La universidad: retos y posibilidades

Para algunos padres, mandar a un hijo a la universidad puede representar un gran esfuerzo. Además de costosa, implica un gran cambio en lo académico e incluso, para muchos, representa lanzar al muchacho a un mundo lleno de retos y grandes sacrificios.
Pero la universidad también implica darle armas al muchacho para que forje su futuro, mejorar su nivel de ingresos, insertarlo de forma productiva en la sociedad, de manera que bien valga la pena el esfuerzo de enviarlo y ayudarle a enfrentar todos los retos y obstáculos que se le presenten.
Orientación preuniversitaria. “Muchos jóvenes estudiantes llegan a la educación superior carentes de las armas académicas y personales necesarias para enfrentar la vida universitaria”, sostiene Roy Campos, director del Centro Universitario Miravalles.
Su afirmación la sustenta en su amplia experiencia con estudiantes de recién ingreso, quienes parecen en su mayoría sentirse desorientados frente a modelos de estudios con mayor carga académica, responsabilidad personal, orden y disciplina.
Para Campos, los vacíos que presentan los estudiantes en esta área se deben principalmente a la falta de orientación preuniversitaria y al escaso trabajo que desarrollan los orientadores colegiales, ya sea por falta de presupuesto o de tiempo disponible en clase.
“La labor del orientador, sobre todo el de quinto año, es ser un facilitador, un dador de información y de herramientas para que el muchacho pueda llegar a la universidad consciente del cambio al que se enfrenta y, en el mejor de los casos, con una idea clara sobre cuál es su vocación profesional”, enfatizó.
Cambio de escenario. Uno de los cambios más significativos que deben enfrentar los estudiantes que recién ingresan a la universidad, tiene que ver con el escenario.
En pocos meses el muchacho estará inmerso en un nuevo centro de estudios superiores, en una ciudad diferente –en la mayoría de de los casos– e incluso en una nueva casa o departamento, fuera de su entorno familiar.
“Todos estos cambios tienden a desorientar al estudiante”, señala Campos, no sin antes agregar que es un proceso normal, en el que familia, institución y estudiante deben acompañarse para encontrar un equilibrio y la estabilidad que el muchacho necesita para enfrentar su vida futura como un nuevo alumno universitario.
Mayor carga académica. Nadie que haya pasado por las aulas universitarias puede negar que la carga académica y la exigencia de un curso de educación superior no se compara con una materia normal de secundaria. Es por eso que el estudiante de nuevo ingreso debe estar consciente que el nivel universitario exigirá de él mayor compromiso y dedicación. Se recomienda estudiar la materia al día, y recurrir a todas la ayudas académicas disponibles, como son el uso de la biblioteca, centros de estudios, horas estudiantes, etc.
La masificación. Para Campos, otro de los cambios que pueden desestabilizar al estudiante en medio del proceso de transición es un fenómeno común, pero no siempre bien entendido: el de masificación del estudiante.
“Los jóvenes deben estar preparados para volverse un poco anónimos, pues en instituciones tan grandes como son las universidades, es imposible llamar a todos por su nombre”, describe.
Así las cosas, el estudiante debe ser consciente de que su responsabilidad académica será su asunto, y que no habrá profesor o padre pendiente de su desempeño o su presencia en clase.
“Algunos muchachos podrían entender estos como una libertad, pero lo cierto es que más bien es una responsabilidad en la que el buen aprovechamiento del tiempo y la disciplina son claves”, sostiene el especialista.
- Preparación preuniversitaria
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1. Inscríbase en clases preparatorias para la universidad, tales como Álgebra I, algún idioma extranjero, Ciencia Física, etc. El estudio de estas materias le ayudará a mejorar sus bases académicas antes de ingresar a la educación superior.
2. Participe en clubes y otras organizaciones de su escuela y de su comunidad. Estas actividades lo ayudarán a ser aceptado en universidades más selectivas.
3. Hable con un orientador y maestros sobre el tipo de universidad que busca y cómo elegir aquella que llene sus expectativas.
4. Asista a la matrícula y a las sesiones de orientación de la secundaria con algún conocido.
5. Visite con algún familiar o amigo su posible universidad o el sitio web de ella.
6. Haga preguntas que le permitan averiguar el nivel del centro universitario y cómo la casa de enseñanza le ayudará a lograr sus metas profesionales.
Fuente: Diario El Mundo.