Para leer mejor...
Este es un hábito que se puede mejorar, para ello, existen métodos que ayudan a descubrir el significado de lo escrito. También son importantes porque se aprende a llegar a las ideas clave, a resumir o a enterarse rápidamente de los contenidos de una obra. Los tipos de lectura se pueden agrupar en las siguientes áreas: Recreativa: esta lectura se hace para el entretenimiento con novelas, cuentos, relatos y poemas, y responde normalmente al interés de cada persona. Estudio: se lee por una obligación académica o laboral, puede ser de tipo exploratoria, de repaso o crítica. Exploratoria: busca proveer de conocimientos generales sobre un tema, sin mayor profundidad. Normalmente se lee varias obras a gran velocidad, tratanto de descubrir lo que se busca, razón por la cual se pone mucha atención a los titulares y textos resaltados. De repaso: siempre que se estudia es necesario reforzar los conocimientos y se trata de volver sobre lo estudiado: repasando. El repaso será posible con mayor facilidad si la lectura inicial permite descubrir ideas claves. Crítica: es una lectura clave en el estudio pues el estudiante debe establecer la opinión del autor y contrastarla con sus propias ideas de manera que pueda obtener conclusiones reales.
Ideas y palabras clave
La traducción de las ideas es el nivel más sencillo de la comprensión y significa, en cuanto a la lectura, el hecho de expresar lo escrito en otra forma de comunicación. En ocasiones los escritos no tienen sentido al pie de la letra y obligan a traducirlos trasladando las palabras del texto al lenguaje propio, a fin de comprender lo que se lee. En estos casos se recomienda no cambiar el sentido de lo que el autor está diciendo, aunque se elimine información, se cambie el orden de las palabras o se sustituyan por términos equivalentes. Descubrir lo esencial del mensaje implica percatarse de lo realmente importante del texto, sus ideas clave. Para encontrarlas con facilidad estas van de acuerdo con la materia que se lee y una idea se considera clave porque: Algunas palabras que utiliza el autor ayudan a ubicar la lectura porque anticipan y preparan al lector. Son como señales que ayudan a adelantar o explicar cómo transcurre el texto. Si se saben identificar y usar serán de mucha utilidad para comprender lo que se está leyendo: Introductorias: sirven para visualizar una nueva idea y guían a través de esta, por ejemplo: en principio, para comenzar, primero, en primer lugar, al inicio, inicial, originalmente, en primera instancia. Preparación: indican que el autor va a explicar o enunciar algo en detalle: en seguida, antes de, a continuación, lo siguiente y aquí presentamos. Inclusión: el autor usa estas palabras para explicar brevemente que todo forma parte de una misma idea: asimismo, de la misma forma, junto con, y, más, también, incluso y además. Contraste: indican que el autor está entrando en una diferenciación, oposición o cambio entre las ideas: pero, o, distintas, aunque, sin embargo, diferente a (de), por otra parte y mientras que. Comparación: indican ideas que tienen similitud o cualidades comunes: parecido a, al igual que, así como, tal, de manera similar, de manera semejante y mientras que. Causa-efecto: indican que algo se produce o es consecuencia de otra situación, elemento o fenómeno: surgen de, se producen cuando, se obtienen de, en consecuencia, debido a, como resultado y es la causa de. Algunos consejos para que la lectura sea más eficaz son: relacionar las experiencias previas con lo que se lee, lo que dice el título con la información que se tiene previamente de manera que se pueda determinar lo que ya se sabe acerca del tema. Esa sola acción ayuda a saber desde el inicio la importancia del tema y de la lectura por realizar, si se hará en profundidad o si basta con leerla de manera más superficial. Otra recomendación es traducir al lenguaje propio, para reflejar el nivel de comprensión, trasladar lo que dice el texto con la ayuda de las palabras e ideas clave. Y hay que tomar nota de esas ideas clave, no sólo subrayarlas, pues serán de mucha utilidad para estudiar nuevamente el texto. Se debe prestar cuidado al nivel de comprensión: si algo no ha quedado claro es mejor detenerse y si es del caso regresar a la lectura hasta comprender. No tiene caso seguir, pues probablemente no se ha comprendido algo básico para entender lo que sigue. Por otra parte, algunos hábitos pueden contrarrestar la efectividad de la lectura y es mejor evitarlos: vocalizar lo que se lee, ya que la vista es más rápida que el habla, se puede concentrar mejor leyendo sin hablar y además, cansa menos; leer por líneas o párrafos en lugar de hacerlo palabra por palabra, de lo contrario se requiere mayor esfuerzo, es más lento y dificulta la comprensión; no es conveniente leer con música fuerte, el cerebro se ve forzado a escoger a qué pone más atención y esto cansa y desconcentra. Al leer no hay que mover la cabeza, sino los ojos.
Fuente: Boletín 4 Orientación Latina, publicado por la Universidad Latina de Costa Rica.
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