostro del Papa antes de cerrar el ataúd de ciprés.

Miles de gargantas interrumpieron la ceremonia para clamar por la canonización del Pontífice al grito de "santo, santo, santo".

Las campanas tocaron a vuelo y la multitud volvió a aplaudir reverente cuando se les presentó el féretro por última vez y fue conducido nuevamente dentro de la basílica por una cuadrilla de portadores de guantes blancos para su entierro en la gruta subterránea.

El Vaticano precisó que el entierro tuvo lugar a las 2.20 p. m. (hora local, 6:20 a. m. en Costa Rica) cerca de la tumba tradicional del apóstol San Pedro, el primer Papa.

El servicio fúnebre comenzó con el canto gregoriano Concédele descanso eterno, Señor. Cardenales con mitras blancas entraron a paso solemne en la plaza, con sus capas escarlatas al viento. Sobre el féretro se depositó un ejemplar de los Evangelios.


El ataúd de ciprés fue puesto dentro de uno de zinc, y este, dentro de uno de madera para retrasar la descomposición.

El cardenal Joseph Ratzinger, decano del Colegio de Cardenales, confidente de Juan Pablo y uno de los candidatos a sucederle, aludió a "nuestro fallecido y amado Papa en una homilía que recordó la vida de Juan Pablo como operario de fábrica en la Polonia ocupada por los nazis hasta su consagración a la cabeza de mil millones de católicos.

Interrumpido por los aplausos al menos diez veces, el habitualmente impasible cardenal alemán a duras penas pudo contener las lágrimas cuando recordó una de las últimas apariciones públicas de Juan Pablo, cuando bendijo a los fieles el domingo de Pascua desde la ventana de sus aposentos.

"Podemos tener la seguridad de que nuestro amado Papa está hoy a la ventana de la casa del Padre, y que nos ve y nos bendice", mientras señalaba la ventana del tercer piso del edificio apostólico que da a la plaza.


El cardenal Joseph Ratzinger (centro) se prepara para la comunión en la misa fúnebre de Juan Pablo II.

"Hoy enterramos sus restos en la Tierra como germen de inmortalidad: nuestros corazones están acongojados, aunque al mismo tiempo llenos de gozosa esperanza y profunda gratitud", dijo.

La plaza de San Pedro y la avenida que conduce a ella eran un mar de gente.

© LA NACION S.A. 2005. Puesta en línea y diseño: Luis Eduardo Díaz. El contenido de nacion.com no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.com
Ir a nacion.com