Viernes 3 de setiembre de 1999
Fascículo 3

¡Quiérase!

Aprenda a estimarse cada día más

Jenny Mora *

DISFRUTE. Lo más importante es aprender a ser feliz. Mayra Granados, de 56 años.
¿Por qué nos sentimos culpables cuando nos damos cariño a nosotros mismos? Preguntémonos: ¿qué valor le he dado a mi persona?, ¿qué importancia le he dado a mis cosas o asuntos?, ¿he sido considerado conmigo mismo? Y si le he dado importancia a lo mío, ¿me he sentido culpable por hacerlo?

Debemos hacer un balance; si nos damos cuenta de que tendemos a dar mucho más importancia a los demás y nuestro esquema de sentimientos y preocupaciones está altamente recargado en otras personas, afrontamos un problema de falta de autoestima.

La imagen que tenemos de nosotros mismos es en gran parte aprendida y también desarrollada a lo largo de nuestra vida de acuerdo con nuestros rasgos de personalidad, al ambiente en que nos desenvolvemos y a los eventos a que hemos dado relevancia. Por lo tanto, no es fija, y puede cambiar, ya sea para mejorar o empeorar el concepto.

La confianza en uno mismo también corre el riesgo de bajar debido a los impedimentos físicos, económicos y sociales ya que con ellos aumenta el temor a tomar decisiones por miedo a no lograr lo propuesto.

Al modificar la autoestima y la autoconfianza, lógicamente modificamos el autoconcepto. Esta modificación es guiada por el análisis crítico de los actos y sentimientos que nos hacen otras personas y que nos hacemos nosotros mismos.

Confianza

La autoestima es el grado de aceptación personal. Está íntimamente relacionada con el concepto que tengo de mi persona y la confianza que tengo en mi capacidad para obtener diferentes logros (emocionales, intelectuales, sociales, afectivos, etc.). Los tres aspectos de la relación conmigo mismo son el cariño, el concepto y la confianza. Ellos están íntimamente relacionados y deben presentar un adecuado balance. Además, pueden ser fuertemente influenciados por la autocrítica, o sea, el análisis que hago de mí mismo.

Muchas veces las personas mayores han tenido a lo largo de su vida una autoestima adecuada, han tenido un buen balance en la confianza en sí mismas, en el concepto personal y en el amor propio, pero al enfrentarse a cambios inevitables que conlleva el paso de los años, esta estructura bien balanceada se empieza a desequilibrar. Conforme envejecemos, tendemos a ser más exigentes en nuestra autocrítica y esta es más agresiva e indiscriminada.

* Psicogerontóloga de La Casa Sol.


¿Cómo ayudarse?

Siga estos consejos; le serán de gran ayuda:

  • Sea más flexible consigo mismo y con los demás.
  • Elimine frases como “así es como siempre he sido y así seguiré siendo”; no poseemos la verdad absoluta.
  • Defina las metas de acuerdo con sus posibilidades reales.
  • Acostumbrémonos a poner más atención a las cosas buenas que hacemos.
  • Todos tenemos derecho a equivocarnos; los errores nos permiten perfeccionarnos.
  • Es importante romper con esos esquemas rígidos que nos impone la sociedad de lo que es bello y lo que no es bello. Lo más relevante es que me guste yo mismo. Debemos descartar la idea de tener un cuerpo o una cara perfecta; debemos acostumbrarnos a, que desde que nacimos, estos están en constante cambio.
  • Destaque más las cosas que le agradan de sí mismo.
  • Aprenda a ser más hedonista.
  • Lo más importante es tratar a toda costa de ser feliz, de disfrutar la vida, de sacarle el máximo provecho a las cosas. Piense que aún sus responsabilidades son la fuente que lo hace sentirse útil y vivo.
  • Encuentre un pleno disfrute en lo que hace; aprenda a percibir plenamente esa emoción sin sentirse culpable por sentirse bien.
  • Ámese a sí mismo.
  • Busque los medios que lo hagan sentirse bien.
  • Aprenda a reconocer los aspectos positivos que tiene. Todas las cosas buenas que hizo o que hace en la vida no son su obligación; las hizo bien porque es bueno; es importante elogiarse y reconocer las cosas buenas.
  • Usted es capaz de cambiar su propio destino... ¡hágalo!
  • Es su responsabilidad y no la de los otros mejorar su autoimagen.
  • Si no puede hacerlo solo, busque ayuda en libros; busque ayuda profesional o a alguna persona. También hay cursos y charlas para la autoestima; venza el temor al cambio y aprenda a quererse cada día más.
  • No tema al cambio; este le beneficiará mucho para salvar su autoestima; es un proceso lento y difícil que conlleva una lucha constante contra ideas, costumbres y hábitos muy arraigados.

_
© 1999. LA NACION S.A. El contenido de La Nación Digital no puede ser reproducido, transmitido ni distribuido total o parcialmente sin la autorización previa y por escrito de La Nación S.A. Si usted necesita mayor información o brindar recomendaciones, escriba a webmaster@nacion.co.cr

Portada

Amor eterno

Convivencia en familia

¡Quiérase!

Sexualidad para mayores

Sensibilidad para todos

Hogares: última opción

Amor & viudez

Libérese de la depresión

No al maltrato y al abuso