Perfil de jugadores de la Selección Nacional
Jervis Drummond
El futbol fue generoso con la familia Drummond el 8 de setiembre de 1976.
Por partida doble, doña Vilma Johnson dio a luz, en Limón, a dos pequeños que llegaron con las venas cargadas de amor por el balompié.
Ese día, Jervis y Gérald empezaron una carrera que los llevaría a vivir momentos intensos en canchas nacionales y extranjeras.
Hoy, Jervis, el segundo de los gemelos, vive un gran momento desde la trinchera de la Selección Nacional, donde el lateral morado es baluarte y pieza clave del engranaje.
Cuenta con la característica de poder acoplarse a "volar" por las bandas o bien asumir una función determinada en la zona central de la zaga y cumplir a cabalidad en ambos sectores.
Jervis, de 25 años, fue en una época delantero y también goleador, así que no es de extrañar verlo probar suerte en la línea de ataque. En su cuenta, ya hay registrados 34 partidos con el seleccionado mayor y un gol anotado.
En San José, Jervis jugó con el equipo de su escuela, después con Tibás, pasó también por las filas florenses, para finalmente enrolarse con el cuadro morado.
Vive muy intensamente su relación con Dios, lo cual comparte con su hermano.
Se confiesa un "comilón", pero dice que no le preocupa mucho porque no engorda fácilmente, así que puede darse sus gustos con libertad.
Su residencia actual está en Coronado, donde aprovecha los espacios de ocio para ver televisión, en especial las fábulas de Tom y Jerry y los capítulos del Chavo del Ocho.
Profesionalmente, los dos campeonatos que ha obtenido con el Deportivo Saprissa los guarda como el mejor recuerdo, mientras que trabaja con fervor por hacer que la Selección Nacional llegue al Mundial. "Ese es el sueño de todos", afirma.
Jervis, siempre pilar en la defensa y una opción firme en el ataque, dice tener apariencia de serio, pero en realidad es una persona alegre y abierta.
Le atrae el buen vestir, por eso gusta de escoger ropa bonita, un detalle al que presta mucha atención.
Cuando tiene oportunidad, le agrada practicar el baloncesto, una afición que comparte con muchos de sus compañeros en la Tricolor.
El veloz carrilero escucha música de todo tipo, aunque siente cierta predilección por la de Alejandro Sanz.
Sobre la Selección, Jervis solo tiene buenos comentarios, pues se ha encontrado con un grupo bonito, alegre y muy centrado, que si logra mantener el paso camina con rumbo fijo al destino Japón-Corea 2002.
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