Perfil de jugadores de la Selección Nacional

Carlos Castro

Nació en Alajuela el 10 de setiembre de 1978. A los 40 días de nacido, sus abuelos Orontes Castro y Graciela Josefina Espinoza se hicieron cargo de su crianza, para inculcarle valores como la sencillez, la amistad y ante todo, la paciencia.

Carlos Eduardo Castro Mora, el joven lateral manudo, tuvo su debut oficial con la Selección Mayor el 6 de enero del 2001 en Miami, en el crucial partido contra Guatemala.

Desde entonces, Castro lleva 12 partidos clase A y se ha convertido en parte del esquema titular del técnico Alexandre Guimaraes, donde ha mostrado madurez y presencia en cada compromiso.

Fue su abuelo Orontes un hombre muy liguista, quien lo llevó a las tiendas manudas y apoyó a Carlos para que siguiera la carrera de futbolista.

Desde 1985, el jugador de 22 años ha trabajado intensamente por su lugar en el cuadro Alajuelense, donde ya fuera como lateral o volante, Castro se ha empeñado en dar muestras de su talento.

Ya tiene en su haber dos mundiales, el infantil en Ecuador en 1995 y el juvenil en Malasia en 1997, por lo que sus ojos están puestos en acceder a uno de los boletos para la cita mundial en Corea-Japón el próximo año.

Su forma de ser cala hondo entre los aficionados de la Tricolor, pues Carlos es uno de los que más regalos y muestras de cariño recibe de los seguidores del "equipo de todos".

Se confiesa católico y muchas veces le llegan obsequios como rosarios y escapularios, que guarda cerca de su cama. Además, siempre lo acompaña la estampita del Divino Niño.

Para comer, su platillo predilecto es el arroz con atún, le encanta el refresco de frutas y, en postres, el arroz con leche y los helados son sus debilidades.

Carlos no tiene novia, por lo que su tiempo libre lo comparte con los amigos del barrio, aprendiendo a usar la computadora y escuchando algo de música, en especial reggae, socca y un poquito de rock. Aunque, como muchos de sus compañeros, se declara poco bailador.

También le dedica un espacio a jugar pool, ir al cine y dormir, pues es una de las cosas que más le gusta hacer.

La superstición no es algo que lo envuelva por completo, pero le gusta hablar con sus abuelos fallecidos para pedirles consejo. Ese es su amuleto y el mejor ejercicio antes de los partidos.

A Carlos le agrada pensar en la posibilidad de jugar en el extranjero; a pesar de que le teme a los aviones, dice que se arriesgaría en busca de concretar esa aventura.

Y quizá, ese miedo desaparezca por completo cuando el destino sea Japón-Corea, el año entrante para la Copa del Mundo.


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