Perfil de jugadores de la Selección Nacional
Alexandre Guimaraes
(Director técnico)
Desde el momento en que tomó las riendas de la Selección Nacional, Alexandre Guimaraes se convirtió en el gestor principal del sueño de todos los costarricenses.
Ese 6 de enero del 2001, con la victoria 5 a 2 frente a Guatemala, Costa Rica vibró y comenzó, con el pase a la hexagonal en el bolsillo, su recorrido hacia una nueva aventura mundialista de la mano de Guima.
Querido y recordado por muchos en su uniforme morado, Alexandre ha calado hondo en el sentir de los ticos porque, aunque nacido en Brasil el 7 de noviembre de 1959, Guima es de madera tica.
En la ruta hacia una segunda Copa, esta vez como entrenador, Guimaraes ha dirigido 18 encuentros, en 10 ocasiones ha saboreado la victoria, cinco han sido empates y la derrota solo ha tocado su libreta en tres oportunidades.
Es un gran conversador, su verbo es fácil y directo, quizá una herencia más que le ha dado la lectura, una de sus grandes pasiones.
Llegó a Costa Rica a los 11 años, donde tuvo su primer contacto con el español y simultáneamente con el inglés en un aula del Colegio Saint Francis. Hoy, son cinco los idiomas que domina.
Su carrera como jugador en el Deportivo Saprissa nos regaló al Guimares de los ticos, el mismo que después viviría en carne propia la histórica campaña de la Selección Nacional en el Mundial de Italia 90, y años más tarde, en su faceta de entrenador, desde el banquillo de Belén, Herediano, Saprissa, Comunicaciones de Guatemala y ahora de la Selección Nacional.
Es un hombre puntual, disciplinado y perfeccionista, que a sus 41 años goza del buen momento de la Tricolor y de la satisfacción de que las cosas marchan por buen camino, tal y como su plan de trabajo lo tenía escrito.
Prefiere mantener a su familia lejos de la vida pública. El núcleo del hogar lo completan su esposa Lina y sus hijos Mauro y Celso.
Fue en el barrio Tijuca de Río de Janeiro donde cultivó su amor por la pelota y se presentó a sus ojos lo que sería el mapa de su carrera.
Lejos de la cancha, Guima invierte su tiempo en una buena lectura, el cine de drama también le atrae, así como una charla con sus amigos, siempre y cuando se respete la regla de que el tema de futbol está vetado.
Sabe lo que quiere y hace lo que sea para conseguirlo, es ahí donde radica el éxito de la fórmula de Guimaraes. Un soñador, pero con los pies en la tierra.
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