Viernes 27 de agosto de 1999
Fascículo 1

Alimentación para mayores

Una guía para una adecuada nutrición después de los 60 años

Patricia Sedó *

BALANCE.
Una buena alimentación se basa en el principio de comer de todo, pero con moderación.Modelos: Luis Zeledón y Angela de Mora, 69 años.
Después de los 60 años, al menos que se padezca de alguna enfermedad que necesite cambios importantes en la alimentación, no se requiere de un consumo especial de alimentos. Una buena alimentación se basa en el principio de comer de todo, pero con moderación, si su salud se lo permite.

Es importante mirar la dieta en su totalidad, es decir, tomar en cuenta todos los alimentos que consumimos, y no fijarnos en un alimento o comida aislada.

Consecuencias

Los efectos negativos de una alimentación poco saludable en la persona adulta mayor pueden manifestarse a corto o mediano plazo, entre los que podemos enumerar: el subir o bajar de peso con rapidez, la acidez estomacal, la formación de gases, el estreñimiento, o la alteración en los niveles sanguíneos de colesterol, triglicéridos o azúcar.

Después de los 70 años, es cuando las personas mayores realizan grandes cambios en su dieta, también asociados a las creencias populares acerca de la alimentación de los ancianos. A continuación, se presentan algunas de esas situaciones:

Menos comida

Con el envejecimiento, nuestro cuerpo requiere menos energía para realizar las distintas funciones vitales; esto debido a la tendencia de los adultos mayores a disminuir la actividad física y a los cambios en la composición del cuerpo, caracterizados por un aumento de la grasa y una disminución de la cantidad de músculo. También los órganos y sistemas del cuerpo muestran un declive en sus funciones, lo cual hace que el metabolismo sea más lento.

La digestión de los alimentos es más lenta; y hay una mayor vulnerabilidad a padecer de ciertas enfermedades, vinculadas al estilo de vida y alimentación que se tuvo desde la niñez.

Por tal motivo, la persona adulta mayor requiere de menos energía proveniente de las comidas para satisfacer las necesidades del cuerpo, y en el caso de consumir más alimentos de los requeridos, su peso corporal aumenta.

En cierta forma, la afirmación de que los adultos mayores necesitan menos comida es cierta, ya que si disminuye su actividad física, es importante que se haga el ajuste en la cantidad y en el tipo de comidas que consume (menos grasa y azúcar) con el fin de evitar el sobrepeso y las complicaciones en la salud.

Paralelo a la cantidad de comida durante el día, es importante resaltar que es preferible que consuman pequeñas cantidades de alimentos durante el día, distribuidas en varios tiempos de comida; esto les ayudará a mejorar la digestión.

El horario regular de las comidas es muy importante en dicha etapa.

Les “sabe” menos

Conforme avanza la edad, la persona experimenta una disminución en la percepción de sus sentidos. La disminución en la percepción del gusto, olfato y vista limita la evaluación de los alimentos; tal situación ocasiona una pérdida en el interés por comer ya que los alimentos son menos atractivos para la persona y la comida se siente cada vez más insípida.

A veces, la gente mayor se ve tentada a agregar más sal y más azúcar a las comidas y bebidas para satisfacer su gusto; se recomienda no abusar de estos productos y resaltar el sabor con productos como especias y condimentos naturales.

En el caso de los adultos mayores con problemas de vista, es importante que la persona que los asiste les describa el plato de comida y los estimule a comer, dado que en su memoria residen recuerdos acerca de los alimentos, lo cual podría ayudar a contrarrestar la inapetencia y el desinterés por la comida.

Por ejemplo, si la persona que lo asiste le indica que le va a servir un plato de “olla de carne” o un platito de “arroz con leche”, aunque no lo vea, puede traerle gratos recuerdos y deseos de ingerir dichos alimentos.

Otro aspecto importante es la sensibilidad a las temperaturas de las comidas. En algunas ocasiones, el adulto mayor no percibe la alta temperatura de una comida y puede sufrir quemaduras en el paladar.

“Comiditas líquidas” y atoles

Los caldos o sopas con escasa verdura o sin ella tienen poco valor nutritivo en comparación con otros alimentos. Al sustituir alimentos como frutas, hortalizas, arroz e, inclusive, frijoles, el adulto mayor corre el riesgo de alimentarse inadecuadamente con una dieta pobre en nutrientes y baja en fibra, lo cual puede traerle serias dificultades nutricionales; entre ellas, el estreñimiento o la anemia.

