Viernes 27 de agosto de 1999
Fascículo 1

Corazón sano

La prevención de enfermedades coronarias está en sus manos

Jaime E. Tortós*

Durante toda la década de los noventas, las enfermedades del corazón han constituido la principal causa de muerte en Costa Rica, y sabemos que van a mantener este primer lugar, al menos, al inicio del próximo siglo. Sin embargo, es mucho más importante y barato prevenir estas enfermedades que tratarlas.

Para lograr el objetivo de la prevención, debemos educar y concienciar a la población acerca de los llamados estilos de vida saludable:

Alimentación

La dieta debe tener verduras y frutas, ser baja en grasas saturadas (aquellas de origen animal), con mayor cantidad de ácidos grasos monoinsaturados (como el aceite de oliva), y de ácidos grasos poliinsaturados con propiedades beneficiosas (como el aceite de girasol).

Es importante evitar las comidas grasosas y la comida rápida. Los embolsados tienen contenidos muy altos de grasa y sal. Una dieta bien balanceada es fundamental para evitar la obesidad, la cual se ha convertido en un serio problema de salud en Costa Rica, al igual que en los países desarrollados.

Ejercicio y actividad física

La vida sedentaria contribuye al desarrollo de estas enfermedades, por lo que es importante fomentar la actividad física y el ejercicio. Para poder conseguir los efectos beneficiosos del ejercicio, este se debe realizar al menos de tres a cuatro veces a la semana, e idealmente todos los días, durante 30 a 60 minutos, y ser de intensidad moderada.

Las personas interesadas tienen entre otras opciones el caminar, trotar, nadar o andar en bicicleta.

Paralelamente a lo anterior, se debe aumentar la actividad física, como utilizar las escaleras en lugar del ascensor.

Se ha demostrado que el ejercicio baja el colesterol “malo”, y aumenta el colesterol “bueno”, disminuye la presión arterial, el azúcar en la sangre, fortalece el corazón y hasta logra evitar la formación de coágulos.

No al fumado

Hay que mantener una lucha firme contra el fumado. El cigarrillo es el principal responsable de la muerte de los adultos jóvenes en todo el mundo, muchos de ellos por la enfermedad de su corazón. En nuestro país, la edad promedio de inicio del fumado es a los 16 años y esto enfatiza la importancia de evitar tal iniciación ya que una gran proporción de las personas que fuman fracasa en sus intentos de dejar el tabaco.

Presión arterial

Enfermedades como la presión arterial al alta contribuyen a que se enferme no solo nuestro corazón, sino también las arterias del cerebro, del cuello y las extremidades inferiores, por lo que tenemos que evitar o retrasar su aparición, y si ya aparecieron, debemos lograr un control lo más cercano posible al óptimo.

Hablamos de presión arterial alta cuando una persona mayor de 18 años, tiene en varias ocasiones cifras mayores de 140 milímetros de Mercurio para “la presión de arriba” o presión sistólica y mayores de 90 para “la presión de abajo” o presión diastólica. Estas mediciones se deben hacer con la persona en reposo y en un ambiente tranquilo, y cuando se encuentran elevadas es necesario repetirlas con días o semanas de separación, dependiendo del caso, para hacer el diagnóstico de una hipertensión arterial.

Los estilos de vida saludable son un pilar fundamental en el tratamiento de esta enfermedad y cuando estos no son suficientes, es necesario iniciar alguno de los medicamentos que ayudan a bajar la presión arterial.

Diabetes y colesterol

Se calcula que tres de cada cuatro diabéticos mueren como consecuencia de estas dificultades, y la única manera de prevenirlo es con un muy buen control de la diabetes.

Los niveles elevados de las grasas en la sangre son un factor más que contribuye a la enfermedad de las arterias del corazón. No todo el colesterol es perjudicial; existe un colesterol “bueno” o protector que se llama HDL-colesterol, en tanto que el colesterol “malo” se conoce como LDL-colesterol. El valor óptimo del colesterol total es de menos de 200 miligramos por ciento, y se considera como normal alto hasta 240 mg por ciento. El valor deseable del colesterol malo en personas sin riesgo de una enfermedad del corazón es de 160 mg por ciento o menos, pero si se trata de alguien con un riesgo más alto (personas con presión alta y diabetes o con una historia en la familia de enfermedades cardiacas), el valor deseable es menor a 130 mg por ciento. El nivel óptimo del colesterol bueno es mayor a 35 a 45 mg por ciento y los triglicéridos recomendados son menores a 200 mg por ciento. Los pacientes con la combinación de los triglicéridos altos y el colesterol bueno tienen un riesgo elevado de presentar obstrucciones en las arterias del corazón. Finalmente, para que todo lo anterior se traduzca en beneficios, es imprescindible seguir esos estilos de vida saludable.

* Cardiólogo del hospital Dr. Raúl Blanco Cervantes.

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