Perfil de jugadores de la Selección Nacional

Robert Arias

Con apenas 21 años, Robert Arias Sancho ya tiene su álbum de recuerdos marcado con dos grandes experiencias futbolísticas: el mundial infantil en Egipto en 1997 y el juvenil en Nigeria en 1999.

Hoy, después de haber sido convocado en abril anterior para el juego amistoso con Venezuela y luego para el eliminatorio contra Estados Unidos en Kansas, se mantiene en la lista de jugadores que maneja el técnico Alexandre Guimaraes en su proceso hacia el 2002, donde Robert espera cumplir con asistir a su tercera Copa del Mundo.

Arias, quien registra siete partidos clase A, es vecino de El Roble de Heredia y es el menor de tres hermanos. Nació el 18 de marzo de 1980 y su signo es Piscis.

Bromear es una de las cosas que más le gusta hacer y por eso también es objeto de ellas por parte de sus compañeros del Club Sport Herediano y de la Selección Nacional.

Adora el futbol, pero no tanto como a su hija, de 9 meses, Valerie Arias Montoya, quien, como él dice, "me tiene como loco".

"En el momento en que la vi tan pequeñita me llenó un sentimiento increíble, no podía creer que ya era papá. Ese ha sido sin duda el mejor momento de mi vida", confiesa el joven defensor.

Y no es difícil de imaginar, porque su espíritu de niño aún se refleja en una forma de ser que combina lo cariñoso con lo consentido, algo que sin duda heredó de sus padres, don Carlos y doña Flor.

Y aunque su actuación en la Selección Mayor no es tan amplio como el de otros jugadores, Arias trabaja sin cansancio para guardar su cupo en los planes del seleccionador, apoyado por la labor en la zaga florense.

Le encanta escuchar música -pero baila poco- y cuando puede se da una "escapadita" a la playa con uno de sus amigos más cercanos, el delantero herediano Mínor Díaz.

Su espíritu alegre lo hace llevarse bien con buena parte del grupo, aunque comparte más con Mínor -cuando han estado los dos en la Sele-, y con Gilberto Martínez y Carlos Castro, algunos de sus contemporáneos.

De sus comidas favoritas, no duda en decir que la preferida es el gallo pinto que prepara su padre, que acompañado con aguacate "es una delicia".

Robert está decidido a continuar con la Tricolor y por eso se empeña en seguir mejorando. Su partido contra Bolivia en la Copa América confirmó que va por buen camino y que, con paciencia y trabajo, podrá seguir disfrutando de los buenos momentos del representativo nacional.

Para la afición, este es su mensaje: "Espero que nos sigan apoyando como lo han hecho hasta ahora; es muy lindo ver esa franja roja cuando jugamos fuera del país, eso nos hace sentirnos como en casa".


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