Uno de los principales riesgos de consumir alimentos líquidos es el bajo consumo de fibra. Se recomienda que la persona mayor consuma por lo menos una fruta, una ensalada y un picadillo de verduras diariamente, lo cual le asegura un mínimo aporte de fibra y de otros minerales y vitaminas. Por ejemplo, un pedazo de ayote sazón o zanahoria se constituyen en una fuente de vitamina A, necesaria para el mantenimiento de una piel saludable.

Alimentos contraindicados

Para algunos adultos mayores, existen alimentos contraindicados, que se relacionan con la intolerancia que presentan al consumirlos. Es importante señalar que no podemos generalizar las situaciones dado que cada organismo reacciona de una forma particular.

Entre los alimentos que usualmente las personas mayores descartan de su dieta figuran las frutas, las hortalizas, los frijoles y la leche.

En muchas ocasiones, los adultos mayores rechazan las frutas dado a que, por problemas de artritis, se les dificulta pelarlas; esto les ocurre, por ejemplo, con las naranjas; o bien se les sirven grandes pedazos de papaya o sandía y se les dificulta tomar la fruta con las manos o morderla. También rechazan las frutas ya que perciben en mayor magnitud el sabor ácido, a causa de los cambios en la percepción de sabores, lo cual no es muy agradable a su paladar.

Sirva la fruta pelada y en pequeños trozos. En el caso de una fruta muy ácida, como la naranja o la piña, es preferible hacer un refresco en vez de dársela en trozos.

Con las verduras, la situación es similar. En ocasiones son más bien toleradas las hortalizas cocidas que las crudas. Debe procurarse servir las verduras en pequeños trozos con el fin de facilitar su consumo.

En cualquier etapa de la vida, los frijoles vienen a jugar un papel muy importante en la dieta, dado su rico contenido nutricional. Los frijoles son ricos en proteína, fibra, hierro y ácido fólico.

Algunas personas son intolerantes al frijol, por lo que se recomiendan ciertas previsiones para evitar los problemas gastrointestinales que provoca esta leguminosa.

Lo primero que se recomienda es poner en remojo los frijoles antes de cocinarlos, y botar el agua. Si aun con esta práctica todavía se presentan dificultades, se recomienda consumirlos majados, molidos o colados.

La leche de vaca y los derivados, como el yogur o el queso, son excelentes fuentes de calcio, mineral necesario para el buen mantenimiento de los huesos. En especial, el adulto mayor requiere consumir alimentos que sean fuentes de este mineral para evitar un desbalance en el organismo.

Si es intolerante a la leche, puede optar por la leche sin lactosa, leche agria o yogur. Además, puede incluir en la dieta frijoles, sardinas, hojas verdes o brócoli que también son fuente de calcio.

Suplementos nutricionales

Cuando un adulto mayor consume muy pocos alimentos, ha perdido en gran medida su apetito y, además si padece de cáncer o de cualquier otra enfermedad que aumenta sus necesidades nutricionales, es necesario que incluya en su dieta un suplemento nutricional.

En el mercado existen varios suplementos geriátricos, los cuales se caracterizan por ser ricos en algunos minerales, vitaminas y proteínas, no obstante, es conveniente que un nutricionista valore su estado nutricional y su dieta con el fin de que la persona reciba orientación profesional y consuma el tipo de suplemento nutricional más indicado, según sus necesidades.

El consumo de medicamentos

Es muy frecuente el consumo de varios medicamentos para tratar diversas dolencias. Algunos de ellos deben ingerirse con las comidas; otros, fuera de ellas. Además, algunas drogas interfieren en la absorción de ciertos nutrientes, lo cual puede afectar el estado nutricional del anciano.

Es importante consultar al médico acerca de la mejor forma de consumir el medicamento y los efectos secundarios de este a mediano o largo plazo.

La automedicación es riesgosa en todo sentido, dadas las interacciones que pueden tener los fármacos y sus efectos secundarios. Los laxantes, por ejemplo, son medicamentos muy usados por los adultos mayores para contrarrestar el problema del estreñimiento. Es más recomendable incluir en la dieta frutas, verduras y líquidos suficientes para mantener un buen funcionamiento intestinal y evitar el abuso de los medicamentos.

Algunas personas mayores gustan de tomar infusiones medicinales o tisanas. El aporte nutricional de estas bebidas es muy bajo; no obstante, es una forma de aportar líquidos al organismo y al mismo tiempo beneficiarse de sus propiedades curativas. Sin embargo, si la persona padece de un malestar agudo o crónico debe consultar al especialista para que le guíe acerca del tratamiento idóneo.

