Perfil de jugadores de la Selección Nacional

Rónald Gómez

Era difícil imaginar que el pequeño que nació el 24 de enero de 1975 en Puntarenas daría un salto enorme impulsado por un balón, y llegaría a dar muestra de su fuerte remate en la isla de Grecia.

A pesar de ser chuchequero, Rónald Gómez Gómez se considera guanacasteco. Fue en Pilas de Canjel, en Lepanto, donde dio sus primero pasos.

En su infancia, era pequeño y flaco, muy lejos de la figura que distingue ahora a Gómez, que ya acumula 43 partidos internacionales clase A con un total de trece goles para la Selección Nacional.

De niño le conocían como Pinino, ahora, en el ambiente futbolístico es conocido como la Bala, apodo que surgió de la fuerza que le imprime a cada cobro, tanto que parece un balazo en la red.

Su madre, Francisca Gómez, tuvo que aprender a lidiar con la pasión de su hijo, que gastaba horas y horas en las mejengas del barrio, hasta que su pegada de pierna izquierda, siempre a "pata pelada", fue dando de qué hablar entre la chiquillada.

De las eliminatorias escolares en Nandayure, Guanacaste, fue dando pasos de gigante hacia un futuro promisorio, que lo condujo a las filas de Liga Deportiva Alajuelense, el gran escenario donde fue moldeando su perfil goleador.

Dejó Pilas de Canjel para irse a vivir en San Antonio del Tejar, en Alajuela, y pese a estar enrolado en el trabajo de cogedor de café, escuchó que en el Estadio Nacional hacían pruebas para integrar la Selección Infantil, donde Juan Blanco lo escogió en la preselección y le dio su primer sello en el pasaporte con un viaje a Venezuela.

Estuvo también en la selección juvenil, en el Carmelita, fue campeón goleador en Alajuelense en la campaña 1995-96 y probó suerte en el extranjero con el Real Sporting de Gijón y con el Hércules de Alicante de España, el Municipal de Guatemala y actualmente milita con el OFI Creta de Grecia.

Rónald es un hombre sencillo, la vida y las experiencias que le ha deparado el futbol no han cambiado su forma de ser. Sigue siendo una persona agradecida, que entiende bien que la fama es momentánea, pero el buen trato se conserva por siempre.

Lejos de su patria, sigue trabajando con ahínco para dar sustento a su esposa Gina Soto y a su pequeño de tres años, Esteban, quienes son su inspiración para seguir adelante y buscar ser mejor y hacer valer su presencia en la Tricolor.


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