Viernes 3 de setiembre de 1999
Fascículo 3

No al maltrato y al abuso

Identificar, denunciar, brindar tratamiento tanto a personas agredidas como a personas agresoras son tareas de todos

Sandra Jiménez *

SALUD. Las actividades que favorecen la salud integral de la población son necesarias para prevenir la violencia.
La violencia en contra de las personas mayores es una conducta destructiva. Ocurre en el contexto de una relación de confianza y es de suficiente intensidad y frecuencia para producir daño físico, psicológico, social y efectos financieros de innecesario sufrimiento, heridas, dolor, pérdida y violación de los derechos humanos y disminución de la calidad de vida para ellas.

Algunas explicaciones del por qué ocurre son:

  • La personalidad de quien comete actos de violencia.
  • La transmisión de violencia de generación en generación, lo que en la mayoría de las circunstancias se convierte en patrones normales de conducta en el seno de las familias.
  • La dependencia de una persona, ya sea por enfermedad, pérdida de autonomía o por razones económicas, lo que coloca al anciano en una condición de mayor vulnerabilidad para ser maltratado.
  • El aislamiento social; esto se da en familias cerradas que tienen poco o ningún contacto con las redes sociales, lo que facilita que en su interior se cometan actos abusivos sin que haya alguna contención para tales atropellos.
  • Existen también situaciones de tensión personal, que pueden aumentar con las condiciones del ambiente que rodea a los individuos. Cuando esto sucede, la probabilidad de que ocurra agresión contra una persona vulnerable, aumenta. En el caso de las personas mayores, factores como la dependencia física, emocional o económica, una pobre salud, física o mental, así como personalidades difíciles, aumentan la vulnerabilidad.
  • Otros factores también pueden influir; entre ellos, los problemas económicos y el medio.

Se conocen también otros aspectos relacionados directamente con la actitud de las personas que cuidan, debido a que la responsabilidad de atender a quienes han perdido la capacidad de autocuidarse puede convertirse en algo intolerable, por razones como las siguientes:

  • Cuidado de largo plazo sin interrupción con poco o ningún apoyo de otros familiares o de servicios de la comunidad, lo cual lleva a dejar exhausto a quienes lo desempeñan.
  • Recargo de trabajo, es decir que, además de atender a quien lo requiere por condiciones de salud, tengan otras responsabilidades en el hogar, los hijos, los cónyuges y el trabajo fuera del hogar.
  • Situaciones económicas, de vivienda, relaciones familiares conflictivas o bien que quien cuida tenga un historial de violencia familiar.

La violencia puede ser una lección aprendida que se sale del control; es un comportamiento aprendido por imitación en el grupo familiar.

El aislamiento social, las relaciones familiares conflictivas, el abuso de sustancias nocivas a las personas, drogas, alcohol, entre otras, deben ser consideradas también como factores de riesgo en relación con el abuso.

¿Qué se puede hacer?

Es de mucha complejidad tratar las situaciones de maltrato, por lo que lo prioritario es prevenir para que no se presenten y, en todo caso, intervenir a tiempo para romper el ciclo de la violencia.

En el caso de las personas mayores, la prevención e intervención estarían dirigidas a reducir al máximo las situaciones de tensión que se puedan generar en los cuidadores.

El apoyo que se brinde a través de los servicios comunitarios debe beneficiar a la familia en la atención directa por períodos sustanciales de tiempo para que quienes cuiden puedan descansar; además, en caso necesario se deben conceder ayudas materiales para arreglo de vivienda o de otros menesteres.

Las actividades que promueven la salud física y emocional de la población son necesarias si se desean modificar los patrones de violencia.

Es casi seguro que si los cuidadores reciben información, entrenamiento y apoyo, la negligencia de atención, el abandono y el maltrato físico y psicológico disminuirán.

Otras medidas que se deben tomar están relacionadas con las oportunidades que las personas mayores deben tener para tomar control de sus vidas. En este sentido, una labor primordial es lograr que las personas mayores conozcan cuáles son sus derechos y posibilidades para enfrentar esta etapa de la vida.

Es necesario que los ciudadanos en general estemos alertas para prevenir dichas situaciones, especialmente aquellas que puedan confundirse con enfermedad o deterioro por la edad, cuando en realidad son consecuencias de una relación abusiva.

* Trabajadora social del hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes.

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