Perfil de jugadores de la Selección Nacional

Hernán Medford

Es poco lo que se puede escribir de Hernán Medford Bryan que no conozcan los aficionados de la Selección Nacional.

Y es que el experimentado jugador ha estado presente en los momentos más felices para los seguidores de la Tricolor.

El gol frente a Suecia en Italia 90 y el que derrumbó el mito del Azteca en junio pasado, son solo dos de las postales que guarda cada uno en su álbum personal de recuerdos del equipo de todos.

Medford nació en San José el 23 de mayo de 1969 y a sus 33 años ostenta el récord nacional de más partidos jugados con la Sele, para un total de 76, en los que ha conseguido 17 goles, casualmente su número favorito de camiseta.

Este geminiano, de apariencia "enojona", es un hombre de buen humor, al que le encanta bromear con sus compañeros, además de darles consejo, especialmente a los más jóvenes.

Cuando no está entrenando, Medford distribuye su tiempo entre su familia y sus negocios. Guarda un espacio para ver televisión -ojalá que no sea futbol- y saborear un "rice and beans", especialmente el que prepara su esposa Arlene Lewis.

Su amplia trayectoria internacional, en Yugoslavia, Austria, España, Italia y México, lo convierten en un verdadero trotamundos, que siempre le ha entregado lo mejor de su futbol no solo a los equipos sino también a la Selección Juvenil (1985) y a la Mayor, con la que todavía no termina de provocar alegrías a los fanáticos.

Su máximo anhelo es, sin duda, regresar a una Copa del Mundo y confía en que este grupo está lo suficientemente preparado para asumir el reto de mejorar la recordada presentación tica en Italia 90.

Decidió regresar esta campaña al balompié tico con el Deportivo Saprissa, uno de los tres clubes con los que militó antes de partir a convertirse en un legionario de amplias fronteras. Barrio México y Sagrada Familia son dos casas de las que guarda también gratas memorias.

No es fanático de los horóscopos, pero confiesa que ha encontrado muchas similitudes en el carácter de otros géminis. La afición por coleccionar cosas no va con el Pelícano, pero se confiesa un enamorado de los carros.

Gusta de hablar claro y trata de evadir los discursos repletos de rodeos, eso ha provocado muchas veces el disgusto de algunos, pero como todo lo que Medford habla tiene un sinónimo en la cancha, su estilo se ha impuesto y el público ha aprendido a quererlo así.

Medford derrocha la misma alegría de cuando comenzó a caminar en las gramillas nacionales y por eso una sonrisa siempre acompaña su promesa de regresar a otro Mundial.


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