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Los problemas que deben enfrentar los estudiantes al ingresar en la universidad son principalmente estos: incertidumbre en la elección de una profesión, dificultad de los cursos y escaso hábito de estudio. Esta es la opinión de un universitario al que se le preguntó sobre las dificultades al comenzar su carrera. Además, para adecuarse a las exigencias de la educación universitaria, agregó, se sumaron las deficiencias personales y otros obstáculos: compaginar estudio y trabajo, actividades extraacadémicas, responsabilidades e intereses que distraen, dificultades al decidir o establecer prioridades y superar la escasez de tiempo. Sin embargo, esas también son las dificultades de los profesionales en su vida activa. "Creando con antelación esas condiciones reales, la universidad hace un servicio a la preparación de los estudiantes para el mundo del trabajo más eficaz de lo que ellos mismos llegan a pensar. La educación universitaria constituye, en sentido real, el primer "trabajo importante", señaló el estudiante. ¡A investigar!"Un profesor puede decir que ha conseguido enseñar si al mismo tiempo él ha aprendido.Y los alumnos se inician en la investigación universitaria aprendiendo a pensar", escribió el profesor José María Ortiz en Una comunidad de personas y de saberes. La selección del tema a estudiar, la bibliografía, la exposición y discusión de la parte correspondiente a cada uno, la redacción de un primer texto, la inclusión de sugerencias posteriores, son, para Ortiz, una excelente forma de aprender a investigar. "Después viene la puesta en común de diversos trabajos de áreas similares. Y siempre bajo un estilo de respeto a las aportaciones de los demás, quienes tienen tanto que decir -por lo menos- como uno mismo". Y destaca los siguientes aspectos: Hacer pensar"Hacer pensar suele ir unido a la capacidad de hacer buenas preguntas y de saber buscar respuestas. Se trata de aprender que aunque muchas respuestas han fracasado, eso no significa que hayan dejado de existir las preguntas, y que las respuestas solo sirven cuando han sido pensadas, asimiladas", explica el profesor Ortiz.Pensar, aprender, está muy lejos de un mero recibir, porque lo que convierte un conocimiento en algo de nuestra propiedad es el esfuerzo por aferrarlo; sin ese esfuerzo la asimilación no es mayor al hecho de escribir frases sobre el agua. Pero tampoco se puede aprender a pensar sin más, dice Ortiz, sin unos contenidos, el perenne buscar y vagar sin contenido vacía la cabeza, es tan absurdo como pretender construir mesas, pero no una mesa. Una de las actitudes más características del espíritu universitario es la curiosidad, el no dar por supuestas las cosas, el no quedarse como encantado ante una cadena necesaria de acontecimientos. Todo universitario busca el porqué, la raíz: se pregunta y da vueltas a las cosas. En los años universitarios, profesores y alumnos aprenden que detrás de todo el conocimiento hay siempre personas de carne y hueso, seres reales, vidas. Uno de los grandes retos de la vida universitaria es el trabajo en equipo: enseñar aprendiendo, enseñar a aprender, enseñar a pensar. La universidad es el lugar más adecuado para convertir en realidad todas las esperanzas de cambio, porque es el lugar donde puede amarse -admirarse- desinteresadamente la verdad. Tiene como misión ser fermento de la sociedad en la que vive: esa es su esfera de actuación, su libertad, su independencia, su autonomía. Saber servirEl trabajo es la actividad de carácter físico o intelectual dirigida a la consecución de un resultado que realiza la persona y realiza a la persona. Es condición esencial de la felicidad del ser humano. Un trabajo bien hecho manifiesta la perfección de la persona y a la vez la mejora porque lleva consigo el ejercicio de hábitos, la práctica de valores.El valor del trabajo no radica tanto en lo que se hace sino en el cómo se hace. La educación es un proceso que busca cambiar en las personas sus conocimientos, sus actitudes y sus hábitos. El estudio es un hábito que pone a funcionar la capacidad de pensar, analizar y solucionar los problemas, de comprender las consecuencias de una decisión, traer a la memoria un caso similar para aprovechar la experiencia y resolver un asunto, asociar y sacar conclusiones. Al estudio se le opone la pasividad, la inercia, la pereza que lleva a hacer mecánicamente las tareas. La persona se realiza poniendo en juego lo mejor de sí misma, tanto en racionalizar el servicio para hacerlo técnicamente bien, como en la ilusión por demostrar cariño y respeto hacia las personas a las que va dirigido ese trabajo. La formación humana puede considerarse como desarrollo de los hábitos más básicos: laboriosidad, lealtad, honradez, estudio, generosidad, los que se ejercitan en medio de las tareas que lleva a cabo la persona. Esa formación también incluye el modo de comportarse: dominio de carácter, normas de educación como la cortesía y otros aspectos. Todo trabajo honrado es digno, y quien lo efectúe merece respeto y buen trato. La capacidad de servir engrandece a la persona. |
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Diseño para nacion.com y puesta en línea: Adriana Quirós Robinson
Créditos: Suplemento publicitario especial. Este suplemento fue elaborado en el Departamento Creativo del Grupo Nación. Coordinación editorial y textos: Vanessa Barahona. Fotografías: archivo.
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