Ambiente

El espacio destinado para comer debe estimular al adulto mayor a disfrutar de ese momento. La música suave, el evitar ver televisión durante la comida, la organización del espacio físico de una forma cómoda y agradable son algunas de las medidas recomendadas.

En algunas ocasiones, el adulto mayor es confinado a comer en su cuarto o tiene que hacerlo solo ya que los otros miembros de la familia rechazan su presencia. Hay que recordar que todos nos merecemos respeto a la dignidad como personas e, incluso en los comedores institucionales, se debe considerar el lugar como un espacio importante de reunión y para compartir gratas experiencias.

Dado que algunos adultos mayores presentan discapacidad y dificultad para alimentarse con los utensilios comunes tales como cuchara, vaso, tenedor o platos planos, se deben de buscar mejores alternativas que le permitan hacerlo de forma independiente.

Las dietas especiales

Las dietas especiales solo deben de seguirse en caso de que haya un problema de salud que requiera modificaciones en la alimentación con el fin de prevenir o tratar el padecimiento, como los diabéticos, los hipertensos, los que padecen de cáncer, por ejemplo.

Al igual que la prescripción de medicamentos, la dieta requiere de orientación profesional ya que las necesidades son individuales. .

Al evaluar el estado nutricional general de la persona y prescribir una dieta, el nutricionista toma en consideración su peso corporal, la edad, el sexo, algunas pruebas de laboratorio, la actividad física, los medicamentos que consume y las dificultades de salud. Luego, hace una evaluación de los hábitos alimentarios con el fin de adecuar la dieta a sus necesidades.

* Nutricionista de la Escuela de Nutrición de la UCR.


Recomendaciones dietéticas

  • Consuma pequeñas cantidades de alimentos durante el día, distribuidas en varios tiempos de comida regulares (desayuno, meriendas, almuerzo y cena); de esta forma, el cuerpo tendrá la oportunidad de hacer una buena digestión.
  • Consuma más frutas y verduras: incluya por lo menos una fruta, una ensalada y un picadillo de verduras en el menú diario.
  • Ingiera, por lo menos, un alimento de color amarillo intenso o anaranjado, tal como ayote sazón, camote o zanahoria.
  • No se olvide de consumir frijoles, garbanzos, cubaces o lentajas ya que, además de ser una fuente rica de ácido fólico y de hierro, junto con el arroz, proveen de proteína y fibra. Si tiene problemas de tolerancia, puede consumirlos majados, molidos o colados.
  • Incluya un alimento que sea fuente de calcio tal como la leche, el yogur, el queso blanco fresco, espinacas o cualquier hoja verde oscuro, frijoles o brócoli.
  • Consuma por lo menos cuatro vasos de líquido en forma de agua pura o frescos naturales durante el día; no olvide que su cuerpo requiere hidratarse.
  • Reduzca el consumo de café; si consume mucha cantidad, baje a un mínimo de tres tazas al día. La cafeína es nociva apara la salud. El café contiene otras sustancias que interfieren en la absorción de hierro. Por lo tanto, evite tomar el café inmediatamente después de las comidas.
  • Controle el consumo de sopas sin hortalizas (papa, chayote, zanahoria) ya que contienen poco valor nutritivo. Trate de agregarles más verduritas.
  • Modere el consumo de productos altos en grasas como frituras o alimentos empacados.
  • Consuma poca cantidad de carne y prefiera pollo o el pescado.
  • Regule el consumo de sal, azúcar y sazonadores artificiales ricos en sal; prefiera el ajo, la cebolla, el apio, el culantro y el chile dulce.
  • Regule el consumo de bebidas alcohólicas.
  • Si usted vive solo, no descuide su alimentación; procure organizarse y preparar su comida, aunque sea solo para usted. Experimente haciendo comidas novedosas; quizás esta actividad le resulte interesante y una forma de invertir su tiempo.
  • Organice las compras de los alimentos; si se le dificulta efectuar las compras de alimentados, pídale a un familiar o vecino que le ayude.
  • No se olvide de la actividad física; su cuerpo necesita movimiento. Procure caminar pequeñas distancias e, inclusive, puede realizar sesiones cortas de ejercicios sencillos en su propia casa. Para ello, utilice ropa cómoda y lleve un ritmo adecuado a su capacidad. Consulte al profesional en educación física sobre una rutina acorde a sus necesidades.a

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